Repensando a Dios (XIX)

Dios existe pero los dioses que adoramos son todos falsos (Freixedo)

La primera distinción que me gustaría hacer en este post, donde pretendo llegar a una conclusión (provisional) sobre la manera en que nos imaginamos a Dios, tanto su existencia como su inexistencia, es decir que las religiones no tienen nada que ver con Dios. Son proyecciones de los hombres organizadas políticamente para cohesionar los pueblos por medio de las creencias, por eso los dioses paganos poseen todos los vicios de los hombres y algunos de sus sentimientos y emociones. Todo depende de lo que se proyecte, hasta llegar a los dioses moralizantes. Otras religiones sin embargo son ateistas y sitúan el centro de la experiencia religiosa (iluminación o Nirvana) entre las potencialidades del hombre. Se trata de religiones sin Dios.

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En busca del fundamento perdido (XVIII)

Como vimos en el capitulo anterior hasta el momento nosotros los humanos no hemos sido capaces de inventar un fundamento que sostenga la moralidad colectiva y la ética individual más que apelando al socorro teísta. Era desde luego una buena solución y algo tautológica: es moral lo que Dios dice que es moral. El problema es que Dios no se comunica con nosotros y debe existir una casta sacerdotal que nos traduzca los designios divinos. Pero aun es el panorama que tenemos en occidente en los últimos estertores de la Ilustración, una vez descreido Dios solo nos queda nuestro albedrío a la hora de juzgar qué es y qué no es moral. lo que supone en la práctica la polarización del mundo pues el neoliberalismo siempre tiende al libertinaje pues es lo que la gente vota más a gusto, nadie vota si los gobiernos no ofrecen «panem et circenses«. Es por eso que el neoliberalismo parece invencible pues tiene muchos incentivos para que la gente insista en votar a sus representantes en función de las prebendas que repartan sin saber que en realidad los principios teístas que regían el anterior régimen son los mismos que rigen en este, es por eso que todas las ideologías postmodernas tienen un cierto tufo religioso, con sus dogmas, castigos, y persecuciones a los disidentes.

Pero antes de que el cristianismo devorara la filosofia estoica y se apropiara de sus valores principales (Justicia, Prudencia, Fortaleza y Templanza) y luego de añadirles Fe, esperanza y caridad (virtudes teologales) el cristianismo siguió siendo la religión de toda Europa hasta la contrareforma de Lutero. En el libro de Recuenco y Haro podéis seguir la historia del concepto y algunos consejos para una practica con sentido para nosotros los occidentales. Tambien podéis liberaros de algunos mitos relativos a este concepto.

En realidad comencé a interesarme por el estoicismo cuando pensaba en dar ciertos consejos a estos pacientes bipolares que eran mi público para aquel acontecimiento. ¿Qué se puede aconsejar a un paciente bipolar, más allá de que tome la medicación o que duerma las horas necesarias? ¿Qué se puede aconsejar más allá de medidas hipocráticas, las de siempre, rutinificar la vida, evitar los excesos, los tóxicos o el estrés?

En realidad cualquier consejo que pudiera dar a estos pacientes podría ser aplicable a cualquier persona y tiene que ver con el control del pathos, es decir de las pasiones, entendiendo como pasiones a emociones intensas que tienen la característica precisamente por su tendencia a la repetición y su intensidad a desbordar la capacidad de nuestra mente para contenerlas. El truco está relacionado con el placer, una vez hallado algo placentero nuestra tendencia es repetirlo e intensificarlo tanto en duración como en intensidad. En el video hablo de cómo algo placentero se transforma en una adicción y de ahí en un displacer.

Pero en realidad en el video de mi conferencia lo que planteo es una hipótesis más profunda, me pregunto si es posible la felicidad en tiempo de crisis. Y me propongo escarbar en esa palabra «felicidad» que es una abstracción y contraponerla a estado placentero que es algo concreto y bien diferente para cada uno. Nuestra mente ha de navegar entre estas dos olas: lo abstracto y lo concreto, de manera que podemos ser felices comiendo o fornicando y admitiendo a la vez que existe un universal llamado «felicidad» que es común a toda la humanidad pero del que no tenemos noticia más allá de nuestro estado felicitario individual. Es por eso que ya Séneca nos advirtió que todos aspiramos a la felicidad pero no sabemos dónde habita esa señora, lo único que nos es dado saber es que existen ciertas emociones como el placer o la alegría que nos proporcionan alguna pista sobre ella pero se trata de algo breve y ocasional que nada tiene que ver con la felicidad. Aunque el placer sea el soporte neurobiológico de la felicidad ambos conceptos no son equivalentes. Lo humano transcurre siempre entre estas dos autopistas: lo concreto o subjetivo que no podemos dejar de sentir y lo abstracto, que no podemos dejar de pensar.

