Sexualidad femenina y cáncer


Bernardino Ramazzini  fue un médico del barroco tardío (1700)  al que se le atribuye la primera observacion clinica sobre la evidencia de que el cáncer de mama era más frecuente en las monjas que en las mujeres casadas a pesar de que ha pasado a la historia como uno de los fundadores de la medicina laboral.

Posteriormente sus observaciones fueron replicadas por otros médicos como Rigoni-Stern a quien se le considera uno de los primeros epidemiólogos del cáncer: los cánceres de mama eran tan frecuentes en las comunidades religiosas (5 veces mas que en las mujeres casadas) como los cánceres de cervix entre las prostitutas.

Es verdad que la mujer lleva una mala baraja de cartas con respecto a los canceres genitales: hoy el cáncer de mama sigue siendo como en la época de sus descriptores el cáncer más frecuente entre las mujeres y se supone que una de cada 10 mujeres (prevalencia-vida en todas las edades) sufrirá a lo largo de su vida de un cancer genital (incluyendo a los de mama) si bien las causas de la muerte se han diversificado, hasta tal punto de que en nuestros dias es más probable que una mujer diagnosticada de un cáncer de mama muera de cualquier otra cosa que de ese cáncer.

Las causas de este descenso de mortalidad se deben sin duda a los screenings de mama selectivos con mamografías que se realizan en mujeres por encima de los cuarenta años, la detección precoz , la cirugia selectiva y la quimioterapia salvan sin duda la vida a muchas de las mujeres que en la época de Ramazzini estaban condenadas de antemano por más que los metodos quirúrgicos ya se conocen desde la antiguedad. mammo_breast_cancer

Pero hay más malas noticias que apuntar, aunque antes de eso me gustaria abordar directamente la relación que existe entre la sexualidad y los cánceres genitales más especificamente con el cáncer de mama.

¿Por qué monjas, por qué prostitutas en el cáncer de cuello de utero?

Para contestar esta pregunta debemos armarnos de ciertas conceptualizaciones evolutivas y preguntarnos ¿para qué fuimos diseñados por la evolución? o más especificamente ¿para que fueron diseñadas las mujeres?

Naturalmente para quedar embarazadas, parir y amamantar a sus hijos. Usualmente pasamos por alto la evidencia de que sexualidad y reproducción son la misma cosa y aunque nuestra especie -gracias su enorme inteligencia- ha sido capaz de divorciar ambos aspectos no cabe ninguna duda de que cuando hablamos de sexualidad estamos hablando de reproducción. De manera que si las monjas tienen 5 veces mas riesgo de padecer cánceres de mama en relación con las casadas no es por la virginidad o la castidad en sí tal y como pensaban los médicos antiguos sino porque ni tuvieron hijos ni los amamantaron.

La variable critica -desde el punto de vista evolutivo- parece estar aqui: en la función reproductora de la mujer suprimida en este caso por causas religiosas.

En el caso del cáncer de cervix en prostitutas sabemos hoy que es debido a un virus de la familia de los papìlomas (similar al virus de las verrugas vulgares) y que se trata de un ejemplo de cáncer por transmisión sexual, un ejemplo de cáncer contagioso que se describió ya hace más de 150 años como “cancer a deux”, llamado asi porque un medico francés describió un caso en un matrimonio donde él padecia un cáncer de pene y ella un cáncer de cuello de útero. Hoy los cánceres de pene son muy infrecuentes desde que ya no existen deshollinadores pero el cáncer de cervix sigue siendo prevalente por más que los sufran mujeres normales (no prostitutas ni promiscuas). La causa de ese cáncer suele ser por contagio del marido o pareja sexual diversa, sobre todo por hombres que frecuentan burdeles lo que aclaró ya hace tiempo el por qué el cáncer de cuello de útero podia ser considerado como una enfermedad de transmisión sexual a pesar de la vida estoica de la mujer que lo padecía.

Desde luego el cáncer de cervix es una excepción a los cánceres genitales que sufren las mujeres y que no tienen causa viral, me refiero a los cánceres de mama, útero y ovario.

Una vez dicho esto es necesario admitir que desconocemos las causas que provocan estos cánceres y que ninguna de las invocadas hasta la fecha parecen explicar todos los casos: causas medioambientales, tóxicas, genéticas, etc.

Lo que si sabemos gracias a la psicologia evolutiva es que nuestra primera madre Lucy, tuvo su primer coito a los 12 años y su primera regla a los 16, su primer embarazo a los 19, que tuvo seis partos en su vida y que amamantó a cada uno de sus hijos durante 27 meses como media. Significa que Lucy tuvo 39 ciclos menstruales antes de quedar embarazada por primera vez y solo 145 ciclos a lo largo de su vida fértil y además sabemos que murió a los 47 años.

