Contagio entre pares (I)

Los lectores de este blog saben que una de las áreas de mi interés han sido siempre los trastornos alimentarios (anorexia y bulimia) y quizá ya conocen las entradas que se encuentran a disposición del publico en este blog sobre multiples aspectos de esta enfermedad.

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La castración

«Castración» es una palabra polisémica, existe una castración física: la que se lleva a cabo en veterinaria para suprimir el estro o el merodeo de nuestras mascotas y también en Cirugía cuando se extirpan las glándulas internas relacionadas con la reproducción (histerectomía y ovariectomía). Existe una castración química que se emplea en Medicina como hacemos con la ciproterona que se usa (con permiso judicial) para disminuir la libido de algunos agresores sexuales pero también para tratar el ovario poliquístico de las mujeres (sin efecto genésico) y como sucede con la finasterida, un medicamento usado para tratar el adenoma de próstata y que tiene como efecto secundario esa supresión de la libido que por cierto también tienen algunos antipsicóticos y antidepresivos, también algunos antihipertensivos.

Pero la castración a la que voy a referirme es la castración simbólica, es decir la castración psicológica. Una palabra que aun tiene múltiples acepciones, si bien lo que la diferencia de la castración física es que en esta se extirpan las glándulas reproductoras (los testículos) mientras que la castración psicológica lo que se pierde es el pene. Mejor dicho se refiere al falo porque es el falo lo que puede ser castrado.

Es por eso que no voy a ocuparme de la perdida del pene, que es una tarea que no ocupa a psiquiatras o psicólogos sino a la perdida o ganancia del falo. El falo es un símbolo, algo que no existe más que en la imaginación y al decir de Freud en el desarrollo ontológico del niño.

Un termino que se usa mucho en psicoanálisis, la palabra «falo». Podemos pactar que esa palabra remite a otra, «el pene» que es un órgano que existe realmente. Pero pene y falo no son sinónimos, sólo lo son en cierta escala; uno pertenece al terreno de lo material y el otro es un termino conceptual, en realidad su significado es puramente semántico: «el símbolo de lo que falta o de lo que completa». Aqui hay un post donde hablo del falo y no voy a volver a repetirme salvo para decir que el falo no existe pero tiene efectos falizadores. Es decir algo que no existe puede tener efectos en la vida de los hombres, algo que por otra parte no precisa demostración. Se trata de un axioma.

Freud -como todo el mundo sabe- creía que el niño varón atravesaba una fase de desarrollo en la que desarrollaba una «ansiedad de castración», esto es el miedo a perder su pene. Este miedo está relacionado con el complejo de Edipo y tiene que ver con su intenso apego hacia la madre, a la que literalmente considera de su propiedad. Ahí aparece el padre que es el portador de esa amenaza. Se supone que el niño abandona ese deseo -por miedo a la castración- y termina identificándose con el padre y sus atributos viriles.

Como podemos observar Freud no pensaba que la castración fuera un fenómeno metáforico sino literal. Freud pensaba en el pene y su perdida y no en ese símbolo que hemos venido a llamar «falo» y que no equivale -tal y como lo pensamos hoy- tanto al pene como a cualquier cosa que se pueda perder u obtener en la infancia y lo más probable es que el niño pierda la atención de la madre si tiene otros hermanitos menores. Esta perdida del pecho ha venido en llamarse efecto Westermack del que ya hablé aqui, lo que nos lleva a pensar el complejo de Edipo de otra manera.

Esa perdida podemos computarla como castración pero no tiene un significado sexual sino afectivo. El falo como elemento simbólico que es y por tanto intercambiable puede hacerse equivaler con el pene o con cualquier otra cosa de valor para el niño pues semánticamente remite a la completud, el falo sería un significante de la falta pero también de lo que la completa, es por eso que el falo aun sin existir tiene efectos falizadores, del mismo modo que tiene efectos falibles, es decir la equivocación, engaño o error en cualquier aspecto de la vida si acabamos por identificar el falo con la completud, que en cualquier caso siempre será imaginaria.

