La traumática historia del trauma (XVII)

Tendria unos 16 o 17 años y corria un encierro delante de los toros, lo haciamos todos los años con todos nuestros amigos de entonces, pero aquel dia algo se torció y me caí casi cuando el toro que me perseguía acababa de entrar en la plaza, creo que tropecé, el toro me miró (según me contaron) pero no me embistió. No sufrí ningun daño pero quede congelado por el terror. Durante un tiempo indeterminado no sentí nada aunque mantuve la conciencia, lo se porque recuerdo que me protegí la cabeza,un estado de calma, un estado endorfínico.

Cuando el toro se fue, mis amigos me levantaron y se burlaron de mi, se me llevaron detrás de una barrera y me quedé solo tratando de descongelarme, lo hice pensando en lo que habia pasado (aunque no pude recordar los detalles), moviéndome, sacudiendome el polvo y volviendo al ruedo.

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La privatización del matrimonio

Poliamor

La palabra “privatización” tiene mala prensa, al menos en nuestro país, cuando la oímos enseguida nos viene a la mente esta otra: “corrupción”, favores políticos o nepotismo familiar. Los españoles entendemos la “privatización” de algo que otrora fuera púbico como un negocio entre pocos, cuñados, hermanos, queridas y cosas asi, pero en realidad “privatizar” es un cambio de titularidad, un cambio o delegación en la prestación de un servicio, una especie de cese de actividad que se delega en otro agente a fin de que se haga cargo del mismo servicio, lo mejore y abarate, eso en teoría claro.

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Amor canónico y amores terrestres

fisher

Aquellos de ustedes que hayan visionado los videos que publiqué en el post anterior ya saben a estas horas de qué quiero hablar en esta nueva entrada: quiero hablar del Amor con mayúsculas y de los amores con minúsculas que como se verá son diversos. Y que en otro lugar llamé amores cósmicos y amores terrestres.

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Acosadores: repensando la igualdad sexual

igualdadCuando yo andaba en edad escolar y más tarde en el instituto ya había acosadores, se trataba de los gallitos de pelea que existen en todas las aulas y en todos los entornos educativos. La diferencia con los de hoy es que entonces no habían chicas en clase y es por eso que los acosadores nos acosaban a los demás chicos, a la buena gente por así decir, a los que cumplíamos las reglas y no nos metíamos con nadie.

Y además en aquel entorno había una serie de reglas no escritas que se cumplían a rajatabla, cuando alguien maltrataba a otro niño habia siempre un fuerte protector que nos salvaba y que solia decir:

– ¿Por qué no te metes conmigo, valiente?

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