¿Qué es la personalidad?


Se trata de una de las patatas calientes de las neurociencias, no sabemos aun en qué consiste eso que llamamos personalidad y tendemos a conceptualizarlo como un conjunto de rasgos que imaginamos permanentes y que identifican o caracterizan a una persona cualquiera. Tanto es asi que en el lenguaje coloquial solemos afirmar que “fulanito es asi” y lo describimos con una serie de adjetivos o conjuntos de rasgos. Despues de hacerlo nos quedamos tan tranquilos: hemos etiquetado a alguien con una marca que nos permite identificarlo entre cientos, nos quedamos así tranquilos.

Pero lo cierto es que, para empezar, no sabemos qué diferencias existen entre una personalidad normal y una patológica. Para entendernos solemos acudir al paradigma cuantitativo: la personalidad patológica tiene unos rasgos más acusados y normalmente omnipresentes en todas y cada una de las acciones que decide llevar a cabo un individuo tanto a nivel conductual, como emocional o cognitivo.

Otro de los paradigmas conocidos  y utilizados es el paradigma de la rigidez: la personalidad patológica seria más predecible porque presenta una menor paleta de colores o de estrategias de respuesta a la realidad: siempre reaccionaría de un modo parecido a pesar de la variabilidad de los estímulos que se le presenten.

Pero hay pruebas de que esto no funciona asi, la idea de que los rasgos de personalidad son permanentes en oposición a los estados de los organismos tiene muchas grietas que interesan sobre todo a la psicologia y a la psiquiatria, dos de las disciplinas que más han especulado sobre el asunto. Curiosamente nuestro conocimiento de la personalidad procede de esas disciplinas. casi todo lo que sabemos de la personalidad normal nos viene heredado de los hallazgos de la personalidad patológica a pesar de que existen pruebas de que:

Casi todos enfermamos por lo mismo pero nos curamos por lo diferente.

Significa que seguramente conocer los entresijos de aquello que nos lleva a enfermar nada tiene que aportar al conocimiento de lo que nos podria llevar a sanar. Probablemente se trata de dos caminos distintos y no basta con recorrer el camino de la enfermedad al revés para alcanzar la curación. Es muy probable que ambos procesos sean diferentes, distintos y diversos e impliquen a distintos mecanismos mentales.

Necesitamos urgentemente una psicologia de la normalidad, un modelo o teoria que nos pueda aportar alguna luz sobre cómo construimos esas estrategias que llamamos rasgos y que nos permita al mismo tiempo diferenciar y discriminar el rasgo normal del patológico.

La ausencia de esta teoria es precisamente lo que está en la base de nuestras dudas de lo qué es realmente la personalidad. Nuestras clasificaciones son ateóricas, es decir nos dedicamos a agrupar rasgos que parece que se presentan siempre juntos o agrupados y sobre estos rasgos edificamos un constructo artificioso que llamamos trastorno de personalidad.

Para mi la definición que mejor se acopla al estado actual de nuestros conocimientos es decir que la personalidad es un conjunto de estrategias conductuales, cognitivas, afectivas, lingüisticas, imaginarias y corporales destinadas a oponerse, adaptarse o a neutralizar la forma en que pensamos, codificamos e interpretamos la realidad.

Lo cierto es que la personalidad es un constructo teórico útil para etender ciertos modos de aprehender el mundo y tambien las estrategias que forman parte de la forma en que lo conceptualizamos y que coemergen con ella. Si huimos ante una amenaza es porque huir demostró evolutivamente ser una buena estrategia para la supervivencia ante determinadas amenazas, pero es una estrategia maladaptativa si queremos huir de un pensamiento o de una situación que no proceda de una amenaza real. Seria una estrategia de bajo nivel si la amenaza fuera la percepción de un mundo incierto, sometido a cambios o que no es de fiar en su continuidad. Un niño que huyera de su casa debido a una percepción de este tipo demostraria una conducta disadaptada, sin embargo si la amenaza resultara ser de abusos fisicos o sexuales podria ser entendida como una estraegia exitosa que busca preservar la vida.

Significa que en cada nivel evolutivo existen unos atractores (ideas o imágenes) que convocan creencias, valores, conductas y pensamientos que se agrupan entre sí con tal de oponerse a la amenaza que surge en cada nivel de procesamiento de la realidad. Si esta idea resultara cierta resolvería la cuestión candente de si los rasgos de personalidad son estables o cambian a lo largo del tiempo. Probablemente algunos rasgos de personalidad son más antiguos -filogenéticamente hablando que otros- pues representan estadios distintos de organización y tienen mucha mas raices y más profundas que otros y podría explicarnos el por qué detrminados rasgos se diluyen o amortiguan con el tiempo mientras otros permanecen estables o se caricaturizan con la edad.

