La hiperempatía de los border-lines


Pensar es olvidar diferencias, es generalizar, abstraer. (Borges)

Jorge Luis Borges escribió un cuento -que publicó en Ficciones- de un tipo que al parecer conoció en la realidad llamado Ireneo Funes y que tenia dos habilidades: una la de no haberse peleado nunca con nadie, y la segunda, saber la hora con la precisión de un reloj digital mucho antes de que se inventarán los relojes digitales.

Al parecer y según el cuento de Borges, el tal Funes, sufrió un accidente que le llevó a ampliar aun más sus prestaciones mentales con una extraña habilidad: la de recordarlo todo. Dice Borges que su memoria era infinita y que tenia una enorme profundidad aunque era “estrecha”. El caso es que el Funes en cuestión dedicó su vida -la poca que le quedó pues murió a los 21 años- a aprender idiomas, inventar un nuevo sistema de numeración que no servía para nada y cosas asi. Borges nos advierte que Funes no sabia pensar, pues efectivamente pensar es descartar.

Sin saberlo, Borges nos describe a un personaje con una facultad especial y extraordinaria que en otros aspectos era un idiota y hasta podríamos decir un “retrasado”, pues no sólo carecía de inteligencia científica o de talento artístico sino también de las habilidades prácticas de la vida. Un perfil que hoy no tendriamos dificultad en calificar como un síndrome de Asperger o un síndrome del espectro autista. Se trata de esas personas que han sido descritos con el nombre de “savants”, sabios idiotas, pues aunque han desarrollado extraordinariamente ciertas facultades mentales -memoria, calculo, musicales- son absolutamente incapaces de darles una aplicación práctica al tiempo que se comportan como incapaces en otros aspectos usualmente sociales de su vida psíquica.

Ahora imaginemos a una persona que entre las prestaciones de su mente pudiera adivinar las intenciones de los demás, una especie de “lector de mentes ajenas”. ¿Qué le sucedería a una persona así?

En realidad a esta adivinación le llamamos “teoria de la mente”, o empatía, sin embargo no me estoy refieriendo a la prestación común de esta propiedad de nuestras neuronas espejo, sino que más allá de eso, propongo el ejercicio en el extremo, algo asi como lo que le sucedia a Funes con la memoria solo que en este caso con las emociones.

Una persona asi seria capaz de detectar pequeños indicios de hostilidad, rechazo, enfado, miedo, atracción fisica, vergúenza o apuro en los demás de una manera espontánea, todo lo cual puede aparentar ser una ventaja cuando uno vive rodeado de personas que adoptan emociones positivas con respecto a él, ¿pero que sucedería en la realidad real teniendo en cuenta que tambien puede inferir estados emocionales erróneos, es decir cometer errores en la traducción?.

Además hay otra cuestión adyacente y sigamos imaginando: estas personas hiperempáticas además de serlo tienen un déficit adyacente: no saben leer sus propias emociones, al vivir inmersos en el océano de las ajenas. Lo que en la comprensión de los demás se revelaría como una ventaja -suponiendo un mayor número de aciertos-, el analfabetismo emocional con respecto a sí mismo sería una desventaja y quedaría subordinado a las ajenas a fin de regular su propio estado de ánimo. Además estas personas serian incapaces de construir una narrativa coherente sobre sí mismos dado que sus inputs emocionales procederian siempre de los demás pero no de sí mismos. Estas personas tendrian tambien un grave déficit de su identidad.

Simplemente no saben quienes son o qué o cómo son. En otro lugar le hemos llamado a este fenómeno difusión de la identidad. Puesto que la identidad es:

La identidad es ese sentido de continuidad en la experiencia de nosotros mismos, una continuidad histórica, generacional, nacional, que incluye valores, creencias y un sentido de pertenencia a algo supraindividual, a algo que está más allá de nosotros mismos trascendente o banal pero que en cualquier caso es una experiencia compleja que incluye a la memoria, a la autoimagen, a la vivencia del tiempo y a las emociones y valores, sobre todo a esa dificil síntesis entre el apego y a la autonomía personal.

Este tipo de personas podrían ser descritas como un trastorno de personalidad limite o border-line.

Usualmente tendemos a imaginarnos la patología psiquiátrica como la falta de algo, como un déficit, sólo muy recientemente algunos investigadores han comenzado a plantearse ciertos trastornos psiquiátricos no como la ausencia sino como la expresión de un exceso de algo. En este sentido ciertos trastornos psiquiátricos pueden ser vistos como un exceso de la empatía o de la teoria de la mente, un ejemplo es la anorexia mental de la que hablé en el post anterior. Otro de ellos seria el TLP.

