En piloto automático


nohacernada

Existen al menos dos formas de pilotar un avión: una forma manual y otra en piloto automático. El piloto automático se inventó para liberar a los pilotos del desgaste mental que tendría volar de manera manual, al menos en vuelos transoceánicos. Durante el vuelo con piloto automático el piloto puede descansar pues el ordenador del avión sabe qué es lo que tiene que hacer, sabe -por así- decir dónde va.

El único problema que tiene esta doble navegación es que el piloto puede entrar en “mode confusión” y creer que esta navegando en automático cuando en realidad está en modo manual. Cierto accidentes aéreos atribuible a causas humanas tienen esta causa.

Pues en nuestro cerebro pasa algo así: tenemos un “mode” ejecutivo central que es el que usamos cuando estamos llevando a cabo una tarea que precisa atención, como por ejemplo hacer una operación artimética y un “mode” por defecto que es lo que hace nuestro cerebro cuando no hace nada, lo que llamamos piloto automático o pensamiento errante.

La idea de la red neuronal por defecto es en mi opinión, una de las ideas más revolucionarias de la neurociencia actual y lo es porque la idea canónica es que cuando nuestro cerebro no hace nada carece de actividad o todo lo más emite ruido, es decir señales que no contienen en sí mismas información alguna. Raichle en 2010 publicó un articulo que desmiente esta idea, antes al contrario: cuando nuestro cerebro no hace nada, en realidad está haciendo cosas muy interesantes. Una de las cosas que hace es establecer patrones poco comunes entre ideas aparentemente sin conexión. Dicho de otro modo, eso que llamamos creatividad, es en realidad un subproducto de nuestra red neuronal por defecto.

Se trata de una serie de tres módulos, uno situado en el lóbulo parietal, otro en el lóbulo temporal y otro en el lóbulo frontal, que constituyen una especie de circuito que se activa o desactiva en función de las tareas que dependen de nuestra atención focalizada en lo externo. Así, se trataría de un sistema que se “apaga” cuando estamos llevando a cabo una tarea que requiera atención y vuelve a encenderse cuando estamos divagando, o simplemente descansando mentalmente sin atender especialmente a nada. Como esta señora que mira por la ventana.

hoper

¿Qué hace nuestro cerebro cuando simplemente miramos por la ventana?

Lo que hace es vagar de una idea a otra, de un pensamiento a otro, de una recuerdo a otro. Es lo que hace mientras descansamos mentalmente aunque en este caso “descansar” no sea demasiado acertado puesto que el gasto de energía que utilizamos mientras miramos por la ventana es similar al que usamos cuando llevamos a cabo una tarea instrumental y por cierto muy parecida a la que empleamos mientras soñamos. Todo parece indicar que cuando miramos por la ventana estamos “soñando despiertos” y usando esa especie de pegamento que también está presente durante nuestros sueños: eventos del día, se mezclan de una forma parecida al azar con recuerdos antiguos y quizá con complejos inconscientes que reverberan al mismo tiempo y construyen así un paisaje de relatos usualmente incomprensibles para el soñador pero que ciertamente le interpelan y le señalan biográficamente.

A eso le llamamos “descansar” pero en realidad nuestro cerebro no descansa nunca sino que trabaja de otra manera. A esa manera le solemos llamar ocio, es decir esas cosas que hacemos cuando no tenemos que ir a trabajar, ni cumplir horarios, ni atender instrucciones complejas de nuestro entorno. Es lo que hace por ejemplo el cerebro de un jubilado como yo.

Pero en realidad a mi me ha pasado siempre desde muy pequeño que mi red neuronal por defecto me ha jugado malas pasadas. Es muy posible que hoy mis padres me llevaran al médico y que hubiera recibido un diagnóstico de “déficit de atención”. Era muy despistado, muy distraído como se decía entonces, “pensaba en las musarañas, por así decir, iba a mi bola como diríamos hoy. Afortunadamente para mi, en aquel entonces esta distraibilidad y mi tendencia a la ensoñación se consideraba un defecto moral y no tanto un problema médico. Quizá por eso me libré del metilfenidato pero no de castigos.

