Huérfanos furiosos (XVIII)

Hoy he leido un post que voy a tomar como referencia de lo que voy a decir a continuación. Se trata de un post fimado por una psicóloga llamada Olga Pujadas que me ha dado la idea del titulo del mío. La hipótesis central de esta psicóloga en relación a los TLP, es ésta: se trata de personas gravísimamente maltratadas en su infancia (y también en su edad adulta) y que padecen, por tanto, en mayor o menor medida daños severos en su personalidad.

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Praxia, apraxia y metapraxia (XVII)

Es seguro que usted recuerda cuando aprendió a atarse los cordones de los zapatos y también es seguro que sigue usted recordando cómo hacerlo. De mismo modo usted sabe vestirse y sabe que vestirse no es solo cubrirse el cuerpo sino seguir una secuencia de hechos: primero hay que quitarse el pijama (si lo lleva puesto) y después seguir por la ropa interior, etc. Eso es una praxia, algo que usted sabe hacer porque lo aprendió y no porque le venga por ciencia infusa, lo aprendió en su infancia y esos algoritmos motores permanecerán en algún lugar de su cerebro hasta que muera o enferme de alguna demencia como por ejemplo el Alzheimer que se caracteriza precisamente por fenómenos apráxicos, agnósicos y afásicos.

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La mente extendida: escritura y contabilidad (XVI)

La tela de la araña es una continuación de su sistema nervioso, fuera del individuo. (E. Bruner).

Dice Emiliano Bruner en este articulo que:

“La tela de la araña es algo externo a su cuerpo, hecho por la misma araña, pero el El sistema nervioso, sensorial y cognitivo de la araña necesita de la tela para completarse. La araña siente el mundo, entiende el mundo, razona sobre el mundo, y toma decisiones sobre el mundo, a través de un sistema continuo hecho por sus neuronas, sus órganos sensoriales, y sus hilos de seda. La tela es una continuación de su sistema nervioso, fuera del individuo. Sin tela, además, la araña se muere, porque su nicho ecológico y cognitivo depende de ella. Asimismo, nuestra tecnología es nuestra telaraña, pues nuestra cultura y nuestra cognición dependen estrictamente de ella”.

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Del gruñido al email (XV)

Admiróse un portugués
de ver que en su tierna infancia
todos los niños en Francia
supiesen hablar francés.
«Arte diabólica es»,
dijo, torciendo el mostacho,
«que para hablar en gabacho
un fidalgo en Portugal
llega a viejo, y lo habla mal;
y aquí lo parla un muchacho».

(Moratín)

Lo que plantea el poeta es -efectivamente- el misterio que acompaña a la adquisición del lenguaje. Un niño cualquiera y de cualquier cultura es capaz de hablar un idioma, llamado  “materno”, y es capaz de aprender otros simultáneamente, siempre y cuando ese aprendizaje se lleve a cabo mientras estén abiertas las ventanas plásticas correspondientes.

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