¿De qué están hechas las relaciones?

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Sabemos bastante bien y tenemos argumentos y nomenclaturas suficientes para nombrarnos a nosotros mismos y a nuestra subjetividad, todos tenemos al menos ciertas intuiciones para saber cómo somos, y por supuesto tenemos mucha más facilidad para nombrar cómo es nuestro amigo, nuestro compañero o nuestro enemigo. El otro es accesible en gran parte gracias a las etiquetas de las que disponemos para nombrarlo.

Asi, ese otro es egocéntrico, timido, celoso, envidioso, paciente, extravagante, confuso, orgulloso, exagerado, etc.

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La razón fronteriza

El limite ha dejado de ser muro y se ha transformado en puerta.

(E. Trias)

Eugenio Trias es un filósofo español que ha investigado sobre lo que él mismo llamó teoria del limite. Para Trías el límite es un lugar que es al mismo tiempo un estímulo a la transformación y lo es en la medida que no queda en él sino el finiquito de la nada y la destrucción o la transfiguración, es decir, rehacerse en un nuevo plano. Es un espacio que se habita -se acepta el límite- y es una disyuntiva que sólo cabe resolver en esa transfiguración -más allá del límite-. La razón fronteriza para Trías estudiaría todas las mediaciones simbólicas que dejan rastros de tales procesos. Dice Trías en una entrevista concedida en cibernous: “Ante todo esto tenemos que ser capaces de rescatar la vigencia de las formas simbólicas, de las comunidades de relato, de la propia tradición, tan olvidada por la modernidad”. “También hay que rescatar el concepto de persona, en su sentido etimológico, es decir la máscara a través de la cual una voz propia se expresa”.

La razón fronteriza estudia como habitar el límite y superar esa experiencia en una cierta transfiguración o metamorfosis ya que no queda otra. Supone que la razón atienda a cosas que cierta ilustración, especialmente la tecnocientífica, ha despreciado mucho como, por ejemplo, todo tipo de mediaciones simbólicas.

¿Qué son los mediadores simbólicos.-

Entre el hombre y lo desonocido (lo sagrado o lo Real) existe un intransitable itinerario que debe ser recorrido con suficientes protecciones para explicarse o dotar de sentido a lo desnonocido y deslindar asi lo probable de lo imposible. Esa es la función de los psicopompos o daimones, los primitivos mediadores.

Asi como los dermatólogos recomiendan no exponerse al sol sin protección nosotros los psiquiatras deberiamos aconsejar a las personas no cruzar determinados limites sin la armadura de una buena colección de símbolos y asi y todo, hay limites que ningún humano debería cruzar.

Apareció así el hombre mítico de donde proceden esas figuras que han llegado hasta nosotros con el nombre de psicopompos, es decir mediadores entre el hombre y Dios, que es lo mismo que decir los mediadores entre lo humano y lo imposible, lo incognoscible o lo desconocido. En el libro “El fuego secreto de los filosofos” de Patrick Harpur hay un amplio recorrido por todos estos daimones ancestrales y a través de todas las culturas demostrando que estas presencias élficas o faíricas existen en todas las culturas y se parecen de una manera siniestra unas a otras, como si respondieran a patrones repetitivos de una necesidad humana fundamental.

Pero en un momento determinado -que algunos situan en la Ilustración- los daimones desaparecieron y el hombre quedó solo frente a lo sagrado con la unica ayuda de su razón.

Para Trias se trató de una irresponsabilidad tremenda del pensamiento ilustrado: haber dejado de lado la cuestión religiosa. La actitud despreciativa ante el hecho religioso es muy grave porque arruina la comprensión de casi todas las formas de cultura que se han generado. Por esto mismo, o te reconcilias con la religión a algún nivel para así poder comprender toda esa gama policroma, o el acercamiento a esas formas de cultura no es posible. Por eso en el libro, “La edad del espíritu”, intentó hacer una evocación de las diversas formas de cultura y pensamiento en sus contextos simbólicos y religiosos, extendiéndose en lo que entiende por filosofía del límite. Cuando Trias habla de límite se refiere a aquello que estimula ese espacio humano de transformación y metamorfosis entre dos momentos estelares. El límite es una franja vital, un lugar para habitar. El más allá del límite es una referencia que se expresa a través de mediaciones simbólicas. El espíritu no es algo abstracto, es lo que impregna las formas simbólicas.

