El mapa mental del odio

El odio es un sentimiento intenso de repulsa a algo o alguien que además incluye el deseo de deshacerse o de eliminar la causa del mismo. El odio está emparentado con el asco, y el desprecio y se trata de un afecto prolongado que no debe confundirse con el rencor, pues el rencor no incluye esa claúsula de eliminación que siempre es física y no solo declarativa. Y está presidido por un sentimiento de enojo, de ira o de hostilidad manifiesta en todo aquello que se relacione con la persona, idea o cosa odiada, aunque sea solamente una relación de desplazamiento semántica.

El odio puede ser comprensible o incomprensible, por ejemplo es comprensible pensar que alguien albergue sentimientos de odio si él mismo o su familia han sufrido daños o han sido asesinados por alguien concreto pero también puede suceder que ese alguien no sea una persona o se desconozca, en tal caso comprenderemos ese odio (sin necesidad de buscar una explicación), también entenderemos que pueda ser desplazado a aquellos que secundariamente se consideren subsidiarios de tal afrenta.

Es por eso que la venganza está relacionada con el odio. Pero lo cierto es que el odio muchas veces es incomprensible y no podemos explicarlo a partir de la biografía de los sujetos que lo sienten. En ocasiones el odio es la consecuencia de elaboraciones patológicas como sucede con el fanatismo o la xenofobia.

Lo cierto es que el odio es un sentimiento difícil de mantener, se trata de algo que el sujeto que lo porta le hace sentir desagradable. Odiar es desagradable pero puede neutralizarse con fantasías de venganza que en cualquier caso operan como «recompensa» diferida en la fantasía del odiador, pues en realidad la venganza es una forma de justicia privada, eones de tiempo anterior a la justicia del Estado tal y como la comprendemos hoy. En la venganza hay una busqueda de justicia o lo que es lo mismo el vengador se toma a sí mismo como una persona justa y moral, hay como un mandato o imperativo justiciero en los odiadores.

Dicho de otra forma: la venganza es el acto que regula un afecto (el odio) que puede ser insoportable para quien lo sufre. O también: que en la venganza hay un deseo de impartir justicia, cuando alguien se venga asesinando a alguien que anteriormente hubo asesinado a un miembro de su familia está sintiendo que el sujeto al que asesinó, se lo merecía. Se trataba pues de un acto de justicia reparativa.

Un acto que se conoce desde la antigüedad y que responde al nombre de «ojo por ojo diente por diente» que lleva implícito un mensaje de proporcionalidad: no se trata de un ojo por dos ojos o de un diente por toda una dentadura, sino de un mandato de proporción. Pero lo cierto es que en aquellos que se toman la justicia por su mano no hay casi nunca proporción y lo usual es que se tome toda la dentadura por un diente perdido. El problema que tiene este ajuste de cuentas privado y subjetivo es que conlleva una cascada de eventos violentos posteriores que no se detienen nunca y que afectan a toda la sociedad. Es por eso que entre nosotros el Estado ha tomado el mando sobre la violencia privada y la prohibe, incluso en los casos de defensa propia (como sucede en España, pero no en otros países como en USA). Nadie puede suplantar al Estado en el reparto de justicia, asegurándose así que se lleven a cabo escaladas de crímenes a cambio de garantizar una justicia objetiva e impersonal y que por desgracia nunca llega a ser reparativa ni proporcional.

Lo importante es retener que la agresión puede tener condicionamientos morales y es por eso que se encuentra emparentada con el asco y la repugnancia moral, sentimientos que tienen relación con el supremacismo moral que muchas veces viene disfrazado de una empatía narcisista, el nombre con el que conocemos a ciertas personas que parecen empáticas siempre y cuando se considere que sus actos son beneficiosos para otros, usualmente alejados de su entorno. Hay que recordar que la empatía evolucionó para la protección de los nuestros, algo que suele emparentarse con la oikofobia. La empatía tiene un cara oscura tal y como comenté en este post.

Cute-agression.-

Pero no todas las formas de agresión son de carácter moral. Hay otra forma de agresión que nos impacta mucho más que esas escaladas de violencia que anteriormente describí. Se trata cuando la víctima es un niño o alguien desamparado o cuando se lleva demasiado lejos la pulsión de matar, como si el individuo hubiera sido cegado por algún misterioso fenómeno de conciencia y hubiera un exceso de rabia contra el agredido, algo que sucede en ciertos crímenes sexuales o cuando hay razones de mucho peso para ir más allá de la muerte en ciertas agresiones. Entonces hablamos de sadismo.

