La triada oscura

En psicología llamamos informalmente «triada oscura» al conjunto de tres rasgos de personalidad -narcisismo, psicopatía y maquiavelismo- que pueden o no manifestarse conjuntamente dando como resultado un diagnóstico -también informal pero de enorme base empírica- que llamamos «psicopatía». Si digo que es un termino informal lo hago porque la psicopatía no se contempla en el DSM o la ICD sino con un rubro concreto: el trastorno antisocial de la personalidad, aunque ambos conceptos son bastante distintos. Así la mayor parte de los que cumplen una condena en la cárcel podrían ser considerados como antisociales, sin embargo muy pocos de ellos son psicópatas.

Por otra parte y tal y como conté en este post, el poseer alguno de los rasgos de la psicopatía, el naricisismo o el maquiavelismo aisladamente no justifica un diagnóstico de psicopatía que en cualquier caso debe cumplir criterios de asociación entre los elementos que constituyen sus rubros y subrubros. Es interesante también señalar que algunos de esos rubros (por ejemplo la evitación) son síntomas puente con otras patologías. Del mismo modo «la dureza» de carácter que correlaciona con la objetividad podemos encontrarla en personas normales y es muy apreciada como rasgo en ciertas profesiones como en los cirujanos. De manera que estas dimensiones representan las relaciones que unas estructuras guardan con otras y que no deben confundirse con un diagnóstico operativo. Pongo el ejemplo del presidente del gobierno actual que es mentiroso y cínico, pues la mentira y el cinismo están relacionados con la falsificación y el autoengaño y no justifican en ningún caso un diagnóstico operativo. Es seguro que conocemos a muchas personas así dentro y fuera de la política.

Otra cuestión interesante es la relación que mantienen estos rasgos de personalidad con la inteligencia (IQ), ni los narcisistas ni los maquiavélicos son más inteligentes que la población general si bien la psicopatia correlaciona con indices de IQ más bajos tal y como podemos ver en este reciente articulo.

La idea de que estos tres rasgos que componen las dimensiones de la triada oscura tienen a su vez varias dimensiones pertenece a Eric W. Dolan quien en este articulo presenta los resultados de su investigación y que compone el gráfico (modificado por mi) que usé más arriba para presidir este post, si bien anteriormente Kevin Dutton ya había ofrecido en su libro «La sabiduría de los psicópatas» algunos resultados similares si bien no contempló el rubro de triada oscura que pertenece a Paulhus y William, quienes lo popularizaron en 2002; esta es la razón por la que más arriba consideré que el termino «triada oscura» es un termino informal, algo así como una meta-categoría.

A continuación dejaré por aquí un glosario sobre los elementos que conforman estas subdimensiones:

Mentiras o engaño.– Hay muchas clases de mentiras, algunas son muy inocentes y otras muy rebuscadas. La mentira naricisista es aquella destinada a ofrecer siempre una buena versión del mentiroso u ocultar sus verdadera intenciones destinada casi siempre a salirse con la suya, correlaciona de cerca con el cinismo.

Cinismo.- Consiste en mentir sin importar el ser descubierto o ser puesto en cuarentena su confiabilidad. El cínico está dispuesto a aparecer ante los demás como un falsificador pero no parece importarle en absoluto.

La hipofobia.- No cabe duda de que el miedo es una emoción que ha prestado grandes beneficios a nuestra especie, las personas miedosas o temerosas son personas que funcionan con un alto nivel de «arousal» y se identifican por su aversión al riesgo. No cabe duda de que estas personalidades han sido claves no solo para ellos sino para sus grupos para anticipar los riesgos y para «adivinar» por donde podría aparecer un peligro: se trata de personas especializadas en encontrar patrones alarmantes en cualquier indicio de riesgo mientras que nuestros hipofóbicos mostrarían la capacidad invertida:no ver el riesgo en ninguna ocasión.

Estas personas valerosas o hipofóbicas también han debido prestar muchos beneficios a sus grupos de pertenencia, se trataria de guerreros, hombres de acción, cazadores arriesgados, en suma los que proveerían de proteinas animales en un entorno ancestral y al mismo tiempo los que defenderian al grupo de otros grupos rivales.