Los griegos tenían un tratamiento para modular las pasiones, la llamaron eutimia. Nosotros los psiquiatras utilizamos esta palabra para designar el estado en el que el paciente no está deprimido ni maníaco, pero en realidad se trata de una perversión de la idea de Demócrito. Pues para los griegos la eutimia no era ese estado intermedio que nos representamos hoy en la jerga psiquiátrica sino un paradigma moral que también llamaron virtud. La eutimia es una virtud moral, no algo fisiológico o afectivo. Una virtud de sosiego, calma y práctica.

¿Qué es la virtud?

La virtud procede del latín «vir» que significa varón, y se considera la contrario del vicio, algo así como una cualidad moral que se exigía en la Grecia clásica junto con el aprendizaje de la geometría y la gimnasia, algo exigible a cualquier gobernante. Una mezcla de culto al bien, a la justicia, la belleza y la verdad.

Y la virtud es el tratamiento de la aflicción tal y como nos contó años más tarde Cicerón.

Pero a lo largo de la historia ha habido más intentos de responder a esa pregunta ¿Por qué es bueno ser bueno? ¿Qué incentivos tiene ser bueno?

Ha habido muchos neurocientificos que han propuesto esta misma idea que yo propongo, necesitamos un fundamento que vaya más allá de la religión, un fundamento cívico por asi decir tal y como Kant planteó con poco éxito. Su error fue fiarlo todo a la razón.

Francisco Varela y el cuerpo corporeizado.-

Varela fue un biólogo, fenomenólogo, y neurocientífico que pasó a formar parte de nuestras lecturas a partir de un texto seminal: con Francisco Maturana escribió «El árbol del conocimiento» donde plantean dos de sus conceptos más importantes para la ciencia actual: la autopoyesis y la enacción. Autopoyesis significa que los sistemas son capaces de reproducirse y mantenerse a sí mismos.

Para entender la enacción el lector puede visitar este post que escribí hace algún tiempo, a propósito del acoplamiento entre flores y abejas y que pretende responder a la pregunta ¿qué es antes el huevo o la gallina? Y aqui otro dónde relaciono la enacción para explicar fenómenos como el sueño, la creatividad musical en el caso de Paul Mc Cartney. Como aperitivo os diré que enacción significa que no nos limitamos a representarnos la realidad sino que adelantamos una hipótesis sobre ella y que de alguna manera este solapamiento configura una realidad bien distinta para cada uno de nosotros que es el resultante de una interacción entre lo de metemos en el sistema y el sistema mismo. George Soros – si el mismo- ha propuesto el concepto de refractividad que se basa precisamente en la enacción vareliana y lo propone como explicación de los vaivenes económicos y sociales. El los conoce y maneja muy bien.

Bien pues Varela en su libro «De cuerpo presente» plantea su hipótesis del yo corporizado y plantea la necesidad de buscar ese fundamento en las filosofías orientales.

Najarjuna.-

Nagarjuna fue un filósofo entrenado en las técnicas de la refutación y la dialéctica que vivió probablemente entre los siglos I y II de nuestra era. Fue el fundador de una de las escuelas búdicas –la madhiamaka (en sánscrito el camino de enmedio)- de mayor implantación en el mundo desde la India hasta Japón. Probablemente esta implantación también es hegemónica en occidente al menos si atendemos a los múltiples centros que en España llevan su nombre.

El interés de su doctrina llamada «la vía media» o «camino de enmedio» se ha visto impulsado recientemente por ciertos estudios de las ciencias cognitivas sobre todo los que conocemos a través de Humberto Maturana y Francisco Varela. En síntesis la idea que proponen estos investigadores cognitivos ya fue expuesta en este post que titulé «¿Qué es la mente?». En él hice un recorrido histórico para explorar los caminos que la filosofía de la mente había desplegado desde Descartes hasta al momento actual pasando por la fenomenología de Husserl. También hablé de los puntos en común entre determinados conceptos husserlianos y la tradición budista como el concepto de «intencionalidad» a los que más tarde se agregaron otros como la «corporeidad vivida» de Merleau-Ponty. También hablé de las dificultades que los fenomenólogos y mas tarde el psicoanálisis se encontraron, movimientos de flujo y de reflujo presididos casi siempre por la dualidad.