La función psicopómpica es pues una función de mediación entre lo humano y lo sagrado.

Y fueron necesarios muchos mediadores, uno para cada función, para cada tarea.

Asi:

Hermes (Mercurio), es el principal psicopompo, un Dios hijo de Zeus y de Maya, a él le toca la tarea desagradable de acompañar a los muertos hasta el mundo de abajo, aunque para hacer bien su función precisa de otros tres compañeros: Hipnos, Morfeo y Tanatos, los tres hermanos intervienen previamente a Hermes. Hipnos prepara al sujeto para el sueño y le inmoviliza, Morfeo que le sumerje en un profundo sueño y Tanatos que separa el alma del cuerpo, es entonces completada la secuencia cuando Hermes sale al paso en su función de transporte del alma al Hades.

De manera que una abstracción tan incomprensible como es la muerte precisó de al menos cuatro psicopompos, cada uno de los cuales, con su función y alguno de ellos compartido con el sueño daban sentido a algo que aun hoy se nos revela incomprensible y sin sentido.

Lo simbólico, ese toldo que nos protege de los embates de los Real ha sido socavado por la laicización del mundo sustrayéndole sentido y obligando a los hombres a construir nuevos parapetos que le acompañen en su periplo más allá de su limite y explica además porque muchos de ellos no consiguen esa transformación o metamorfosis de la que hablaba Trías y perecen en el intento.

El hombre es un limite del mundo, no sólo atraviesa puertas sino que él mismo es una puerta tal y como podemos ver en este cuadro de Magritte, pero precisa un marco de referencia, un contexto para que encaje su interpretación de ese mundo tal y como se ofrece a sus sentidos con su representación.

Lo que explica mucho las razones de por qué existen hoy tantos malestares y tantas enfermedades mentales, tal y como conté en este post sobre la banalidad del sufrimiento.

Y precisamente de esto hablaba esta mañana con algunos de mis psiquiatras y a propósito de la “epidemia” de “trastornos de personalidad” que estamos sufriendo, más concretamente de casos de TLP. Si aun no conoce este síndrome puede visitar la wikipedia o verlo en este post. Lo que le hace interesante desde el punto de vista conceptual es precisamente su modernidad, su frecuencia entre jóvenes, su refractariedad a los tratamientos convencionales y su gravedad, por las conductas autoliticas asociadas.

Lo que caracterza a la organización de este tipo de personalidad es la incapacidad de los sujetos para construir símbolos protectores, es como si hubieran quedado a la intemperie entre lo Real y su propia subjetividad, algo asi como si carecieran de sistemas de inhibición, como si no aceptaran los limites impuestos por su propia organización social. Y de ahi viene la asociación entre la teoria de Trías y la denominación de “limites” aunque la caracterización de “adicción al limite” ya habia sido planteada por una psicoanalista en los años 30 y en realidad se pensaba que los límites eran patologias entre la neurosis y la psicosis y de ahi su denominación.

Los límites son los que van más allá del límite.

Después de leer el concepto de Trias sobre la teoria del limite he comprendido mejor algunas cosas que suceden cuando ciertas personas se educan en una sociedad que ha renegado de los simbolos y lo ha fiado todo a la razón, al emotivismo subjetivista, a la apariencia y al consumo como garantía de un derecho inalienable a poseer cualquier capricho como una forma de identidad personal. La mercantilización de las relaciones, la cosificación del otro  y la mala o nula gestión de las emociones son las consecuencias de este estado de cosas. Pero me gustaria poner un ejemplo por lo que les propondré un ejercicio mental.

¿Qué es un padre?.-

Un padre más allá del padre que nos haya tocado en suerte es un simbolo, algo que va más allá de nuestro propio progenitor, hay un Padre que está más allá del limite del padre. Abarca el mito, el relato, la Justicia, el ordén familiar, el linaje, abarca a todos los dioses que en el mundo se hayan inventado. Por eso decimos que el padre es una función, una metáfora, pues cualquiera, puede ejercer ese rol en cada imaginario.

