Moralización y delitos del cuerpo (I)

cuerpo

Aquellos de mis lectores que leyeron el post anterior ya habrán comprendido a estas horas que “moralización” no es lo mismo que “moralidad”.

La moralidad es una guía, un sistema de valores por así decir que nos sirve de apoyo para la toma de decisiones, algo así como una matriz de creencias, que no es inmutable y en cierta forma constituye un registro de lo más sobornable. Tanto es así que podemos estar seguros de que somos nuestros principales transgresores y que lo hacemos muchas veces en nuestra vida y siempre que nos conviene con mejor o peor suerte en el autoengaño.

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¿Existen las enfermedades morales?

Presentamos (supuestos) hechos científicos a 174 participantes estadounidenses que apoyaban o cuestionaban su posición sobre los matrimonios del mismo sexo. Cuando resultaba que los hechos se oponían a sus puntos de vista, nuestros participantes -de ambos bandos del debate- estaban más dispuestos a decir que el matrimonio homosexual realmente no trataba sobre los hechos, sino que era más una cuestión de moralidad. Pero, cuando los hechos resultaban estar de su parte, afirmaban más a menudo que sus opiniones estaban basadas en los hechos y trataban menos de la moral. En otras palabras, observamos algo que va más allá de la negación de unos hechos particulares. Observamos una negación de la relevancia de los hechos.

(Justin Campbell y Justin Friesen, 2015)

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Creacionistas de izquierdas

herencia

Hay creacionistas de derechas, esos que rechazan la teoría evolutiva de Darwin por considerarla incompatible con la existencia de un Dios creador del mundo y del hombre. Algo que es incompatible del todo con la “teoría evolutiva” cuya regla seminal es ésta: “no existe un plan para la evolución, ni existe un propósito en la evolución de la vida”.

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El efecto Flynn moral

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En la década de los 80 James Flynn un sociólogo neozelandés descubrió que el coeficiente intelectual (IQ) estaba aumentando unos tres puntos cada diez años desde principios del siglo XX. A este fenómeno se le conoce con el nombre de efecto Flynn y se trata, como no, de algo muy polémico de lo que ya hablé en este post que titulé “Cerebros jibarizados”, como siempre sucede, hay quien piensa que el efecto Flynn es cierto mientras que otros han desarrollado otras teorías como la de la autodomesticación o la gracilización para explicar las paradojas de ese crecimiento supuesto del IQ en la población.

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