Símbolos y representaciones (VII)


Mire esta imagen procedente de un jeroglífico maya:

pajaro_jeroglifico_mexicano_maya_postal-r454e395bc2664991b90c58606fd1d2fc_vgbaq_8byvr_512

Y ahora mire esta palabra:

“PÁJARO”

Obviamente el icono nos recuerda mejor al pájaro real que la palabra “pájaro”. Ambos son representaciones pero no se trata de representaciones equivalentes, pues el icono está más cerca de lo simbólico que la palabra en sí que no tiene nada en común con el pájaro real. Un icono es una i-magen, símbolo analógico que no significa solamente “pájaro”. Los jeroglíficos utilizan un lenguaje polisémico según que el pájaro esté en movimiento, en tierra, volando, se encuentre nadando, tenga plumas, etc.

Llamamos símbolo a un término, un nombre o una imagen que puede ser conocido en la vida diaria aunque posea connotaciones específicas además de su significado corriente y obvio. —Carl Gustav Jung.[1]

Sin embargo la palabra “pájaro” es una representación digital, que no puede ser otra cosa más que un pájaro y que incluye en su categoría a todos los pájaros, especies distintas, etc. La palabra “pájaro” no es ese pájaro que tengo en mi cocina sino todos los pájaros del mundo pero contiene dos novedades sobre el icono: está muy alejado del pájaro real al que no se le parece en absoluto y es una palabra arbitraria que bien podría ser sustituida por otra cualquiera.

Y si está alejada y es arbitraria es obvio que para entender a que nos referimos cuando hablamos de pájaros es necesario que exista un consenso, al menos entre los que hablamos un mismo idioma. En este post hablé precisamente de la presumible resistencia -en clave de ficción- que algunos de nuestros ancestros dedicaron al lenguaje digital.

Pero aquí no acaban las ambigüedades del lenguaje porque cualquier cosa puede referirse a si misma o denotar otro tipo de realidad, me refiero ahora al lenguaje escrito. Por ejemplo en un nivel denotativo:

Pájaro es un animal con plumas y alas que vuela.

O bien:

“Pájaro” es un sustantivo trisilábico.

Además están los idiomas que creemos que pueden ser traducidos sin perder nada de su connotación.

¿Cómo se llama loco en inglés?

 A pesar de que el español es un idioma muy rico en matices, lo cierto es que el inglés tiene muchos más morfemas para referirse a la locura. Así, no es lo mismo “fool” que más bien tiene que ver con nuestro concepto de estúpido, tonto o excéntrico, con el concepto de “mad” que es algo relativo a la alienación o la enajenación puntual, “crazy” que nombra al clásico loco delirante o “insane” que señala más bien hacia una degeneración, relacionada con el crimen y la maldad. En este sentido “insane” está relacionado con “bad”, es decir con lo malo. Con lo moral o más bien con la falta de moral.

Pero en español solo tenemos una palabra para designar al loco y creemos que traduciendo fool por loco sabemos de qué estamos hablando. Pero no lo sabemos, porque la locura tiene muchos matices y por eso “el loco es un símbolo”. Más concretamente se puede aparentar estar loco y no estarlo en absoluto.

El loco del Tarot.-

El loco o el bufón del Tarot es un símbolo no una representación, el símbolo es algo que va más allá de la representación o del retrato. Suele decirse que un símbolo es algo que representa a algo en su ausencia, pero esta definición no está completa del todo pues una representación como una fotografía también está en el lugar de algo que no está en el plano de la realidad, el pájaro que más arriba puse no es una pájaro real sino la representación de todos los pájaros.

Un símbolo es la representación de algo que no tiene representación, está muy alejado de lo que representa y lo alude y lo roza solamente en un aspecto de semejanza con abstracciones que van más allá de las definiciones o descripciones formales. Así el loco representa a “un joven que combina sabiduría e insensatez, hace las cosas al tuntún pero, curiosamente, están bien hechas y es normal que sean así”. Este aspecto alocado y juvenil es un símbolo de la extraña naturaleza de algo abstracto que si bien puede decirse es difícil de representar con una imagen fidedigna.

