Dimensiones del síntoma


La neurogénesis subsume -pero no anula-  a la miogénesis @pacotraver

Aquellos de ustedes que hayan leido los post anteriores recordarán sobre todo, una idea que, en principio es dificil de pillar. Me refiero a la coexistencia -en determinados síntomas- de ciertas dimensiones que parecen contradictorias. Y nos parecen contradictorias porque nos representamos al síntoma en una o dos dimensiones. Asi o bien pensamos en un continuo, por ejemplo el que estaria representado por una linea de puntos que recorreria la dimensión consciente-inconsciente o bien por un eje de abscisas y ordenadas que combinaría la anterior dimensión con otra: el eje voluntario-involuntario.

Asi es como nos solemos representar un sintoma sea mental o médico. El sintoma tiene una dimensión inconsciente e involuntaria. Una parálisis conversiva por ejemplo tendría esta consideración: seria involuntaria, esto es, no depende de la voluntad y es inconsciente, es decir ignoramos las razones de la citada parálisis. Ignoramos tanto el por qué como el para qué. En realidad estas dos dimensiones son las mismas para los síntomas orgánicos, somáticos o de causa conocida y tambien para los sintomas psicosomáticos. Por ejemplo, un acúfeno, una convulsión epiléptica o una crisis hipertensiva, son sintomas inconscientes (sus mecanismos causales están por debajo de la consciencia) y son involuntarios, es decir no pueden ser causados a voluntad. Lo mismo sucede con los sintomas psicosomáticos (por ejemplo la diarrea urgente del colón irritable: es involuntaria y es inconsciente.

Trate usted de regularse sus niveles de azúcar o sus cifras tensionales con su mente, trate de quitarse esa jaqueca con la mente, esa fatiga o esa urgencia por defecar. Se dará cuenta de que no puede: lo inconsciente no puede hackearse.

Es por esta razón que hemos de añadir una tercera dimensión, la que recorre el eje intencional-no intencional y es el cubo el mejor recurso para representárnoslo.

cubo

Pero no demos por sabido que entendemos qué es cada una de estas dimensiones. Vamos a verlas una a una y veremos luego algunos ejemplos.

¿Qué es consciente, qué es inconsciente?

Podemos definir consciente como algo cuyo procesamiento mental sucede en la consciencia, lo percibido sería el campo donde se juega el partido de lo consciente, un darnos cuenta, un percatarse.

Nótese, sin embargo en que no todo lo que es consciente sucede dentro del campo de nuestra atención. Los bordes quedan siempre emborronados por falta de enfoque. No nos apercibimos de todo lo que es consciente o sucede en el campo de nuestra percatación de modo que. hay una linea borrosa que podriamos llamar -siguiendo a Freud- preconsciente donde podemos ocultar tanto lo irrelevante como lo amenazante. “Simplemente no lo vi o no me dí cuenta”.

¿Qué es voluntario, qué es involuntario?

Una definición operativa de lo voluntario seria hacerla equivalente al “querer” una “determinación de la voluntad por su espontánea decisión o antojo”.

Por ejemplo si accidentalmente y al levantarme le doy un pisotón a mi vecino, este acto seria consciente e involuntario. “Lo hice sin querer” solemos decir. Tambien decimos muchas cosas sin querer, cualquier acto o conducta responde a una lógica automática en la que no reconocemos nuestra autoría. ¿Cuantas veces solemos arrepentirnos o avergonzarnos de cosas que hemos dicho o hecho casi sin pensar y que no responden realmente a nuestras intenciones de decirlas.?

Soy responsable de mi voluntad y de todo lo que sucede por ese “querer” pero no soy responsable de aquello que simplemente sucede, y de lo que no me siento autor. No soy responsable del automatismo mental.

¿Qué es intencional, qué es no-intencional?

Este es un concepto un poco más dificil de entender que los anteriores que son bastante intuitivos. E implica la imposibilidad de dejar de ser sujeto. Un sujeto que sabe más allá de lo que cree saber.

La intencionalidad se refiere tanto al contenido de la mente o la conciencia, como a la relación entre la conciencia y el mundo. Fundamentalmente, la intencionalidad significa que la actividad de la mente se refiere a, indica o contiene un objeto. Desde otro punto de vista, se puede decir que gracias a la intencionalidad un sujeto es capaz de conocer la realidad que lo circunda y que además tiende naturalmente hacia ella, y, al mismo tiempo, al propio yo, no como objeto, sino en cuanto sujeto del hecho o estado psíquico. La intencionalidad no se reduce al estudio de la intención de la voluntad. No debe confundirse con el concepto que en francés se llama intensión y en inglés intensionality, concepto que pertenece a la lingüística. Es en la rama de la teoría del conocimiento o gnoseología donde la intencionalidad adquiere todo su valor, porque todo saber es intencional es decir se refiere a algo ya sea de dicto o de re; . (De la wikipedia).

Es decir lo intencional está relacionado con lo noético, un acto de intelección o intuición, un acto comprensivo y de comprehensión. Lo intencional se situa más allá de lo voluntario en el sentido de “algo que se quiere hacer” y de lo consciente en el sentido de “lo percibido”. Lo intencional comunica algo a alguien. Lo no-intencional no comunica nada.