La función paterna consiste en separar al hijo de la madre y lograr introducirle en el mundo de la cultura, es decir en el bando del patriarcado. Algo que se consigue sólo mediante la desalienación del vínculo entre madre e hijo, un lugar donde hay tanto goce adherido que solo a través de ese corte simbólico que representa el Otro (el Falo) puede ser interrumpido.

La metáfora paterna significa que el padre como símbolo (más allá de la paternidad somática) ha sido integrado en la mente del individuo, lo que es lo mismo que decir que se ha integrado el orden patriarcal, con sus prohibiciones, castigos, amenazas, coerciones, y límites. El poder fálico puede ser asumido o expulsado de la mente individual de los humanos a través del repudio: de ese no querer saber que caracteriza la verleugnung. Eso es lo que hacen algunas mujeres (y tambien hombres), aquell@s que han renegado del patriarcado o se hallan en lucha con él.

Y no cabe ninguna duda de que la abolición de la religión, la laicización del mundo le feminizó al descolgar las prohibiciones de su origen divino y no encontrar -a cambio- ningun otro mensajero más allá de la civilidad, una ética débil para la disuasión.

Si el padre como simbolo ha sido amputado del imaginario de nuestros conciudadanos ¿qué podemos esperar en el orden social? ¿Quién tiene el poder de prevención de la transgresión? ¿Quién administrará las sanciones? ¿Cual es el modelo a seguir? ¿¿Cual es el quicio de esa puerta que parece girar sin goznes?

Afortundamente el padre no ha sido amputado como símbolo en todas las mentes, pero piensen ustedes ahora en un padre incestuoso, un abusador sexual, que abusa de sus hijas. ¿Como quedaría en la mente de esas niñas un padre asi?

Naturalmente las niñas con un padre asi, no serán capaces de construir un símbolo paterno protector y tenderán a repudiar-le, carecerán d eun padre interno y por tanto carecerán mas tarde d eun marido interno, quedarán a solas con su hijo si es lo que lo tienen en un vinculo alienante donde siempre faltará algo. A menos que durante su crianza alguien haga el papel adecuado para reconstruir esta imagen, se producirá una discontinuidad en la generación del símbolo paterno que llevará a la paciente hacia un camino de adversidades o de psicopatología sobre la que nada podemos decir pues en todo caso es algo que discurrirá en la incertidumbre de lo complejo.

El incesto es un limite que no se puede traspasar y es algo que está absolutamente demostrado que es absolutamente perturbador. Pero no se trata de una causa única en el TLP.

Lo que señala en la dirección de que el TLP no es una enfermedad directamente relacionada con una averia genética, sino que serian los propios genes relacionados con la transformación, es decir genes relacionados con la hominizacion del cerebro los que estarian detras de las conductas que hoy entendemos como inadaptadas o impulsivas. En realidad no serian los genes sino la ausencia de “cuturalizacion” de símbolos transitables los que estarían ausentes en esta patología tan relacionada con la postmodernidad, es decir con la claudicación y la amortización de los valores que entendíamos como tradición.

Bibliografia.

Francisco Traver y Gonzalo Haro:

Personalidad, dopamina-y-evoluciocion. Revista Persona.

Un apunte liminar.-

Doy las gracias a Lourdes Tebé que me puso en contacto con las ideas de Trias y a Jose Carlos Aguirre que me ayudó a comprender sus conceptos, algunos textos de este articulo pertenecen a una entrevista realizada por Jose Carlos Aguirre y su equipo al profesor Trias.

Empoderamiento, estrés e indefensión (III)

El pensamiento complejo es un tipo de pensamiento que relaciona, se opone al aislamiento de los objetos de su conocimiento, los restituye a su contexto y los reinserta en la globalidad a la que pertenecen.

