La máscara de la cordura

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La perversion es el negativo de la neurosis (Sigmund Freud).                                                              Mucho se habla hoy en todos los entornos, clínicos, psicológicos y periodísticos sobre los psicópatas. Yo mismo en este blog he hablado últimamente de los aspectos benéficos que subyacen en la personalidad psicopática. Pero lo cierto es que cuanto más leo sobre psicópatas más me doy cuenta de que existe una enorme confusión entre esta palabra (que es un término clásico y no un diagnóstico DSM) por ejemplo la palabra “narcisismo” o la misma confusa etiqueta de “trastorno antisocial de la personalidad”.

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Los ojos del psicópata

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Ted Bundy fue un asesino en serie de los más sanguinarios que ha dado la edad moderna y también de los más mediáticos y seductores: concedió entrevistas incluyendo a psiquiatras y desarrolló incluso una teoría sobre su maldad que atribuía a una infancia desgraciada (por otra parte banal y muy similar a la que viven millones de niños en el mundo) a sus contactos con la pornografia y al alcohol, existe aquí un documental donde el lector interesado puede averiguar alguna cosa sobre sus teorías acerca de su querencia por matar mujeres y también la oportunidad para ver su cara y su mirada.

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El espectro psicopático

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En lo más profundo de mi ser se esconde un asesino en serie pero yo lo mantengo distraido con cocaina (K. Sutton).

La mayor parte de nosotros identificamos la etiqueta “psicópata” con la actividad criminal. Pensamos en seres desalmados, asesinos, maltratadores, sádicos de todos los pelajes, etc. Este post está destinado a hacerle cambiar de opinión respecto a este rótulo. Como el lector verá mas abajo, decir psicópata no es decir nada, pues la psicopatía no es una patología mental, ni una avería del cerebro, es en cualquier caso una patología moral.

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Civilización y barbarie

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La compasión es la comprensión plena de la necesidad del mal (John Gray citando a Leopardi).

“Si el progreso es un mal tan grande, ¿Cómo es posible que no hagamos nada por deshacernos de él inmediatamente?… Estábamos hechos para vegetar, para dilatarnos en la inercia, y no para perdernos en la velocidad y en la higiene responsable de la enorme cantidad de seres desencarnados y asépticos que pululan por todas partes, de ese hormigueo de fantasmas donde todo se agita y nada está vivo. Una cierta dosis de suciedad es indispensable para el organismo (fisiología y mugre son términos intercambiables), por eso la perspectiva de una limpieza a una escala universal inspira una legítima aprensión. Deberíamos habernos atenido, piojosos y serenos, a la compañía de los animales, vivir al lado de ellos durante algunos milenios más, respirar el olor de los establos antes que el de los laboratorios, morir de nuestras enfermedades y no de nuestros remedios, dar vueltas alrededor de nuestro vacío y hundirnos suavemente en él… La civilización, nuestra droga, nos ha intoxicado a tal grado que nuestro apego a ella presenta los síntomas de un hábito mezclado con el éxtasis y de aborrecimiento. Tal y como va, acabará con nosotros, no hay duda; en cuanto a renunciar a ella, no podemos hacerlo, hoy menos que nunca.” E. M. Cioran.

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