Contagio entre pares (I)

Los lectores de este blog saben que una de las áreas de mi interés han sido siempre los trastornos alimentarios (anorexia y bulimia) y quizá ya conocen las entradas que se encuentran a disposición del publico en este blog sobre multiples aspectos de esta enfermedad.

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El autoengaño (XXXIX)

No cabe duda de que el engaño no es una estrategia humana, sino que está muy diversificada en la naturaleza, tanto en la vida animal como en la vegetal. Engañar es una estrategia diseñada para optimizar el resultado de la reproducción y para minimizar las cargas de la misma. Lo ideal es poder reproducirse sin gastar energías en eso que se ha llamado «inversión parental». Engañar es pues un asunto de medraje, de lo que se trata es de ganar recursos y estatus al menor coste posible.

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Ellen West: infortunio y necesidad

El cuerpo anoréxico es un cuerpo más allá del principio del placer (Recalcati)

Decía Hipócrates que existían dos clases de enfermedades: aquellas que son producto del infortunio y aquellas otras que son necesarias, es decir aquellas que se manifestarán obligadamente a lo largo de la vida del individuo.

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¿Cómo nos regulamos afectivamente?

Escalera escheriana e imposible, donde subir y bajar se confunden, no importa si subes o bajas, siempre estas en el mismo lugar.

Antes de empezar este post donde pretendo llevar a cabo una taxonomía de las emociones, me gustaría diferenciar esta idea, la de las emociones con el concepto de estado afectivo. Un estado afectivo es el resultado de incoherencias entre emocionaes, por ejemplo la depresión contiene pena pero tambien rabia y miedo. Como veremos más abajo esta mezcla es muy explosiva puesto que la rabia y la pena son contradictorias, una es de escalada (rabia) y la otra de desescalada (pena) Obviamente un estado afectivo es sobre todo un estado mental emocional que puede ser congruente o no con la vivencia referente o bien contener interferencias de otras entidades mentales. En este sentido no se trata de que haya emociones normales o anormales o positivas y negativas sino que hay que atender a la dinámica de estas emociones y sobre todo a los tres niveles de definición: el cortical, el límbico o mamífero y el reptiliano.

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