Edgar Morin

El lector de los anteriores capítulos de esta serie que haya llegado hasta aquí, seguramente habrá compuesto una idea más o menos acertada acerca del concepto de somatización, que por otra parte es un concepto que tiene mucha base empírica  e incluso se trata de un sustantivo que usa la gente para explicar su tendencia a los padecimientos fisicos.

Y seguramente habrá llegado a la conclusión de que la paciente de las neumonías repetidas estaba somatizando algún tipo de malestar psíquico. La pregunta que viene a continuación sería la siguiente ¿Si alguien tiene un malestar psíquico porque no lo manifiesta a nivel psíquico?

¿Por qué esa derivación hacia lo somático?

Antes de contestar esta pregunta me gustaria disolver una idea muy new age que circula ampliamente por la red y que es en realidad una tabla (ilusoria) de equivalencias entre las cualidades de un estrés psicológico y una enfermedad somática con un órgano-diana predominante que manifiesta el malestar.

Antes de nada, me gustaria oponerme a esta idea: no hay una tabla de equivalencias entre los malestares psíquicos y las enfermedades somáticas, pues la caracteristica central de la no-linealidad es la incertidumbre. Dicho de otra manera: no es posible predecir ni dónde, ni cuando ni con qué intensidad va  a surgir una enfermedad fisica (somatización) ni qué sistema (endocrino, inmunitario o nervioso) se verá afectado, ni tampoco qué portal de manifiesto va a resultar estimulado. Las relaciones entre el estrés y sus órganos no son dosis-dependientes y carecen de localidad.

Pero lo que si podemos saber es que cuando una enfermedad es ciclica y se repite no cabe duda de que existe una  estructura disipativa (en adelante ED) pues precisamente las ED son islas de orden. El orden está implicito en la predicción de que hay algo que se repetirá, aunque no sabemos cuando, ni cómo ni qué gravedad tendrá. Algo asi sucede en un trastorno bipolar, una vez establecido que existe esta enfermedad sabemos que el individuo necesariamente recaerá, pero no sabemos si el próximo episodio será depresivo, maníaco o qué intensidad tendrá, hasta que la ED se bifurque de nuevo en cuyo caso puede incluso desaparecer..

Pero volviendo a la pregunta que mas arriba realicé, la primera opción que se presenta a una persona cuando sufre un estrés lo suficientemente intenso-significativo para conformar una ED es que el individuo ha de colapsar una opción: o se convierte en un sufrimiento psíquico o se deja pasar hacia abajo. Y aqui es donde aparece la causación descendente descrita por William Stern y que discurre por los circuitos nerviosos, endocrinos e inmunológicos (NEI).

Ahora bien, entre un estrés cualquiera y una neumonía hay varios pasos que recorrer. ¿Cómo se convierte un estrés cualquiera en una enfermedad infecciosa?

Para entender bien este fenómeno hemos de comprender antes qué es un fractal y algunos fenómenos de la matemática fractal como son los de autosemejanza y la iteración.

Un fractal es una forma que se repite en los distintos niveles de definición a través de una iteración (repetición en distintos niveles de escala) de un patrón determinado. Desde lo más grande hasta lo más diminuto, el fractal conserva su forma y se recobra sobre todo en aquellos portales que añaden una mayor relevancia de contexto, entiéndase como semántica: sentido y significado. El significado del pulmón como portal de manifiesto solo puede entenderse desde dentro de la medicina tradicional china (MTC) y está relacionada con la experiencia de la tristeza y la perdida, tal y como conté en este post.

El caso de la paciente con neumonias repetidas.-

En mi post anterior di algunas claves sobre las heridas arquetipicas que mi paciente habia sufrido durante su crianza, pero es ahora el momento de desvelar algunas cuestiones de su personalidad y otras de sus estresores.

La personalidad de mi paciente (en realidad cualquier personalidad) puede entenderse como un aprendizaje de creencias, conductas, actitudes y emociones que se solidifican con intención de oponerse a otras y resultar asi una especie de compensación de las heridas arquetípicas, Mi paciente optó por la solución del control que es un estado de la mente muy socorrido por personas que han sufrido privaciones en su infancia.

