Homeostasis y alostasis del miedo (I)

La diarrea es un síntoma que nos servirá de guía para esta excursión que pretendo llevar a cabo para hacer entender una serie de cuestiones relacionadas con nuestro concepto de causalidad y que tiene que ver con preguntas tales como ¿Es posible un síntoma sin daño? ¿Cual es la causa de estos síntomas sin daño? ¿Qué diferencia hay entre un síntoma adaptativo y otro síntoma deficitario? ¿Hay una causa de causas?

Sigue leyendo

Anuncios

Los oximoron de tu mente

yinyan

He recibido algunos emails de lectores llamando la atención sobre un hecho en relación con mi post anterior. ¿No es su titulo “la felicidad de la tristeza” un oximoron?.

Claro que lo es.

Sigue leyendo

El angel de la guarda

Angel de la guarda

dulce compañía

No me desampares

ni de noche ni de día

no me dejes solo

que me perdería.

Esta era la oración que los niños de cuando entonces rezábamos antes de irnos a dormir. La preocupación de nuestros padres era precisamente esa: que nos perdiéramos y que alguien se nos llevara a algún lugar. Un “alguien” que no tenia una intencionalidad concreta, no era un pederasta (entonces no había pederastas y si los había estaban muy cerca), ni había tráfico de órganos, ni de niños. Dicho de otra manera entonces no se raptaban niños perdidos por la calle, al menos en mi entorno, pero nuestro padres (concretamente nuestras madres) estaban aterrorizadas, ante la posibilidad de que nos raptaran. También existía miedo a las enfermedades, concretamente a la TBC, entonces no había vacunas por tanto los niños pasábamos, si o si por todas las enfermedades posibles que eran mucho más virulentas que ahora, con diferencia.

Sigue leyendo

El vientre vacío

moral tribes

“Viuda” o “viudo” es una palabra para designar el estado en que uno queda tras morir el esposo o la esposa, “huérfano” o “huérfana” del mismo modo sirve para denotar a los niños que pierden a su madre o padre. Lo curioso es que no tenemos una palabra para designar el estado en que quedamos cuando perdemos un hijo a pesar de que es el acontecimiento más devastador que puede sufrir un adulto. Y lo es precisamente porque es natural que un hijo entierre a sus padres pero no al revés, lo predecible suele ser más impactante que lo impredecible. Simplemente no estamos preparados para tal acontecimiento.

Sigue leyendo