Una molécula prodigiosa (II)

Cuando Albert Hofmann -que andaba investigando sobre los alcaloides del cornezuelo de centeno-, tropezó en 1943 con lo que él mismo llamó LSD-25 y se intoxicó por contacto con esta sustancia, supo inmediatamente que había descubierto algo muy importante, algo disruptivo.

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Drogas, espiritualidad, psiquedélicos y pánico moral (I)

A Michael Pollan ya le conocía y había hablado de él, aqui en este post sobre «El dilema del omnivoro», su ultima entrega es la que me anima a escribir esta serie de post donde seguiré su rastro critico para plantear mi opinión sobre el tema de las drogas y al mismo tiempo divulgar algunas cuestiones relacionadas con su uso, tanto médico como recreativo. De su libro -que es en realidad una historia critica sobre los psiquedélicos- me ha gustado todo salvo su titulo: «cambiar la mente», no es tan fácil y puede estar haciendo publicidad de algo que en realidad el libro trata de desmentir.

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Plantillas, borradores y zombies (VI)

Los que leyeron el post anterior ya saben a estas horas que «la teoria de los esquemas» plantea una hipótesis interesante pues abarca gran parte de las teorias del aprendizaje. Se trata de la idea de que andamos formando plantillas, una especie de andamios sobre los que construimos nuestra cognición.

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Los zombies de tu mente (II)

Los que leyeron el post anterior recordarán que propuse pensar a los eneatipos como zombies, pero esto merece una explicación previa: un zombie es un personaje ficticio que puede conceptualizarse como un muerto-vivo, algo que parece un oxímoron puesto que «vivo» parece lo opuesto a lo «muerto». Sin embargo esta es una trampa de nuestro lenguaje categorial, en realidad lo opuesto a lo vivo es lo no-vivo, aquello que no ha llegado a ser. La muerte es el destino de lo vivo pero no su opuesto. Lo opuesto de la vida no es la muerte, sino aquello que no nació, lo que no llegó a estar vivo. Todos nosotros y todos los seres vivos somos contingentes, un minuto antes de la fecundación que -entre un espermatozoide y un ovulo se produce-, ya no tendría el mismo resultado y es posible que no tuviera ninguno. Yo no tengo hermanos y eso es lo opuesto a la vida que se derramó en mí y me hizo por eso contingente, no somos necesarios, somos producto del azar.

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