Ahora bien, sí existe algo que completa al ser es también posible pensar que haya algo que pueda despojarlo de esa completud. En este sentido los psicoanalistas actuales tienden a pensar que castración es sinónimo de abandono, pérdida o separación o amputación de un proyecto de vida. En el niño varón es muy posible que el pene tenga un valor añadido de riesgo de perdida o de daño sobrevenido teniendo en cuenta que su función de excreción de orina está siempre relacionada con la vergüenza, puesto que es imposible para el niño ocultarlo una vez que ya ha controlado esfínteres y se ha desechado el pañal (de una fase anterior que es sólo excretora). Lo mismo sucede con las erecciones espontáneas que siempre son para un niño algo inexplicable y embarazoso. El pene es motivo de orgullo «fálico» y también motivo de reservas y de temores.

¿Qué sucede en la niña? El complejo de Edipo, es decir el aprendizaje sobre la sexuación y el tabú del incesto, es para las niñas algo más complicado. Aqui hay un viejo post sobre el asunto que me permitirá escarbar en la falización secundaria de las niñas.

Usualmente decimos que una mujer es fálica sí tiene atributos masculinos (físicos o psicológicos, de gustos o de juegos) pero en realidad todas las niñas pasan por una etapa de falización secundaria. Por alguna razón poco clara las niñas suelen desidentificarse precozmente de sus madres y se dirigen hacia sus padres en busca de afecto. Parece obvio afirmar que las niñas tienen un apego hacia la madre menos intenso que los niños. Una interpretación de este fenómeno está relacionado con la similitud entre madre y niña, sin esa polaridad creadora que se da en los sexos de distinto signo (Freud diría que la niña se decepciona de su madre por no tener pene), también es posible que el «doble estandard» es decir la percepción por parte de la niña de que la vida de su padre es más interesante que la de su madre juegue un papel especial. Pero lo cierto es que tanto las madres-cocodrilo (las tradicionales) como las madres-llavero (las profesionales) como las fanáticas del apego y del colecho generan igual tipo de disconformidad en las niñas. Es como si no hubiera un modelo suficientemente atractivo para imitar o por lo menos que aun no hubiera emergido.

En cualquier caso lo cierto es que los niños quieren ser como sus mayores, quieren jugar en la liga de los mayores, y las niñas en la de los niños, pues lo que un niño quiere tener es lo que no tiene, es decir la edad, el tamaño o las prestaciones de sus hermanos o compañeros de juegos mayores. Precisamente a estos les sucede el fenómeno contrario: los niños mayores se aburren de jugar con niños pequeños y les excluyen. Esta exclusión es también castración, en tanto que el niño siente que aquello que admira y desea es inalcanzable.

Ya he dicho que el falo es intercambiable y desplazable, puede ser pene, fuerza, tamaño, ojos, atractivo, tetas, sacar buenas notas, ser poderoso, ser popular, etc. Todas estas situaciones cumplen la función falizadora y son por tanto castrables. Con las mujeres sucede algo que va mucho más allá de estas consideraciones: la mujer puede quedar embarazada, el bebé, es también falo, tal y como proponía Freud:

pecho=pene=heces=bebé

Es decir el bebe efectúa un relleno de una suplencia: la falta de falo. Es por eso que suele decirse que muchas mujeres solo llegan a su plenitud cuando quedan embarazadas. Pero también es cierto lo contrario: cuando las mujeres se fanatizan con la maternidad o se politizan con la desmaternalización y ese deseo se convierte en una obsesión mortificante que lleva a la mujer a someterse a duras pruebas de fertilidad y de intentonas para quedar embarazada o bien a renunciar a ella por motivos ideológicos, es decir un falo ideológico. Aqui hay un buen articulo sobre la fanatización del deseo de ser madre y también sobre la ausencia de modelos maternales que en cualquier caso se encuentran infiltrados de valores mercantilistas donde la felicidad y la autorealización son exigencias que caen sobre el sujeto sometiéndole a pruebas tan duras que no siempre dan buen resultado ni aseguran una crianza armónica.

