El principio de Nirvana

Estaba oyendo a Alan Parsons en “Freudiana” cuando caÍ en la cuenta de que en la obertura no se habla del principio del placer sino del principio de Nirvana. Y claro, me puse a escarbar en las diferencias entre ambas concepciones. Es obvio que lo que entendemos como placer (o recompensa cerebral) no es el mismo concepto que el Nirvana, que en cualquier caso es la ausencia tanto del dolor como del placer, un estado en el que por fin hemos desaparecido del todo después de navegar por distintas reencarnaciones, de modo que el tema me pareció lo suficiente sugerente como para escribir este post.

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Causalidad y analogía

camino

Lo mejor de este libro, que me recomendó un amigo es que está escrito por dos alemanes. Confieso que con ese titulo no lo hubiera leído si hubiera sido escrito por especialistas de otra nacionalidad. Ser alemán asegura un cierto regusto de seriedad, si bien el libro “La enfermedad como camino”, contiene algunas ideas que no comparto del todo y otras que me parecen demasiado especulativas cuando no pretextos para ir más allá de lo que nos interesa como médicos, una de ellas es ésta: Si la enfermedad es un camino ¿Donde conduce ese camino?

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Placer, deseo, saciedad

“Nihilista es la persona que no se inclina ante ninguna autoridad, que no acepta ningún principio como artículo de fe”. (Turgenev)

“La ciencia puede hacer avanzar el saber humano; lo que no puede es hacer que la humanidad sienta aprecio por la verdad” (John Gray)

perros de paja

Lo inalcanzable no siempre se corresponde con lo incognoscible, se trata de registros diversos: podemos imaginar y gozar de placeres que en realidad solo se activarian en determinadas condiciones. Es por eso que podemos trasplantar un placer a un objeto neutral. Freud habló de desplazamiento y condensación.

La condición para el placer es la saciedad. Más allá de la saciedad el placer cesa pero no el deseo, pues el deseo puede ser despertado por una promesa esencial, una promesa casi religiosa de inmortalidad. El deseo puede ser incitado desde lejos . El deseo se alimenta de publicidad.

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