La epidemia depresiva (y II)

Nuestros mensajes culturales predominantes sobre el estado de ánimo, están empeorando la epidemia de depresión. (Rottemberg)

Depresión y expectativas de felicidad.-

Decía Séneca que todos aspiramos a ser felices pero que resulta muy dificil definir en qué consiste la felicidad y el modo de alcanzarla. En realidad la “felicidad” es una abstracción e individualmente sólo podemos formularla como algo concreto: aspirar a ciertos estados mentales felicitarios de caracter inaprensible y que son modificados continuamente por la experiencia del deseo.

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Enfermedades y no-enfermedades

Amordemadre

Richard Smith es un médico, editor de revistas y buen conocedor de las patologías médicas y sus correlatos culturales a quien debemos el concepto de no-enfermedad.

Se trata de un concepto difícil de pillar si no eres medico: significa que ciertas enfermedades no son entidades naturales sino más bien aprendizajes anómalos que llevamos a cabo en nuestra familia, en el colegio o a través de ciertas influencias culturales que no tienen traducción biológica. Se trata de esa enfermedades a las que no podemos meter el dedo, por carecer de desordenes objetivos que puedan objetivarlas y que aparecen y desaparecen siguiendo una patoplastia que bien podríamos llamar sociocultural.

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Placer, deseo, saciedad

“Nihilista es la persona que no se inclina ante ninguna autoridad, que no acepta ningún principio como artículo de fe”. (Turgenev)

“La ciencia puede hacer avanzar el saber humano; lo que no puede es hacer que la humanidad sienta aprecio por la verdad” (John Gray)

perros de paja

Lo inalcanzable no siempre se corresponde con lo incognoscible, se trata de registros diversos: podemos imaginar y gozar de placeres que en realidad solo se activarian en determinadas condiciones. Es por eso que podemos trasplantar un placer a un objeto neutral. Freud habló de desplazamiento y condensación.

La condición para el placer es la saciedad. Más allá de la saciedad el placer cesa pero no el deseo, pues el deseo puede ser despertado por una promesa esencial, una promesa casi religiosa de inmortalidad. El deseo puede ser incitado desde lejos . El deseo se alimenta de publicidad.

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La teoría de las jerarquías (II)

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La aplicación de la teoría de las jerarquías a la organización social no está exenta de riesgos. Siempre habrá quien piense que la jerarquización social es un subproducto de la depredación del hombre por el hombre, de manera que voy a limitarme en dar por hecho que las sociedades humanas están estratificadas y que no existe organización humana que no sea oligárquica, incluyendo a aquellas ideologías que surgieron precisamente para liquidar esta cuestión.

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