El propio Varela ha señalado con acierto en su obra «De cuerpo presente», que las ciencias cognitivas se han debatido entre dos polos extremos bien conocidos: por una parte el objetivismo reduccionista y por otra parte el monismo espiritualista o el nihilismo al que considera una especie de reacción frente a la laicización del mundo y de la existencia.

Varela propone en su obra anteriormente citada una vuelta a los orígenes de la tradición budista que en sus comienzos ya se enfrentó a los mismos dilemas que hoy se encuentran nuestros cientificos cognitivos y que pueden resumirse en estas ideas:

Esta via de enmedio Vareliana viene a decir simplificando mucho el asunto que la realidad no es algo que se encuentra de forma pre-dada y que está ahi esperando que el cerebro la procese, en realidad el cerebro no procesa como un ordenador sino que genera la realidad acoplándose a su medio ambiente o como Goethe intuyó en la cita que preside este post de que cada objeto, adecuadamente acoplado crea su órgano de percepción que a su vez transforma el objeto percibido en algo con sentido para quien lo observa, lo que viene a decir que no existe observador y observación sino que ambos se encuentran acoplados, son una sola cosa, objeto y sujeto son dos formas de dividir el mundo que proceden más bien de una ilusión creada por nuestro pensamiento más que una realidad fáctica y pre-dada.

En este post se podrá entender mejor -en el plano evolutivo- como la visión de las abejas y el color de las flores coevolucionaron. Y en este otro se habla de las relaciones que existen entre las abejas individuales y la mente de las abejas representada por el «Espíritu de la colmena». En él se podrá entender precisamente el concepto de emergencia: el enjambre no es causa de la abeja, ni de la suma de las abejas y a la vez no puede darse sin la causa de las abejas. Del enjambre (la mente de las abejas) no podemos afirmar su existencia pero tampoco podemos defender su inexistencia. El enjambre ni existe ni no existe. Más abajo desvelaré esta tautología aparente del verbo existir.

Y eso es precisamente lo que inventó Nagarjuna, una vía media bastantes siglos antes de que se supiera a ciencia cierta que mente y cerebro están conectados y son las dos caras de un mismo fenómeno.

Lo dice asi en este sutra (texto):

«En ningún lugar encontraremos una entidad que podamos considerar surgida a partir de si misma, tampoco será posible suponer que se origine a partir de otras o pensar que surja como consecuencia de dos combinaciones de posibilidades anteriores.Por último carece de sentido pensar que las entidades puedan originarse sin causa o sea de forma aleatoria o por casualidad».

Este texto es muy parecido al argumento de la emergencia de una mente en el caso de las abejas, ¿no os parece?. Solo que Nagarjuna lo ignoraba todo sobre qué cosa es una emergencia y nosotros lo sabemos desde hace relativamente muy poco tiempo.

Nagarjuna habla aquí de la causalidad emergente aunque con todo me parece que su aportación más importante a las ciencias de la mente es su idea de la vacuidad (sunyata). La vacuidad parece de entrada una idea nihilista y en cierto modo una especie de artificio mental pero enseguida aclararé que la vacuidad a la que se refiere Nagarjuna no tiene nada que ver con estas antiideas a las que estamos tan acostumbrados en occidente desde el existencialismo para acá. Efectivamente, la frase «la vacuidad está vacía» es una tautología de la que mas abajo pondré algun ejemplo bien reconocibles en nuestra cultura, pero la vacuidad a la que alude Nagarjuna es ésta: no hay fundamento en la existencia de ningún ente, todas las entidades están relacionadas unas con otras (como la abeja y el panal), no es que existan o no sino que carecen de fundamento, de cimiento, de ser en si mismas. Mi Yo aunque tenga mucho sentido para mi es interdependiente de muchas cosas relacionadas con mi vida, con mi biografía, con mi nombre, no existe una identidad «pacotraver« sino una dependencia de relaciones entre unas cosas y otras, yo no soy causa de mi mismo, soy un ser contingente: no tengo en mí la causa última de mi ser, luego toda mi identidad descansa en un vacío de fundamento donde la existencia o la inexistencia carecen de sentido, el mundo seguirá girando después de mi muerte (aunque me pese). Sólo el último fundamento tiene sentido en sí mismo y sería causa de todo lo demás, pero este último fundamento ni existe, ni es sino simplemente una ilusión y todo es impermanente y sobre todo ocasional.