La personalidad (el rasgo de carácter) es en realidad una ES antiepistemofilica, algo que se opone al cambio y que favorece la homeostasis, en el sentido de que se opone a cualquier tipo de revisión de sí misma: lo que uno cree, siente o piensa es “para siempre” al menos porque ofrece un colchón de seguridad acerca de los nuevos aprendizajes que se opondrán o confirmarán casi siempre estas primigenias ES que llamamos carácter.

El problema que tienen estas ED precoces es que codifican el mundo en relación con ellas, todo lo nuevo ha de comparase con lo establecido, y sucede que a menudo cuando se crece y aumenta la complejidad de la vida y de los sucesos todo queda bajo el manto de un aprendizaje antiguo que probablemente ya ha perdido vigencia.

Mi paciente desarrolló un conjunto de rasgos de carácter destinados (como sucede con todo el mundo) para no sufrir, es decir para no vivenciar su indefensión original. Desarrolló una personalidad dominante, segura de si misma, competente, fría y en cierto modo interesada. Asi llegó al matrimonio y se empeñó en contraerlo con alguien que le pareció todo lo contrario, es decir alguien necesitado de amor, dirección y maternaje.

Naturalmente no se trataba de un matrimonio por amor sino tal y como sucede en la mayor parte de las ocasiones como un encaje de necesidades más o menos visibles y complementarias.

Pero lo que suele suceder con la complementariedad es que se rompe cuando uno de los miembros de la relación se cansa de ser el subordinado. Esto fue lo que le sucedió al marido de mi paciente.

El carácter se hace para enfrentar el dolor, para no saber,  de manera que es muy posible que el cuerpo somatice solo lo que el psiquismo no ha querido saber. Y lo que mi paciente no quiso saber fueron sus necesidades propias, lo que sabia era cuidar de otros como manifestación de su formación reactiva. Ese era su estrés crónico y esa era su ED, una estructura disipativa que se habia conformado alrededor del eje de la nagación de sus propias necesidades para acudir al rescate de otros. En  la medida que operaba como complementaria del otro su ED no superaba un nueva bifurcación, no podia crecer (aprender nada nuevo) sobre el asunto.

Y esa falta de crecimiento es lo que provocaba que se repitiera la somatización de sus neumonías. Dado que una ED no puede volver atrás (salvo al punto de la última bifurcación) mi paciente estaba presa de ese orden que se configura en los océanos de desorden y que llamamos ED.

Mi paciente no podía manifestar este dolor psíquico como un dolor psíquico porque ignoraba absolutamente las razones de su malestar. En este sentido, un estrés se comporta como lineal cuando es aceptado como genuino pero no lo es cuando se niega su naturaleza por ser contraría a las ED del carácter.

Y es entonces, cuando se colapsan las soluciones psíquicas, que entra en función el “fusible” del cuerpo (Ana Di Zacco, 2011).

Y enfermamos somáticamente.

Cómo resolvió mi paciente este asunto será la materia del próximo post.

Las leyes no lineales del atractivo (II)

Si una sociedad organiza mal el reparto de mujeres se siguen verdaderos desórdenes.

(George Bataille)

Para George Bataille son las mujeres el bien social a proteger y es el reparto de las mismas y las leyes que regulan estos intercambios los que diferencian la civilización de la barbarie.

El problema es que estas leyes de acceso no están escritas en parte alguna y no vienen de serie entre nuestros conocimientos innatos sino que hay que aprenderlas “ex novo” para cada individuo, cada cultura y cada sociedad.

Los desórdenes a los que se refiere Bataille no son solamente la rivalidad de los machos por conseguir al menos una de ellas, sino que existen otros desórdenes cuyas causas parecen no guardar relación con este régimen velado de leyes de acceso, al menos se me ocurren los siguientes:

  • La violencia sexual
  • Los crimenes llamados machistas (uxoricidios o crimenes domésticos)
  • El abandono de la crianza de los hijos en manos ajenas,estatales o mercantiles.
  • El maltrato infantil
  • El abandono del cuidado de los ancianos
  • El abandono del cuidado conyugal.
  • Mujeres y hombres viviendo solos con o sin cargas familiares.
  • La deprivacion sexual de una mayoria de hombres.

