La traumática historia del trauma (XVIII)

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Si la teoria de Robert Scaer resultara cierta tendríamos pistas no solo para desarrollar una teoria neurocientifica sobre el trauma sino además indicaciones para resolverlos, es decir para recuperarse de un trauma.

Se trataria de volver a “congelar” al sujeto para completar el ciclo de congelación-descongelación. De lo que se trataria es que la enorme cantidad de energia congelada y procedente del SNA (sistema nervioso autónomo) pudiera ser descargada, tal y como hacen los animales que han sufrido un estado de congelación. En realidad la congelación afecta las emociones, usualmente rabia, miedo, vergüenza y culpa.

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La traumática historia del trauma (XIII)

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El 23 de agosto de 1973, en la ciudad sueca de Estocolmo, tuvo lugar un atraco con rehenes. Jan Erik Olsson, un presidiario de permiso entró en el banco Kreditbanken de Norrmalmstorg, en el centro de la ciudad. Al ser alertada la policía, dos oficiales llegaron de forma casi inmediata. El atracador hirió a uno de ellos y mandó al segundo sentarse y cantar. Olsson había tomado cuatro rehenes y exigió tres millones de coronas suecas, un vehículo y dos armas.

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La histeria del trauma (IX)

Nuestra especie es probablemente la más vulnerable de todas las que pueblan la tierra y lo es porque nacemos muy inmaduros. Necesitamos al menos 12 o 13 años (en condiciones de una buena alimentación) para llegar a la madurez sexual. Pero aun asi y debido a la complejidad con que hemos hilvanado nuestras sociedades necesitamos aun algunos años más para emanciparnos de nuestros progenitores, para conseguir las destrezas necesarias para mantener y retener una pareja, para conseguir las suficientes habilidades a fin de poder mantenernos a nosotros mismos y a nuestros hijos y que, a su vez,  estos lleguen a la madurez sexual.

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La histeria del trauma (VI)

La segunda guerra mundial cogió sobre aviso a los médicos militares que habían aprendido bien la lección de la gran guerra del 14-18. Evidentemente, la segunda guerra mundial se llevó a cabo con características técnicas bien distintas de la primera. Básicamente no fue una guerra de trincheras, sino con ejércitos móviles y organizados del modo que el  conocimiento del caso Sassoon había propiciado: pequeños pelotones al mando de un suboficial con liderazgo sobre sus hombres. El apoyo mutuo de los soldados pasó a ser un seguro de vida más allá de las abstracciones que habían gobernado la vida de los soldados en la primera guerra mundial.

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