La sociedad del cansancio

byung

El poder ya no reprime para obtener el control sobre los individuos desde que encontró que la diseminación de las oportunidades de ser era un mejor mecanismo que el rigor de la prohibición (M. Foucault)

Comencé a ejercer la Psiquiatría en los 70, de modo que he sido testigo de un fenómeno que, en mi opinión no ha sido lo suficientemente investigado: me refiero a los cambios de la clínica psiquiátrica que se han producido entre aquellos años y el cambio de siglo. Entonces los ingresos eran fundamentalmente psicosis funcionales, esquizofrenias, brotes maniaco-depresivos, paranoias y catatónicos, también cuadros orgánico-cerebrales, y sobre todo epilepsias con síndromes psiquiátricos sobreañadidos.  En el nivel ambulatorio eran raros los cuadros melancólicos o depresivos, no existían los trastornos alimentarios (o eran muy raros). La primer anoréxica que vi, seria ya bien entrada y cercana la década de los 80.  El TLP carecía de traducción nosológica, recuerdo que el primer caso que traté sería también de esa época y lo catalogamos como esquizofrenia. Los alcohólicos han existido siempre pero la drogadicción no existía. Las psicosis infantiles no existían y las encefalopatías sin nombre que atendíamos eran calificadas como oligofrenias sin más, el TDH no sabíamos lo que era. El dolor psicogeno y la fatiga crónica eran una rareza exótica. El autismo era muy raro. Los trastornos de personalidad se englobaban en la etiqueta “psicópatas” siguiendo las descripciones de Kurt Schneider pero no los ingresábamos casi nunca sin patología comórbida de por medio, se trataba de personas muy disfuncionales que tendían a abusar del resto de enfermos.

Sigue leyendo

Anuncios

Consejos al joven terapeuta

terapeuta

 

No hay nada general excepto nombres (John S. Mill)

Hace algunos años escribí un libro que pretendía ser un manual para terapeutas en aprendizaje y que titulé del mismo modo que este post. Encontré un editor que se entusiasmó inicialmente con la idea y me propuso algunos cambios.

Sigue leyendo

“Nature versus nurture”: un diálogo imposible

nature

Un diálogo imposible sin echar mano de algunos conceptos psicoanalíticos, de eso va este post y el siguiente.

La naturaleza y la cultura son dos nichos de causalidad que suelen dividir al mundo en creyentes: aquellos que ponen el peso de la causalidad en los genes, las neuronas y el cerebro y aquellos otros que la ponen en la cultura, en el medio ambiente y sobre la que cargan la prueba de la causalidad de casi cualquier cosa: los ambientalistas.

Pero no hay dos ejes sino tres: falta el ontológico.

Sigue leyendo

¿Locura o enfermedad?

imposible

Los habituales seguidores de este blog ya habrán leído alguna vez que una de las características de las enfermedades mentales es su patoplastia.

“Patoplastia” significa que los síntomas que definen estas enfermedades varían mucho de persona a persona -son plásticos-, no hay dos pacientes iguales que tengan la misma sintomatología aun teniendo el mismo diagnóstico. Del mismo modo los síntomas de una enfermedad mental varían según la época en que se observen y sobre todo dependen de las conceptualizaciones que se hagan sobre ellos. No cabe ninguna duda de que los síntomas psiquiátricos son sociodependientes, es decir traducen o están relacionados con el modelo de sociedad que les enmarca. Y sobre todo con sus valores y creencias compartidas por esa población en un determinado momento histórico.

Sigue leyendo