Lo cierto es que de ser cierta la cifra que apunta Baumeister (2000) acerca de la posibilidad reproductiva entre hombres y mujeres, es obvio que las mujeres salen ganando en cuanto a puntaje de posibilidades. Un 80 % de mujeres logrará reproducirse mientras que en los hombres esta cifra solo alcanza un 40%.

De todas las personas que alguna vez alcanzó la edad adulta, tal vez el 80 % eran mujeres pero sólo el 40% de los hombres se reprodujo. O quizás los números eran del 60 % contra el 30 %. Pero de una u otra forma, las probabilidades de que una mujer tuviera una línea de descendientes hasta el presente era doble frente a los hombres… La mayoría de las mujeres que vivieron hasta la edad adulta probablemente tuvieron al menos un bebé y de hecho, un descendiente vivo hoy. La mayor parte de los hombres no lo hicieron. La mayor parte de hombres que alguna vez vivió… no dejó ningún rastro genético tras ellos.(Baumeister)

Lo que sugiere que existe una clara diferencia en cuanto a  oportunidades sexuales y reproductivas que nos permite predecir un importante grado de deprivación sexual en los hombres. En este artículo de Baumeister (sistemático, amplio y profundo) podemos averiguar más datos sobre lo que el llama la plasticidad erótica de la mujer, y la rigidez erótica de los hombres cuya sexualidad no es casi nunca contextual sino -por decirlo en palabras médicas- endógena.

La independencia económica y la valencia de cuidado

Los que leyeron el post anterior ya habrán adivinado que la variable critica que asomaba el hocico era sin duda la independencia económica de la mujer.

Sin duda este es el factor más novedoso y de más peso de todos los que nombré en mi anterior post sobre cómo funcionan las leyes del atractivo. La independencia económica de la mujer no es -sin embargo- una variable homogénea que sirva para todas las mujeres pues el trabajo no significa lo mismo según quién. Aunque es cierto que hoy la mayor parte de las mujeres trabajan fuera de casa, las que aportan alguna novedad no son las mujeres trabajadoras sin más, sino aquellas inteligentes, preparadas y competentes que desarrollan una carrera profesional.

Pues el desarrollo de una carrera profesional no es un trabajo cualquiera de 8 a 3 sino que precisa de muchos recursos disponibles para viajar, formarse continuamente y sobre todo competir en un mundo -de hombres- donde todos aspiramos a ascender en nuestras competencias a fin de ponernos a prueba con nuevas habilidades, desafíos para los que la mujer no se encuentra bien dotada. Dicho de otra forma, una carrera profesional es un trabajo con mayor desgaste que el trabajo convencional por cuenta ajena.

La mujer siempre ha trabajado, bien en el campo, o en las fábricas, talleres, limipeza y en otros ámbitos, no voy a referirme pues a ellas sino a aquellas mujeres que han logrado éxitos, logros en el mundo de la empresa, la medicina, la ciencia, o en cualquier otro ámbito hasta hace poco tiempo destinado sólo a los hombres.

El trabajo tradicional de la mujer era un trabajo de alguna forma “forzado” por las circunstancias, complementario a las tareas masculinas y no incompatible con las labores de crianza.

La característica fundamental del trabajo actual de las mujeres, es sin duda la masculinización inducida, una especie de conversión a los valores masculinos (la función hace el órgano) por ejercer funciones masculinas y desligarse obligatoria o electivamente de las funciones de cuidado que son innatas en la mujer. Es obvio que lo que más se resiente en el tejido social es la retribución de cuidados por parte de estas mujeres que a su vez precisan y exigen de cuidados, como antes hacian los niños o los hombres.

La ganancia de estatus en las mujeres correlaciona con el abandono o el desprecio de sus habilidades de cuidado, quizá a consecuencia de una desvalorización de esta cuestión o simplemente porque no tienen tiempo y delegan esta actividad en mucamas, abuelas o guarderias. Otras, sin embargo logran compatibilizar ambas actividades con una gran inversión de esfuerzo que se cobra su impuesto en la deseabilidad y en el atractivo.

