El rencor

El resentido llega a experimentar la viciosa necesidad de estos motivos que alimentan su pasión; una suerte de sed masoquista le hace buscarlos o inventarlos si no los encuentra (Gregorio Marañón).

El rencor tiene un sinónimo que explica mejor su raíz etimológica: el resentimiento, que viene a declarar que es un sentimiento doble, una especie de flexión sobre un sentimiento que casi siempre comenzó siendo una experiencia de decepción, humillación, enfado, enojo, daño u ofensa pero también de envidia o codicia. Así el rencor es un sentimiento de hostilidad a largo plazo, del que el individuo es incapaz de desprenderse y todo parece indicar que es autopoyético, es decir se alimenta a si mismo a través de deseos de odio o de venganza tanto si se consume o no.

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La vergüenza

¿No se te cae la cara de vergüenza?

La mejor definición de “emoción” que leí -ya no recuerdo dónde- era ésta: “es un movimiento plegado” como si se tratara de un trabajo de origami.

Y me gusta porque contiene las dos partes que componen una emoción, es en su origen un movimiento, una conducta que se incorporó a nuestro sistema nervioso y que podemos relacionar ahora con la cita que preside este post: al avergonzado se le debería caer la cara de vergüenza y si no se le cae es porque es un desvergonzado. Efectivamente, las personas avergonzadas se tapan la cara, luego la vergüenza tiene algo que ver con ella y lo que tiene que ver es el rubor.

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La hiper-reflexividad (XXXVIII)

En el post anterior vimos como la identidad se forma desde un suelo (la ipseidad) hasta un techo (la autoconciencia). La ipseidad o mismidad es un termino que tiene mucho que ver con la esquizofrenia y ya vimos como sus “averias”, explicaban gran parte de sus síntomas. Este concepto de ipseidad se considera hoy una de las raíces de la psicopatología y le debemos a Louis Sass su estudio y conceptualización en clave  fenomenológica más que a su descriptor original -Jean Paul Sartre-.

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Ser y Ser-en-el-mundo

Robert Plomin es un psicólogo y genetista americano que ha destacado por sus investigaciones sobre genética de la conducta y que recientemente ha publicado este libro que trata de indagar y posicionarse sobre el eterno dilema nature-nurture y vaya si lo hace. El libro lleva un subtitulo que se pregunta ¿Cómo hizo el DNA para hacernos ser como somos?. Dicho de otro modo: Plomin es un determinista genético y argumenta que que las diferencias genéticas causan la mayoría de las variaciones en los rasgos psicológicos, como la personalidad y las habilidades cognitivas y por supuesto el IQ. La forma en que tus padres te educan, las escuelas a las que asistes, no tienen mucho efecto en esos rasgos. Los niños son similares a sus padres, pero esa similitud se debe a la genética compartida, más que al entorno familiar compartido.

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