¿Eneatipos o eneatopos? (XX)

Aquellos lectores que hayan llegado hasta aquí leyendo los últimos capítulos sobre eneatipos concretos les propongo una pausa. Una pausa que servirá para aclarar un concepto que a mi parecer es trascendental. Me refiero a la consideración de que los números que los representan son en realidad arquetipos y no representan tipos psicológicos sino lugares o perspectivas desde donde asomarse y mirar. Son lugares en el tiempo, en un tiempo que rueda constantemente.

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Los instintivos: el E1 (XVI)

Cuadro de Ana Roldán

Infinitivo: Controlar

Herida emocional: Imperfección, incapacidad

Emoción principal: Ira

Rasgo de carácter: Perfeccionismo

Arcano: El Mago, la Rueda, el Sol

Sombra.- ceguera moral

Talento.- Rigor, disciplina, Percepción del pequeño detalle, Precisión

Destino. Jugar, disfrutar, renacer.

Mito: Hefesto el artesano, Hestia (Vesta)

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Empoderamiento, estrés e indefensión (III)

El pensamiento complejo es un tipo de pensamiento que relaciona, se opone al aislamiento de los objetos de su conocimiento, los restituye a su contexto y los reinserta en la globalidad a la que pertenecen.

Edgar Morin

El lector de los anteriores capítulos de esta serie que haya llegado hasta aquí, seguramente habrá compuesto una idea más o menos acertada acerca del concepto de somatización, que por otra parte es un concepto que tiene mucha base empírica  e incluso se trata de un sustantivo que usa la gente para explicar su tendencia a los padecimientos fisicos.

Y seguramente habrá llegado a la conclusión de que la paciente de las neumonías repetidas estaba somatizando algún tipo de malestar psíquico. La pregunta que viene a continuación sería la siguiente ¿Si alguien tiene un malestar psíquico porque no lo manifiesta a nivel psíquico?

¿Por qué esa derivación hacia lo somático?

Antes de contestar esta pregunta me gustaria disolver una idea muy new age que circula ampliamente por la red y que es en realidad una tabla (ilusoria) de equivalencias entre las cualidades de un estrés psicológico y una enfermedad somática con un órgano-diana predominante que manifiesta el malestar.

Antes de nada, me gustaria oponerme a esta idea: no hay una tabla de equivalencias entre los malestares psíquicos y las enfermedades somáticas, pues la caracteristica central de la no-linealidad es la incertidumbre. Dicho de otra manera: no es posible predecir ni dónde, ni cuando ni con qué intensidad va  a surgir una enfermedad fisica (somatización) ni qué sistema (endocrino, inmunitario o nervioso) se verá afectado, ni tampoco qué portal de manifiesto va a resultar estimulado. Las relaciones entre el estrés y sus órganos no son dosis-dependientes y carecen de localidad.

Pero lo que si podemos saber es que cuando una enfermedad es ciclica y se repite no cabe duda de que existe una  estructura disipativa (en adelante ED) pues precisamente las ED son islas de orden. El orden está implicito en la predicción de que hay algo que se repetirá, aunque no sabemos cuando, ni cómo ni qué gravedad tendrá. Algo asi sucede en un trastorno bipolar, una vez establecido que existe esta enfermedad sabemos que el individuo necesariamente recaerá, pero no sabemos si el próximo episodio será depresivo, maníaco o qué intensidad tendrá, hasta que la ED se bifurque de nuevo en cuyo caso puede incluso desaparecer..

Pero volviendo a la pregunta que mas arriba realicé, la primera opción que se presenta a una persona cuando sufre un estrés lo suficientemente intenso-significativo para conformar una ED es que el individuo ha de colapsar una opción: o se convierte en un sufrimiento psíquico o se deja pasar hacia abajo. Y aqui es donde aparece la causación descendente descrita por William Stern y que discurre por los circuitos nerviosos, endocrinos e inmunológicos (NEI).

Ahora bien, entre un estrés cualquiera y una neumonía hay varios pasos que recorrer. ¿Cómo se convierte un estrés cualquiera en una enfermedad infecciosa?

Para entender bien este fenómeno hemos de comprender antes qué es un fractal y algunos fenómenos de la matemática fractal como son los de autosemejanza y la iteración.