El sadismo es una parafilia (una perversión sexual o no) que consiste en obtener placer del dolor, miedo, terror, o humillación de otras personas. En realidad el sádico no pretende solo disfrutar de sexo cuando agrede a alguien sino más bien gozar de ese poder omnímodo que confiere la dominación total sobre alguien desamparado y a su merced. Es como si el placer sexual hubiera sido sustituido por otra cosa.

Pero en la «cute agression» lo que hay es un deseo de profanar algo sagrado, algo inocente, algo que merece por sí mismo respeto y devoción, empatía, cuidado y compasión. Es un atentado contra la ética de la divinidad,

La ética de la divinidad o de lo sagrado existe porque existe descomposición, degradación y corrupción en las cosas y hemos desarrollado profundas defensas de repugnancia frente a las mismas, incluyendo la repugnancia moral. Defensas que son inconscientes y fuera de toda lógica racional, se trata de una repugnancia que procede de las tripas y no de la razón, razones que buscan la recomposición, la integración de los restos y los detritus. Es por eso que a esta fundación se le conoce como ética de la divinidad o de lo sagrado, pues opera con entidades inconmensurables, invisibles, con algo que se sitúa mas allá de la reflexión o del raciocinio.Por eso pueden existir repugnancias morales y no sólo alimentarias, pues ha habido un proceso de moralización y de desmoralización en la genealogía de nuestra concepción de la moral. El asco es una mueca de desprecio.

Los cute-agresores lo que buscan es emborronar lo bello, lo inocente, lo bello, la ternura que experimentamos frente a esos seres desvalidos, los enfermos, los niños o aquellos que no pueden defenderse por sí mismos. Y hay antecendentes en la literatura que nos proporcionan pistas de las razones que impulsan a estos sujetos. Veamos este poema de Baudelaire titulado precisamente «A la que es demasiado alegre» de su libro «Las flores del mal», un verdadero tratado de misoginia y sadismo:

Tu cabeza, tu aire, tu gestobellos como un paisaje alucinante;

como la brisa en un cielo claro juega la risa en tu semblante.
Al triste peatón hace pedazos, deslumbrado por tu carnalidad,

que brota como una claridad desde tus hombros y desde tus brazos.
Los chillones colores con que te maquillas, como las coquetas,

evocan en el corazón de los poetas la imagen de un ballet de flores.
Tus locas faldas sin emblema de tu gusto sofisticado,

loca por la que yo me he enloquecido

te odio, sí, tanto como te amo.
A veces en un jardín sereno por el que se arrastra la atonía,

he sentido, como una ironía, que el sol me desgarraba el seno.
Tanto humillaron mi corazón la primavera y el verdor

que la insolencia de la naturaleza la he castigado en una flor.

Como un cobarde, de forma sigilosa, reptar
querría yo hasta tu boca
cuando la hora del placer convoca
y los tesoros de tu noche disfrutar,

Y castigar tu cuerpo deleitoso
y ensangrentar tu perdonado seno
y hacer en tu costado no sereno
un corte hondo, extenso y profundo,

Y qué vértigo dulce tan intenso
a través de tus labios nuevos,
más brillantes y también más bellos,
infundirte, hermana, mi veneno intenso.

Obsérvese como la contemplación de la belleza femenina es para el poeta insoportable y fantasea con procurarle dolor a su «envidiada modelo». Pero en la ultima estrofa nos da una clave:

¿A qué veneno se refiere el poeta?

Naturalmente el veneno es él mismo o cómo se percibe a sí mismo subjetivamente (mi veneno).

La identificación proyectiva.

La identificación proyectiva es un mecanismo de defensa que consiste en «inyectar» en otro un estado mental propio a fin de dejar de estar bajo su influencia. En este sentido, la identificación proyectiva es una forma de regular los propios afectos, proyectándolos afuera al mismo tiempo que se consigue que el objeto se identifique con esa proyección. Se trata de un mecanismo de muy bajo nivel cognitivo que rara vez consigue estabilizar al sujeto que la emplea. Se trata de un mecanismo narcisista, que puede o no derivar en agresión.

