La fusión de la identidad

No estamos vivos sin un sentido de identidad (E. Erickson)

el grupo

Cualquier psicólogo conocerá a estas horas  el concepto de Eric Erickson, llamado “difusión de la identidad”, pero es posible que nunca haya oído hablar de este otro concepto, que en cierto modo es el contrario: la fusión de la identidad. La fusión de la identidad con el grupo, claro.

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De espaldas al mal (XXVIII)

Si usted ha tenido hijos sabrá lo mal que lo pasamos los padres con esas salidas nocturnas de nuestros hijos y que acaban ya al despuntar el día, sin saber donde se han metido nuestros jóvenes adolescentes siguiendo los dicterios de esa estúpida moda de vivir de noche.

Y no cabe duda de que la noche es el principal aliado de los perpetradores.

Si usted tiene hijas, es seguro que sufrirá por esos malos encuentros que pueden dar al traste con su vida y si usted tiene hijos se preocupará más probablemente por la posibilidad de que se metan en líos, en peleas o en desencuentros con la ley. Y un sufrimiento común: los accidentes de tráfico, el alcohol y las drogas.

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¿Salud o bienestar?

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La mayor parte de los médicos estamos formados en la idea de que la salud es la ausencia de enfermedad, una definición negativa que se ha constituido como un paradigma de atención, asistencia y de tratamiento. De lo que se trata es de curar una enfermedad o prevenirla para que no se produzca y si no se puede curar al menos mitigar las consecuencias de la cronicidad, la invalidez o la minusvalía.

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Placer, deseo, saciedad

“Nihilista es la persona que no se inclina ante ninguna autoridad, que no acepta ningún principio como artículo de fe”. (Turgenev)

“La ciencia puede hacer avanzar el saber humano; lo que no puede es hacer que la humanidad sienta aprecio por la verdad” (John Gray)

perros de paja

Lo inalcanzable no siempre se corresponde con lo incognoscible, se trata de registros diversos: podemos imaginar y gozar de placeres que en realidad solo se activarian en determinadas condiciones. Es por eso que podemos trasplantar un placer a un objeto neutral. Freud habló de desplazamiento y condensación.

La condición para el placer es la saciedad. Más allá de la saciedad el placer cesa pero no el deseo, pues el deseo puede ser despertado por una promesa esencial, una promesa casi religiosa de inmortalidad. El deseo puede ser incitado desde lejos . El deseo se alimenta de publicidad.

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