En suma, el falo ha venido para quedarse, podemos creer en él o no -como en Dios- pero desde ese lugar que llamamos abstracciones o Ideas seguirá ejerciendo sus influjos sobre la vida común de las personas. Recordemos ahora que todos estamos completos pero todos nos sentimos en falta (incompletos), por eso existe el deseo y por eso existe el amor, si bien el deseo no hace sino perseguir -casi siempre- un sucedáneo.

Rizoma y taxonomía

Haced rizoma y no raíz (Deleuze y Guatari)

No cabe duda de que nuestra especie es dimórfica, significa que hombres y mujeres nos diferenciamos no solo en nuestros genitales sino en nuestro tamaño, velocidad, fuerza y agresividad mayor en los machos que en las hembras. Evolutivamente hablando, estas diferencias señalan hacia nuestros orígenes ancestrales en una cuestión fundamental: procedemos de un linaje de simios donde la rivalidad entre los machos ha sido muy intensa, incluso feroz y es por eso que la evolución seleccionó positivamente esta diferencia sexual.

A cambio de esa rivalidad ancestral nosotros los machos hemos desarrollado mecanismos de inhibición de la misma: darse la mano, la lealtad, el compañerismo o la camaradería entre los hombres es la consecuencia de aquella primitiva rivalidad que se vio -a lo largo de la evolución de nuestra especie- modulada por estos inhibidores. ¿Pero qué pasó en el caso de las hembras de nuestra especie?

Las mujeres no necesitaron competir entre ellas y es por eso que no han desarrollado inhibidores específicos para la rivalidad intrasexual. A cambio desarrollaron cooperaciones rizomáticas, esto es ayuda y asistencia en aquellas situaciones que representaban una amenaza para ellas y no cabe duda de que el embarazo, el parto y el largo periodo de dependencia de los bebés de sus madres supuso en ambientes ancestrales una de las razones para que la cooperación de las mujeres entre sí, resultara más que necesaria, es por eso que en las hembras hablamos de aloparentalidad, es decir una forma de vinculo de ayuda que venía a imitar a la parentalidad real, cualquier mujer se siente interpelada a ayudar a otra en una situación de crianza en ambientes ancestrales. La primera comadrona fue sin duda una mujer y Artemisa fue la diosa que representaba esta cooperación.

Esta situación ha dado lugar a un desfase entre nuestras adaptaciones ancestrales y el mundo en el que vivimos hoy. Ya no es necesaria la concurrencia de todas las mujeres de la aldea para ayudar a una parturienta, pues por no haber ya no hay ni partos en aquellas condiciones. Ni en la crianza posterior tienen ya lugar alguno, las tías, como llamábamos en los pueblos antiguamente a las mujeres mayores, como si todos estuviéramos emparentados. La aloparentalidad es la única forma de cooperación que existe entre las mujeres, la sororidad de la que hablan algunas feministas, es imposible. Tienen razón algunos políticos cuando dicen que para criar a un niño es necesaria toda una aldea. Pero ya no hay aldeas y cada cual se las apaña con lo que puede, usualmente mujeres emparentadas con la parturienta. Las abuelas.

Lo que si existe hoy debido a los cambios sociales es una enorme rivalidad intrasexual femenina, es como si las mujeres hubieran tenido que optar -a fin de magnificar su descendencia (su fitness)- por aquella rivalidad ancestral entre los machos que hoy evidentemente ha languidecido por diversas razones siendo las evolutivas las más importantes. Pues recordémoslo, las mujeres no han desarrollado inhibidores de su rivalidad al contrario de los hombres. Hasta tal punto que algunos autores sospechan que ciertas enfermedades mentales de las adolescentes tienen que ver con esta rivalidad si lo entendemos como causa ancestral.

Otra de las derivadas de este dimorfismo es el tipo de pensamiento.El pensamiento masculino es vertical, jerárquico y el pensamiento femenino es horizontal o rizomático.

