Lucy y los repudiadores


La evolución es un proyecto inconcluso.

M. Heidegger.

En este post ya les hablé de la historia de Lucy: se trata de una historia que transcurre en el Pleistoceno y donde Lucy, una hembra del hominido llamado “sapiens”, hizo un descubrimiento esencial. Nada menos que el símbolo, aquello que representa a algo en su ausencia.

Lucy descubrió que la huella del oso no era el oso en si mismo, un descubrimiento que tuvo para ella una consecuencia esencial: la discriminación entre el peligro real ligado al oso y lo imaginario que es otra forma de nombrar lo ausente.

Lucy corrió a su campamento base para informar rápidamente a los componentes de su clan sobre su hallazgo al tiempo que inauguró una especie de rutina artistica al ponerse  a pintar las paredes con aquellas formas que remedaban las huellas del oso. En aquel momento Lucy aun no era capaz de dimensionar adecuadamente las proporciones de su hallazgo puesto que lo que habia descubierto era nada más y nada menos que una nueva lógica, la lógica del lenguaje que se superponia a la lógica del cuerpo, a la lógica de la necesidad. Ya no era necesario huir a la carrera cuando contemplaba una huella en el suelo y tampoco había nada que temer de las pinturas del oso en la pared de la caverna. La imagen-idea operaba como un exorcismo que detenia la secuencia de la causalidad lineal oso-miedo-huida.

El hallazgo de Lucy entusiasmó a algunos miembros de su clan pero también enfadó a otros. Los primeros -los entusiasmados-eran aquellos que creian que nombrar a las cosas iba a traer consecuencias trascendentes en la vida de los clanes, sin embargo los detractores -a quienes a partir de ahora llamaremos repudiadores- discurrian asi.

¿Sí llamamos oso al oso, cómo sabremos cuando el oso está y cuando no está?¿Cómo sabremos cuando huir?

Los repudiadores tenian algo de razón porque ellos defendían el gorjeo como metodo de señalización y siempre estuvieron en contra del lenguaje digital que nombraba las cosas y que parecía emerger por doquier impidiendo de paso que dos clanes distintos pudieran comunicarse entre si.

Gorj defensor a ultranza del gorjeo temia que las palabras que designaban objetos reales sustituyeran precisamente la realidad de esos objetos y llegaran a suplantarles. Era mejor llamar al oso como hasta entonces “gruajjj” que es una manera mas cómoda y cacofónica de señalar la presencia del temido animal. Ante semejante alarido todos huirían como hasta ahora, ¿qué ventaja tenia llamar oso al gruajjj?

Gorj pensaba que llamar gruajjj al animal tenia una enorme ventaja de supervivencia, porque imitaba su ferocidad y servia tanto para el oso, como para cualquier otra alimaña parecida y peligrosa. Gruajjj era el nombre protolingüistico del oso, pero tambien del caimán, del león o del lobo, de cualquier bestia que gruñia.

No encontraba Gorj ninguna ventaja a buscar palabras-imagen para cada una de esas bestias o palabras-imagen o para cada uno de los frutos comestibles que las mujeres recolectaban. La comida toda era “ñam” y asi debia quedar la cosa, ¿no era suficiente con discriminar lo comestible de lo venenoso?

Pero Gorj y los repudiadores perdieron la batalla politica que mantuvieron con sus contrincantes los nominadores entusiasmados aunque en cierto modo nosotros seguimos inmersos en las paradojas que ese gran código que llamamos lenguaje operó en nuestros cerebros modernos.

La primera paradoja es que el lenguaje no es la cosa en sí, sino que sólo la representa, algo que cualquier ser hablante sabe pero que conviene señalar puesto que ese mecanismo es precisamente lo que disocia la cosa en si en dos mitades: el significado y el significante. Por ultimo algunas cosas no pueden ser representadas y pasan asi a formar parte de lo irrepresentable, lo mitico o lo inefable.

Un significante puede aludir a multiples significados. Pongamos como ejemplo el verbo “volar”:

  • Es eso que hacen las aves y algunos insectos.
  • Escapar de una situación intolerable.
  • Emanciparse.
  • Obtener la libertad (por ejemplo un encarcelado)
  • Ir en avión.
  • Imaginarse algo.
  • Una experiencia vivida a través de drogas.
  • Lanzarse en paracaidas.
  • Desplazarse en Second life.

