¿Por qué somos heterosexuales?

La identidad sexual no existe, son los padres  (Jose Carlos Vaqué)

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La verdad es que esta es una pregunta más interesante que esta otra ¿A que se debe la homosexualidad?. En realidad lo que necesita una explicación es la heterosexualidad o lo que es lo mismo la sexualidad humana, ¿Nos viene de serie?¿Que es innato y qué es adquirido en la sexualidad? ¿Se aprende a ser heterosexual u homosexual?

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De espaldas al mal (XXVIII)

Si usted ha tenido hijos sabrá lo mal que lo pasamos los padres con esas salidas nocturnas de nuestros hijos y que acaban ya al despuntar el día, sin saber donde se han metido nuestros jóvenes adolescentes siguiendo los dicterios de esa estúpida moda de vivir de noche.

Y no cabe duda de que la noche es el principal aliado de los perpetradores.

Si usted tiene hijas, es seguro que sufrirá por esos malos encuentros que pueden dar al traste con su vida y si usted tiene hijos se preocupará más probablemente por la posibilidad de que se metan en líos, en peleas o en desencuentros con la ley. Y un sufrimiento común: los accidentes de tráfico, el alcohol y las drogas.

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La traumática historia del trauma (XII)

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Los niños víctimas de la pasión del adulto (sexual y/o agresiva) o de su rechazo ponen en marcha un proceso de disociación, de fragmentación, que implica la amputación y expulsión hacia fuera de una parte de ellos mismos; el lugar vacante será ocupado por un implante desde el afuera . “Implante” que en otros escritos asimila a un teratoma. (Ferenczy)

Sandor Ferenczi fue el discípulo húngaro de Freud y uno de sus seguidores más importantes que llevó a cabo múltiples aportaciones a la teoria analitica no siempre dentro de la linea ortodoxa que Freud impuso a su movimiento.

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La histeria del trauma (VI)

La segunda guerra mundial cogió sobre aviso a los médicos militares que habían aprendido bien la lección de la gran guerra del 14-18. Evidentemente, la segunda guerra mundial se llevó a cabo con características técnicas bien distintas de la primera. Básicamente no fue una guerra de trincheras, sino con ejércitos móviles y organizados del modo que el  conocimiento del caso Sassoon había propiciado: pequeños pelotones al mando de un suboficial con liderazgo sobre sus hombres. El apoyo mutuo de los soldados pasó a ser un seguro de vida más allá de las abstracciones que habían gobernado la vida de los soldados en la primera guerra mundial.

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