Lógica y paralógica (XIX)

Disponemos de dos modos de razonar, uno es el estilo lógico que se caracteriza por ser binario, sometido a la contradicción, que no atiende a los casos intermedios, le conocemos con el nombre de pensamiento científico basado en datos y en evidencias, un tipo de pensamiento bien conocido como lógica aristotélica y que es mucho más frecuente en varones al no ser parasitado por otras consideraciones, -llamémoslas de momento emocionales-. Por otro lado disponemos de otro registro llamado paralógico, que es difuso y desprecia los extremos, es una forma de pensar como de centro si se me permite la analogía política. Es un tipo de pensamiento que no se siente cómodo en la dicotomía de la lógica. Se trata de un tipo de pensamiento de predominio femenino que atiende a variables emocionales y que siente aversión por los extremos.

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El nuevo contrato sexual

El Sr R es aparejador y la Sra M es enfermera, llevan 39 años casados y ambos tienen trabajo fijo y una vida cómoda y próspera. Tuvieron dos hijos, un niño, Carlos y una niña, Ana, ambos recibieron una educación similar, fueron al mismo colegio y las mismas oportunidades pero aunque Carlos tiene dos años más que su hermana, llevó desde el principio de la ESO cierto retraso con respecto a ella que fue siempre muy responsable y una buena estudiante.

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La belleza atroz y lo monstruoso (V)

¿Por qué las mujeres miran a la cámara si no tienen ojos?

Marlène Dietrich es un mito, no una mujer aunque haya existido en realidad, encarna un arquetipo fundamental para comprender algunas cuestiones sobre la belleza, sus contenidos, sus condiciones culturales y sus patologías. Encarna el mito de la mujer fatal a la que seguirán una multitud de actrices de Hollywood como Marilyn Monroe, Rita Hayworth, Judy Garland, Elisabeth Taylor por nombrar tan solo a las clásicas.

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El ojo y el laberinto

Nuestra tarea no es otra sino socavar el poder de la Gran Madre

Erich Neumann

Ahora que estamos en vísperas de carnaval, una fiesta dedicada a lo dionisíaco, al caos, al sexo y a la confusión de sexos, me parece un momento idóneo para hablar de esa tensión, esa dialéctica eterna entre lo femenino y lo masculino, entre lo terrestre y lo celeste, entre lo recto y lo curvo, entre naturaleza y cultura, entre Apolo y Dioniso.

La Venus de Willendorf

No cabe ninguna duda de que mujer y naturaleza se encuentran unidas por vínculos de toda clase, fundamentalmente por uno de los misterios más robustos de nuestra especie: me refiero a la fertilidad, al misterio de la fertilidad. Y para ello voy a referirme a la Venus de Willendorf, una estatuilla paleolítica de indudable interés que señala hacia nuestros primeros cultos que fueron eminentemente ctónicos.

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