La característica más importante de las mujeres beta es su valencia de cuidado. Las mujeres beta son grandes cuidadoras, probablemente peores amantes y peores profesionales que las mujeres con mayor estatus, ganan menos dinero y son menos deseables que sus contrincantes. A cambio son el refugio de muchos hombres deprivados, tanto de sexo como de cuidados.

Por tanto es de prever que muchos hombres de alto estatus abandonen o sean abandonados por sus “competentes” mujeres y se refugien en brazos de otras , menos atractivas o competentes pero quizá más preparadas para la tarea de cuidar de su pareja.

Al fin y al cabo la mano que mece la cuna es la mano que mece el mundo, entediendo la cuna como símbolo del cuidado.

Consecuencias de la feminización de las profesiones

Voy a centrarme en la profesión médica que es sin duda la profesión que más atrae a las mujeres y donde es posible observar las ventajas de la mujer en el acceso a esa profesión, otra seria el sistema judicial que tiene en mi opinión otras consecuencias y otros efectos secundarios sobre el éxito de ciertas politicas feministas ginecocéntricas.

En mi Hospital el 70% de los psiquiatras son hombres y solo el 30 % son mujeres, algo que se invierte en el caso de los psicólogos y las enfermeras. Lo curioso es que si nos ceñimos a los residentes (médicos o psicólogos en formación) la cifra es insólita: el 100% de las residentes de psiquiatria son mujeres y el 80% de los psicólogos clinicos son del género femenino. Estos datos sugieren que las mujeres han ido escalando posiciones en la jerarquía social y permite predecir que en el futuro nuestra especialidad estará dominada fundamentalmente por mujeres y es probable que el resto de especialidades médicas también (si descontamos la cirugía).

¿Qué consecuencias asistenciales tendrá este fenómeno?

En mi opinión tendrá un bajo impacto asistencial: las mujeres son mejores conversadoras, son más amables, compasivas, empáticas y es seguro que habrá una elevación de la mediocridad.

Y si hablo de la mediocridad es porque la mayor parte de los hombres no somos de hecho lumbreras, somos también mediocres aunque menos amables, empáticos y compasivos que ellas. No es necesario señalar que los hombres estamos más orientados a resolver problemas que a conversar sobre ellos. Sin embargo una vez dicho esto es necesario señalar que todos los genios sean médicos, cientificos o de cualquier profesión, los innovadores o aquellos que crean o descubren algo nuevo son hombres.

¿Cómo compatibilizar ambas verdades?

La dispersión estadística de los hombres en cuanto a valor, inteligencia y saber es muy heterogénea, asi los hombres ocupan toda la campana de Gauss incluyendo sus extremos: hay mas estúpidos y más genios entre los hombres que entre las mujeres. la población femenina es mas homogénea y similar en cuanto a formación, habilidades y conocimientos en cualquier especialidad médica, tambien en expectativas. Es por eso por lo que los popes de la medicina seguirán siendo hombres.

Es lógico, pues el carisma de conocimientos no añade nada al atractivo femenino pero es una buena estrategia de ganancia de atractivo masculino. la mujer sigue siendo deseable por otras razones al carisma masculino.

¿Que sucederá con estas mujeres competentes en el tema del emparejamiento?

Algunas encontrarán compañeros igual de competentes que ellas (isosexuales) con los que se emparejarán, con o sin cargas familiares, otras no tendrán más remedio que emparejarse con hombres con una menor formación e instruccion que ellas mismas. Otras optarán por ser madres solteras, pero en cualquier caso no podrán competir con una mujer beta cuidadora: la mano que mece la cuna que cada vez ocupará en la escala social un lugar más bajo, hasta que la rareza las rescate de su aislamiento y vuelvan a ponerse de moda.

Es bien sabido que las relaciones que regulan estos mecanismos se encuentran formalizadas matemáticamente. A menos mujeres cuidadoras más prestigio adquirirán y menos valor tendrán las mujeres “competentes”, de modo que son de esperar grandes cambios sociales con respecto a este tema del atractivo.

Y muchos desórdenes.