En este sentido los ragos esquizoides (cluster A) que estarían destinados a eludir las amenazas procedentes de las intrusiones de “los otros” en el espacio subjetivo podrian ser más profundos que los rasgos border-line (cluster B) que están destinados a  autoprotegerse en un mundo incierto, lleno de variables cambiantes y donde nada parece durar o permanecer lo suficiente para constituir un entorno de seguridad fiable.

Tambien explicaría la razón por la que determinados rasgos parecen ir siempre juntos o presentarse emparejados: la timidez y la autoevaluación negativa que hacen de sí mismos los evitativos (cluster C) seria una forma de esconderse ante las exigencias sociales y competitivas que surgen en ambientes donde el poder (familia, escuela, trabajo) se constituye en el eje vertebrador de los individuos. El evitativo sería con su conducta una persona que está diciendo”no represento un problema para nadie, yo no compito”.

Sin embargo no podemos dejar de contemplar la personalidad como una estructura anidada o subsumida por distintos niveles de organización que apuntan a distintos modos de estar en el mundo. Asi es posible encontrarnos -en una misma persona- conviviendo entre sí diferentes estrategias, unas conductuales, otras cognitivas destinadas a adaptarse a diferentes exigencias de la realidad. Unas de ellas pueden estar apuntando directamente a la supervivencia mientras que otras -de un nivel de desarrollo superior- pueden estar hablando de exigencias de logros.

En un mismo individuo pueden coexistir rasgos de personalidad de distintos niveles y procedentes de diversos atractores.

Atractores implicados de abajo arriba y rasgos relacionados.-

1.-Supervivencia-Instinto.- En este nivel vamos a encontrarnos estrategias destinadas sobre todo a la lucha o la huida, pero tambien a la congelación, el quietismo o la inmovilidad, el mutismo, la agitación, la desorganización conductual, el ataque convulsivo, las vivencias de fragmentación del mundo o apocalipticas y la impulsividad instintiva son rasgos, conductas o cogniciones que son “atraidos” por ese atractor que se encuentra anidado en el siguiente y que pertenece anatómicamente a nuestro cerebro reptiliano y a las estructuras mas antiguas desde el punto de vista filogenético. Precursores de las deidades que apareceran en el estadio siguiente, el mundo urobórico está poblado de fuerzas primordiales sin organizar, el trasncurso del tiempo aun no se ha establecido, el devenir es superfluo.

2.-Amenazas-seguridad. La desconfianza, el rencor, el gusto por estar solo, la indiferencia frente a los intercambios sociales, la frialdad, el aplanamiento afectivo, la anhedonia, pero tambien las fobias, los miedos comunes, la hipocondria, el pánico, la ansiedad, el insomnio, la activación alta, la hiperactividad, serian las consecuencias de pensar el mundo en clave de amenaza constante. En el campo de las creencias hay que señalar que aqui se encuentran las deidades protectoras, los espiritus de los antepasados, el culto a los muertos -la aparición del sentimiento de perdida- y la superstición.

3.-Poder-conquista. La falta de empatía por los débiles, el deseo de dominio, el perfeccionismo, la dureza afectiva, la falta de sensibilidad por el otro, la desobediencia o el cuestionamiento de las figuras de autoridad, los desafíos y los retos, las peleas y el victimismo, el deseo de venganza, el conformismo y la tolerancia a los abusos de otros y la intolerancia por sus puntos de vista asi como la manipulación, el deseo de control y la rivalidad con sus correlatos de celos, envidia y posesividad son las conductas-cogniciones atraídas por este atractor. El constructo psicoanalitico del narcisismo estaria relacionado con él.

4.-Orden-estabilidad-permanencia. La dependencia, la excesiva responsabilidad, la obediencia servil, el masoquismo, la devoción por el orden y la reglas, las compulsiones y las obsesiones, el placer por la rutinificación de la vida, la repetición, la devoción al lider, la aceptación de las reglas sociales sin cuestionar nunca la jerarquía y la excesiva devoción al trabajo son las organizaciones consecuentes a esta manera de entender el mundo junto con una demonización del placer. Es el atractor lógico racional de la preeminencia del masculinismo, de la jerarquia eclesiástica, de la verticalidad, de la aparición de la agricultura y de los excedentes y por tanto tambien del robo, la rapiña y la acumulación.