Es por eso que algo puede ser hecho sin intención de ser llevado a cabo. Y algo puede ser intencional a la vez que es involuntario.

Reflejos primitivos y reflejos maduros.-

Embriológicamente hablando nuestro cuerpo podria definirse como una manifestación de una escalada desde la miogénesis hacia la neurogénesis, de un proceso de centralización o de frontalización. Un proceso jerárquico que tiende a privilegiar módulos del cerebro especializados en el control y manejo de otros órganos distantes. Un proceso de Rodolfo Llinás ha llamado interiorización.

En un determinado momento de la ontogenia cada motoneurona establece contacto con su fibra adecuada y entonces es la médula espinal la que toma el mando del movimiento, sucede entonces que la contractibilidad miogénica es ya superflua puesto que ya ha sido absorbida por la contractibilidad neurogénica.

Podriamos decir que la contractibilidad neurogénica pertenece a un rango o jerarquia superior de motilidad y cuando se establecen esas nuevas coordenadas de contractibilidad, la anterior, su precursora cesa. Decimos entonces que la neurogénesis ha interiorizado -se ha apropiado- de la miogénesis.

Lo mismo sucede entre el tronco cerebral y la medula espinal: otra vuelta de tuerca hacia la encefalización, es decir hacia el mando supremo del sistema nervioso central, asi todo movimiento es sobre todo algo que comienza en el encéfalo, y luego desciende a través del tronco del encefalo y la médula espinal y termina en un movimiento coordinado y sinérgico entre grupos musculares y una voluntariedad que no puede estar en otro lugar sino en el cerebro: más concretamente en la red corticotalámica.

Ontológicamente se trata de un proceso que pretende sustituir los reflejos primitivos por otros posturales. De lo que se trata es de impedir que los reflejos arcaicos interfieran con el movimiento, algo que se logra subsumiendo el reflejo original en otro mucho más complejo y adaptativo. Pensemos en el reflejo de succión y como es sustituido por el reflejo de masticación. Algo que es muy util si el niño ya tiene dientes, pero que no serviria de nada mientras mama. Sin embargo el reflejo de succión permanecerá activo durante toda nuestra vida, es por eso que podemos beber refrescos con pajitas durante nuestra vida entera. Tambien podemos observar estos reflejos no sólo en los bebés de pocos meses sino tambien cuando padecemos ciertos parkinsonismos, como el rabbit syndrome. El reflejo puede activarse voluntariamente y hacerse runaway (descontrolado) por causas patológicas.

Madurar significa abandonar las costumbres miogénicas  y los reflejos primitivos  y sustituirlos por otros más complejos y adaptados a la vida del adulto. Dicho de otra forma, de lo que se trata es de que el cerebro tome el mando de la mayor parte de nuestro sistema musculo-esqueletico mientras lo arcaico (el sistema nervioso autónomo) sigue gobernando sus parcelas.

Conversión y somatización.-

La conversión es un mecanismo que implica sobre todo sintomas pseudoneurológicos, bien motores, bien sensoriales. Los ultimos estudios sobre este tipo de sintomas arroja anomalias en el procesamiento de señales motoras. No hay que olvidar que las emociones son movimientos plegados, de manera que los pacientes conversivos serian aquellos que padecen algun tipo de disfunción para el procesamiento emocional-motor.

Lo que diferencia al sintoma conversivo (histérico clásico) del sintoma psicosomático es que el primero depende del sistema nervioso somático y el segundo del sistema nervioso autónomo. Una parálisis o una distonía se refiere al sistema nervioso somático, pero una diarrea o un vómito está relacionado con el sistema nervioso autónomo.

Pero tanto lo convertido como lo psicosomatico comparten entre si, dos cuestiones: son inconscientes e involuntarios, lo que les diferencia de los trastornos ficticios, pero se distinguen en otra cuestión: lo conversivo es intencional y lo psicosomático es no-intencional.

¿Y cual es la intención de un síntoma de conversión?: naturalmente mostrarse.

Mostrar el sufrimiento a fin de obtener ayuda, consuelo o recursos es una estrategia bien implantada en los mamíferos y que tiene que ver con el apego y también con el engaño. No cabe ninguna duda de que estos síntomas evolucionaron desde nuestras aptitudes para el engaño. El llanto es un buen ejemplo de ello, una conducta que evolucionó como advertencia de que algo iba mal y de señalización para la madre o el grupo. Llorar es una manera de obtener ayudas adicionales  y la única forma que tiene un bebé de nuestra especie de comunicar que algo va mal, aunque ni él mismo sepa qué es lo que no va bien.

Lo curioso de este “mostrar” el sufrimiento es que implica a mecanismo nerviosos bien distintos a aquellos sufrimientos que suceden en privado o se ocultan. Por ejemplo una cefalea no se muestra sino que más bien se pasa en silencio y en aislamiento, un despeño diarreico (en un colón irritable) es casi siempre inesperado y nos pone en un aprieto. No sabemos porque algunos sufrimientos son superficiales y se muestran mientras otros son más profundos o suceden en capas de lo somático más alejadas de la intención. Pero es muy probable que este fenómeno necesite de otros hallazgos a fin de poderlos entender mejor.

Uno de estos hallazgos es la teoría polivagal, de la que hablaré en un próximo post.

 

Un pensamiento en “Dimensiones del síntoma

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