¿Qué es el rizoma?.-

Algunas plantas se desarrollan bajo tierra a través de brotes que pueden ramificarse en cualquier punto, así como engrosarse transformándose en un bulbo o tubérculo; el rizoma de la botánica, que puede funcionar como raíztallo o rama sin importar su posición en la figura de la planta, sirve para ejemplificar un sistema cognoscitivo en el que no hay puntos centrales —es decir, proposiciones o afirmaciones más fundamentales que otras— que se ramifiquen según categorías o procesos lógicos estrictos. El gengibre es un buen ejemplo de crecimiento rizomático, como puede verse no crece hacia arriba ni hacia abajo sino hacia los lados.

 Deleuze y Guattari sostienen lo que, la estructura del conocimiento no se deriva por medios lógicos de un conjunto de primeros principios, sino que se elabora simultáneamente desde todos los puntos bajo la influencia recíproca de las distintas observaciones y conceptualizaciones (Deleuze & Guattari 1980). Esto no implica que una estructura rizomática sea necesariamente lábil o inestable, aunque exige que cualquier modelo de orden pueda ser modificado; en un rizoma existen líneas de solidez y organización fijadas por grupos o conjuntos de conceptos afines.

Esta noción del conocimiento —y la psique; Guattari era psicólogo de orientación psicoanalítica lacaniana— está motivada por la intención de mostrar que la estructura convencional de las disciplinas cognoscitivas no refleja simplemente la estructura de la naturaleza, sino que es un resultado de la distribución de poder y autoridad en el cuerpo social. Pero personalmente me inclino más a pensar en que estos autores desconocen la teoría de la evolución y tampoco saben que fue Euler a través de su teoría de grafos que ya se adelantó algunos siglos a su punto de vista. El pensamiento vertical viene de serie a nuestra especie. Y es por eso que los hombres construyen taxonomías y otros como Euler las cuestionan, pues la teoría de grafos lo que hace es ir más allá del pensamiento vertical taxonómico y estudiar como se comportan ciertos elementos en relación con otros o dicho de otra manera su comportamiento rizomático. Esta teoría ha dado lugar a la teoría de redes que es lo que me interesa abordar más abajo. .

¿Qué es una taxonomia?

Aristóteles fue uno de los primeros en utilizar este término, en el 300 antes de Cristo, para designar esquemas jerárquicos orientados a la clasificación de objetos científicos. El botánico Carlos Linneo (1707-1778) designó con el término taxonomía a la clasificación de los seres vivos en agrupaciones jerárquicamente ordenadas de más genéricas a más específicas (reino, clase, orden, género, y especies). A partir de esta concepción clásica, se desarrolló la taxonomía como un subcampo de la biología dedicado a la clasificación de organismos de acuerdo con sus diferencias y similitudes. De acuerdo con Grove, los principios que proporcionaban una guía rigurosa para la construcción de taxonomías eran la base lógica, la observación empírica, la estructura jerárquica basada en la herencia de propiedades, la historia evolutiva, y la utilidad pragmática.

Las taxonomías son la base sobre la que se ha edificado la ciencia y como no la medicina a fin de construir esquemas comprensibles de elementos dependientes unos de otros, aun hoy clasificamos las enfermedades según un listado de síntomas, estas clasificaciones son nosotaxias y siguen el enunciado de la taxonomía: un sistema jerarquizado donde los elementos se ordenan según su importancia tejiendo una especie de árbol siempre orientado de arriba-abajo. Lo contrario del rizoma.

La teoria de redes.-

Los planteamientos de la TR no son nuevos. El interés por analizar las relaciones entre elementos tiene su antecedente en los trabajos del matemático Leonhard Euler (1707-1787), que fue a su vez la semilla de la teoría de grafos (uno de los instrumentos típicos de análisis en la TR). Desde entonces, y con procedimientos matemáticos, la TR se usa para revelar redes complejas en biología, física, meteorología, epidemiología, lingüística, producción científica, datos computacionales (ej.: circulación de la información en Internet y en redes sociales), en sociología, ciencia política o psicología.