Mode confusion.-

Todo parece indicar que nuestro cerebro precisa de un equilibrio, entre actividad atencional, descansos por defecto, y un cierto ejercicio físico, como pasear, correr o ir en bicicleta. En cada persona y según su conectividad cerebral va a predominar un cerebro u otro. Es por eso que las personas que tienen un predominio de la red neuronal por defecto tienen riesgo de sufrir accidentes de circulación. Parece mala idea mientras conducimos un automóvil para ir a un lugar conocido hacerlo en piloto automático. Pues esta manera de conducir no permite anticipar los riesgos  sobrevenidos, las novedades en la carretera por así decir. A todos nos ha pasado, al menos entre aquellos a quienes he preguntado que en un recorrido habitual hayamos perdido la noción espacial y haber aparecido en otro lugar. Nos habíamos distraído decimos.

Este caso es bien distinto, observen que la duración del viaje es demasiado larga para explicarse de este modo. Una amnesia global transitoria quizá.

Mode preocupado.-

Vivimos en una cultura postcapitalista y mercantilista donde el dinero, la productividad son los únicos valores que siguen puntuando como mérito, así como el esfuerzo individual y el sacrificio personal pero nuestro cerebro no está cableado para eso. Descendemos de una estirpe de simios que solo trabajaban para comer y el resto del tiempo lo pasaban contando historias o chismorreando, riendo y haciéndose bromas, también copulando es cierto. Pero el trabajo es un invento del Neolítico y no de la sabana. Nuestro cerebro tolera muy mal los largos horarios de trabajo, la dedicación exclusiva al deber (peor si usted es protestante o calvinista). ¿De qué le sirve a usted ser eficiente en su trabajo si no puede dormir?

Y da la casualidad de que las personas más eficientes, los más competentes son precisamente y paradójicamente los que duermen peor y se llevan a la cama las preocupaciones del día y los que a pesar de estar agotados no pueden dormir (insomnio próximal es el que se da para conciliar el sueño) y es típico de las personas obsesivas, perfeccionistas, ansiosas y preocupadas. es decir esas que tan valoradas están por quienes les pagan. Dormir mal es una señal que el cuerpo nos manda porque algo estamos haciendo mal. Y si eres mujer es mejor que ahora leas este post.

Y lo que estamos haciendo mal es que no sabemos estar sin hacer nada. No hacer nada no es fácil de llevar a cabo y precisa cierto entrenamiento y abandono del control, pero es la base de la salud y sobre todo de la creatividad. Las personas más originales son aquellas que son capaces de combinar su talento ejecutivo central con la holgazanería indolente de su red neuronal por defecto (Descartes y Huygens son claros ejemplos de ello).

Son aquellas que saben dejar su cerebro vagar sin necesidad de llevar a cabo una tarea determinada.

Pero hay más: parece que estos periodos de vagabundeo mental son necesarios para fijar los aprendizajes que hemos llevado a cabo en el tiempo ejecutivo de las tareas. Es por eso que siempre se ha dicho que para estudiar un examen, hay que hacer “descansos”. Hay que darle tiempo al cerebro para que consolide y la mejor forma de hacerlo es encender nuestra red neuronal por defecto, algo que se enciende automáticamente mientras paseamos. está establecido que pasear fortalece nuestra memoria reciente y ayuda a fijar nuestras ideas.

Empieza hoy tu entrenamiento con esta idea: ¿De dónde ha salido tu convicción de que el ocio es malo? ¿Por qué estás siempre trabajando incluso cuando estas de fiesta? ¿Si no eres calvinista creerás que el trabajo es la via de tu salvación?¿Crees que el diablo está detrás de una persona ociosa dispuesto a inspirarle toda clase de pecados?

Bibliografia.-

El libro de Andrew Smart “El arte y la ciencia de no hacer nada” en pdf y en castellano, una verdadera joya que vale la pena leer y que para mi es uno de los hallazgos del 2017.

