¿Por qué alucinamos?

Las alucinaciones auditivas representan el caso más interesante para comprobar que el cerebro no es sólo un decodificador de señales sino también un emisor de las mismas, el lugar donde se permutan y procesan informaciones verbales con las no verbales.

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Lo normal y lo raro

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“Ni son todos los que están ni están todos los que son”

Todo el mundo estará de acuerdo conmigo en que la medicina es una disciplina que se ocupa de tratar y prevenir (cuando puede) las enfermedades. El problema es que no está claro del todo qué es y qué no es una enfermedad. Y no sólo en psiquiatria que es la especialidad donde esa delgada linea roja se hace más gruesa, sino en la Medicina General.

Sin embargo la medicina cuenta con una variable de peso: algunas enfermedades causan la muerte y en cualquier caso causan infirmitas, algo que raramente sucede en las enfermedades mentales. Una de las características de los enfermos mentales es que no saben que están enfermos, se trata de una disfunción que afecta a la consciencia de ser.

Escribo esta entrada después de asistir durante días a varias polémicas en las redes (la ultima la de la gestación subrogada) y de haber leído este post de Pablo Malo donde aborda algunas cuestiones que nos servirán para alumbrar este post.

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“Nature versus nurture”: un diálogo imposible

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Un diálogo imposible sin echar mano de algunos conceptos psicoanalíticos, de eso va este post y el siguiente.

La naturaleza y la cultura son dos nichos de causalidad que suelen dividir al mundo en creyentes: aquellos que ponen el peso de la causalidad en los genes, las neuronas y el cerebro y aquellos otros que la ponen en la cultura, en el medio ambiente y sobre la que cargan la prueba de la causalidad de casi cualquier cosa: los ambientalistas.

Pero no hay dos ejes sino tres: falta el ontológico.

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La traumática historia del trauma (XXII)

Enfermedades del espectro traumático.-

La histeria clásica.

Hay dos formas de relacionarse con la corporalidad, la primera es entender el cuerpo como prótesis, como algo para la relación con el otro, que conlleva exposición, inclusividad y perfomance, la segunda es la vivencia de un cuerpo para sí, un cuerpo íntimo, clausurado, exclusivo, o velado. El primer supuesto es la vivencia histérica del Yo con el cuerpo, al segundo supuesto le llamamos obsesividad.

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