Un fractal es una forma que se repite en los distintos niveles de definición a través de una iteración (repetición en distintos niveles de escala) de un patrón determinado. Desde lo más grande hasta lo más diminuto, el fractal conserva su forma y se recobra sobre todo en aquellos portales que añaden una mayor relevancia de contexto, entiéndase como semántica: sentido y significado. El significado del pulmón como portal de manifiesto solo puede entenderse desde dentro de la medicina tradicional china (MTC) y está relacionada con la experiencia de la tristeza y la perdida, tal y como conté en este post.

El caso de la paciente con neumonias repetidas.-

En mi post anterior di algunas claves sobre las heridas arquetipicas que mi paciente habia sufrido durante su crianza, pero es ahora el momento de desvelar algunas cuestiones de su personalidad y otras de sus estresores.

La personalidad de mi paciente (en realidad cualquier personalidad) puede entenderse como un aprendizaje de creencias, conductas, actitudes y emociones que se solidifican con intención de oponerse a otras y resultar asi una especie de compensación de las heridas arquetípicas, Mi paciente optó por la solución del control que es un estado de la mente muy socorrido por personas que han sufrido privaciones en su infancia.

La personalidad (el rasgo de carácter) es en realidad una ES antiepistemofilica, algo que se opone al cambio y que favorece la homeostasis, en el sentido de que se opone a cualquier tipo de revisión de sí misma: lo que uno cree, siente o piensa es “para siempre” al menos porque ofrece un colchón de seguridad acerca de los nuevos aprendizajes que se opondrán o confirmarán casi siempre estas primigenias ES que llamamos carácter.

El problema que tienen estas ED precoces es que codifican el mundo en relación con ellas, todo lo nuevo ha de comparase con lo establecido, y sucede que a menudo cuando se crece y aumenta la complejidad de la vida y de los sucesos todo queda bajo el manto de un aprendizaje antiguo que probablemente ya ha perdido vigencia.

Mi paciente desarrolló un conjunto de rasgos de carácter destinados (como sucede con todo el mundo) para no sufrir, es decir para no vivenciar su indefensión original. Desarrolló una personalidad dominante, segura de si misma, competente, fría y en cierto modo interesada. Asi llegó al matrimonio y se empeñó en contraerlo con alguien que le pareció todo lo contrario, es decir alguien necesitado de amor, dirección y maternaje.

Naturalmente no se trataba de un matrimonio por amor sino tal y como sucede en la mayor parte de las ocasiones como un encaje de necesidades más o menos visibles y complementarias.

Pero lo que suele suceder con la complementariedad es que se rompe cuando uno de los miembros de la relación se cansa de ser el subordinado. Esto fue lo que le sucedió al marido de mi paciente.

El carácter se hace para enfrentar el dolor, para no saber,  de manera que es muy posible que el cuerpo somatice solo lo que el psiquismo no ha querido saber. Y lo que mi paciente no quiso saber fueron sus necesidades propias, lo que sabia era cuidar de otros como manifestación de su formación reactiva. Ese era su estrés crónico y esa era su ED, una estructura disipativa que se habia conformado alrededor del eje de la nagación de sus propias necesidades para acudir al rescate de otros. En  la medida que operaba como complementaria del otro su ED no superaba un nueva bifurcación, no podia crecer (aprender nada nuevo) sobre el asunto.

Y esa falta de crecimiento es lo que provocaba que se repitiera la somatización de sus neumonías. Dado que una ED no puede volver atrás (salvo al punto de la última bifurcación) mi paciente estaba presa de ese orden que se configura en los océanos de desorden y que llamamos ED.

Mi paciente no podía manifestar este dolor psíquico como un dolor psíquico porque ignoraba absolutamente las razones de su malestar. En este sentido, un estrés se comporta como lineal cuando es aceptado como genuino pero no lo es cuando se niega su naturaleza por ser contraría a las ED del carácter.

Y es entonces, cuando se colapsan las soluciones psíquicas, que entra en función el “fusible” del cuerpo (Ana Di Zacco, 2011).

Y enfermamos somáticamente.

Cómo resolvió mi paciente este asunto será la materia del próximo post.

