Del gruñido al email (XV)

Admiróse un portugués
de ver que en su tierna infancia
todos los niños en Francia
supiesen hablar francés.
«Arte diabólica es»,
dijo, torciendo el mostacho,
«que para hablar en gabacho
un fidalgo en Portugal
llega a viejo, y lo habla mal;
y aquí lo parla un muchacho».

(Moratín)

Lo que plantea el poeta es -efectivamente- el misterio que acompaña a la adquisición del lenguaje. Un niño cualquiera y de cualquier cultura es capaz de hablar un idioma, llamado  “materno”, y es capaz de aprender otros simultáneamente, siempre y cuando ese aprendizaje se lleve a cabo mientras estén abiertas las ventanas plásticas correspondientes.

Sigue leyendo

El nuevo contrato sexual

El Sr R es aparejador y la Sra M es enfermera, llevan 39 años casados y ambos tienen trabajo fijo y una vida cómoda y próspera. Tuvieron dos hijos, un niño, Carlos y una niña, Ana, ambos recibieron una educación similar, fueron al mismo colegio y las mismas oportunidades pero aunque Carlos tiene dos años más que su hermana, llevó desde el principio de la ESO cierto retraso con respecto a ella que fue siempre muy responsable y una buena estudiante.

Sigue leyendo

El ojo y el laberinto

Nuestra tarea no es otra sino socavar el poder de la Gran Madre

Erich Neumann

Ahora que estamos en vísperas de carnaval, una fiesta dedicada a lo dionisíaco, al caos, al sexo y a la confusión de sexos, me parece un momento idóneo para hablar de esa tensión, esa dialéctica eterna entre lo femenino y lo masculino, entre lo terrestre y lo celeste, entre lo recto y lo curvo, entre naturaleza y cultura, entre Apolo y Dioniso.

La Venus de Willendorf

No cabe ninguna duda de que mujer y naturaleza se encuentran unidas por vínculos de toda clase, fundamentalmente por uno de los misterios más robustos de nuestra especie: me refiero a la fertilidad, al misterio de la fertilidad. Y para ello voy a referirme a la Venus de Willendorf, una estatuilla paleolítica de indudable interés que señala hacia nuestros primeros cultos que fueron eminentemente ctónicos.

Sigue leyendo