Lo puedes bajar desde Internet con este enlace

 

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16 pensamientos en “En piloto automático

  1. Me lo regaló mi mujer hace un par de años. Naturalmente no lo leí, honrando el título. Por otro lado supongo que la red neuronal por defecto es la que hace funcionar el piloto automatico, enfocada en el modo hacer. La alternativa seria el modo ser, la experiencia directa, el aqui y ahora. El sabor-saber de la sabiduria.

  2. Pingback: CEREBRO EN PILOTO AUTOMÁTICO | IMAGINA QUE ESCRIBES

  3. La relación entre el modo “presente-atención” y el “despistado” cuando este nos hace sufrir o reduce nuestra calidad de vida (por ejemplo con insomnio) es uno de los caballos de batalla del mindfulness y cierta espiritualidad “seria”.

    El modo de funcionamiento por defecto neuronal ya está siendo estudiado en casos de meditadores expertos, como cambia este y que consecuencias tiene eso.

    Aquí una entrada del 2.011 :

    http://happinessbeyondthought.blogspot.com.es/2011/12/what-is-default-mode-network-folk-on.html

    Por si te interesa opinar sobre lo que allí se dice, me resultará de valor tu opinión.

    Gracias por el texto, como siempre.

    • Tengo previsto en próximos posts abordar el tema del mindfullness y la “red neuronal por defecto”, de modo que te agradezco el vinculo y si conoces alguna cosa mas te ruego me la mandes.

      • Su blog (el que enlazaba anteriormente) es una buena fuente de referencias, un buen índice… 🙂 aunque debo reconocer que no he buceado en muchas de ellas.

        Me he carteado a menudo con Gary Weber desde hace años, si necesitases algo de él, solo coméntamelo.

        Espero tu artículo con interés

  4. Es sabido que la persona creativa necesita hacer descansar las ideas que le preocupan, dejar que se asienten, que se aposenten, que de alguna forma se hagan rutina; después puede surgir espontáneamente la solución del problema. No sé si esto tendrá una relación directa con el modo de activación de partes del cerebro que denomina por defecto. Personalmente, la parte creativa que yo pueda tener surge después de un sueño reparador o un periodo de descanso, de no hacer nada. Es como si en la abstracción y en el sueño el subconsciente trabajara en solucionar lo que a la conciencia le preocupa, como si estableciera relaciones con conceptos establecidos, como si estableciera conexiones neuronales nuevas y, finalmente, lanzara a la conciencia la idea feliz. Dado que pasando el control de las acciones del córtex al cerebelo las automatizamos, las hacemos rutinarias, tal vez la conjetura de que el cerebelo participa en el proceso de aposentar los conocimientos sobre el problema que nos preocupa para que trabajen sobre ellos otras partes del cerebro, pueda resultar plausible. Dos investigadores británicos, Robert A. Barton y Chris Venditti, han investigado el peso y tamaño de distintas regiones encefálicas en diferentes especies de mamíferos. Han comprobado que mientras que los chimpancés tienen un neocórtex un 230% más grande que los babuinos, su cerebelo es un 300% mayor. En los humanos el neocórtex es un 818% mayor que el de los babuinos, pero el cerebelo es un 940% mayor. Y es que el cerebelo es una parte importante del cerebro que no ha sido suficientemente considerada en los estudios sobre la Evolución humana, y posee, sin embargo, un papel muy relevante en lograr que los procesos de la comunicación y el aprendizaje de habilidades motoras resulten eficaces. Si aprender las secuencias motoras para articular un lenguaje, para lanzar objetos, para danzar, etc. tienen poca eficacia si no la convertimos en rutina de acción, si no se aposentan en el cerebelo en forma de habilidades automatizadas, tal vez la creatividad ―que es organización de secuencias complejas―necesite también del paso previo de convertir los datos aprendidos en rutinarios mediante el cerebelo, estando la atención en suspenso.
    Por cierto, a mí sí me llevaron a visitar a varios médicos, de pago, ¡y todos me querían operar de algo para curar mi carácter distraído!

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