El sistema Tierra según la MTC, la anorexia mental y otros destinos

Tenemos evidencias de que la anorexia mental es una enfermedad que ha existido siempre, bien es cierto que no vinculada a los mismos motivos que hoy se le atribuyen. Nuestras primeras noticias fidedignas datan de las descripciones de Morton en el siglo XVI. Morton la conceptualizó como una enfermedad consuntiva y la llamó tisis nerviosa o melancolía tísica. Es bueno recordar que desde el punto de vista clásico melancolía era toda forma de psicosis sin fiebre, el término tísica puede relacionarse con el parecido con la consunción tuberculosa que era -en esa época- más importante y frecuente que la propia anorexia y que como sabemos cursaba con fiebre. Más tarde ya en el siglo XIX Gull y Lasègue casi simultáneamente publican dos casos de anorexia mental restrictiva y la asimilan a las formas histéricas ya descritas desde la antigüedad y bien conocidas y proponen una causalidad psicógena, un paradigma que ha llegado hasta nuestros días. Un paradigma dual.

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El solipsismo radical (XXXII)

(Del latín “solus”: única; “ipsé”: mismo.) Teoría idealista subjetiva según la cual sólo existen el hombre y su conciencia, de modo que el mundo objetivo, incluidos los seres humanos, existe únicamente en la conciencia del individuo. En principio, toda filosofía idealista subjetiva llega inevitablemente al solipsismo. Quienes se han aproximado más a esta concepción han sido Berkeley y  Fichte . El punto de vista solipsista priva de todo sentido a la actividad humana y a la ciencia. Por este motivo, los filósofos idealistas subjetivos intentan evitar el solipsismo extremo, para lo cual proclaman la existencia de una conciencia genérica, supraindividual, divina. El fundamento gnoseológico del solipsismo radica en considerar la sensación como fuente absoluta del conocimiento.

En el post anterior ya adelanté que las relaciones entre lo material y lo espiritual ha sido uno de esos dilemas que han ocupado a las mentes más calenturientas de nosotros los humanos. Primero fue Descartes, representante del racionalismo que intentó delimitar los campos de lo “cognoscente”, es decir aquello que podemos saber de lo “extenso” es decir de aquello que escapa a nuestra capacidad de entendimiento. Descartes no resolvió el problema sino que profundizó en la dualidad, por una parte estaría la materia y por otra el territorio de lo espiritual, cosa de teólogos y sacerdotes. Ni que decir que para Descartes gran parte de nuestra vida psíquica estaría dentro de ese campo no cognoscible que identificaba con la divinidad.

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La medicina bajo sospecha

Solo hay una medicina: la que funciona (MInchin).

rechazo

No deja de ser curioso la campaña que ya hace algunos años se desencadenó en las redes sociales contra la homeopatía. Es curiosa por lo virulenta que se está volviendo y que ya alcanza ya a los propios Laboratorios Boiron, a los que se les acusa de timadores y ladrones y lo peor: de vender productos que ni ellos mismos saben como funcionan. Los que con tanta acritud arremeten contra la homeopatía cometen sin embargo varias falacias como por ejemplo la de decir que la homeopatía no hace nada y al mismo tiempo proclamar su peligrosidad. Circulan chistes sobre la homeopatía, como ese que se rodó en Urgencias donde el medico prescribe un medicamento homeopático a una persona en coma o ese otro donde se recurre a la supuesta peligrosidad de ciertos fármacos homeopáticos al tiempo que se habla de efectos adversos o secundarios.

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Histeria y chacras

chacras

Hace pocos dias tuve ocasion de ver en mi consulta a una muchacha de 21 años afecta de una histeria de conversión. La paciente se habia quedado paralítica de ambos brazos súbitamente y a raiz de haberse presentado a un examen, durante la espera en el hall de la facultad tuvo un pequeño desmayo (una lipotimia) y después al recobrar el conocimiento quedó en esa situación de paralisis flácida de ambos miembros superiores. Naturalmente la paciente no pudo presentarse al examen, fue llevada a urgencias donde le diagnosticaron un trastorno de pánico (sic), le inyectaron un sedante y la mandaron a casa  tranquilizándola respecto a la causación psicógena de su dolencia. “No tenia nada”.

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