En el caso de Baudelaire podríamos especular que su fantasía sádica se dirige hacia alguien que el poeta califica como bella (pero excesivamente alegre), es esa alegría, esa belleza la que no puede tolerar y por eso toma prestada esta capacidad de nuestra mente para proyectarse fuera de ella. Lo que hay dentro de él es odio en forma de «cute agression», algo infrahumano que equilibra la deshumanización del otro que proyecta en su fantasía. Pero no de cualquier otro, sino de un ser sagrado protegido por la ética de la divinidad pues todos somos en lo más intimo -nuestro cuerpo- inaccesibles y debemos guardar el secreto para nosotros mismos. Mucho más aquellas personas que hemos declarado como bellas o adorables.

El insecto disemina su insecticida para igualar su entorno mental aunque sea eliminando la belleza que él mismo acepta, adora y desea en el otro para sí. Pues en realidad el otro no existe (pero sí sus encantos) , se halla deshumanizado, zombificado como él mismo.

Personalidad y eneatipo (XII)

Ya hemos visto las diferencias que existen entre temperamento (una dimensión binaria) y el carácter que añade una segunda dimensión y que queda completado alrededor de los 6-7 años. A partir de ese momento comienza a consolidarse la personalidad.

La personalidad -al añadir esa tercera y cuarta dimensión- aumenta la complejidad del carácter y sobre todo la hace dependiente del tiempo, pues solo el tiempo es movimiento. Básicamente la personalidad añade -entre otras- tres cuestiones muy importantes como son la inteligencia (el CI) , la instrucción-educación y las relaciones interpersonales, es decir una maraña de identificaciones y de influencias ajenas al núcleo familiar. Sin olvidar otra variable muy importante que es el lugar por orden de nacimiento. No es lo mismo ser el primogénito o hijo único que el ultimo de una fratria de 5 hermanos, donde el recién llegado se encuentra con todos los nichos afectivos ocupados por sus hermanos.

Esta es una segunda llamada de atención al hecho de que la personalidad no es equivalente al eneatipo y explica las razones por las que dentro de un mismo eneatipo pueden coexistir distintas personalidades. Naturalmente no es lo mismo un E1 con estudios primarios que un E1 con estudios universitarios. La deprivación cultural proceda de donde proceda tiñe y destiñe la presentación de las principales características de un eneatipo.

En realidad el eneatipo señala hacia un factor común que comparten desde un analfabeto hasta un dirigente financiero. Es el enatipo el que colorea la personalidad, por tanto para entender bien el eneagrama debemos olvidar todo lo que aprendimos del carácter o las clasificaciones clásicas de la psicología, si bien aquellas que proceden del psicoanálisis tienen mucha más robustez que las propiamente descriptivas pues contienen una teoría ontogenética, el resto son ateóricas.

Huir de las descripciones es una tarea que he propuesto para entender mejor las características de cada eneatipo, en este sentido aquellas personas que no sepan nada de psicología estarán mejor dotadas para entender lo que caracteriza a cada eneatipo.

Sin embargo no tenemos que olvidar que algunas características de las personalidades clásicas muestran correlaciones con el eneatipo, así los introvertidos suelen agruparse en la tríada de los mentales y los extravertidos en la de los emocionales, aunque introvertidos o extravertidos radicales son una minoría. Por la misma razón, los eneatipos 3 son más frecuentes entre las mujeres que son más vanidosas que los hombres que por el contrario están más interesados en los placeres sexuales (E8). Así y todo existen hombres E3 y mujeres E8, no hay exclusividades en el género.

El efecto Forer.-

Es seguro que a usted le han hecho alguna vez una lectura de su carta astral y es seguro que después de haberla leído, haya usted manifestado con sorpresa ¿cómo es posible que me lo hayan acertado todo si esta persona no me conoce? A mi me han hecho esa lectura al menos tres veces y aunque no me he guardado ninguna de estas interpretaciones debo decir que también me sorprendí mucho de que una persona a la que no conozco de nada pueda conocer tanto de mi personalidad solo con saber el lugar, el día y la hora de mi nacimiento.