El Loco es quien va perdido y sin rumbo; se trata de una criatura que parece no vivir en la realidad; una criatura a quien nadie toma en serio y que vaga de un lado a otro, aparentemente sin saber qué busca ni adónde quiere llegar. Es un símbolo que además toma en el Tarot el numero 0 y el numero 0 no es un numero (como el guarismo del infinito) sino un limite. En este caso un limite por abajo mientras el infinito es un limite por arriba.

La liminalidad es cuando no se está ni en un sitio ni en otro. Este “sitio” puede ser tanto un lugar como un estado mental, es por eso que el loco no es un enfermo mental sino un ser excéntrico y desadaptado y errático que representa un limite entre la salud mental y la patología. “El loco” significa un rito de paso, una transición.

Un rito de paso es sinónimo de “iniciación” y es un conjunto de actividades simbólicas que marcan y dirigen la transición de un estado a otro, como por ejemplo la transición de la juventud a la adultez o de la niñez a la adolescencia. Advierta el lector que la mayor parte de los trastornos psiquiátricos de los que estoy hablando suceden en esas transiciones.

Liminalidad además señala hacia actividades donde parecemos flotar y fluir sin necesidad de pensar demasiado en nosotros mismos: el servicio militar, el viaje, la enfermedad, el ingreso en un hospital o el domestico duermevela son situaciones o sitios donde parece abrirse un paréntesis en nuestra vida. Un paréntesis que puede cerrarse o no pero en cualquier caso una interrupción a veces liberadora y otras veces trágica y que casi siempre nos cambia para siempre. Lo liminar es la liquidación de lo viejo sin saber donde vamos a llegar, pues lo nuevo todavía no ha aparecido y es evidente que vivimos en una época liminar, de transición y de cambio.

Este concepto de liminalidad ha sido abordado por otros pensadores como Xavier Trias del que ya hablé aquí. La idea fundamental del profesor Trias es la diferencia que encuentra entre el concepto de muro y el concepto de puerta. Un muro no se puede franquear pero una puerta se puede atravesar:

Ante todo esto tenemos que ser capaces de rescatar la vigencia de las formas simbólicas, de las comunidades de relato, de la propia tradición, tan olvidada por la modernidad”. “También hay que rescatar el concepto de persona, en su sentido etimológico, es decir la máscara a través de la cual una voz propia se expresa”.

Lo que Trías quiere señalar es que en nuestra vida necesitamos “iniciaciones” o “ritos de paso” que nos permitan atravesar de forma segura esas transiciones de la vida y propone que hemos quedado desnudos en cuanto a mediadores simbólicos.

Pero los símbolos tienen un problema epistemológico fundamental: son ágrafos , no pueden ser traducidos con palabras y aunque de hecho lo son, lo cierto es que admiten toda clase de interpretaciones. Pues las interpretaciones son relatos y siendo rigurosos cualquier interpretación puede ser correcta sin que ninguna lo sea. Así sucede en los sueños ¿Significan algo los sueños?

Hay sueños ingenuos (al decir de Freud) que son reediciones de restos diurnos, de algo que ha quedado sin computar, pero en ocasiones nuestros sueños están repletos de símbolos sobre todo de personajes simbólicos que interactúan con nosotros, otras veces se trata de fenómenos naturales (volcanes, inundaciones, accidentes, etc). Lo interesante es señalar que traducir los sueños a relatos comprensibles no sólo es complicado sino que además es irrelevante. Pues el contenido de un sueño no opera de forma gramatical como una novela que exige comprensión lectora, sino con la resonancia de los símbolos que nos apelan en lo más íntimo (como hacen los símbolos) Los sueños nos hablan de nosotros a nosotros mismos, nos interpelan pero no significan nada si por significar entendemos la traducción de un idioma a otro.

La muerte en el Tarot.-

La muerte en el Tarot, en forma de esqueleto que porta una guadaña que todo lo siega, es otro ejemplo de un símbolo ancestral y no se refiere como es natural a la muerte biológica (que no precisa ni puede ser representada, al menos la propia) sino a la muerte simbólica, a esas pequeñas muertes en vida por las que transitamos, muerte de proyectos, decepciones, , perdidas significativas, duelos catatróficos, etc.

En otro orden de cosas la muerte simboliza el vacío-vacío, aquello que sucede cuando el individuo no es capaz de articular una identidad (Un ser o Ego) vinculada de forma extendida a aquella parte de su identidad que va mas allá de él. A la trascendencia.

