La histeria del trauma (IX)

Nuestra especie es probablemente la más vulnerable de todas las que pueblan la tierra y lo es porque nacemos muy inmaduros. Necesitamos al menos 12 o 13 años (en condiciones de una buena alimentación) para llegar a la madurez sexual. Pero aun asi y debido a la complejidad con que hemos hilvanado nuestras sociedades necesitamos aun algunos años más para emanciparnos de nuestros progenitores, para conseguir las destrezas necesarias para mantener y retener una pareja, para conseguir las suficientes habilidades a fin de poder mantenernos a nosotros mismos y a nuestros hijos y que, a su vez,  estos lleguen a la madurez sexual.

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La histeria del trauma (VIII)

Leo Eitinger fue un médico eslovaco y judío que sufrió persecución por parte de los nazis y anduvo deportado en Auschwitz; después de la guerra se estableció en Noruega y comenzó a especializarse en Psiquiatria y más concretamente en estrés postraumático.

Para entonces el TEPT se encontraba bien definido y admitido por todos los agentes sanitarios pero los supervivientes de los campos aun tenian que enfrentarse a otras sospechas. Más concretamente la sospecha era de que los judios no habian sido lo suficientemente  resistentes a sus oprobios y humillaciones. Se les acusaba de haber sido mansos y haber acatado su confinamiento sin hacer nada. Otra vez el mundo reaccionaba dándole la culpa las víctimas.

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La histeria del trauma (VII)

La disociación es un mecanismo arcaico que representa el tertium ínter pares, entre los dos grandes: la lucha y la huida. Está muy representado en toda la escala animal. al menos entre los mamíferos y ha recibido varios nombres: el “freezing”, la congelación o la convulsión crítica. Algo así como “hacerse el muerto” que es una manera de despistar al depredador que está cableado para perseguir comida viva.

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