En este post hay un buen articulo sobre el tema o en este otro.

La metafísica tradicional adoptó este dualismo de Platón. Un “ser” independiente es apelado en la metafísica tradicional como algo que existe en sí mismo, no depende de nada más , tiene existencia por sí mismo, que es completamente ilimitado por lo demás y libre de cualquier orden ajena a sí mismo o existe por mismo sin más. En la metafísica tradicional, la sustancia más elevada era comprendida normalmente como Dios o un ser divino. Desde lo que Kant llamó la «revolución copernicana» la cuestión primordial de la filosofía ya no es conocer la realidad sino conocer el origen de nuestra percepción y conocimiento. Por este motivo, la metafísica tradicional ha perdido el norte en el mundo moderno. De hecho, los conceptos centrales de la metafísica tracicional como el ser, la sustancia, la realidad, la esencia, etc, han sido reemplazados por el pensamiento moderno reduccionista. Ahora los átomos, partículas elementales, la energía, los campos magnéticos, las leyes de la naturaleza etc, son considerados como la base de todo lo demás, como el Fundamento.

Y psicológicamente hablando el Yo ha tomado el relevo a las entidades que son en sí mismas como Dios, el Yo es la esencia de todo, el centro del universo, el Yo y sus necesidades han sido reificadas, la consecuencia es que el narcisismo y el egocentrismo -y no la ética laica- han tomado el relevo de la religión en nuestras sociedades opulentas pues ni la ciencia ni la filosofia occidentales han podido resolver el dualismo sobre el que descansa nuestra manera de pensar la realidad.

Y lo que dice Nagarjuna y tambien los cognitivistas es que el Yo no existe entendiendo el verbo «existir» en su sentido metafisico profundo: el Yo carece de fundamento aunque todos tengamos esa experiencia de continuidad vivida que llamamos «Yo», «mi» o «me». En un post anterior que titulé ¿Quien soy yo? abordé precisamente este enigma metafísico de todos los tiempos y adelanté la solución que dio Shopenhauer a esa pregunta sobre el Yo esencial. El lector podrá decir si está de acuerdo con él, aunque lo cierto es que hurgando sobre el asunto no hay nada que pueda identificar como mi Yo y de lo que no pueda prescindir. Dicen algunos que el Yo no es una cosa sino un transcurso, una narrativa lo que es lo mismo que decir que el Yo es una sucesión de recuerdos, es decir cosas que pertenecen al pasado. No es fácil encontrar un Yo que de cuenta de esa sensación unitaria que todos tenemos de nuestra existencia y de nuestra identidad y no lo es porque el Yo carece de fundamento, es según dicen los yoguis un vacio en movimiento, algo que transcurre pero no es y que precisamente por estar vacío puede ser llenado de cualquier cosa.

Como ejemplos de vacío pondré dos ejemplos, uno que es en cierto modo un artificio mitico y otro ejemplo de la cosmología.

Un útero vacio es el útero de una virgen. ¿Se puede ser virgen y madre al mismo tiempo? Claro que no, desde el punto de vista lógico es una tautología, no se puede ser virgen y madre al mismo tiempo porque una madre es una no-virgen, pero si yo quisiera señalar a una mujer como madre de toda la humanidad eligiría a una virgen, ¿por qué? pues porque una virgen precisamente por serlo posee en potencia la capacidad de ser llenada por toda la humanidad. Asi es como resolvió la religión católica el problema de la divinidad de Maria, un conflicto que tuvo que enfrentar para integrar los cultos de deidades femeninas ancestrales con el nuevo orden de los cielos.

El otro ejemplo procede de la cosmología y tambien contiene una tautología, es ésta: ¿Antes del big bang que había? Nadie ha podido resolver este enigma y los fisicos han optado por responder que nuestro universo ahora desplegado y en expansión entonces estaba comprimido en un estado de densidad infinita. ¿Pero qué sentido tiene hablar de entonces cuando el tiempo aun no existía? ¿Qué significa densidad infinita? En definitiva: ¿qué fue lo que explotó y desde qué forma o estado?