5.-Logros-éxito-emancipación-autosuficiencia. Se trata de un atractor aparecido muy recientemente y que muchos autores identifican con la revolución industrial y que tiene como eje vertebrador la aparición de la individualidad, del Yo y de la interiorización de los conflictos, sobre todo de la culpa que se hizo -a través de esta evolucion-, algo individual con la que el ser humano tuvo que vérselas en solitario. Es la aparición del hombre autosuficiente con valores que tienden hacia la autodirección, arreglárselas solo es desde entonces uno de los ideales con más prestigio en nuestras comunidades. Las familias comenzaron a desintegrarse a partir del momento en que amplias masas de población se desplazaban hacia otros lugares inaugurando la era de la alienación, con todas sus secuelas de marginación, pobreza, frustración, aculturación, perdida de referentes, etc. Estados unidos de America es el lugar que aglutinó todas estas esperanzas del hombre abandonado a su suerte con todo el peso que la exigencia de logros tiene en los sujetos individuales con depresión, apatia, analfabetismo, alcoholismo, toxicomanias, todas ellas procedentes de la alienacion heredada por los sueños de la razón.

6.-Afiliación-cooperación-empatia. El excesivo apego a lo conocido, a la familia, al grupo social es muy tranquilizador para los humanos pero tiene un problema: la confrontación con los que piensan de forma distinta. Los conflictos derivados de este excesivo apego al partido politico, las creencias religiosas o al equipo de fútbol dan lugar a verdaderos desordenes sociales que paradójicamente no pueden resolverse desde dentro de este mismo nivel y exigen un ascenso al posterior o una regresión. Asi la cooperación con el amigo se convierte en odio hacia el enemigo y desconsideración frente a sus seguidores, la pertenencia solidaria a una comunidad se convierte en enemistad hacia otra, el diferente, el de raza distinta, el inmigrante, o el que abraza credos religiosos distintos se convierte en un intruso y entonces algunos individuos retroceden al nivel 2 donde se encuentran todos los dragones del miedo y de la amenaza. Ninguno de estos niveles es ajeno a adelantamientos y regresiones puntuales a estadios anteriores de organización. Vale la pena recordar que la superación de un estadio evolutivo no equivale  a su inactivación biológica, todos podemos echar a correr ante una amenaza para nuestra vida y todos podemos volver a un nivel de organizacion tribal si no ascendemos hasta el proximo nivel.

7.- Integración y aceptación de la incertidumbre y del caos. Este ultimo atractor se identifica con el concepto wilberiano del Centauro y está relacionado con la mente sabia. Es dificil encontrar estrategias conocidas por todos y relacionadas con este ultimo atractor quizá porque todavia son demasiadas pocas personas las que lo han alcanzado. Significa comprender que la vida no puede entenderse sin la muerte, la razón sin el caos, la bondad sin la maldad. Se trata de la verdadera superación de la Sombra, el individuo ha logrado integrar el mal en su vida y minimizar sus consecuencias. Tolerar al adversario y aun atenderle en sus demandas, perdonar al que nos ofendió y minimizar el impacto de nuestra propia destructividad en las vidas ajenas.

La personalidad puede entenderse en esta conceptualización como algo dinámico y en continuo movimiento que en ningún caso puede ser considerado como algo estable, genético o determinado. Al contrario la personalidad obedece a las leyes de la complejidad y sobre todo de la indeterminación. Lo que le da apariencia a la personalidad de estabilidad es que el individuo no ha considerado o desconsiderado otras elecciones a las que acata sin pestañear. La adherencia a una determinada estrategia está solidificada precisamente por una concepción del mundo determinada y al seguimiento irracional a veces de estrategias no adaptativas que- a pesar de saber que lo son- el individuo se siente incapaz de cambiar.

La personalidad no es una manera de ser sino la manera en que nos relacionamos con el mundo y que en cada persona según la evolución de su conciencia y la fijación o importancia con que se relacione con el mundo que imaginó (o vivió en realidad) le lleva a responder casi de forma automática siguiendo el mismo rastro que nuestros antepasados lo hicieron en condiciones bien diferentes.

Nota liminar:

La mejor forma de entender qué es un atractor en pensarlo como un resultado que atrae a la función.

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14 pensamientos en “¿Qué es la personalidad?

