La privatización del matrimonio

Poliamor

La palabra “privatización” tiene mala prensa, al menos en nuestro país, cuando la oímos enseguida nos viene a la mente esta otra: “corrupción”, favores políticos o nepotismo familiar. Los españoles entendemos la “privatización” de algo que otrora fuera púbico como un negocio entre pocos, cuñados, hermanos, queridas y cosas asi, pero en realidad “privatizar” es un cambio de titularidad, un cambio o delegación en la prestación de un servicio, una especie de cese de actividad que se delega en otro agente a fin de que se haga cargo del mismo servicio, lo mejore y abarate, eso en teoría claro.

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Amor canónico y amores terrestres

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Aquellos de ustedes que hayan visionado los videos que publiqué en el post anterior ya saben a estas horas de qué quiero hablar en esta nueva entrada: quiero hablar del Amor con mayúsculas y de los amores con minúsculas que como se verá son diversos. Y que en otro lugar llamé amores cósmicos y amores terrestres.

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Acosadores: repensando la igualdad sexual

igualdadCuando yo andaba en edad escolar y más tarde en el instituto ya había acosadores, se trataba de los gallitos de pelea que existen en todas las aulas y en todos los entornos educativos. La diferencia con los de hoy es que entonces no habían chicas en clase y es por eso que los acosadores nos acosaban a los demás chicos, a la buena gente por así decir, a los que cumplíamos las reglas y no nos metíamos con nadie.

Y además en aquel entorno había una serie de reglas no escritas que se cumplían a rajatabla, cuando alguien maltrataba a otro niño habia siempre un fuerte protector que nos salvaba y que solia decir:

– ¿Por qué no te metes conmigo, valiente?

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Dos padres mejor que uno

icono

Recientemente se ha abierto uno de los melones más controvertidos de la neurociencia social. Una controversia que no es ajena a la normalización de gays y lesbianas y que aun tenemos presente en las manifestaciones de la sociedad francesa, muy dividida en este tema ,tanto que incluso parecían españoles y no franceses pues los franceses al menos tienen un himno nacional con letra.

Lo cierto es que el matrimonio homosexual despierta toda clase de demonios allá y aquí, alzándose voces que claman contra la unión “contranatura” de individuos del mismo sexo. Y que tiene ciertamente muchísimos oponentes, que suelen refugiarse en esta idea: “Ahora quieren casarse y luego querrán adoptar” o los que optan por la disputa semántica y proclaman “que no le llamen matrimonio si quieren estar juntos basta con una unión de hecho con todas las tutelas jurídicas”. O la más bíblica: “matrimonio es la unión entre un hombre y una mujer”.

Es precisamente en este contexto de escisión social cuando aparecen estudios bien hechos, llevados a cabo -probablemente por razones de oportunidad política- y que tratan de averiguar si la crianza de niños por parte de parejas homosexuales tiene o no tiene efectos a largo plazo sobre la personalidad del niño, su orientación sexual futura y la patología mental o social.

A los que estén interesados en el tema les remito a este post donde el autor aporta buenos trabajos llevados a cabo para demostrar que: los niños criados por padres homosexuales, sean gays o lesbianas no tienen más problemas que aquellos que son criados por familias tradicionales (padres heterosexuales).

Más concretamente – y la realidad es tozuda- los autores (Lamb 2012) destacan que los recursos socioeconómicos y la fortaleza de las relaciones entre los miembros de la familia son variables más importantes que el género de los padres o su orientación sexual en el impacto en el desarrollo de los niños y su bienestar.

Pero lo cierto es que las causas del malestar en la crianza proceden de dos hechos bien conocidos y otro aun mal conocido. Los dos primeros son la pobreza, y la desestructuración familiar. El tercero aun mal conocido es la familia monoparental que algunos consideran una forma de desestructuración. Aqui en esta monografia podeís leer la definición que da el autor a este concepto.

Personalmente me gusta decir que las familias desetructuradas son aquellas en las que existe una alta conflictividad pero que desde un punto de vista sistémico podemos afirmar que una familia está desestructurada cuando el poder se encuentra repartido de una forma disfuncional. En este post ya abordé en que consiste una familia funcional, de modo que no voy a insistir en estas ideas sino para referirme a la forma más frecuente de desestructuración: los hogares monoparentales a cargo de una madre.

Lo que nos lleva a plantearnos ¿qué es un padre? Nótese que no planteo la pregunta de qué es una madre porque una madre es un axioma, algo literal que no precisa ser explicado. Sin embargo la función paterna es simbólica, tal y como ya conté aquí.

La función paterna es pues metafórica, lo cual no significa que los hombres no puedan cuidar, alimentar o enseñar a sus hijos, pero eso no es función paterna sino función materna asistida. Seria como tener dos madres, sin duda dos mejor que una.

En USA 1 de cada 3 niños viven sin padre y uno de cada 5 sin madre, bien por fallecimiento, por ausencia, defección o desconocimiento de la paternidad. ¿Qué influencia tiene esta ausencia paterna en el futuro de esos niños deprivados?

Todo parece indicar que “el padre ausente” es una epidemia que solo ahora comienza a preocupar a los científicos sociales, así hay quien piensa que siempre será mejor tener dos padres (aun del mismo sexo) que solo uno, deprivado de recursos y sin apoyo.

El padre ausente tiene dos efectos sobre la crianza de los hijos, el primero es que sustrae recursos que ofrecer a sus hijos en su condición de “padre no disponible o segunda madre asistente de la titular” pero el más importante y el más simbólico es el que amputa el concepto de autoridad. ¿Significa eso que la madre no puede ejercer su autoridad en ausencia de una pareja?

Puede, pero no es lo más frecuente. En nuestro orden cultural la madre también necesita un padre interno y esa función la lleva a cabo su pareja. Una mujer sin un padre-pareja interna tenderá a ser benevolente, compasiva, fascinada por sus hijos (en el mejor de los casos), lo que significa alienada en esa díada viscosa que forman madre e hijo sin la necesaria presencia masculina.

De manera que la función paterna propiamente dicha no es asistencial sino presencial y simbólica.

Y por lo que llevo visto en la vida esa función simbólica la puede llevar tanto un hombre como una mujer (con la condición de que exista una pareja). Al fin y al cabo hasta en las parejas homosexuales habrá individuos que se sientan mejor en uno de los roles (materno o paterno).

Una viñeta etológica y una conclusión provisional.-

Konrad Lorenz describió en su libro “Sobre la agresión: el pretendido mal” la circunstancia de que un emparejamiento entre dos gansos machos tenia un valor suplementario en la defensa de un territorio de caza. Y que dado que los gansos no son homosexuales absolutos, esta alianza no intefería en su fitness particular. Aun más: describió tríos de dos gansos machos y una hembra gansa, al parecer los gansos no son celosos y se encuentran motivados a compartir hembras y las hembras son propicias a dejarse “mantener” por dos machos aun que tengan la etiqueta de “homosexuales” a fin de obtener más recursos para su prole.

Dicho de otra manera siempre será mejor tener dos madres (o dos padres) que uno/a.

Pero todo parece indicar que el socavamiento de la masculinidad por parte de los discursos feministas y también debido a factores como la independización económica de la mujer juegan en contra tanto del rearme simbólico de la autoridad como de la “desaparición” de los hombres de sus hogares.