Si la comparamos con nuestras coetáneas de “Sexo en Nueva York“, ellas tienen: La primera regla a los 11 años y la primera relación sexual a los 17, tienen 2 partos como mucho y amamantan a sus bebés durante 3 meses por término medio. A lo largo de su vida tienen 440 ciclos menstruales y180 antes de su primer embarazo. Morirá a los 75 años.

Si comparamos a la mujer moderna con nuestra madre Lucy lo primero que nos llama la atención es la diferencia de expectativa de vida entre unas y otras: morir a los 75 años da tiempo a que cualquier clon canceroso se reproduzca con suficiente tranquilidad para que llegue a dar sintomas, algo que no podriamos esperar en el caso de una vida tan corta como la de Lucy.

Pero además si comparamos el estrés estrógeno-progestágeno al que se vieron sometidas las mamas y los ovarios de Lucy en comparación con los de las mujeres modernas estamos en condiciones de establecer una primera sospecha: el cáncer es posible que sea un peaje que paga la especie humana por su sexualidad a la carta, una especie de legado evolutivo donde la capacidad de crecimiento de algunas células madre se ha preservado dando lugar a clones cancerosos a causa de la supresión natural de la bomba de estrógeno que los partos, embarazos y lactancias propiciaban en las mujeres primitivas.

Pero hay más razones para preocuparse: las mujeres actuales no solamente tienen más ciclos, menos partos, menos tiempo de amamantamiento y una menarquia mucho más precoz que las mujeres que soportaron los cambios genéticos de la evolución de homínido a humanos. Además de todos esos hándicaps la mujer actual toma anovulatorios, esas pastillas que son en realidad suplementos de estrógenos-progestagenos para suprimir la ovulación engañando al ovario con ese aporte exógeno de hormonas. Hormonas femeninas que están por doquier: practicamente todo nuestro medio ambiente está contaminado por disruptores hormonales procedentes de la industria. Y por si todo eso fuera poco cuando llega al fin la menopausia los ginecólogos aconsejan a las mujeres terapias sustitutivas con parches de estrógenos para minimizar los riesgos emocionales de esa supresión y de paso hacer prevención sobre la osteoporosis.

Hasta donde yo sé los ginecólogos están divididos entre los que son partidarios de esa terapia sustitutiva y los que aconsejan otros métodos blandos como los suplementos de soja. La literatura cientifica tambien esta dividida entre estudios que minimizan el impacto sobre el riesgo de cáncer en mujeres tratadas con estrógenos y otros estudios que hallan una correlación estadistica -si bien poco significativa- entre el consumo de estos preparados de síntesis y el cáncer de mama.

Lo cierto de todo este galimatias es que los cánceres de mama son hormonodependientes y que parece poco prudente -teniendo en cuenta la sobredosis de estrógenos que sufren las mujeres actuales- empeñarse en una terapia cosmética que prevenga la osteoporosis y que aumente aun poco significativamente el cáncer de mama. Lo cierto es que el cáncer de mama no comienza en la menopausia sino en la primera menstruación, probablemente las primeras células metaplásicas comienzan a formarse ya en la adolescencia por lo que una estrategia terapéutica que comience a los 50 años no parece una buena estrategia preventiva del cáncer si bien tenemos a nuestra mano el ejemplo de las mujeres japonesas: las que menos cáncer de mama padecen en todo el planeta si bien existe una condición para que eso sea cierto: que vivan en Japón y consuman soja y leches de soja. Es evidente que la soja protege tanto a las mujeres como a los hombres del temido cáncer de próstata (tal y como recogí en este post).

Ahora quisiera retomar algo que más arriba planteaba respecto a malas noticias cuando explicaba el hecho de que la mayor parte de cánceres de mama se detectan precozmente. Me refiero al exceso de publicidad. ¿Es bueno o es pernicioso el exceso de publicidad sobre una determinada enfermedad? Lo cierto es que si el cáncer de mama es un buen cáncer para detectar precozmente es debido a la facilidad con que pueden rastrearse sus comienzos gracias a la mamografia. De ser un poco más complicada o cruenta su detección no hubiera conseguido implantarse tal prueba a toda la población de una edad determinada.

¿Y no es paradójico que una enfermedad que se detecta precozmente, tenga un buen pronóstico gracias a la cirugia cada vez más precisa y a los tratamientos posteriores siga siendo tan prevalente?

¿Tiene la publicidad algo que ver en ello?

Lo cierto es que de todos los cánceres que afectan a la mujer este es el más temido por más que no sea el más grave de cara a la supervivencia. La razón de este temor es que afecta un órgano que no sólo es un órgano sino tambien un símbolo: un símbolo de femineidad, lo que es lo mismo que decir un simbolo de atractivo sexual. La amputación de la mama es ya de por si un nuevo conflicto que la mujer debe tramitar después de haber sido diagnosticada de su cáncer. No es infrecuente que después de un tratamiento exitoso de un cáncer de mama aparezca otro nuevo tumor sin relación metastática con aquel, algo que nos impulsa en la sospecha de si no habrá algun tipo de relación entre los diagnósticos médicos y la aparición de enfermedades.

