Entrevista a Manuel Hernandez Pacheco

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Manuel Hernandez Pacheco es biólogo y psicólogo, experto en temas de apego, trauma y ansiedad. En el post anterior ya hablé del modelo PARCUVE donde establece una conceptualización jerarquizada de las emociones como reguladores del ánimo a la vez que intenta relacionar unas emociones o itinerarios entre ellas y diversos desarrollos psicológicos. En esta entrevista trato de explorar algunas cuestiones que plantea en su libro de reciente aparición, publicado por Desclée de Bouwer.

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¿Vuelve la frenología?

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Uno de los integrantes del comando yihadista que atentó en Barcelona el pasado dia 17 de Agosto

Franz Joseph Gall (1758-1828) fue un anatomista y fisiólogo alemán que desarrolló una teoría que vino en llamarse frenología y que estudiaba la forma del cráneo para tratar de adivinar y predecir  a través de estas formas los comportamientos humanos. La frenología fue amplíamente desacreditada al descubrirse que el grosor del cráneo varía de unos individuos a otros de manera que la idea de que los comportamientos individuales pudieran estar relacionados con determinadas regiones cerebrales y proyectadas en la morfología del cráneo fue refutada inmediatamente.

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El mito del amor materno

“Deberían los hombres buscar otra manera de engendrar a la prole sin sexo femenino, y así no sufriría mal alguno el varón” (Euripides en boca de Medea).

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Claro que una madre puede arrepentirse de haber sido madre

Todo el mundo sabe que el arquetipo materno contiene un tabú universal, la madre es un intocable cercano a lo sagrado y por eso, la maternidad es también un hecho que se supone arcangélico, algo más allá de lo humano. Pero la verdad es que también sabemos todos que las madres no solo aman a sus hijos sino que también les rechazan y muchas veces les odian. En casos extremos -como Medea- les asesinan.

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La traumática historia del trauma (XVII)

Tendria unos 16 o 17 años y corria un encierro delante de los toros, lo haciamos todos los años con todos nuestros amigos de entonces, pero aquel dia algo se torció y me caí casi cuando el toro que me perseguía acababa de entrar en la plaza, creo que tropecé, el toro me miró (según me contaron) pero no me embistió. No sufrí ningun daño pero quede congelado por el terror. Durante un tiempo indeterminado no sentí nada aunque mantuve la conciencia, lo se porque recuerdo que me protegí la cabeza,un estado de calma, un estado endorfínico.

Cuando el toro se fue, mis amigos me levantaron y se burlaron de mi, se me llevaron detrás de una barrera y me quedé solo tratando de descongelarme, lo hice pensando en lo que habia pasado (aunque no pude recordar los detalles), moviéndome, sacudiendome el polvo y volviendo al ruedo.

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