Parece que estamos inmersos en una realidad dificil de aprehender cuando nos salimos de lo que entendemos como nuestro mundo sensible y a pesar de que todos poseemos un pequeño universo privado que llamamos mente y al que hemos tratado hasta ahora como un epifenómeno de la materia aun no hemos sido capaces de aprender nada con el simple hecho de la observación, el instrumento que tenemos más a mano para conocer algo de ese enigma.

Muy probablemente las tecnologías que proceden de la tradición búdica pasadas por el filtro de la ciencia podrán disponer en el futuro de tecnicas aplicables a los humanos pero la batalla no ha hecho sino comenzar porque será necesario quitar toda la paja místico-religiosa que busca fundamentos para empezar a fijarnos en lo esencial, y no me refiero solo a la tradición búdica o filosófica sino tambien a la ciencia. Necesariamente la neurociencia habrá de renunciar a buscar nuevos dioses o fundamentos en los genes, la serotonina o las redes neurales.

Existe poca bibliografia sobre Nagarjuna, yo he conseguido un libro editado por Siruela titulado «Los fundamentos de la via media» (2003), una selección de textos realizada por uno de los expertos más importantes del mundo en literatura sánscrita y que es un español, se trata de Juan Arnau Navarro de la universidad de Michigan.

El doping moral (XVII)

Lo que el mundo necesita es una píldora antiterritorial (Arthur Koestler)

A lo largo de mi vida profesional he visto y atendido cientos -por no decir miles- de episodios depresivos. Los he visto en entornos rurales (fui médico de pueblo), en el Hospital, en un ambulatorio de cuando se llamaba medicina general a aquella practica, en urgencias, en la consulta privada y en interconsulta (consulta de otros servicios). He llegado a ciertas conclusiones – siempre provisionales a la espera de más reflexiones- que en parte están ya esbozadas en el ultimo post de esta serie que titulé «Depresiones como si».

Mi opinión es que existen varios tipos clínicos de depresión, tal y como la psiquiatría ya había contemplado y descrito hasta la saciedad. Pero mi impresión es que la clínica se ha revelado insuficiente -no ya para comprender las distintas causas de depresión- sino que se ha revelado incapaz de prevenirlas. He reflexionado mucho sobre esta cuestión, y el lector deberá darme la confianza cuando afirme que la mayor parte de las depresiones se deben a conflictos interpersonales donde lo moral parece ser insuficiente para contener ciertas emociones y sentimientos que desviados de su eje dan como resultado una distorsión del afecto, que se manifiesta como depresión en la jerga clínica.

Es de hacer notar que los depresivos son los perdedores o los que se consideran perdedores en los repartos de las prebendas en la vida, repartos bien objetivados en las herencias o en otros atributos simbólicos que no son de suma cero, pues en ausencia de criterio moral los beneficios se los lleva todos el ganador como dice la canción de Abba , así las herencias y sus disputas o los divorcios y sus conflictos económicos componen buena parte de las depresiones. También los despidos, el paro, las injusticias sentidas, las sobrecargas en la crianza o la vida en común, o la perdida del sentimiento de territorialidad tal y como le sucedió a la Sra Turvey conforman buena parte de las depresiones que vemos en la clínica.

En ausencia de un criterio moral, somos víctimas de nuestras emociones más devastadoras, la cólera, la envidia (ver el caso de la Sra Turvey), la culpa, la angustia o el deseo de venganza, todo ello disfrazado por la apatía, la pena, la agitación, el insomnio, la perdida de apetito, la lentitud o la incapacidad de disfrutar. Todo parece indicar que solo somos capaces de vislumbrar dos Fundamentos para la moralidad, uno es el religioso (y de ahí la culpa) y otro que es autonomo y que depende de nuestra subjetividad, de nuestros intereses y al que consideramos el representante laico del fundamento.

Cual es el origen de lo moral.-

La mayor parte de nosotros estamos convencidos de que la moral tiene un origen religioso, pero esta idea ignora que la moralidad tiene un origen psicoevolutivo, es decir algo que acompaña al humano en su deriva evolucionista. Mejor oigamos lo que dice F. Medrano que es partidario de prótesis morales para nuestra especie: En este post tenéis más información sobre este asunto de la biopotenciación. Pero el argumentario de los autores del libro que preside este post es el siguiente:

Ingmar Persson y Julian Savulescu han planteado que existe un imperativo urgente para reforzar o potenciar el carácter moral de la humanidad. Su planteamiento lo podemos sintetizar en tres puntos:

1- La dotación moral normal de la especie humana (producto de la evolución por selección natural) no es suficiente para desarrollar las disposiciones, motivos y conductas morales que se necesitan para hacer frente a los desafíos a los que nos enfrentamos en el mundo actual y futuro.