Es cierto que los pacientes con rasgos TLP de personalidad a veces parecen “adivinos” y demuestran una enorme capacidad de leer las emociones ajenas, incluyendo a las de sus terapeutas. Sin embargo una serie de estudios centrados en la teoría de la mente, las emociones y la empatía en el trastorno límite de la personalidad han generado resultados paradójicos (tal y como plantea Bernard Crespi aqui): por un lado, los pacientes muestran claramente las interpretaciones distorsionadas de la comunicación interpersonal y el déficit de alguna teoría de la mente pero también se ha demostrado en algunos estudios y en muchos relatos anecdóticos, las capacidades exquisitas para leer con precisión los estados emocionales de los demás. Por ejemplo, los pacientes borderline obtuvieron calificaciones más altas que los controles sanos en algunas pruebas estándar de habilidades socioemocionales, como en el test de Baron-Cohen “Leer la mente en los ojos” test de mentalización y también la prueba Happé para inferir los pensamientos, los sentimientos y las intenciones de los demás en situaciones sociales (Fertuck et al 2006;. Arntz et al 2009).

La paradoja está entonces en que tienen mucha habilidad para leer las emociones pero una tendencia a la distorsión de las mismas. ¿O es que cometen errores distintos segun las situaciones?

Franzen (2010) ha intentado resolver esta paradoja a través del manejo de dos variables: la confianza en la equidad y las expresiones emocionales.

Franzen et al. (2010) han ampliado recientemente este tipo de estudios en el ámbito de “juegos de cambio”, juegos de interacción que aprovechan las capacidades humanas tales como el reconocimiento de la equidad y la inferencia de claves emocionales de las expresiones faciales de los demás. En el juego de “confianza virtual”, los pacientes borderline demostraron ser superiores a los controles en su capacidad de atribuir estados mentales a los compañeros de interacción cuando las señales emocionales estaban presentes. En particular, los pacientes fueron más hábiles en detectar ciertos estimulos emocionales tramposos como la sonrisa que desmentía la injusticia del comportamiento, lo que sugiere mejora de la capacidad en la detección de las pequeñas y sutiles señales de auto-pretextos y engaños que impregnan la vida humana interpersonal. Impregnan – pero tal vez también armonizan y suavizan, de modo que una mayor percepción emocional y empática puede iluminar las oscuras sombras del egoísmo humano en un mundo que glorifica la cooperación (Franzen 2010).

En la prueba diseñada por Franzen los pacientes con TLP ajustaron sus valoraciones en relación con la equidad del compañero, mientras que, por el contrario, los sujetos sanos no consideraron la equidad de su compañero en presencia de expresiones faciales. Ambos grupos obtuvieron los mismos resultados en una tarea de reconocimiento emocional y valoraron la equidad del compañero de la misma manera.

Cuando el compañero ‘sin-equidad’ expresó información emocional los pacientes con TLP consideraron su comportamiento como más justo (equidad) mientras la falta de expresión emocional hizo que los pacientes valoraran su comportamiento como injusto. Los pacientes con TLP son superiores en la atribución de estados mentales a compañeros de interacción cuando hay información emocional presente. Mientras que las expresiones emocionales del paciente dominaron la respuesta en personas sanas, los pacientes con TLP usaron la equidad de sus compañeros sociales para dirigir su propio comportamiento a pesar de la existencia de información emocional.

El trastorno límite de la personalidad es de las pocas condiciones psiquiátricas fuertemente sesgadas (aproximadamente 3:1) hacia las mujeres, un patrón que encaja con la capacidad mejorada de empatía de las mismas, en comparación con los hombres, en población no clínica (Nettle 2007). Además, entre las mujeres normales hiperempáticas se ha asociado positivamente con medidas de psicosis, lo que sugiere que un” cerebro femenino extremo” puede ser caracterizado por positivos rasgos psicóticos de caracter afectivo tales como la paranoia y la manía (Brosnan et al. 2010).

En conclusión:

Dichos estudios deberán proporcionar nuevos datos fundamentales sobre las bases de adaptación de las diferencias sexuales humanas en la vida social del cerebro,  habilidades – pero más importante aún, en los roles potenciales de las adaptaciones hiperfuncionales psicológicas humanas en la patología psiquiátrica.

Dicho de otra forma: del mismo modo que en Funés su exceso de memoria interfería en su pensamiento, la hiperempatía de los TLP deviene inadaptativa pues leer las emociones ajenas -aun sin errores- no asegura la coherencia de las propias e interfiere probablemente en la construcción de la identidad.

Bibliografía.-

Franzen N, Hagenhoff M, Baer N, Schmidt A, Mier D, Sammer G, Gallhofer B, Kirsch P, Lis S. :Superior ‘theory of mind’ in borderline personality disorder: an analysis of interaction behavior in a virtual trust game. Psychiatry Res. 2011 May 15;187(1-2):224-33. Epub 2010 Dec 3.

