Repensando a Dios (XIX)

Dios existe pero los dioses que adoramos son todos falsos (Freixedo)

La primera distinción que me gustaría hacer en este post, donde pretendo llegar a una conclusión (provisional) sobre la manera en que nos imaginamos a Dios, tanto su existencia como su inexistencia, es decir que las religiones no tienen nada que ver con Dios. Son proyecciones de los hombres organizadas políticamente para cohesionar los pueblos por medio de las creencias, por eso los dioses paganos poseen todos los vicios de los hombres y algunos de sus sentimientos y emociones. Todo depende de lo que se proyecte, hasta llegar a los dioses moralizantes. Otras religiones sin embargo son ateistas y sitúan el centro de la experiencia religiosa (iluminación o Nirvana) entre las potencialidades del hombre. Se trata de religiones sin Dios.

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De lo real a lo hiperreal (XV)

Jorge Luis Borges escribió un cuento de un solo párrafo, titulado «Del rigor de la ciencia» donde en un supuesto Imperio un mandamás ordenara a sus cartógrafos avanzados diseñar una cartografía lo más exacta posible a escala 1:1, de manera que toda la tierra quedaría cubierta por ese mapa confundiéndose con el territorio por completo, hasta que sucesivas generaciones dejaron de prestarle interés y van apareciendo los primeros rotos y descosidos en su urdimbre.

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El lado oscuro del sentido (X)

Matarse no es lo mismo que morirse

A lo largo de mi vida profesional he tenido ocasión de enfrentarme a decenas de casos de suicidios consumados y a centenares de parasuicidios, es decir intentos de suicidio frustrados por la baja letalidad del método empleado. En Urgencias he atendido a pacientes graves, menos graves, bipolares o melancólicos, y también a pacientes dudosos que he tenido que evaluar a fin de proponer o no un internamiento involuntario.

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Sentido y sinsentido (IX)

Seguro que usted ha pensado alguna vez qué sentido tiene su vida y habrá encontrado alguna respuesta a esa pregunta: sus hijos, su trabajo, sus proyectos, su pareja, encontrar el amor o la felicidad, vivir mejor, ganar más dinero o publicar su ultimo libro de ficción. Seguro que usted ha pensado en esas razones que le inducen a seguir vivo y a vivir una vida plena, Pero eso – lamento defraudarle- no es el sentido de la vida, sino lo que usted hace o piensa para vivir mejor, para ser más feliz o llegar a autorealizarse. Si usted no se suicida no es porque tenga esos planes sino porque la existencia le lleva a seguir esa trayectoria llena de una lógica interna que a usted se le escapa.

Pues la existencia tiene su propia lógica interna y no necesita de sus planes para completarse.

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