El miedo y sus órganos (I)

Todos sabemos qué queremos decir cuando afirmamos que alguien es miedoso. Suponemos que es una persona que acumula diversos temores, fobias o aversiones a determinadas situaciones, cosas, personajes de ficción o imaginarios, animales e incluso pensamientos, algunos de ellos comprensibles -como la timidez ante la exposición social- otros incomprensibles por bizarros o infantiles como el temor a determinados animales (serpientes, etc) o personajes inexistentes (fantasmas, monstruos, etc).

La irracionalidad de algunos temores contrasta con la comprensibilidad de otros lo que hace del temor algo omnipresente en nuestra vida en una u otra versión si bien es cierto que la mayoria de temores van cambiando de forma a medida que el individuo va madurando, hasta el punto de que en un primer intento clasificatorio los temores podrian ser divididos en 1) temores infantiles y 2) temores del adulto, los primeros basados en la vivencia animista propia de los niños y relacionados con el sueño, la noche o la oscuridad mientras que los segundos seguramente más evolucionados desde el punto de vista de su contenido son muy frecuentes en la población normal. Por fin existen miedos que se suponen relacionados con nuestra experiencia filogenética, miedos preformados, ancestrales que han evolucionado con nosotros, asi evidenciamos que en el hombre moderno y urbano pueden existir temores a animales que ya no comparten su habitat con el nuestro y que es, de hecho, poco frecuente o casi imposible un encuentro con ellos.

El listado de temores es tan grande que una clasiificación sobre los mismos es prácticamente imposible aunque aqui hay una clasificación tan buena o tan mala como cualquier otra que se base en los contenidos cognitivos del miedo.

Distinguir temor de fobia es más un ejercicio académico que otra cosa. La fobia se define como un temor irracional coagulado cognitivamente, sistematizado por así decir y que se mantiene fijo en el tiempo invocando maniobras de evitación activas y crisis de pánico o desorganización ante la exposición. La fobia es por asi decir un temor fijado, concreto y duradero, mientras que el temor es proteiforme y cambiante.

Lo cierto es que el miedo es una emoción ubicua en los seres humanos y que ha sobrevivido a la deriva filogenética por haber sido seleccionado positivamente por la evolución: efectivamente los sujetos miedosos son más aptos para la supervivencia precisamente por su tendencia a evitar los riesgos, los peligros e incluso anticiparlos.

Pero el miedo no es solamente una emoción mental, es decir algo que podemos identificar o rotular con una etiqueta, en ocasiones el miedo puede ser afásico, es decir preexistir a la conceptualización que se haga de él, resultar inefable, hablamos entonces de angustia, la infiltración de un temor informe en la consciencia.

Precisamente en este post quiero referirme a esta clase de temores, a aquellos que carecen de representación mental pero se manifiestan en el cuerpo y que usualmente se caracterizan por la ausencia de angustia mental.

Personalmente creo que la tendencia de los humanos a categorizar sus emociones es tan intensa que probablemente las fobias simples, es decir los temores concretos a algo, pueden ser entendidos como intentos de sistematizar nuestro mundo interno de amenazas. Lo que quiero decir es que si usted es una persona miedosa le resultará más llevadero sentir fobia a las serpientes que vivir en un estado flotante de miedo o ansiedad sin saber a qué atribuirlo. En realidad tener miedo a las serpientes en un entorno donde no existen serpientes es una buena solución para los miedosos que pueden asi conjurar de alguna forma sus miedos al colgarlos de una percha cognitiva. Y eso es lo que hacen algunos: construirse fobias a su medida, pues la fobia es una defensa cognitiva frente al miedo.

Dado que lo conocido temido se puede evitar, es por eso que no existe una fobia a las moscas que sería antieconómica de mantener, una hipoteca insoportable.

El problema es que no todas las emociones pueden ser categorizadas pues la mayor parte de ellas son afásicas, es decir carecen de representación verbal o mental y aqui comienza el problema.

Son inconscientes, es decir carecemos de noticias sobre ellas y solo somos capaces de sentir sus efectos.

Aunque más exacto seria decir que el miedo se configura de forma distinta segun a qué plano de la consciencia se refiera, por ejemplo el miedo a la muerte nos acompaña durante toda nuestra vida y es mental aunque inconsciente, sin embargo existen otros “miedos” que no son mentales sino de órgano o mejor dicho de la representación vital de ese órgano.