Esta linea de investigación sin embargo ha sido sistemáticamente negada por la ciencia que ha concluido -quizá precipitadamente- que no existe ninguna relación entre caracteristicas o rasgos de la personalidad y cáncer de mama. Cosa que me resulta verosimil porque no hemos sido capaces aún de diseñar instrumentos finos que nos permitan identificar rasgos de personalidad y diferenciarlos de lo traumático o conflictual y de los estados psiquiátricos groseros.

Lo mejor para saber si existe algun rasgo identificativo de carácter es preguntarles a los oncólogos lo siguiente:

¿De todos los cánceres cuales te resultan más dificiles de tratar en función de la personalidad del enfermo?

¿Adivinan ustedes la respuesta?

Si, los cánceres de mama no sólo son los más temidos entre las mujeres sino tambien entre los oncólogos a pesar de que su pronóstico es bueno si lo comparamos con el ovario por ejemplo.

Como conclusión de este post me gustaria plantear algunas verdades provisionales y dejar abierta la posibilidad de replantear nuevas preguntas. Serian estas:

  • El cáncer de mama es una enfermedad vinculada evolutivamente con la programación genética que heredamos de Lucy y que dispone a las células de la mama de la mujer a estar en permanente disposición de crecer a fin de proveer de leche a sus hijos se tengan o no se tengan.
  • La supresión electiva de embarazos, puerperios, anovulaciones, terapias sustitutivas y la existencia de disruptores ambientales contaminantes explican la prevalencia de los cánceres genitales aunque no su causa. Existe pues una relación directa entre la supresión reproductiva y la emergencia de determinadas enfermedades.
  • La variable critica no es la sexualidad que se practique ni su frecuencia o regularidad sino la finalidad reproductiva a la que se encuentra vinculada el crecimiento celular de la mama. La castidad no es en sí cancerigena ni protege contra el cáncer de mama sino por la supresión reproductiva que origina.
  • Una vida sexual plena, sin embargo, ocasiona una mejor calidad de vida por lo que si bien la supresión sexual en si misma no origina cáncer puede estar detrás de determinadas conflictivas relacionadas con la perdida de atractivo sexual que puede operar como un estresor para el desencadenamiento de múltiples enfermedades incluyendo el cáncer.
  • Que la amputación de la mama por sí misma puede resultar un conflicto grave que por si mismo pueda originar otro cáncer.
  • Que están por desarrollar nuevos instrumentos que nos permitan detectar conflictos y situaciones traumáticas, asi como rasgos de carácter sutiles que puedan estar en el origen de estas enfermedades tumorales.
  • Que está por ver si la publicidad y la protección paternalista que el Estado ejerce sobre determinadas enfermedades no estará propiciando su aumento por la via del amedrantramiento, del temor a la muerte, a la amputación o a la pérdida.
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8 pensamientos en “Sexualidad femenina y cáncer

  1. Un tiempo después de leer a Hamer (al que usted recuerda aquí con la mención de que acaso “habrá algun tipo de relación entre los diagnósticos médicos y la aparición de enfermedades”) me pregunté justamente si las monjas padecían más o menos cánceres de mama…
    También Eric Rolf habla de eso en su libro Medicina del Alma (http://cancer-apuestaporlavida.blogspot.com/2008/05/la-medicina-del-alma.html) que leí hace unos años.
    Interesantísimo post que esperábamos como agua de mayo tras la primera parte! Miles de aplausos…

  2. hola buenas tardes, me paseo por su blog y solo quería darle las gracias por este artículo. Soy una mujer de 40 años que ha pasado por un cancer de mama, hace ya 4 años. Hoy me siento bien, y contenta de disfrutar de todo lo que la vida me ofrece. Tendría mucho que explicar sobre mi experiencia…,y sobretodo doy gracias por estar aquí y con ganas de vivir . Un saludo.

  3. Hola, no me importaría explicar mi experiencia personal pero de qué manera puedo serles útil? No me gusta hacer dramatismo, y menos de mi historia personal, soy bastante reservada de mi intimidad, pero por otro lado si puede servir para algo significativo no me importaría describir lo vivido durante esa etapa de mi vida. Pero quizá no en un blog. Saludos

  4. No se preocupe no debo perdonar su osadía , al contrario. Como le digo , no me importaría explicar mi historia, pero no he encontrado su email para hacerlo de forma más personal. Si me lo facilita estare en comunicación con usted.

  5. Pingback: Decisiones informadas: Los riesgos de no ser una madre joven | La Casita de Algodonales

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