Si un significante puede aludir a múltiples significados es porque cualquier significante es ambigüo y equívoco. Dicho de otra manera el lenguaje precisa un código, un background de consenso social que viene definido por leyes pragmáticas que hacen que unos significados sean más probables que otros segun el entorno en que se produzcan: en una conversación entre pilotos de avión el verbo volar tiene una acepción distinta a si esta conversación es mantenida por dos presos. Comunicarse a través del lenguaje precisa un continuo ajuste entre emisor y oyente y todo parece indicar que el lenguaje se rige por leyes bien distintas a las leyes de la necesidad que gobiernan nuestros organismo fisicos.

Mientras el cerebro antiguo y el cuerpo se limitan a la busqueda del placer y la evitación del dolor, nuestra mente se ocupa casi todo el tiempo a buscar y encontrar sentido a lo que hemos preconcebido.

Aunque Gorj y su partido de repudiadores no supieran quienes iban a ser Lacan, Freud o Saussure, siguieron en su protesta silenciosa y perdedora negándose a nombrar a cada cosa con un nombre disinto, ellos siguieron llamando “gruajjj” a todas las fieras y “ñam” a todo lo comestible, siguieron con sus analogias. Pero sus descendientes con el tiempo descubrieron algo mucho más sutil: era posible repudiar algunos significantes y no todos en bloque, eligieron claro está lo más conflictivos: la paternidad, la autoridad, la sexualidad, el rango social, las diferencias, etc, de manera que aun sabiendo hablar como el resto podian escabullirse y renegar de aquello que les hiciera daño, simplemente podian esconderse de algunos significantes y vivir “como si” no existieran.

Freud llamó a este mecanismo repudio en algunos textos y en otros denegación (verwenfung) para distinguirlo de la represión. La diferencia que existe entre el repudio-denegación y la represión es que aquella es algo que uno hace con lo de afuera, un mecanismo que impide que algo de afuera se represente dentro, mientras que la represión opera en sentido inverso: algo de adentro no tiene representación mental. Más tarde Lacan inventó un nuevo nombre para este mecanismo de repudio o desmentido, le llamó forclusión y lo relacionó con la psicosis.

Y entonces llegó Magritte y los hiperrealistas y nos lo dibujaron:

pipa

Aqui tenemos precisamente una carta para navegantes, una web que aborda las paradojas que encierra el lenguaje y la percepción. Efectivamente esto no es una pipa sino una fotografia de una pipa.

Magritte nos señala precisamente el hallazgo de Lucy, evidentemente con esa pipa no podemos fumar pero representa todas las pipas en su ausencia, es una imagen-simbolo. Lucy ganó la batalla contra los repudiadores al percatarse de que la introducción del lenguaje mejoraba la comunicación entre humanos, la hacia mas precisa, intima y segura.

La desventaja es que esa comunicación humana que es una necesidad para todos quedaba dependiente del contexto, multiplicaba los códigos lingüisticos (idiomas) que desfavorecian la comunicación entre clanes separados y remitía cada significante a un nudo de significados que precisaban interpretación, aclaraciones, malos entendidos y desencuentros.

Pero en realidad son los repudiadores  los más confundidos en estas lides de la comunicación verbal pues ellos están incapacitados para entender las metáforas y las metonimias: los hilos con los que trabaja la mente humana.

Se trata de los caminos que utilizan los significantes para navegar, los carriles o surcos por donde se deslizan las palabras y las palabras que usamos para identificar nuestros conflictos, dudas y emociones. Ya Freud descubrió que existian dos maneras de circular por esos surcos: la condensación y el desplazamiento. Lo que hoy llamamos precisamente metáfora y metonimia, asi la condensación o metáfora seria un transporte de significado, mientras que la metonimia seria un desplazmiento de significado.

Ejemplos de metáfora:

  • El mar de tus ojos
  • Los volcanes de tu rostro.
  • El acero de tus palabras

Ejemplos de metonimia:

  • Pásame el agua
  • Tomaré un Rioja.

Como puede observarse en la metáfora hay una condensación de significantes que se funden ocupando una misma realidad comunicativa: volcan-rostro invoca arrugas, cráteres o acné juvenil, mar-ojos, señala la inmensidad del azul en una mirada, acero-palabras denota la groseria o las palabras hirientes, esas que duelen.

Pero la metonimia va un poco más allá y representa al todo en una parte o a la parte en el todo: el agua no puede pasarse sino su recipiente, la botella. El Rioja no puede beberse sino el vino que se recolecta en aquella región.

