Trastornos del deseo estético (II)

Siguiendo mi anterior post me propongo ahora una ampliación de otros trastornos del deseo estético y recordaré que en cada uno de estos cuadrantes voy a integrar tanto las condiciones (no patológicas o maneras de ser), los trastornos propiamente dichos que no implican patología por sí mismos pero están muy cerca de ella y las enfermedades propiamente dichas que implican patología. En este caso la patología pivotaría alrededor de la idea de la belleza.

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Enfermar por desbordamiento

narciso y eco

Narciso y Eco

Hace algún tiempo escribí un post que titulé “histeria desbordada” donde presentaba el caso de una muchacha que presentó un cuadro grave de conversión donde se pueden apreciar a las claras la yatrogenia médica sobre el cuerpo de aquella muchacha. Apuntaba allí -a propósito del narcisismo- que contrariamente a lo que la gente cree, el narcisista no es una persona que se quiera mucho a sí misma, sino un arreglo pulsional de emergencia para protegerse de la falta de amor, de cuidado o de interés por nuestros primeros cuidadores. El narcisismo primario nos viene de serie y ya describí en este post a qué nos referimos con esta palabra.

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El príncipe transhumano (I)

maquiavello

Nicholas Maquiavelo fue un funcionario florentino que ejerció como diplomático durante los principados renacentistas de Florencia, una especie de intelectual orgánico muy parecido a lo que hoy entendemos como asesores de los presidentes de los gobiernos o como Tezanos a cargo del CIS,  Es difícil saber leyendo su obra, qué es lo que pensaba Maquiavelo pues dos de sus obras más conocidas, el Principe y “Discursos sobre la primera época de Tito Livio” son en esencia opuestas ideológicamente. En la primera -el Principe- es un tratado de maldad política -que hoy es referencia en todos nuestros gobernantes-, que dicen que escribió para congraciarse con Lorenzo de Médicis quien le tenia arrestado. Sus exégetas aseguran que lo que Maquiavello realmente pensaba lo escribió en esta segunda obra, que en realidad interrumpió para escribir el Príncipe.

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