Subjetividad e identidad

Dale a tu subjetividad lo que es de tu subjetividad y a tu identidad lo que es de tu identidad.

Aquellos de mis lectores que hayan leído mis post anteriores y más concretamente el ultimo que titule´: “Las personas del pronombre” ya habrán comprendido cómo el lenguaje articula la subjetividad y la agenticidad, algo que permite reconocerse como autor de algo que se ha hecho o llevado a cabo a través del tiempo y al mismo tiempo reconocerse como autor de algo que simplemente se pensó o imaginó.

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Continuidades y discontinuidades de la información (XX)

Después de leer el post anterior el lector sagaz ya habrá comprendido que nuestro cerebro posee dos formas de procesar la información, dos talentos aunque en distinta proporción según la idiosincrasia de cada cual. Recordaremos que una de esas formas era la lógica y otra la paralógica. Lo interesante es que ambas formas se encuentran en una continua tensión entre ellas o dicho de otra manera no son formas de procesamiento colaborativas sino que se encuentran en cierta tensión dialéctica, podríamos hablar  de guerra de sexos o de tensiones entre lo apolíneo y lo dionisíaco, o de lo textual versus la imagen.

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Praxia, apraxia y metapraxia (XVII)

Es seguro que usted recuerda cuando aprendió a atarse los cordones de los zapatos y también es seguro que sigue usted recordando cómo hacerlo. De mismo modo usted sabe vestirse y sabe que vestirse no es solo cubrirse el cuerpo sino seguir una secuencia de hechos: primero hay que quitarse el pijama (si lo lleva puesto) y después seguir por la ropa interior, etc. Eso es una praxia, algo que usted sabe hacer porque lo aprendió y no porque le venga por ciencia infusa, lo aprendió en su infancia y esos algoritmos motores permanecerán en algún lugar de su cerebro hasta que muera o enferme de alguna demencia como por ejemplo el Alzheimer que se caracteriza precisamente por fenómenos apráxicos, agnósicos y afásicos.

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La mente extendida: escritura y contabilidad (XVI)

La tela de la araña es una continuación de su sistema nervioso, fuera del individuo. (E. Bruner).

Dice Emiliano Bruner en este articulo que:

“La tela de la araña es algo externo a su cuerpo, hecho por la misma araña, pero el El sistema nervioso, sensorial y cognitivo de la araña necesita de la tela para completarse. La araña siente el mundo, entiende el mundo, razona sobre el mundo, y toma decisiones sobre el mundo, a través de un sistema continuo hecho por sus neuronas, sus órganos sensoriales, y sus hilos de seda. La tela es una continuación de su sistema nervioso, fuera del individuo. Sin tela, además, la araña se muere, porque su nicho ecológico y cognitivo depende de ella. Asimismo, nuestra tecnología es nuestra telaraña, pues nuestra cultura y nuestra cognición dependen estrictamente de ella”.

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