Ser y Ser-en-el-mundo

Robert Plomin es un psicólogo y genetista americano que ha destacado por sus investigaciones sobre genética de la conducta y que recientemente ha publicado este libro que trata de indagar y posicionarse sobre el eterno dilema nature-nurture y vaya si lo hace. El libro lleva un subtitulo que se pregunta ¿Cómo hizo el DNA para hacernos ser como somos?. Dicho de otro modo: Plomin es un determinista genético y argumenta que que las diferencias genéticas causan la mayoría de las variaciones en los rasgos psicológicos, como la personalidad y las habilidades cognitivas y por supuesto el IQ. La forma en que tus padres te educan, las escuelas a las que asistes, no tienen mucho efecto en esos rasgos. Los niños son similares a sus padres, pero esa similitud se debe a la genética compartida, más que al entorno familiar compartido.

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¿Desaparecerán las enfermedades mentales?

He participado muchas veces en seminarios donde se hacia esta pregunta como y casi siempre desde una perspectiva espiritual y optimista. Al parecer hay muchas personas que creen que viviendo en un mundo mejor -del estilo «Un mundo feliz», de Huxley-  desaparecerían muchos de los malestares humanos. Los que así piensan pertenecen a un genero humano especial, los que creen en un progreso con una única flecha que señala hacia un futuro necesariamente mejor, algo así como si la humanidad pudiera elegir su destino y donde la tecnología, las ciencias del cerebro y la mejoría de la cooperación entre humanos fueran de la mano para conseguir tal objetivo. De algo así hablamos en este post cuyo autor es Juan Rojo y que dedicamos algunas horas para debatir este asunto.

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La liminalidad

Aquellos de ustedes que leyeron el post anterior ya saben que el termino «salud mental» es confuso y en cierta forma vacío. pues los médicos no estamos entrenados en proporcionar salud a nuestros pacientes sino en reconocer enfermedades, y proporcionar diagnósticos y tratamientos, también en rehabilitar las secuelas que la enfermedad deja en la autonomía de aquellos pacientes que han sufrido una grave perturbación y en la atención de lo que conocemos como cronicidad.

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