No se trata de que exista un miedo inconsciente a algo que por definición se desconoce sino que en determinados planos de definición el miedo aun no ha llegado a constituirse como tal, hablamos entonces de un protomiedo.

¿Sería correcto decir que nuestros linfocitos temen a los parasitos, virus o bacterias?¿O nuestros mastocitos que responden de forma paranoide a los alérgenos banales?

Evidentemente seria un exceso del lenguaje, para sentir miedo es necesario un sistema nervioso centralizado y unificado capaz de construir categorias cognitivas compartidas y transmisibles, sin embargo es imposible negar que hasta las formas unicelulares poseen mecanismo de alejamiento de lo nocivo o tóxico, a este tipo de reacciones de alejamiento podemos llamarlas protomiedos y son necesariamente inconscientes puesto que pertenecen a un nivel de definición alejado de lo cognitivo y muy cercano a lo material.

Siguiendo el esquema de la consciencia quíntuple del que hablé en este post, es posible aventurar que la consciencia tiene 5 niveles de resolución aunque voy a referirme sólo a dos planos: el mental del que ya he hablado y del vital del que me propongo hablar a continuación pues es el plano desde donde se manifiestan las emociones a través del movimiento, lo que Antonio Damasio ha llamado el marcador somático.

La idea de que algunas emociones (ira, miedo, alegria o pena) están implicadas en algunas enfermedades es tan antigua como la medicina, de hecho aun hoy existe un cuerpo de conocimiento procedente tanto del psicoanálisis como de la medicina psicosomática que se ocupa de las enfermedades llamadas funcionales: de aquellas que se manifiestan en ausencia de lesiones que la justifiquen.

Como por ejemplo, la jaqueca, el dolor neuropático, el colón irritable, el asma, la cistitis, etc.

¿Qué es lo que enferma en estas enfermedades?

Aquellas teorizaciones de la medicina psicosomática han sido hoy relevadas por la concepción energética de la medicina de la que ya hablé en otros post como éste. De manera que voy a referirme sólo a la cuestión fundamental que se deriva de estas conceptualizaciones: cada órgano o proceso material tiene un equivalente energético correspondiente en lo que se conoce como cuerpo vital. Algo que los médicos occidentales conocemos bien gracias a los estudios sobre la histeria que proporciona un ejemplo de como el cuerpo puede mapearse de formas bien distintas a la fisica.

Lo fisico sería, en esta teorización, la representación material de algo que preexiste en un plano más energetico o sutil tal y como se conceptualiza por ejemplo en la medicina tradicional china y la acupuntura o en la teoria de los chacras indios, el ayurveda o la homeopatia. El cuerpo vital seria el molde o calco (los planos del programa morfogenético) que se manifestaria a nivel del cuerpo fisico en forma de disfunción o lesión estructural.

Y es precisamente en este nivel donde las emociones discurren como Pedro por su casa, siempre y cuando claro no las confundamos con las otras: las conscientes, las que tienen nombre, las que pueden decirse.

Una de las caracteristicas de las emociones que discurren en el plano vital o sutil es que carecen de representación mental y de nombre y aunque algunos terapeutas han tratado de rescatarlas a través de exageradas metáforas lo cierto es que aplicar el determinismo causal en este plano es un error de muchos terapeutas incluyendo a los psicoanalistas.

Por ejemplo, es muy frecuente oir en ciertos ambientes que la rinorrea de un alérgico es una forma de llanto suprimido, la diarrea del que padece un colon irritable una forma de expulsar algo relacionado con la ira, una metáfora que es aplicable a cualquier cosa desde el dolor de cabeza hasta a la cistitis.

Lo cierto es que aun no disponemos de un mapa detallado de las formas que se constelan en esos planos sutiles de la consciencia pero sabemos algunas cosas de su funcionamiento y algunas cosas sobre la forma en que no funcionan.

