El duelo traumático (XXXI)

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Consideramos que el duelo es un proceso fisiológico, necesario y absolutamente normal. Se trata de un proceso de adaptación a una perdida, usualmente una perdida que se refiere a una persona querida, un familiar, un amigo, un hijo o un progenitor. Pero tambien podemos utilizar la palabra “duelo” para significar otro tipo de perdidas abstractas, una posición, un trabajo, un entorno o incluso un duelo por una infancia, por un tránsito, por cualquier tipo de cambio, incluyendo los cambios de domicilio (depresión de mudanza). Por ultimo también están sujetos a procesos de duelo las perdidas motóricas o la perdida de integridad del cuerpo o su funcionalidad, sin olvidar los procesos oncológicos con o sin amputaciones (como la mama) y los mismos diagnósticos médicos.

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De espaldas al mal (XXVIII)

Si usted ha tenido hijos sabrá lo mal que lo pasamos los padres con esas salidas nocturnas de nuestros hijos y que acaban ya al despuntar el día, sin saber donde se han metido nuestros jóvenes adolescentes siguiendo los dicterios de esa estúpida moda de vivir de noche.

Y no cabe duda de que la noche es el principal aliado de los perpetradores.

Si usted tiene hijas, es seguro que sufrirá por esos malos encuentros que pueden dar al traste con su vida y si usted tiene hijos se preocupará más probablemente por la posibilidad de que se metan en líos, en peleas o en desencuentros con la ley. Y un sufrimiento común: los accidentes de tráfico, el alcohol y las drogas.

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Hechos y verdad: una epistemología de la ayuda (XXVI)

Terminé el post anterior invitando a los lectores a visionar el video donde Natasha hablaba con un entrevistador al que contó su cautiverio,  que recordemos duró 8 años y pedí a estos lectores me dejaran su impresión acerca del relato de la propia Natasha.

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La traumática historia del trauma (X)

Hay dos formas de pensar “lo traumático”, la primera es una herida, tal y como la imaginara Janet, una herida que solo puede curar en segunda intención, de dentro a fuera. La segunda forma de imaginarlo es como un agujero, un hueco sin rellenar.

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