Contagio en hombres, contagio en mujeres (III)


Comencé a fumar hacia los trece años, a masturbarme a la misma edad en que comencé a dejarme el pelo largo como John Lennon, a lo Beatle. Y comencé todo eso porque alguien me lo enseñó, fumar era cosa de hombres, estaba ligada al estereotipo masculino (entonces las chicas no fumaban) y sobre todo por una razón: estaba prohibido y es por eso que mis primeros cigarrillos se consumieron en la clandestinidad, Llevar el pelo largo era también una transgresión y una prueba de rebeldía, de manera que los más modernos de mi época comenzaron a llevar el pelo largo, botines y el pantalón acampanado para horror de nuestros abuelos que seguían pensando que parecíamos mariquitas y el desconsuelo de nuestros padres que no tuvieron mas remedio que oponerse sin demasiado convencimiento. Eran los sesenta.

Como vimos en el post anterior ciertas conductas se contagian, desde las más banales, pasando por los gustos y otras menos saludables, pero se contagian de persona a persona, de grupo a persona con algunas diferencias entre chicos y chicas.

Cualquiera sabe que a las chicas les gusta hablar de ciertas cosas que a los hombres no nos interesan, basta con ir a una cena de matrimonios maduros para caer en la cuenta de que ellas se sientan juntas y ellos hacen lo propio. ¿Pero de qué hablan unos y otros? Si logramos discriminar los temas preferidos de ambos sexos quizá pudiéramos saber algo más sobre la sociabilidad de hombres y mujeres.

Las mujeres hablan de enfermedades, de sus hijos, hablan de sí mismas, de sus intimidades más profundas, cuando son jóvenes hablan de sus reglas, de sus sostenes, de sus dificultades con los chicos, de aquel beso que nunca olvidarán, hablan de medicamentos para la dismenorrea, hablan de sus michelines, de dietas para adelgazar, hablan de los líos que se traen con su madre o con sus hermanos y hermanas. Hablan en síntesis de sus fragilidades. Por el contrario los chicos no son tan habladores como ellas, y cuando lo hacen es para contar sus éxitos seductores, para hablar de deportes, de sus grandezas viriles, hablan poco pero sobre todo atendiendo a desafíos, a retos, es poco probable que encuentren placer en el hecho de hablar por hablar. Las mujeres como decía Novalis hablan por hablar, los hombres hablan para hacer, para llegar a algún tipo de conclusión y también para exhibir sus fortalezas, nunca para mostrar su debilidad. No es conveniente para ningún hombre, mostrarse débil si quiere medrar en el mundo de los hombres.

Este distinto estilo de socialización señala en la dirección de que los hombres que no se acoplan a ese estereotipo dialogal van a tener muchas dificultades a la hora de establecer amigos en la adolescencia. Y lo mismo sucede en las chicas que van sobradas, suelen ser populares entre los chicos pero muy impopulares entre las chicas. Lo usual es que las chicas se muestren débiles ante sus pares a fin de conseguir empatía y adhesiones a su causa.

Un distinto estilo que lleva a chicos y a chicas a contagiarse de distintas cosas relativas a la salud mental. Por ejemplo en las chicas será más frecuente contagiarse de:

  • La anorexia y la bulimia.
  • Las autolesiones.
  • La disforia de género sobre la que hablaré en el próximo post.
  • La depresión-ansiedad, es mucho más frecuente en las mujeres de todas las edades que en los hombres.
  • La histeria de conversión, desde los leves tics hasta fenómenos tipo Tourette con tiktok de por medio.
  • El parasuicidio o tentativa de suicidio.

Mientras que en los chicos es más frecuente:

  • El uso-consumo-abuso de drogas.
  • Los deportes y conductas de riesgo sobre todo si se pueden publicitar.
  • El abuso de alcohol.
  • El abuso de otros en el medio escolar como el bulliling.
  • Los actos vandálicos.
  • El abuso de pareja y los celos patológicos.
  • El suicidio consumado.

Se trata en todos los casos (salvo excepciones) de patologías sesgadas por el sexo y que proceden de los distintas formas de socialización y que además de eso tienen la caracteristica de ser contagiosas.

