La mujer y el mito

marylin

 

La mujer.-

Marilyn Monroe, de verdadero nombre Norma Jean Baker (o Norma Jean Mortenson, apellido de su padrastro), nació el 1 de junio de 1926 en Los Ángeles, en el estado norteamericano de California. Hija de Gladys Baker, -quien nunca le comunicó la identidad de su padre-, su primera infancia fue muy dura, incluso traumática. Su madre que probablemente era una enferma mental la dejó en manos de un matrimonio amigo hasta que cumplió siete años; entonces por fin se la llevó a vivir consigo. Pero un año más tarde Gladys fue internada en un sanatorio psiquiátrico en el que se le diagnosticó una esquizofrenia paranoide, enfermedad que luego Marilyn creería haber heredado, especialmente cuando era internada por sus frecuentes depresiones. Su infancia y adolescencia transcurrieron entre un orfanato (en el que ingresó a la edad de nueve años y trabajó como ayudante de cocina), la casa de sus abuelos y las de varias familias que la adoptaron. En una de estas casas de acogida sufrió al parecer abusos sexuales por parte del cabeza de familia cuando contaba ocho años.Y no podemos estar seguros de que no hubiera otros abusos secuenciales.

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Reprogramando la mente (y II)

¿Quien es el maestro que hace a la hierba verde?

Koan zen

(La respuesta al final del post)

Cuando hablamos del uso de psiquedélicos como psicofármacos estamos pensando de una manera lineal, nos imaginamos que a cada droga le correspondería una unidad de acción en una enfermedad. Pensamos en indicaciones según el modelo biomédico y damos por cierta la idea de que la depresión, la esquizofrenia o el TOC son entidades unitarias y discretas.

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El principio de Nirvana

Estaba oyendo a Alan Parsons en “Freudiana” cuando caÍ en la cuenta de que en la obertura no se habla del principio del placer sino del principio de Nirvana. Y claro, me puse a escarbar en las diferencias entre ambas concepciones. Es obvio que lo que entendemos como placer (o recompensa cerebral) no es el mismo concepto que el Nirvana, que en cualquier caso es la ausencia tanto del dolor como del placer, un estado en el que por fin hemos desaparecido del todo después de navegar por distintas reencarnaciones, de modo que el tema me pareció lo suficiente sugerente como para escribir este post.

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