Eros y alcohol (y II)

“In vino veritas” (Proverbio latino)

La verdad es lo que le falta al sujeto para su realización (J. Lacan)

borrachos

Aquellos de ustedes que hayan leído el post anterior ya saben a estas horas que el alcohol y probablemente otras drogas son algo así como “medicaciones” naturales que transforman la consciencia humana en el sentido de dotarla de cierta irracionalidad y que tiene que ver con la expansividad de la conciencia, con un júbilo y minusvaloración de los costes que algunas personas sólo pueden hallar en contacto con la droga en sí, mientras que otros, las personas comunes pueden adentrarse en este tipo de estados de otra manera.

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Eros y alcohol (I)

Antes de que en el mundo hubiera vid o uva nuestra alma estuvo embriagada de un vino inmortal (Rumi).

botella

El mito atribuye a Dioniso la autoría del vino, el que lo dio a conocer a la humanidad a fin de procurarle esa embriaguez que todos conocemos a propósito del alcohol. En realidad un proceso de lo más natural puesto que la fermentación es uno de los destinos de la glucosa y por tanto de la fruta madura.

 

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Freud y la metafísica

 

placerPersonalmente creo que la obra más profunda que escribiera Freud fue la que preside este post, el “Más allá del principio del placer” escrito en 1920 y que por alguna razón se la considera una obra metapsicológica. Es interesante este termino de metapsicología aunque uno no acaba de entender porque no se dice claramente que se trata de una obra metafísica pues efectivamente va más allá del mundo físico, del mundo tangible, de lo material.

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Esencia y personalidad (y II)

imitación

Si usted tiene hijos ya sabe a estas horas en qué consiste la esencia. Y si no los tiene es seguro que ha podido hacer esta misma observación en sus mascotas. No hay dos individuos iguales.

Los niños traen en origen un temperamento especial, no son una tabla rasa, cuando venimos al mundo ya damos muestras de por donde anda nuestra esencia, asi hay niños plácidosy dormilones, otros demandantes y llorones, los hay agresivos y los hay que tienen miedo a hacer daño. Hay niños que no paran quietos y niños que prefieren jugar solos e “ir a su bola”. Hay niños que prefieren los juegos violentos, que exploran su entorno, que corren riesgos y que son temerarios y los hay miedosos, cobardes o pusilánimes.

 

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