Las máscaras de la melancolía (XXXV)

Un mundo sin melancolía, es decir sin nostalgia. sin aburrimiento, sin espera, sin pereza y sin la inclinación de pensar las cosas hasta el final, es un espacio abonado para la emergencia exponencial de las llamadas depresiones (Antonio Colina, 011)

Proteus era una deidad griega, marina para más señas que tenia la capacidad de transformarse en cualquier forma, versátil, huidizo y mutable y que aparece en la Odisea. Además tenía como casi todos los dioses la capacidad de adivinar el futuro aunque no solía responder a las consultas.

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El solipsismo radical (XXXII)

(Del latín “solus”: única; “ipsé”: mismo.) Teoría idealista subjetiva según la cual sólo existen el hombre y su conciencia, de modo que el mundo objetivo, incluidos los seres humanos, existe únicamente en la conciencia del individuo. En principio, toda filosofía idealista subjetiva llega inevitablemente al solipsismo. Quienes se han aproximado más a esta concepción han sido Berkeley y  Fichte . El punto de vista solipsista priva de todo sentido a la actividad humana y a la ciencia. Por este motivo, los filósofos idealistas subjetivos intentan evitar el solipsismo extremo, para lo cual proclaman la existencia de una conciencia genérica, supraindividual, divina. El fundamento gnoseológico del solipsismo radica en considerar la sensación como fuente absoluta del conocimiento.

En el post anterior ya adelanté que las relaciones entre lo material y lo espiritual ha sido uno de esos dilemas que han ocupado a las mentes más calenturientas de nosotros los humanos. Primero fue Descartes, representante del racionalismo que intentó delimitar los campos de lo “cognoscente”, es decir aquello que podemos saber de lo “extenso” es decir de aquello que escapa a nuestra capacidad de entendimiento. Descartes no resolvió el problema sino que profundizó en la dualidad, por una parte estaría la materia y por otra el territorio de lo espiritual, cosa de teólogos y sacerdotes. Ni que decir que para Descartes gran parte de nuestra vida psíquica estaría dentro de ese campo no cognoscible que identificaba con la divinidad.

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Subjetividad e identidad

Dale a tu subjetividad lo que es de tu subjetividad y a tu identidad lo que es de tu identidad.

Aquellos de mis lectores que hayan leído mis post anteriores y más concretamente el ultimo que titule´: “Las personas del pronombre” ya habrán comprendido cómo el lenguaje articula la subjetividad y la agenticidad, algo que permite reconocerse como autor de algo que se ha hecho o llevado a cabo a través del tiempo y al mismo tiempo reconocerse como autor de algo que simplemente se pensó o imaginó.

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La libido (III) Los terribles dos años

El niño va a ir progresando durante esos meses en que aun está en el primer año de vida tanto motóricamente como verbalmente y en sus juegos donde cada vez irá incorporando nuevas ideas cada vez más complejas como esconder un objeto para terminar encontrándolo fingiendo que no sabe donde está, aprendiendo el nombre de las cosas aunque sin saber nombrarlas, y a la vez dejará de interesarse en aquellas cosas que ya sabe después de haberlas repetido hasta el paroxismo. El niño adquiere teoria de la mente

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