2- No se trata por tanto de remediar un “fallo moral” sino de elevar nuestras capacidades morales a un nivel que no ha existido nunca.

3- Se concluye de lo anterior que se necesitan nuevas herramientas para producir elecciones y conductas morales de un nivel mucho más elevado de lo que la evolución por selección natural nos ha donado. Estas herramientas son posibles hoy en día -o lo serán un futuro- por medio de biotecnologías como la ingeniera genética, los psicofármacos, la estimulación magnética transcraneal o la estimulación cerebral profunda (colocación de electrodos en el cerebro). Estamos hablando de neurotecnologías y de refuerzos biomédicos que podrían producir estados mentales que se traducirían en una conducta moral que pensamos que es más adecuada. Esa mejor conducta moral consistiría principalmente en un mayor altruismo y un mayor sentido de la justicia.

“Durante la mayor parte de la historia de la especie humana, los seres humanos han vivido en sociedades comparativamente pequeñas y unidas, con una tecnología primitiva que les permitía afectar sólo a su entorno más inmediato. Su psicología moral se adaptó para que pudieran vivir en estas condiciones. Esta psicología moral es «miope», se limita a la preocupación por las personas del entorno y el futuro inmediato. Pero a través de la ciencia y la tecnología, los seres humanos han cambiado radicalmente sus condiciones de vida, mientras que su psicología moral ha permanecido fundamentalmente igual a lo largo de esta evolución tecnológica y social, que continúa a una velocidad acelerada. El ser humano vive ahora en sociedades con millones de ciudadanos y con una tecnología científica avanzada que le permite ejercer una influencia que se extiende por todo el mundo y muy lejos en el futuro. La avanzada tecnología científica también ha dotado a los seres humanos de armas nucleares y biológicas de destrucción masiva que pueden ser utilizadas por los Estados en guerras por recursos naturales menguantes o por terroristas. Las democracias liberales no pueden superar estos problemas desarrollando tecnología novedosa. Lo que se necesita es una mejora de las disposiciones morales de sus ciudadanos, una extensión de su preocupación moral más allá de un pequeño círculo de conocidos personales, incluyendo los que existen más allá  o en el futuro. La expansión de nuestros poderes de acción como resultado del progreso tecnológico debe equilibrarse con una mejora moral por nuestra parte. De lo contrario, nuestra civilización, argumentamos, está en peligro. Es dudoso que esta mejora moral pueda lograrse por medio de la educación moral tradicional. Por lo tanto, hay muchas razones para explorar las perspectivas de mejora moral por medios biomédicos”.

Parece que Medrano y los autores arriba citados sigue la idea-ficción de Koestler acerca de que podremos mejorar nuestra moral con procedimientos médicos, con una píldora u otras intervenciones pero no se porque me viene a la cabeza la película de Kubrick, aquella de «La naranja mecánica» o el transhumanismo y a Elon Musk con su Neuralink. No estoy de acuerdo con esta idea de una moral mejorada por procedimientos médicos, aunque el lector interesado puede escarbar la investigación que se ha llevado a cabo en este sentido y que puedes encontrar aqui.

Pero lo cierto es que a pesar del progreso que hemos logrado en relación a la tecnología, nuestras condiciones y expectativas de vida y el progreso médico y social no hemos sido capaces de mejorar nuestro registro moral desde que hemos abandonado la religión. El laicismo ha desnudado nuestra posición de relación con algún tipo de fundamento trascendente y somos víctimas de nosotros mismos.

La conclusión a la que he llegado después de observar durante años las razones por la que la gente se deprime es que efectivamente necesitamos una biopotenciación moral para eludir esa serie de conflictos que usualmente se plantean como «o yo o ellos». Más moral y menos Prozac pero con cuidado porque los excesos de moral tienen efectos secundarios.

El aborto como plataforma de entendimiento de lo moral.-

Pongo el ejemplo del aborto para ilustrar cómo los extremos de dos maneras distintas de entender lo moral pueden llevar a la polarización política y social. Es decir, el camino equivocado.

