La manzana de la discordia (IV)

 

La manzana de la discordia

Discordia es una deidad griega ya señalada por Hesíodo en su Teogonia pero que conocemos bien y mejor por su intervención en la Ilíada de Homero; entre sus vicios más importantes estaba la facultad de tejer líos entre las personas, tanto es así que se le atribuyen -entre otras maldades- el desencadenamiento de la guerra de Troya.

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Programación mediante trauma (III)

egipcios

Antes de comenzar este post -que sigue al anterior, – pero puede leerse autónomamente me gustaría avanzarle al lector una idea personal: creo que las enfermedades mentales de nuestra especie tienen un origen disociativo, es decir proceden de esa capacidad humana -aun mal conocida- que llamamos disociación.

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¿Y si la depresión no fuera una enfermedad mental?

sesgo

El cerebro puede cartografiar el cuerpo entero y el cuerpo a su vez puede mandar señales al cerebro a través de la propiocepción y del vago, pero el cerebro no puede tener una representación de sí mismo. A cambio de eso el cerebro tiene una mente que es una emergencia intangible de sí mismo.
La mente a su vez es capaz de pensar y de actuar a través del habla y la conducta. La conducta es una representación del cerebro a través de la mente y del cuerpo. Sin cuerpo no hay conducta.
El habla es una clase de conducta y a su vez opera sobre el pensamiento de una manera bidireccional. El pensamiento se articula a través del lenguaje y sus leyes semánticas.

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