La copia fenotípica.-

Se trata de un concepto muy interesante y que explica porqué un chico puede mostrar rasgos psicopáticos sin ser de hecho un psicópata esencial, de la misma manera existen anoréxicas imitadoras, más histéricas que obsesivas, existen depresiones que no responden a una carga genética determinada, sino que se pueden sufrir sin tener ningún riesgo biológico que lo hiciera suponer. Sucede los mismo con los homosexuales, unos lo son de forma obligada mientras que otros parece que dudan durante gran parte de su vida sentimental a lo largo y ancho de su adolescencia, también hay quien cambia espontáneamente de orientación sexual, mientras otros se hacen activistas. Todo parece indicar que el activismo político representa a una población distinta a aquellos que simplemente viven su vida en pareja del mismo modo que los heterosexuales. Otros prueban el alcohol y abandonan espontáneamente después de comprobar sus efectos nocivos, otros se enganchan al mismo para siempre y se transforman en alcohólicos, otros no lo prueban en absoluto, mientras otros beben como caballeros (nunca buscando la ebriedad). Todo parece indicar que el alcohol precisa de algo más para convertir al usuario en alcohólico, de lo contrario todos los españoles y franceses (cultutas vitivinicolas) seríamos alcohólicos. Lo mismo sucede con las drogas, muy usadas en entornos recreativos y también como inductores noéticos, no todos los que prueban las drogas quedan enganchados a ellas para siempre. Hace falta algo más.

Todo parece indicar que existen factores biológicos (innatos sean o no genéticos) que favorecen ciertas patologias pero que estas patologias -a su vez- pueden inducirse en aquellas personas que no poseen estas características innatas. A esto le llamamos copia fenotípica. Hay manifestaciones de la enfermedad verdadera pero con variaciones perceptibles, por ejemplo no es lo mismo un trastorno afectivo mayor espontáneo en una persona con antecedentes familiares de suicidio que una depresión reactiva (adaptativa) tras una perdida. Esta es la razón por la que ciertas depresiones no responden a los antidepresivos, no son verdaderas depresiones.

¿Qué significa copiar fenotipicamente un sintoma o sintomas?

Los síntomas mentales que una persona puede llegar a padecer son limitados, es decir no hay síntomas nuevos inventados cada tiempo sino que ya han sido catalogados en la historia de la psiquiatria, pero los sintomas que podemos detectar los expertos no son la enfermedad verdadera sino que existen conflictos -y cada uno tiene los suyos- que consumen grandes sufrimientos individuales que a veces suceden en un nivel no consciente de la subjetividad. Es por eso que cuando una persona sufre, necesita afrontar este sufrimiento y no tiene más remedio que echar mano de ese disco duro que Roger Bartra llamó exocerebro, que es donde la cultura guarda los estilos reconocidos de enfermedad o patologías mentales. Significa que el afrontamiento de estas dificultades requiere atención y una forma de obtener esa atención -aunque luego se rechace- es obtener un diagnóstico. No es que los diagnósticos provoquen las enfermedades como dicen algunos ilusos, es que el diagnóstico es una forma de obtener una ayuda legitimada por la cultura.

Pero esto no significa que al diagnosticar una depresión en una muchacha de 14 años creamos que el rotulo sea suficientemente explicativo de qué le sucede, sino que tendremos que averiguar que conflictos está viviendo esta muchacha más allá del diagnostico o el tratamiento farmacológico que propongamos. Por ejemplo, una muchacha puede tener a su madre diagnosticada de cáncer de mama y recibiendo quimioterapia, puede estar separada, tener problemas económicos, puede haber perdido a una buena amiga o puede estar viviendo una relación sentimental no correspondida o abusiva. Esto es lo que le sucede, el diagnóstico de depresión no le sucede sino que es el estilo de afrontamiento de las dificultades que ha elegido para mostrar sus conflictos.

Pero se trata de un medio de afrontamiento podríamos decir adaptativo, también esta muchacha podría elegir otro estilo de afrontamiento más peligroso o inadaptativo como por ejemplo declararse transgénero o decidir suicidarse.

No todos los elementos que forman parte de ese disco duro social son iguales en calidad, algunos son profundamente letales.

En cualquier caso esa elección tendrá relación con:

  • El aumento de prestigio social, por ejemplo en USA tiene mas prestigio ser trans que lesbiana.
  • La aceptación del grupo.
  • Los beneficios secundarios de la elección.
  • La instrucción y la habilidad para encontrar recursos.
  • La búsqueda de autopromoción y popularidad.

Sobre el concepto de exocerebro de Roger Bartra.-

Nuestro cerebro no puede pararse o desenchufarse pero puede sufrir.