De hecho, la idea de representar redes conectivas entre individuos es justamente la quintaesencia del sociograma, herramienta creada por el psicólogo de la Gestalt Jacob Moreno (1889-1974). En una red hay dos elementos básicos representados: nodos (o vértices, que representan los elementos o unidades de análisis, y aristas (o nexos) que visualizan la conexión entre los nodos.

Esta teoría de redes está aplicándose en la actualidad en la definición de una nueva psicopatología. Cada nodo está ocupado por un elemento (por ejemplo un síntoma) y se relaciona con otros nodos constituyendo una figura regular o irregular (en cualquier caso un patrón geométrico).

La TR propone que las categorías diagnósticas no son reales ni deben ser objeto de escrutinio clínico o científico. Sólo existirían síntomas que, mediante conexiones causales entre ellos, van configurando redes de síntomas. El objetivo de la TR no es analizar, o llegar a diagnosticar, ninguna entidad subyacente sino encontrar patrones de síntomas que covaríen dinámicamente. .En realidad la suposición de que existe una entidad subyacente generadora de síntomas es una idea que prevalece en el quehacer psiquiátrico y clínico en general, pero lo cierto es que nuestras clasificaciones categoriales no son correctas.

Por ejemplo si una persona consulta por tristeza, dificultad para dormir, fatiga y anhedonia diremos que sufre un trastorno afectivo mayor, lo cual nos lleva al modelo médico y a la creencia en la existencia de una entidad que desde algún lugar produce síntomas que identificamos como típicos de ese trastorno pero en realidad el argumento es tautológico. ¿Si no puede dormir porque tengo una depresión qué causa mi depresión?¿O mi depresión lo explica todo?

Lo cierto es que usted puede padecer insomnio por una diversidad de cirunstancias, asi muchas enfermedades fisicas y psiquicas tienen en común este desagradable síntoma. La ansiedad (el TAG) y la depresión son de hecho dos enfermedades comórbidas (comparten muchos sintomas), como también sucede en la depresión y el TOC o en la anorexia y la bulimia o en la esquizofrenia y la depresión.

En la teoría de redes aplicada a la psicopatología nuestra lectura rizomática seria otra:

Llegaríamos a la conclusión de que existen síntomas co-ocurrentes con una frecuencia llamativa por ejemplo la obsesión por la limpieza y el lavado de manos, o la ansiedad y la depresión, la preocupación y el insomnio. Existen pues nodos centrales, es decir síntomas que tienen mucho peso y lo tienen porque tienen muchas entradas y salidas, es decir tienen muchas aristas y por tanto muchos enlaces a otros síntomas y rutas distintas.

En psicopatología el pensamiento rizomático (horizontal) se trataría de una alternativa radical a los sistemas diagnósticos basados en taxonomías y en la suposición de que existen entidades superiores y de alguna forma subyacentes que explicarían por sí mismas todo el cuadro sintomático.

En el próximo post trataré de poner ejemplos concretos sobre esta cuestión.

Defragmentando la ansiedad según la MTC (XLII)

Cada etapa de la vida se corresponde con una tarea relacionada con un tipo distinto de separación, un trabajo de duelo constante que incluye el reconocimiento del vinculo y la necesidad de expandirlo hacia otros impulsándose en las energías obtenidas de los vínculos anteriores cuya misión no es sino la de ampliar los antiguos apegos transformándolos en nuevos afectos expandidos sobre otros objetos amorosos, otros intereses cada vez más complejos y nuevos planes que recorren irremediablemente un camino preestablecido por la especie, desde el nacimiento hasta la muerte, teñido por las zozobras, habilidades y rupturas que cada cual tiene que afrontar por sus propios medios energéticos muchos de los cuales proceden de nuestros recursos genéticos, sin olvidar lo que pudimos perder o ganar en nuestra vida intrauterina y a lo largo de la vida merced al intercambio energético con los demás y con nuestro medio ambiente.

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