Hay palabras que sólo invocan un significado concreto, otras son ambiguas y evocan simultáneamente varios sentidos. Pero hay palabras que tienen un aura, llevan en sí incrustadas como un halo donde se pegan las buenas y las malas intenciones. una de estas palabras es la palabra «aborto». No existe una palabra más cargada de intencionalidades opuestas como ésta. Aborto es una palabra que evoca la libertad con el propio cuerpo, pero también un dilema moral, una conducta criminal, un abuso eugenésico, el miedo y la culpa, evoca quirófanos y hemorragias clandestinas y al mismo tiempo evoca una sexualidad desbocada y prohibida como también la irresponsabilidad, la ignorancia y la conveniencia. «Aborto» evoca necesidades económicas y miseria, abusos sexuales pero también malformaciones congénitas: errores provocados por el desorden natural y la mano del hombre que corrige los defectos de la vida mediante su dominio del mismo y depositando luego sus hallazgos al menú desplegable de lo posible.

La palabra «aborto» ya he dicho que tiene una especie de halo o aura donde van pegadas sobre todo dos ideas fundamentales, una es la palabra «crimen» y otra es la palabra «libertad». Y las dos palabras vienen pegadas al aura con bastante razón, efectivamente el aborto es la supresión de una vida en ciernes y evidentemente hay casos que aconsejan a la embarazada deshacerse del producto de su gestación por unas u otras razones pero siempre supone una violencia contra el embrión. Estas dos palabras sin embargo no son nada neutrales porque dividen el mundo en dos clases de personas:

  • Los católicos sobre todo, pero no sólo ellos que mantienen el punto de vista de que cualquier vida, aun embrionaria, es una vida que hay que respetar y proteger.
  • Y aquellos que ponen el énfasis en que la madre es la propietaria de su feto (y de su cuerpo) y que por tanto tiene derecho a usarlo a su conveniencia.

En realidad estos dos puntos de vistas confrontados politica, moral y socialmente son puntos de vista extremos y radicales que no representan a la abortadora media que suele ser una mujer con escasos recursos económicos, que vive sola o que lleva una enorme sobrecarga familiar y laboral, que tiene índices de escolarización bajos o que no conoce los metodos anticonceptivos y usa el aborto como medio de control de natalidad (es el caso que más abunda entre las inmigrantes). O bien se trata de adolescentes, de descuidos, de fallos en las medidas anticonceptivas, de estupros aun consentidos o de embarazos extemporáneos o sentidos de una manera tal que impiden a la embarazada planear llevarlo a término. La mayor parte de los abortos pertenecen a este amplio grupo de razones sin contar con aquellos abortos que son en realidad prescripciones médicas tanto en enfermedades mentales que precisan tratamientos muy peligrosos para el feto o las malformaciones que suelen detectarse un poco más tarde en ambientes médicos.

Si el lector sigue los argumentos anteriores caerá en la cuenta de que las razones para abortar pueden clasificarse en tres grandes grupos, las médicas ,las sociales y las de interés personal, pero no aparece por ninguna parte el gran dilema del aborto, es decir su aspecto moral. Significa que la sociedad ha transformado una opción moral en una condición higiénica, de estilo de vida o de militancia politica. ¿Pero donde está el aspecto moral de esa decisión?

Si la moral no es tenida en cuenta es por una razón fundamental ¿en nombre de qué apoyar una decisión como esa? hay muchas razones para el si y muy pocas razones para el no si uno no es un catolico ferviente, ¿por qué un agnóstico o un ateo deberia renunciar a su comodidad u oportunidad y llevar un embarazo adelante en contra de su propio interés?

Es evidente que la moral que tenemos no sirve para orientarnos en un dilema como este y la razón es que estamos enclavados en un concepto de moral determinista. A la moral le pasa lo mismo que a la ciencia: se vendió a un Fundamento externo, la moral a Dios, la ciencia al metodo experimental y seguimos creyendo que si no creemos en Dios todo es moral, lo que hace coincidir la moral con la subjetividad y el emotivismo, asi existen tantas moralidades como sujetos pensantes abrumados por sus propios problemas y que no se plantean la interrupción del embarazo como un dilema moral sino práctico. Se trata de una postura nihilista en el fondo que es paralela a la creencia de que sólo es ciencia aquello que puede medirse a través de ecuaciones, fórmulas y ensayos con animales. Además se da otra circunstancia histórica que no podemos pasar por alto, la moral ha sido usada como imposición de un grupo contra otro, pervirtiendo la verdadera moral que es algo que no puede ser impuesto, de lo contrario deja de ser moral y se convierte en dogma cuando no en condenación o en delito juridico.

