¿Locura o enfermedad?

imposible

Los habituales seguidores de este blog ya habrán leído alguna vez que una de las características de las enfermedades mentales es su patoplastia.

“Patoplastia” significa que los síntomas que definen estas enfermedades varían mucho de persona a persona -son plásticos-, no hay dos pacientes iguales que tengan la misma sintomatología aun teniendo el mismo diagnóstico. Del mismo modo los síntomas de una enfermedad mental varían según la época en que se observen y sobre todo dependen de las conceptualizaciones que se hagan sobre ellos. No cabe ninguna duda de que los síntomas psiquiátricos son sociodependientes, es decir traducen o están relacionados con el modelo de sociedad que les enmarca. Y sobre todo con sus valores y creencias compartidas por esa población en un determinado momento histórico.

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El espectro psicopático

psicopatas

En lo más profundo de mi ser se esconde un asesino en serie pero yo lo mantengo distraido con cocaina (K. Sutton).

La mayor parte de nosotros identificamos la etiqueta “psicópata” con la actividad criminal. Pensamos en seres desalmados, asesinos, maltratadores, sádicos de todos los pelajes, etc. Este post está destinado a hacerle cambiar de opinión respecto a este rótulo. Como el lector verá mas abajo, decir psicópata no es decir nada, pues la psicopatía no es una patología mental, ni una avería del cerebro, es en cualquier caso una patología moral.

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La identidad border-line (XXIV)

La histeria de conversión clásica, el trastorno por somatización (sindrome de Briquet) y el trastorno border-line junto con el trastorno disociativo multiple comparten un origen traumático y tambien algunas peculiaridades clínicas. Quizá la más importante de todas sea la hipnotizabilidad-sugestibilidad que comparten todas ellas. Muy alta en el trastorno disociativo múltiple (hablamos entonces de virtuosismo disociativo) y muy baja en el TLP.

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La traumática historia del trauma (XXII)

Enfermedades del espectro traumático.-

La histeria clásica.

Hay dos formas de relacionarse con la corporalidad, la primera es entender el cuerpo como prótesis, como algo para la relación con el otro, que conlleva exposición, inclusividad y perfomance, la segunda es la vivencia de un cuerpo para sí, un cuerpo íntimo, clausurado, exclusivo, o velado. El primer supuesto es la vivencia histérica del Yo con el cuerpo, al segundo supuesto le llamamos obsesividad.

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