Sabemos que no funcionan de una forma causal determinista, si usted está enfadado crónicamente con su padre, esta emoción no necesariamente se le va a somatizar en su próstata o en sus genitales. Funciona más bien al revés:

  • Un desequilibrio vital se manifiesta siguiendo las vulnerabilidades genéticas en un órgano y no en otro, en su talón de Aquiles, lo que los médicos indios llaman el Prakriti y nosotros vulnerabilidad, un término tan tautológico como el anterior del que nada sabemos.
  • Una vez desequilibrado el citado órgano o sistema pasa a erigirse como causa y no sólo como efecto y se agrava a través de los estilos de vida.
  • Estos efectos afectan a otros órganos y sistemas tal y como considera la medicina china en este conocido esquema circular, donde los médicos chinos ancestralmente descubrieron la semiologia y patologia medica que ha llegado hasta nuestros dias sin saber nada de anatomía y nada de fisiología.

En definitiva la causa y el efecto acaban siendo circulares, en un tipo de causalidad acausal que llamamos circular pero que invoca necesariamente alguna protoemoción y que caotiza e indetermina la causalidad de tal modo que una vez establecido el “bucle diabólico” casi cualquier cosa va a recaer sobre el órgano debilitado, por ejemplo el jaquecoso reaccionará siempre con jaqueca ante cualquier estrés, transgresión alimentaria, calor o frio, coito o abstinencia sexual, incluso a la falta de estrés (jaqueca de fin de semana). Decimos entonces que el sintoma es acausal y se ha independizado  de lo mental, opera como un parásito, como ruido.

Consideremos por ejemplo, los efectos-causas del miedo segun los órganos que pueden verse afectados :

  • A nivel del corazón el miedo es bien conocido porque invoca un programa de supervivencia tipo lucha-huida y que predispone al organismo hacia la carrera, la producción de heridas y una anticipacion de la antiinflamación.
  • A nivel de la vejiga de la orina, el miedo se manifiesta como poli y polaquiuria y tiene que ver con las intrusiones en el territorio (o del nido) y la amenaza de la perdida del mismo.
  • A nivel del colon, la diarrea es miedo anticipado pero también agresión.
  • A nivel del tiroides su hiperfunción está relacionada con el miedo a no “dar la talla” frente a amenazas que invocan ese temor, por lo que el cerebro da las órdenes oportunas “para correr más”, lo que necesariamente conlleva un mayor gasto de energía y una mayor necesidad de tiroxina.
  • El dolor neuropático incluyendo a la jaqueca supone la puesta en marcha de los nociceptores relacionados con la necrosis y la inflamación sin que exista ningúna amenaza que lo justifique. Se manifiesta en músculos, periostio y serosas.
  • La alergia es algo parecido al dolor neuropático, nuestros sistema inmune reacciona anticipadamente y de forma exagerada y continua ante alergenos que son banales para nuestro organismo y no representan ninguna amenaza real.

Todo pareciera indicar que es como si nuestro organismo se hubiera vuelto loco y que reacciona de forma fóbica-paranoide ante cualquier estimulo aun banal que no llega a conformarse como un miedo mental.

Pero solo un  individuo puede ser fóbico o paranoide: prescindamos pues de la metáfora, ¿qué sucede con el cuerpo?

Lo que nos lleva a hablar del dilema organismo-individuo.

Es importante comprender este punto porque la enfermedad es siempre una disonancia organismo-individuo.

De sus planes como individuo no le voy a hablar porque usted los conoce mejor que nadie, pero le hablaré de los planes de su organismo:

Son estos, bien conocidos: sobrevivir, reproducirse, dominar o someterse, comer y beber, trabajar más bien poco y tener mucho tiempo para el descanso, evitar los peligros, los tóxicos y las amenazas del medio ambiente, holgazanear, ocupar el centro de la manada y no sus bordes, apegarse a los congéneres amigos y eludir a los enemigos, promocionarse en el grupo a fin de obtener prebendas, rodearse de un entorno predecible y agradable. ¿Tengo que seguir?

Lo cierto es que los planes del organismo y los del individuo tienen muchos puntos de conexión y en un determinado segmento se confunden, sucede cuando existe una armonia entre ambas estrategias, a eso le llamamos salud.

¿Como se lleva su organismo con usted?

¿Charlan alguna vez como amigos?

¿Es usted sensible a sus necesidades o siempre acaba imponiendo las necesidades de su individualidad?

Eso es enfermedad.