I, me, myself

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Los que leyeron el post anterior ya conocen algunas de las ideas de Rusell Meares acerca de la forma en que nuestras memorias se relacionan unas con otras y que de alguna forma se relacionan con la identidad. En realidad hablar de identidad personal es hablar de la memoria y no sólo de la memoria autobiográfica, pues nuestra identidad no es solo un relato de aquello que hemos hecho en la vida, nuestra identidad no es sólo un curriculum de logros o fracasos. La identidad es algo más.

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El flujo de la conciencia

dos conciencias

Una cosa curiosa que sucede en los sujetos traumatizados precozmente es el comportamiento de su memoria: algunas personas olvidan grandes partes de su experiencia autobiográfica (que aparece hacia los 5 años) mientras otros son asaltados continuamente por reexperimentaciones de lo vivido, unos olvidan lo que sucedió, mientras que otros lo pueden rememorar aunque sea de un modo parcial mientras otros son sujetos pasivos de una reexperimentación forzada. Todo parece indicar que lo traumático dependiendo de la edad en que se produjo el “trauma” afecta de una manera u otra a la memoria. Es por eso que podemos hablar de “recuerdo traumático” tal y como planteaba Janet.

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De Freud a Maslow

Ninguna terapia funcionará si no revela la maldad que existe en tu corazón

Maslow

Todos aquellos que leyeron el post anterior ya sabrán a estas horas que la psicopatología de la población ha cambiado rápidamente desde la época (años 70) en que comencé a ejercer hasta ahora, en muy pocos años ha habido un profundo cambio en la presentación del malestar psíquico y ese cambio solo puede deberse a una razón: la sociedad ha cambiado.

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¿Cambia el cerebro de la mujer con la maternidad?

El problema de las mujeres es que se convierten en madres (Oscar Wilde).

mosaicismo gata

En un reciente articulo del blog de Gregory Cochran aborda el autor este fenómeno bien conocido, de cómo los sucesivos embarazos cambian el cerebro de las mujeres, algo que tiene base empírica pero que nunca hasta ahora se había demostrado científicamente al menos no se había construido una hipótesis sólida que lo sustentara. Se había tratado de explicar este fenómeno a partir de cambios hormonales y también a través de hipótesis sociales o culturalistas pero no se había abordado el problema desde el punto de vista del mosaicismo. Esto es lo que aparece en el citado articulo, si bien aunque existen algunas evidencias de su verosimilitud, aun faltan pruebas más robustas para darlo por cierto.

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