Se trata de una ilusión que se explica a partir del efecto Forer, que es el fenómeno o evento que ocurre cuando los individuos dan altos índices de acierto a descripciones de su personalidad que supuestamente se adaptan específicamente para ellos, pero en realidad son vagas y lo suficientemente genéricas como para aplicarse a una amplia gama de personas.1​ Este efecto puede proporcionar una explicación parcial de la aceptación generalizada de algunas creencias y prácticas, tales como la astrología, la adivinación, la lectura del aura y algunos tipos de tests de personalidad.

Sucede porque las descripciones son siempre ambiguas pero son muy intuitivas, pues contienen un relato que suele ser compatible con todo el mundo porque no se mete en profundidades y se limita a decirnos cosas agradables, al menos al principio. Es posible que en letra pequeña aparezca algunas no-cualidades que al ser secundarias al texto principal ni siquiera sean procesadas.

Saber la personalidad de una persona a través de la fecha de nacimiento es imposible o tan posible como conocerla a través de cualquier otro método. La personalidad no solamente es compleja y resbaladiza pues representa la complejidad misma y la complejidad se desvanece apenas la pretendemos definir, pues el lenguaje con sus categorizaciones de opuestos imposibilitan la percepción de lo sutil al no admitir las excepciones. Las leyes de la causalidad funcionan de un modo mucho más complicado de lo que creemos, pues las variables que la definen están ocultas en las relaciones que establecen unas con otras.

Es por eso que la personalidad no predice nada. Significa que a partir de su estudio no podemos saber la evolución de un sujeto, si bien en los extremos -es decir los trastornos de personalidad- estamos más cerca – pues estamos más lejos del equilibrio- para predecir cualquier accidente psiquiátrico.

De manera que las descripciones por sí mismas no aclaran nada salvo para jugar a adivinar como somos, un juego de mesa o un pasatiempo más. la mejor manera de saber o conocer algo es utilizar la heurística del experto, esto es combinar descripciones con teorías sobre el origen de cada cosa, eso es lo que hace el psicoanálisis.

Es por eso que a partir del próximo post vamos a meternos en esas descripciones-interpretaciones. Comenzaré por los eneatipos mentales (E5, E6, y E/), los que viven en el futuro, después abordaré los eneatipos emocionales (E, E3, y E4) los que viven en el pasado. Y después con los instintivos, que viven en el presente (E8, E9 y E1).

Triadas que corresponden a los tres cerebros, el cerebral, el corazón y el de las tripas (el del intestino). No hay que olvidar que el numero 3 es un numero dialéctico en el sentido de que combina aspectos destructivos, aspectos unitivos y aspectos que favorecen la transición o el equilibrio. En ese sentido no somos duales sino trinitarios.

Cada eneatipo tiene un numero, una herida emocional, una pasión, un talento, una estrategia, una sombra, un arquetipo Luz, un ayudante, un destino y un color (matiz) que determina la visibilidad de cada cosa y le añade matices.

El lector que haya llegado hasta aqui puede considerar que el constructo que conocemos con el nombre de eneatipo se parece mucho a un homúnculo independiente, como un módulo de adicción (en el sentido de Luis P. Villareal) que puede coexistir con cualquier tipo de constelación psíquica.

Módulos de adicción.

Recuerdo y precuerdo (XI)

El pasado está en el presente, así como también el porvenir. Nada transcurre en este mundo en el que persisten todas las cosas quietas en la felicidad de su condición (Sócrates)

Un recuerdo es un fenómeno mental -inscrito en la memoria- a través del cual recuperamos algo que estuvo en nuestra mente consciente y que vuelve a aparecer a veces de forma voluntaria, otras involuntaria y que pertenece a una secuencia de hechos de nuestra memoria: la codificación, el almacenamiento y la recuperación propiamente dicha que es lo que nombramos con el nombre de recuerdo. Lo importante es saber que el recuerdo procede siempre del pasado, es decir está guardado en algún lugar del inconsciente. Recuerdo es merced a la partícula «re» algo que denota que vuelve.

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La teoría de los borradores múltiples

El Yo es un centro de gravedad narrativo que no debe buscarse en el cerebro. Es una curiosa costumbre social humana: la de contar nuestra vida, un cuento sobre nosotros mismos (Dennet)

Daniel Dennet es un filósofo escritor y psicólogo cognitivo al que pertenece la cita que preside este post y cuyo campo de investigación es la conciencia humana, esa caja negra de la que aún sabemos poco y que divide a los investigadores en dos clases: los dualistas y los materialistas.

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