La identidad es ese sentido de continuidad en la experiencia de nosotros mismos, una continuidad histórica, generacional, nacional, que incluye valores, creencias y un sentido de pertenencia a algo supraindividual, a algo que está más allá de nosotros mismos trascendente o banal pero que en cualquier caso es una experiencia compleja que incluye a la memoria, a la autoimagen, a la vivencia del tiempo y a las emociones y valores, sobre todo a esa difícil síntesis entre el apego y a la autonomía personal.

Y cuando no se puede constituir una identidad lo que aparece es el vacío. Todos nosotros somos capaces de sentirnos vacíos cuando nos falta algo. En estos momentos de reclusión siento no poder ver a mis hijos, a mis nietos. Los echamos de menos, ocupaban un espacio que ahora se encuentra vacío, las perdidas, la jubilación, las separaciones, las despedidas nos devuelven esa experiencia de vacío, pero la falta puede sustituirse o recobrarse pero el vacío sin falta no puede llenarse.

Es necesario entender ahora que el amor es un sentimiento que precisa para establecerse haber llegado a un cierto nivel de simbolización, mientras tanto hay un apego feroz y no tanto un amor adulto, lo realmente existente es un amor o apego infiltrado de odio, pues ambos van en el mismo pack. Eros y Tanatos eran hermanos gemelos y solo podemos desprendernos de lo tanático con el amor es decir aquello que va más allá de la necesidad.

Lo que vemos hoy es una clínica del vacío y no tanto una clínica de la falta y es por eso que las entidades clínicas han cambiado. No es que el vacío sea lo contrario de la falta sino que la falta es necesario que sea establecida para poder nombrar el vacío. La falta es el nombre que le damos al vacío cuando ya ha sido simbolizada la diferencia entre el Yo y el otro. En este sentido la clínica del vacío es una clínica del anti-amor (Recalcati, 2002) donde el otro apenas existe de forma independiente sino como un accesorio narcisista del propio Yo.

En este sentido la muerte del Tarot está hablando del vacío y no de la muerte real.

De manera que en adelante intentaré echar mano de símbolos y de números en su calidad de símbolos para ilustrar los eneatipos,

6 pensamientos en “Símbolos y representaciones (VII)

  1. Aquí le voy a añadir una cosita profesor: los sueños son deseos no realizados. Y no se interpretan simbólicamente como dijera Jung (que me apasiona) se interpretarian como una escritura. Como dice Lacan.( o por lo menos los del inconsciente personal) Así pues…Una silla, podría ser un: si, ya! x ejemplo. O uno personal que tuve el otro día: una carrera en bicicleta, yo conducía y llevaba una persona detrás. Justo al iniciar una pendiente, me detengo. Escrito como un lenguaje, se interpretaba por: es subida! Es su vida. La de la persona que llevaba detrás. No, la mia.
    Bueno, espero que se me entienda. Hagan la prueba! Descifren los sueños como escritura, es muy interesante.
    Me encanta leerle. Hasta pronto.

      • Esta fue realmente turbadora:
        Como me dí cuenta de una infidelidad en una reunión familiar entre parientes, en plena mesa, cenando…
        Entre los amantes, uno le dice al otro acompañados de sus respectivas parejas…
        -Que quieres vinagre?
        Y en ese momento él se comía un pa amb tomàquet. (Aquí en Catalunya somos muy fanáticos). Jamás con vinagre , por favor…
        -La interpretación: Vinagre: Del lat. vinum acre.
        Viniste agrio? Que te enfadas o algo así…’
        🤣🤣🤣😅

  2. Por lo que vi en el artículo anterior el eneatipo 4 se corresponde con el Emperador y la Muerte, tiene sentido con esa búsqueda constante de identidad y el vacío, pero el Emperador (la acción) qué es, la solución a ese vacío? El amor sin duda cura de ese “donde el otro no existe…” pero y si sigue el vacío igualmente? Como siempre, muy interesante 🙂 Un abrazo.

    • El emperador es la primera vuelta de la rueda, simboliza todo lo que hacemos que nos hace sentir especiales, únicos. La muerte es la segunda vuelta de la rueda una vez superada esa primera fase de búsqueda.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s