  1. Quizá ni somos ni no-somos, sino que actuamos-como. De adolescente oí decir que todos tenemos dentro un niño, un adulto y un viejo, y que a veces asoma uno, y a veces otro, y esa idea la recordé siempre más. De modo que etiquetar sería más bien un hábito obsoleto y un sinsentido, o bien: ¿nos auto-etiquetamos y luego intentamos ser congruentes con la etiqueta? :)

  2. La adjudicación de pronombres es una de las que supongo multiples formas de aprendizaje. Que ya estamos acostumbrados a nombrar al otro y a lo otro y que sobre esa base hemos construido la sociedad, lo creo resultado de la larga y unilateral aplicación del cartesianismo, es decir, cuestion de método. El cerebro no aprende una y otra vez: una vez que aprende, repite. De allí que sea hasta lógico (lógico, no racional…) que identifiquemos lo otro de forma arbitraria. De acuerdo que la etiquetación con base a la “personalidad” es de un absurdo intergaláctico, sin embargo, como etiquetar unas cosas y no otras?

  3. Supongo que te refieres a los adjetivos,y si, los adjetivos son ideales para clasificar el mundo segun las apetencias de cada cual, otra cosa que “las cosas” sean intrinsecamente tal y como los adjetivos las definen. Hay pruebas de que las cosas son en si neutrales, y que somos nosotros quienes les adjudicamos “color”.
    Se puede dejar de etiquetar en base a constructos dependientes del contexto que es lo que se propone en este post.

  4. Pingback: La regresión, el padre y la psicosis « neurociencia-neurocultura

  5. Somos. Pero más de las herramientas con las que contamos para conocernos. Conforme más herramientas desplegamos más complejos (caemos en cuenta de nuestra complejidad) somos. Sin embargo nuestra capacidad para relacionarnos y aceptar las diferencias también crece. Más cosas se vuelven disfrutables y dejan de vivirse como peligrosas

  6. Conceptualizamos y conocemos a partir de los adjetivos con los que contamos. No se trata de aprhender la cosa en sí, si no de tener la disposición de conocer más adjetivos que al describir nos abran la oportunidad de asombrarnos por aquello que intuimos pero no somos capaces de describir

  7. Totalmente de acuerdo con la idea de que la personalidad es algo mas bien movible, elástico y no permanente. Es una herramienta que el ser utiliza sobre todo en un contexto social. Creo que curiosamente viene de la palabra “personae”, o máscara término que utilizaban los griegos para definir la actividad que realizaban los actores. Se ponían la máscara para convertirse una persona que interpretaban.

    Yo creo que la personalidad es algo totalmente real en cada uno pero al mismo tiempo es lo mas exterior del ser. Algo así como la piel psicológica que interactúa de forma inherente con todos los sistemas internos,- físico, emocional, mental y sutiles- del ser cuando se mueve en un contexto social. La personalidad es cambiable dependiendo de con quien esté uno y amoldable a las circunstancias y al paso del tiempo.

    Un abrazo.

  8. Bien podría decirse que la personalidad, lo que nos distingue, es la exaltación de los valores (absolutos y relativos): “el anhelo para un determinado fin y no ser un medio para solventar un desequilibrio propio o ajeno”. Me animaría a definirlo de esta manera…

  9. Muy interesante.

    Qué fuerte esta frase:”Significa que seguramente conocer los entresijos de aquello que nos lleva a enfermar nada tiene que aportar al conocimiento de lo que nos podria llevar a sanar.”

    Pone en cuestión el psicoanálisis y otras terapias.

  10. El camino hacia la enfermedad y el camino hacia la curación son distintos. No se trata de desandar lo andado o volver atrás para curarse de algo, no se trata de recordar o de alcanzar insgihts defnitivos. Lo que importa es expandir y crecer la comrension y la conciencia, adquirir logros y conocimientos nuevos que hagan superfluo el sintoma.
    Paradojicamente con lo anterior, algunas personas solo son capaces de despegarse de lo anterior a través d eun trabajo de introspección. O sea que a veces “mirar hacia dentro y hacia atrás” es condición para seguir hacia adelante, pero no pregunte en qué casos porque no lo se.

  11. Pingback: La credibilidad del personaje | Diafragma

  12. En pocas palabras, la personalidad no es más que un mito. No existe. Se trata de un simple “objeto conceptual” creado para denominar a algo que el observador aprecia en el otro: un conjunto de rasgos. En buena cuenta es insustancial. Es solo la percepción subjetiva de cada observador. Las patologías mentales no pueden establecerse a partir de una ilusión. Hace falta una ciencia de lo mental y lo sociocognitivo. Pero esos escenarios están muy lejos de lo que pretendes tratar en este post.

  13. Pingback: Anónimo

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