Aun hoy existen profesiones de alto riesgo y socialmente útiles: policías, bomberos, buceadores, desactivadores de bombas, etc. Son los que puntuarían más alto en esta escala de hipofobia: los que no tienen miedo.

Las conductas de riesgo son una subdimensión de la hipofobia pero también de los incentivos sociales que acaparan estas conductas.

Extraversión y encanto superficial.- El encanto de los narcisistas ha sido señalado demasiadas veces para que volvamos sobre ello, se trata de un encanto instrumental dirigido a lograr sus objetivos, dicen que es un encanto superficial pero lo cierto es que muchas veces se adentra en el territorio de lo carismático, lo que explica algunos seguimientos sectarios de líderes enloquecidos que paradójicamente gozan de una alta reputación entre sus seguidores.

En un post anterior ya comenté las semejanzas entre las estrategias de engaño y ese terreno común que comparten hombres (más psicopáticos) y las mujeres (más histéricas). Estamos en un territorio común que evolucionó desde el engaño y dirigido a la autopromoción y al parasitismo y que comparten genética.

Agresión, crueldad y delitos violentos.- Los psicópatas muestran desde edad bien temprana crueldad con los animales, participan en hurtos, incendios o actos vandálicos, a la vez que muestran una insensibilidad a las emociones ajenas y no son capaces de sentir compasión, culpa, vergüenza o cualquiera otra emoción pro-social.

Cada una de estas dimensiones funciona por separado y es posible que cada una de ellas esté regulada con un volumen determinado como en una mesa de mezclas de sonido. En función de cada combinación posible el psicópata aparecerá como funcional o como un perverso delincuente. Pero para caer del lado oscuro son necesarios otros diales, una combinación especial de estas dimensiones y subdimensiones.

Y probablemente tendremos que explorar otros rasgos o dimensiones no clínicas, me refiero a la «teoría de las moléculas morales», será en el próximo post. Pues la triada oscura no puede entenderse sin comprender el largo camino evolutivo que nuestra especie ha recorrido a fin de conjugar los derechos individuales con los derechos colectivos. El grupo y el individuo están en relación dialéctica, lo que siempre supone un conflicto que estamos muy lejos de haber resuelto tal y como podemos ver en la pandemia actual.

Las máscaras de la melancolía (XXXV)

Un mundo sin melancolía, es decir sin nostalgia. sin aburrimiento, sin espera, sin pereza y sin la inclinación de pensar las cosas hasta el final, es un espacio abonado para la emergencia exponencial de las llamadas depresiones (Antonio Colina, 011)

Proteus era una deidad griega, marina para más señas que tenia la capacidad de transformarse en cualquier forma, versátil, huidizo y mutable y que aparece en la Odisea. Además tenía como casi todos los dioses la capacidad de adivinar el futuro aunque no solía responder a las consultas.

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Ser y Ser-en-el-mundo

Robert Plomin es un psicólogo y genetista americano que ha destacado por sus investigaciones sobre genética de la conducta y que recientemente ha publicado este libro que trata de indagar y posicionarse sobre el eterno dilema nature-nurture y vaya si lo hace. El libro lleva un subtitulo que se pregunta ¿Cómo hizo el DNA para hacernos ser como somos?. Dicho de otro modo: Plomin es un determinista genético y argumenta que que las diferencias genéticas causan la mayoría de las variaciones en los rasgos psicológicos, como la personalidad y las habilidades cognitivas y por supuesto el IQ. La forma en que tus padres te educan, las escuelas a las que asistes, no tienen mucho efecto en esos rasgos. Los niños son similares a sus padres, pero esa similitud se debe a la genética compartida, más que al entorno familiar compartido.

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Un metalenguaje para una psiquiatría post-industrial (I)

Hay que recordar que “enfermedad mental” es un oximoron. Solo la materia puede enfermar. El problema es que aun no hemos sido capaces de averiguar qué es lo que enferma en las «enfermedades mentales», pero tenemos algunas pistas: podríamos ponernos de acuerdo en que lo que enferma es la razón, es decir esa chispa divina que solo está al alcance de nosotros los sapiens después de haber conseguido ser pensantes.

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