Y es precisamente cuando se sufre cuando echamos mano de las pechinas, es decir de esas reservas de conectividad que no usamos más que cuando ciertos gatillos las encienden.

Es seguro que nuestros ancestros sufrieron, frio, hambre, decepción y dolor y esta es precisamente la razón que encuentra Bartra como causa de la emergencia de la conciencia humana.

La conciencia humana emergió por la necesidad provocada por el sufrimiento.

El cerebro humano no puede desenchufarse o pararse como un motor pero puede hacer emerger propiedades autopoyéticas destinadas a aliviar su sufrimiento.

Puede construir prótesis que le permitan minimizar su dolor, por ejemplo el fuego, la idea de Dios, las herramientas, las armas, los  adornos, el pensamiento espiritista y sobre todo el entrelazado del clan: las reglas sociales del parentesco y sobre todas ellas la evidencia de que los otros seres poseian intencionalidad igual que nosotros mismos. Bartra llama prótesis tanto a la cultura, a los símbolos, al lenguaje y en suma a la sociedad, una vez creados nos hacemos dependientes de ellos. Un concepto que nada tiene que ver con el concepto clásico de medio ambiente o hábitat que ignora el hecho de que la realidad que percibimos es un constructo protésico de nuestra tecnología. A partir del momento en que se inventó la cultura nuestra especie dejó de ser «natural» y se convirtió en «cultural». Los saltos evolutivos de la cultura anteceden en millones de años al trabajo evolutivo. La cultura evoluciona más rápido que la evolución.

Para Bartra la conciencia es «aquello que sabemos de una forma compartida» y que incluye la recursividad, «una percepción que percibe que percibe». Una intencionalidad compartida con otros seres semejantes que a su vez tambien tienen intencionalidad.

Y aqui se inserta el concepto más interesante de su teoria: el concepto de exocerebro.

Tendemos a pensar que la conciencia humana reside en algun lugar de nuestro cerebro, del mismo modo tendemos a creer que nuestra actividad mental procede de ese órgano que reside en el interior de nuestro cráneo hasta tal punto que solemos pensar que cuando un sujeto delira -por ejemplo- ese delirio se encuentra en el interior del cerebro. No es cierto. Del mismo modo que es imposible pensar en el hombre en su forma «natural» es imposible aislar cualquier producto mental y reducirlo a un proceso cerebral. Antes de nada somos productos del feedback entre las prótesis que hemos creado y nuestro cerebro.

Nuestro cerebro no es inmune a ciertos feedbacks que proceden del entorno social que hemos creado puesto que se ve obligado a construir nuevas redes cognitivas para dar sentido a lo que le llega de sus propias prolongaciones. El cerebro del sapiens es una baratija que gracias al dolor fue capaz de crear ciertas muletas cognitivas que le dieron cobertura e hicieron su vida más soportable: lo hizo a través de la tecnología, la ciencia, el saber-compartido, el arte y la conversación. Pero estas prótesis a su vez tienen consecuencia sobre el entramado neuronal.

Pondré un ejemplo.

La idea de Dios es una formidable creación de la conciencia humana que surgió del terror, la soledad, el dolor, la incertidumbre y la ignorancia. No es que Dios estuviera ahi antes de la conciencia humana esperando a que el humano le reconociera, sino que más bien sucedió al revés. pero una vez creada la idea-representación de Dios, esta idea se abrió paso en el interior del cerebro, abriendo conexiones inexploradas e impulsando al sapiens hacia una busqueda espiritual hacia la divinidad que es otra manera de pensar en algo trascendente que está por encima del individuo mismo. El éxito de esta idea modificó el cerebro e impulsó al sapiens hacia otras búsquedas más abstractas, simbólicas y alejadas de lo material. No es extraño que la idea de Dios tuviera tanto éxito en nuestra especie, no sólo por lo protectora que resulta en cuanto a «qué debemos hacer» sino porque también nos impulsa hacia algo que se encuentra «mas allá de nosotros mismos» y que expande nuestros horizontes perceptivos.

La verdad es que el sapiens es efectivamente un cyborg pues gran parte de sí mismo se encuentra fuera de su cráneo en una especie de disco duro «compartible en nube por toda la humanidad». Son los órganos sensoriales los canales por donde discurre esta comunicación entre exocerebro y endocerebro y nuestra conciencia es la que hace de enlace, de psicopompo.

Bibliografía.-

Roger Bartra: «Antropologia del cerebro». Fondo de cultura económica. Mexico. 2006.

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