El rencor

El resentido llega a experimentar la viciosa necesidad de estos motivos que alimentan su pasión; una suerte de sed masoquista le hace buscarlos o inventarlos si no los encuentra (Gregorio Marañón).

El rencor tiene un sinónimo que explica mejor su raíz etimológica: el resentimiento, que viene a declarar que es un sentimiento doble, una especie de flexión sobre un sentimiento que casi siempre comenzó siendo una experiencia de decepción, humillación, enfado, enojo, daño u ofensa pero también de envidia o codicia. Así el rencor es un sentimiento de hostilidad a largo plazo, del que el individuo es incapaz de desprenderse y todo parece indicar que es autopoyético, es decir se alimenta a si mismo a través de deseos de odio o de venganza tanto si se consume o no.

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El autoengaño (XXXIX)

No cabe duda de que el engaño no es una estrategia humana, sino que está muy diversificada en la naturaleza, tanto en la vida animal como en la vegetal. Engañar es una estrategia diseñada para optimizar el resultado de la reproducción y para minimizar las cargas de la misma. Lo ideal es poder reproducirse sin gastar energías en eso que se ha llamado “inversión parental”. Engañar es pues un asunto de medraje, de lo que se trata es de ganar recursos y estatus al menor coste posible.

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Un metalenguaje para una psiquiatría post-industrial (I)

Hay que recordar que “enfermedad mental” es un oximoron. Solo la materia puede enfermar. El problema es que aun no hemos sido capaces de averiguar qué es lo que enferma en las “enfermedades mentales”, pero tenemos algunas pistas: podríamos ponernos de acuerdo en que lo que enferma es la razón, es decir esa chispa divina que solo está al alcance de nosotros los sapiens después de haber conseguido ser pensantes.

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