Un metalenguaje para una psiquiatría post-industrial (I)

Hay que recordar que “enfermedad mental” es un oximoron. Solo la materia puede enfermar. El problema es que aun no hemos sido capaces de averiguar qué es lo que enferma en las “enfermedades mentales”, pero tenemos algunas pistas: podríamos ponernos de acuerdo en que lo que enferma es la razón, es decir esa chispa divina que solo está al alcance de nosotros los sapiens después de haber conseguido ser pensantes.

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Empatía y culpa (XXVIII)

Empathy is key to the functioning of high-trust cultures. If everyone is empathic toward each other, there is no need to waste energy on self-protection or on double-checking every single transaction. (P. Frost)

Peter Frost es un antropólogo evolucionista que mantiene uno de los blogs más interesantes y documentados de su especialidad en Internet. La cita de arriba hace referencia a su visión de la empatía. Para Frost la empatía y la culpa van en el mismo pack, también la vergüenza, aunque discrimina entre culturas de la vergüenza (mayoritarias) y culturas de la culpa (mucho más minoritarias). Ambas, vergüenza y culpa están relacionadas con el control que el grupo social mantiene sobre las conductas individuales: así cuando alguien transgrede una norma social se siente avergonzado y la vergüenza es en este sentido pública, también su castigo. 

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Delirios paranoides y delirios metanoides (XI)

“El saber delirante” es el titulo de un libro de Fernando Colina que me parece magistral aunque no estoy del todo de acuerdo con todo lo que cuenta mi colega en este libro. Estar de acuerdo con todo lo que dice alguien es también una forma de delirar, aunque ningún delirante se atrevería a decir que -así y todo- el libro es una joya, pues el delirante ya lo sabe todo y más que eso: niega todo conocimiento al otro.

Una de las cosas en las que no estoy de acuerdo con Colina es en el titulo ya que creo que el delirio no es un saber, si bien le doy la razón en el hecho de que el delirante siempre mantiene con la Verdad una relación muy especial: la certeza absoluta en su delirio. En el delirio no hay duda como sucede en la obsesión.

Lo que significa que el delirio no es un conocimiento sino una creencia. Y una creencia no es conocimiento sino solo información. Pero la información necesita ser transformada en otra cosa a partir de ciertas reglas aristotélicas que el delirante no comparte.

Todo procede de datos inconexos con los que se construye una información, pero como puede verse en el esquema anterior la información ha de ser transformada en otra cosa para que sea considerada conocimiento. Y aquí no termina la ecuación porque hay aun un eslabón más allá del conocimiento: le llamamos pensamiento complejo o si se me permite mente sabia, cordura o sabiduría que se caracteriza por deconstruir la información que lleva al conocimiento vulgar. Algo que tiene que ver con una lógica anti-aristotélica (como el delirio) pero que se basa en una lógica de la inconsistencia y de la incertidumbre. Mientras que el delirio suele ser consistente y dotado de certeza y rigor. El delirio está más cerca de la erudición que de la sabiduría.

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