El repudiador actual es aquel que debido a haber renegado de determinados significantes es incapaz de entender el sentido figurado del lenguaje y de sus construcciones. En un nivel más genérico incapacita al repudiador para que pueda representarse sus conflictos sin necesidad de depender de su polo somático: el enfermo fisico grave es en gran parte el mayor repudiador puesto que ha desconectado su sistema de amortiguación y sigue huyendo cuando ve la huella del oso.

Esta incapacidad para entender las metáforas y sus extravíos cognitivos ha sido tambien señalada en la esquizofrenia y en algunos sindromes psiquiátricos como el sindrome de Asperger.

Pues no han llegado a discriminar al oso simbólico del oso en sí.

Lucy tenia razón, el suyo fue un gran hallazgo.

Pero los humanos en su conjunto aun estamos en transición, la evolución del sapiens no ha terminado.

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17 pensamientos en “Lucy y los repudiadores

  1. Aparte de acordarme de su artículo “Del gruñido al e-mail”, ahora -¡tenía razón!- sé porqué no entendía nunca a Lacan, y es porque no entendía que lo que era “real” para mí, para él fuera “Real”…
    Viva Lucy y sus gemiditos 🙂
    Y su arte, naturalmente.

  2. Es curioso que aún con una capacidad limitada de abstracción y simbolización, la mejor forma de acercarse al ‘lenguaje’ de los esquizofrénicos sea, precisamente, a través de las metáforas y de los cuentos.
    Está claro que el mundo complejo está en manos de los entusiasmats:-)

  3. Maestro, si la evolución es eterna, ¿cual será el siguiente paso? y tras ese paso ¿dejaremos las piscosis junto a los retrasos mentales y autismos? y lo nuevo será… ¿la “contra-repudiación” o normalización del tratamiento mental? (sesión clínica del día 8 de enero).

  4. A mi no me cabe ninguna duda de que el camino de la evolución (aunque no se si es eterno) es el camino de la frontalización, la corticalización, un camino que esta aun medio por hacer y de ahi los extravios del ser humano, no somos completamente humanos porque aun nuestro sistema limbico -cuando no el tallo recerbral- toma el mando de nuestro destino.

  5. Paco, tengo una duda acerca de la denegación y de la forclusión. De acuerdo al texto me da la impresión de que las homologas, y hasta donde yo entiendo la primera es propia de las estructuras perversas, no impide el lenguaje simbólico, y consiste en la simultaneidad de la percepción y de su desmentida. La segunda, en cambio, es el no registro inicial, estructural, de los significantes, propio de las psicosis, y que impide el acceso al orden simbólico.
    Clara como agua cristalina la explicación sobre metáfora y metonimia

  6. Si, Maria Inés, tienes razón. Freud en uno de sus escritos alude al repudio y más tarde abandona en sus estudios sobre el fetichismo esa palabra y emplea la denegación (verleunung). Sucede que por razones de simplificar las he homologado.
    Aunque lo cierto es que ni el mismo Freud se aclara demasiado a diferenciarlas. A mi me parece que el repudio es un mecanismo general que tiene otros submecanismos segun qué cosa se repudie y tambien la capacidad de la mente humana de denegar algo aun a sabiendas de que se percibió ese algo.

    • «
      María Inés Mogaburu en enero 3, 2009 en 9:14 pm dijo:

      Paco, tengo una duda acerca de la denegación y de la forclusión. De acuerdo al texto me da la impresión de que las homologas, y hasta donde yo entiendo la primera es propia de las estructuras perversas, no impide el lenguaje simbólico, y consiste en la simultaneidad de la percepción y de su desmentida. La segunda, en cambio, es el no registro inicial, estructural, de los significantes, propio de las psicosis, y que impide el acceso al orden simbólico.
      Clara como agua cristalina la explicación sobre metáfora y metonimia»

      Es curioso que vuestra intención de simplificar, haya desencadenado que una participante de este blog aclarase algo que estaba apunto de preguntarle: Mucho más peculiar aun que ésto se deba en parte a que irónicamente Ud haya elegido “repudiar” la distinción entre denegación y repudio, y pasar a llamar ambas cosas con el mismo nombre. Tal como Guarj lo hizo. Jeje, Saludos Dr Traver. Es grato leer estas entradas antiguas 🙂

      • Así es teoricamente, tal y como lo cuentas, sin embargo yo uso ambos términos indistintamente, ya e bastante complicado entender qué es el repudio como para andarse con matices.

