¿Abuso sexual o yatrogenia? (I)

Primum non nocere

(Aforismo hipocrático)

No cabe duda de que los antecedentes de “abuso sexual”,  -el que se produce en la infancia sobre todo- tiene un enorme prestigio entre los terapeutas actuales. Es una idea fácil de comprender tanto para los psicólogos (no tanto para los psiquiatras) como para los propios pacientes. La lista de trastornos que responderían causalmente a este antecedente no ha parado de crecer en los últimos años y con él se explican todo tipo de patologías psicosomáticas, alimentarias, emocionales o de personalidad, sobre todo cuando los pacientes son mujeres.

Sigue leyendo

La corredora obligatoria

mito.jpg

Julia comenzó a dar pruebas de que algo no andaba bien el día en que su abuela murió. Se dio la circunstancia de que fue ella, Julia, la que encontró a su abuela muerta en casa y la que dio el aviso. A partir de ese dia comenzó a dar signos de desequilibrio; al principio fue la reacción exagerada con que reaccionó ante la muerte de su abuela, y la segunda fue su incapacidad para sobrellevar el duelo: el mismo día del entierro Julia se negó a ir al entierro y fue precisamente a partir de entonces cuando comenzó a cambiar su estilo de vida, fue entonces cuando comenzó a correr.

Sigue leyendo

Mentalización y prementalización

mentalización

Mentalización puede definirse como tener la mente de una persona en la propia mente o bien una representación mental de la mente de otra persona. Se trata de uno de los instrumentos más potentes y una variable critica en cualquier psicoterapia, uno de esos elementos comunes que forman parte de todas ellas.

Sigue leyendo

Empatía y simpatía

La empatía es una simpatía donde no hay identificación, es la buena actitud terapéutica. La simpatía estalla por identificación cuando alguien nos cuenta algo que resuena en nuestro interior, por eso se llama sim-patía. Sin embargo la empatía no depende de esa resonancia, se es empático simplemente porque alguien cuenta algo humano, algo que nos sobrecoge con independencia de si lo hemos experimentado por nosotros mismos o no.
En este sentido la simpatía es una empatía caliente, trabajo de la amígdala que convoca la identificación mientras que la empatía es un trabajo de la corteza cerebral y no implica identificación, la buena herramienta de los terapeutas.
Ayudar no significa intentar arreglar la vida a la gente que sufre sino estar presente, tener presencia y resistir ese impulso tan humano que es aconsejar o intervenir demasiado intrusivamente.
La simpatía no cura sino que atrapa, pero la empatía es curativa solo por el hecho de que deja ir.
Pero hay dos tipos de empatía, una es la empatía del cazador (del psicópata) que sabe discriminar bien a sus presas a veces solo por su manera de caminar y luego la empatía del benefactor, ese que cree en la libertad y que no pretende inmiscuirse en el relato del otro, salvo para confrontar con realismo su verosimilitud.

La empatía del que comprende a secas.

La que cura.