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11 pensamientos en “La hiperempatía de los border-lines

  1. En efecto, las personas con un trastorno de personalidad limítrofe, poseen características especiales en cuanto a su forma de ser, pensar y actuar, diferente a los neuróticos, si bien carecen de un control fuerte de su propia emocionalidad, es cierto que resultan (en muchos casos) manipuladores, pues les gusta (nuevamente, no todos) tener el control de la situación, son expertos en situarse de cierta manera en el mundo y frente a las personas para así poder controlar lo que el otro podría pensar de ellos; son altamente inteligentes en ese sentido. Es una pena que caigan en ese juego de disforia/euforia, casi una escisión de su propia emocionalidad (supongo que por eso se le llama “trastorno”). Un saludo

  2. Espejoroto: creo que la atribución de intencionalidad manipuladora a las personas con trastorno límite es más contratransferencial que universal.
    Sí estoy de acuerdo con el post en que la esencia es una desrregulación frente a la información emocional, devenida al exceso cuando procede del exterior (volumen alto / tendencia a la distorsión) que se fusiona con la información emocional interior (difusa y desidentitaria) y sobre todo genera juicio rápido, impulsivo e intenso (es como una hiperconciencia a lo mindfulness pero no sólo sin juicio sino con hiperjuicio).
    Des/equilibrio y des/amor son los dos ejes experienciales/existenciales en el trastorno límite, en mi opinión.
    Un saludo. Y refuerzos skinerianos al sr. Traver que es una fuente muy valiosa de reflexiones y síntesis creativas en este mundo psi.

    • Muy interesantes reflexiones. Sin embargo, no es cierto que sea sólo ahora cuando se empieza a tener en cuenta que hay también trastornos “por exceso”… Hay “monstruos por exceso” -‘monstra per excessum’-, “monstruos por defecto” -monstra per defectum’- y “monstruos por posición errónea” -‘monstra per situm mutatum’ en la taxonomía clásica. Lo que aplicado al cerebro, sin nominalizar, remitirían las tres especies: a los que tienen demasiado capacidad (respecto a los “normales”), a los que les faltan capacidades (respecto a los “normales”) y a los que poseen un cerebro determinado por cierto error que se produce al ser concebidos. Nada es nuevo bajo el sol, aunque creamos que “hoy las ciencias adelantan, que es una barbaridad”. O sea: Nada nuevo bajo el sol.

    • A simple vista podría parecer eso, pero no mis pensamientos son los de profesores míos que hablan con autoridad sobre el tema (una se especializa en esa área y el otro efectivamente ES borderline), Lo contratransferencial podría ser en menor medida, ya que he compartido con personas de estas características, y concuerdan los pensamientos de mis profesores. Saludos y espero sigan escribiendo sobre temas tan interesantes y discutiendo, ya que siempre ayuda de alguna manera :)

  3. pensando..pensando..si descartamos la base biologica de la hiperempatía…por qué motivo podría alguien desarrollar en sus tempranas experiencias esta facultad? para adaptarse a qué? Por qué alguien con esa capacidad “aumentada” desarrolla una incapacidad para hacer lo mismo justo “hacia adentro”?
    ´Dónde estáría el click que invertiría esta situacion, dejando reaparecer esa vision interna, esa percepcion de uno mismo…y dando por finalizada la mision de hipervigilancia de los demás?
    Dejar de escuchar el “ruido” para un TLP supongo que es como pedirle a un judío superviviente del holocausto que deje de reaccionar a las sirenas; o peor aún…que deje de oírlas y prestarles atencion.

    • La empatía si tiene base biologica, más concretamente se encuentra ligada al sexo y a la edad.Me parece entender que intentas vincular la hiperempatía de los TLPs con experiencias traumáticas precoces como las del TEPT. Desde luego eso es posible y quizá la hiperempatía proceda de una necesidad de chequear continua y ansiosamente el ambiente, por mostrarse hostil, impredecible o falseado. Es posible, pero en cualquier caso cualquier teoria proximal del TLP encaja con la teoria evolucionista que señala que el modo de pensar mentalizante o hiperempático evolucionó porque aportaba ventajas a sus portadores. La patología que hoy vemos quizá no sea más que la hiperfunción evolutiva de estas prestaciones.

  4. me pregunto si las nuevas generaciones, crecidas en entornos afectivos extremadamente inestables, no han encontrado un nicho adecuado en estas patologías.

  5. El problema de la “traduccion erronea” radica en que los Hiperlectores comparan sus lecturas de la gente con sus propias autolecturas,-claro, pero sin saber que su lectura esta “desviada” por la diferencia de la lente. Es como descubrir que se es daltonico de repente, y descubir que el acuerdo para percibir el color es otro distinto.

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