      • Gracias por reconocerlo pero insisto. El hecho de que María Inés haya detectado esta cuestión terminológica, dice mucho acerca del coste que conlleva simplificar. (Diestro o no diestro en algún momento el aprendiz se topará con éstos líos)Considerando el hecho anterior quizá valdría la pena tener en cuenta lo siguiente: No existe certeza de que de hecho suceda. Ni siquiera es algo habitual. Sin embargo siempre existirá la posibilidad de que para quienes soportan la complejidad, están interesados en el tema y lo ignoran fundamentalmente (Al menos en mi caso, ni siquiera me he atrevido a leer a Freud por mi cuenta),los temas, la terminología, estando simplificados resulten menos fructíferos si no se los hubiera planteado así.
        A lo largo de estos casi seis años, sin pretender serlo, se ha convertido en mi maestro, en aquel que me facilitó introducirme en estos temas y nutrirme de ellos. Y puesto que Ud (asumo) también se consideró en su momento (no niego que ahora no, inclusive pareciera que la edad ha hecho de Ud alguien mucho más lúcido) capaz de lidiar con lo complicado/complejo de estos asuntos terminológicos, poseedor de un deseo por saber e ignorante hasta cierto punto acerca de qué iban Lacan y Freud, ¿No cree Ud justo y necesario que Ud disponga aquí aquello que Ud mismo hubiera querido o quiso sus maestros le ofreciesen? ¿Es decir algo para su nivel? ¿Algo para el nivel de quien es capaz, desea saber y hasta el momento es ignorante de estos temas? En otras palabras, ¿HUBIERA UD DESEADO QUE SUS MAESTROS LE “SIMPLIFICARAN” LA TERMINOLOGÍA? ¿No hubiera deseado Ud que le develaran esos matices que la gente encuentra complicados de entender? La enseñanza, la docencia, no se trata únicamente de “prestar atención” a quienes podemos llevar el ritmo pero lamentablemente, como facilitadores del saber (actualmente estoy ejerciendo de profesor en un colegio) sólo nos queda centrarnos en quien pueda dar frutos y dejar de lado no sin plena sensación de culpa a quienes de poco les valdrá que lean una y otra vez estas entradas… a quienes de poco les valió repasar una y otra vez las clases de psiquiatría sin poder sacarles mucho provecho… Sólo Ud sabe que hubieran priorizado sus maestros y sólo Ud sabe con qué objetivo y para quienes está dirigido este espacio virtual.

  7. Lectura muy reciente y relacionada:
    “Aún admitiendo que el lenguaje apuntase a (…) “la cosa-en-sí”, como a una idea platónica (…), esta “cosa-en-sí” no es sólo “en sí” sino también “en mí”, en mi consciencia. Es decir, el “referente” (la cosa) es siempre un “referido” por nuestro lenguaje (…) Este referente no es (…) el mero concepto; es la cosa individualizada en la misma experiencia. (…) El lenguaje es algo m´sa que un sistema de signos (…) La palabra no puede independizarse totalmente de la cosa ni del hablante. La intencionalidad (…) modifica lo intencionado. El vocablo no es ciertamente la cosa; pero sin ninguna palabra no hay tal cosa. La “cosa” desconocida e innominable “existe” como desconocida e innominable.” (R. Panikkar)

  8. Esa idea de Panniker en realidad es muy parecida a la de Schopenhauer cuando advirtió que “la cosa en si” no era algo que estuviera ahi afuera sino que era un producto de nuestra forma de categorizar la realidad. De manera que concuerda bastante con la idea que tenemos hoy sobre el asunto y que viene a decir que efectivamente cualquier idea o ideal es un subproducto de nuestra forma de categorizar el mundo. No hay idea ni ideal sin conciencia humana sin pensamiento, no hay pues un limbo donde vivan las ideas que no preexisten a lo humano sino que son como un subproducto de nuestra función cognitiva. Un subproducto del lenguaje.

  9. Exacto, Rey Carmesí. Watts seguramente está en una línea parecida al preguntarse si, en un bosque inhabitado por hombre, ¿cuando un árbol se desploma hace ruido? Porque para que haya “ruido” ha de haber un sentido que lo perciba (oído) y además una conciencia que lo traduzca. Pero no podemos saberlo porque NO estamos ahí para saberlo. Y si lo estamos… etc.
    Otro tema arrobante abordado de manera arrobadora.

  10. Interesantìsimo lo que dices, Ana. Es verdad, no podemos “imaginarnos còmo es la cosa en sì. Y en mi opiniòn, eso es lo que està perdido para siempre. Hoy en dìa uno se ilusiona con tantos chiches que congelan instantes, voces, rostros, pero la pèrdida se da de todos modos (¡menos mal!).

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