Dicho de otra forma la moral es una herramienta individual que no puede ser impuesta pero que necesita un Fundamento: necesitamos saber para qué hemos de ser buenos, por qué es bueno ser bueno.

La decisión de abortar es pues una decisión moral que precisa de un Fundamento distinto a la regla social, a la ciudadania entendida como la norma que hace posible la convivencia o a la culpa individual superviviente de la noción del pecado religioso. En realidad contemplada de ese modo abortar solo resultaria un pecado contra Dios, si el Estado ya no lo considera un delito sólo queda el reducto teista.

Nos hace falta una moral indeterminista, encontrar un Fundamento humanístico que nos aclare el por qué abortar no es algo saludable, ni algo bueno en sí mismo, ni algo que nos hace más libres o menos dependientes de nuestro entorno inmediato, una moral que nos aclare qué relaciones tenemos con nuestro cuerpo y quién es el propietario de ese embrión que pugna por crecer en el vientre de su madre. Y que al mismo tiempo contemple las excepciones de la miseria, la ignorancia o la victimización.

La naturaleza se manifiesta a través del desorden, a través del caos. Tal y como decía David Peat la naturaleza conspira para establecer fluctuaciones en los sucesos individuales. Significa que el universo, todo lo vivo y todo lo inanimado que conocemos de nuestro mundo se encuentra en un movimiento oscilatorio y conectado de una manera u otra y se manifiesta en secuencias de orden y desorden cíclicos. Todo en la naturaleza persigue un fin determinado: la manifestación de ese desorden, es por eso que existen las enfermedades, los tsunamis, los huracanes, las sequías y las inundaciones, la crisis económica, las guerras y los desastres ecológicos, es por eso que existen las cromosomopatías, y es por eso que existe el síndrome de Down.

Parece que a la Totalidad ni a Pandora les gusta que los hombres se inmiscuyan en sus planes y conspira para seguir introduciendo desórdenes, si no le dejan construir trisomías en el par 21 inventará otras cosas indetectables para los médicos. La Totalidad siempre se manifiesta en la parte, de una manera u otra, si no lo consigue con enfermedades nuevas, inventará desgracias, calamidades y desastres ecológicos, crímenes sin sentido o violencia social. El desorden ha de salir por un lugar o por otro.

Visto de esta manera el aborto vuelve a adquirir un sentido de decisión moral pero la disyuntiva no está ya en ser de derechas o de izquierdas sino en sí usted es determinista o indeterminista. 

Y las morales indeterministas conciben el aborto como una desgracia médica, pues nada tiene de agradable someterse a una intervención quirúrgica de ese calibre y por esas razones, por eso han de contemplarse las excepciones médicas y no volver con la pretensión de una moral integrista o una moral mujerista. Ambas están equivocadas. Son morales deterministas.

Referencias:

Steven Goldberg. When Logic and Science are not enough. The question of Abortion. En When Wish replaces thought. Why so much of what you believe is false. Prometheus Books. 1991.

Olivier B, Rasmussen D, Raghoebar M, Mos J. Ethopharmacology: a creative approach to identification and characterisation of novel psychotropics. Drug Metabol Drug Interact 1990; 8: 11-29

La depresión «como si» (XVI)

Esta mañana durante mi paseo matutino he ido a la biblioteca de mi ciudad a buscar un libro, el caso es que en la biblioteca había muy poca gente, unos pocos clientes de los que van todos los días a leer la prensa, de modo que me he fijado en los titulares de algunos periódicos valencianos que hoy hablaban en primera pagina del aumento de las depresiones en nuestra comunidad, incluso entrevistan a un compañero mio que dice que aun deben haber más por ahí escondidas y en cierto modo es verdad, porque los que frecuentan las consultas de salud mental por propia iniciativa no suelen ser enfermos muy graves. Pertenecen a eso que se ha llamado «trastornos psiquiátricos menores» o ambulatorios. He esbozado media sonrisa y he salido de la biblioteca para comprobar que al lado, hay un gimnasio que está todos los días a rebosar. Hay una hiperfrecuentación de gimnasios y unidades de salud mental pero no de bibliotecas. Pero recordemos la verdad: los pacientes más graves no acuden espontáneamente ni por recomendación a sus consultas programadas.

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