Eneagramas, eneatipos y Claudio Naranjo

Conócete a ti mismo

Inscripción del oráculo de Delfos

Hace algunos años leí el libro de Claudio Naranjo “Carácter y neurosis” y recientemente he vuelto a releerlo por cuestiones que no vienen al caso. Lo cierto es que el libro que fue escrito en el año 1994 y que lleva como subtitulo una decidida intención “Una visión integradora”de la personalidad. Efectivamente Naranjo pretende en este libro poner al dia ciertas cuestiones derivadas del eneagrama a fin de hacerlas corresponder con la psicologia cientifica del siglo XX. Integrar conocimientos diversos procedentes de múltiples campos humanísticos y poner en marcha una herramienta de uso psicológico.

El eneagrama es una formación geométrica muy antigua que es un circulo (la eternidad) en cuyo interior hay inscrito un triángulo, una estrella de cinco puntas, nueve vértices y un numero de poligonos irregulares y regulares en sus intersecciones, lo que llama la atención de este mándala es la convivencia entre elementos lineales, no lineales y periodicos. El eneagrama es pues un arquetipo que fue rescatado por un mistico sufí llamado George Gurdieff para aplicarlo a la mentalidad occidental en su búsqueda “de la verdad”, posteriormente otros investigadores lo usaron para mejorar sus técnicas psicoterapéuticas como Daniel Ichazo  aunque su puesta al dia moderna le corresponde al propio Naranjo.

Y no podemos en este momento negar que las clasificaciones destinadas a esquematizar lo humano son tan antiguas como la humanidad y que siempre parece que estas intentonas acaban en fracaso o en la confusión de lenguas, asi para algunos habrian 9 caracteres, para otros 3, para otros 5 y para otros 12, efectivamente hay algo que se nos escurre entre los dedos a la hora de clasificar lo humano, sucede con la patología y sucede aun más con la normalidad.

La historia de la psicología es la historia de las clasificaciones de la personalidad que intentan atrapar lo humano y hacerlo asi predecible y comprobable: Reich, Abraham, Jung y Fenichel desde el psicoanálisis, Sheldon, Eysenck o Cattell desde el conductismo, los propios DSM o CIE desde los consensos internacionales y un sin fin de investigadores han tratado de hacer una nosografia, una mapa de los mecanismos mentales involucrados en lo psíquico con mayor o peor suerte tanto en la normalidad como en la patología sin que aun nos hayamos puesto de acuerdo sobre lo fundamental: ¿existe realmente la normalidad? ¿Es la patología una forma de degradación de los mecanismos mentales comunes?¿O por el contrario, normalidad y patologia son cosas distintas?

Lo cierto es que resulta más fácil clasificar los fenómenos patológicos que los normales quizá porque las personas normales todas se parecen entre si, mientras que es en la psicopatologia donde podemos encontrarnos con la singularidad.

Tal y como decia Shakespeare:

“Un átomo de impureza corrompe la más noble sustancia, rebajándola al nivel de su propia degradación”.

Es posible afirmar que el mundo cientifico de las ciencias de la personalidad se encuentra hoy dividido entre los que seguidores de Shakespeare y los que se encuentran en la acera de enfrente, es decir entre los que piensan que entre la normalidad y la patologia existe una discontinuidad conceptual.

Naranjo propone una integración de saberes, los propios esotéricos que proceden de la misma tradición del eneagrama lo complementa con la tradición psicoanalítica y trata de integrar incluso las “personalidades homeopáticas ” (que no son propiamente personalidades sino patogenesias) haciéndolas coincidir con los constructos mejor conocidos por psicólogos y psiquiatras. Se trata de un esfuerzo considerable y que sin embargo deja al lector más confundido de lo que estaba al comenzar el libro.

El origen de esta confusión en mi opinión procede del hecho siguiente:

La complejidad no se puede esquematizar, hay algo en el ser humano que se muestra díscolo y rebelde con las clasificaciones. Y otra conclusión ciertamente penosa: es muy posible que los distintos sistemas de conocimiento de lo humano no puedan integrarse entre sí, sin perder, a su vez, su propia carta de naturaleza.

Lo que solemos hacer cuando mapeamos la personalidad es que ciertas cuestiones se revelan ciertamente lineales, pero otras se muestran ciertamente confusas, redundantes o contradictorias.

Los eneatipos descritos por Naranjo (9 tipos) se encuentran descritos en esta web y no voy a repetirlos sino para decir que en una primera lectura tienen suficiente base empírica, es decir son reconocibles por cualquier persona con cierta formación psicológica. El problema procede del hecho de que los eneatipos fueron construidos y pensados para el auto-diagnóstico, es decir no tanto para ser usados profesionalmente para el diagnostico, los profesionales ya conocen los distintos mecanismos mentales involucrados en cada una de estas personalidades presididas por una pasión (una motivación) y una fijación (una forma de entender el placer). Los eneatipos más que nichos nosográficos son pues síimbolos donde cada cual ha de buscarse a sí mismo como una forma de saber algo sobre sí.

Y entonces volvemos al principio de este post. Efectivamente, conocerse a uno mismo es la mejor forma de mantener y promocionar la salud mental y optimizar los rendimientos  de cada cual segun su propia orientación.

Pero este asunto de conocerse a uno mismo tiene muchas dificultades. la primera dificultad es el autoengaño, la segunda la falta de vocación introspectiva (tipica del tipo IX) y la tercera el goce adherido a las propias fijaciones o al desarrollo personal de cada pasión.La cuarta es nuestra adherencia a la máscara, es decir a aquello que creemos ser o aparentamos (tipo III) y no tanto a lo que realmente somos. Por ultimo no existe posibilidad alguna de llegar a un conocimiento de sí mismo sin la ayuda especular de otro. No existe conocimiento acerca de uno mismo de forma aislada del contexto y mucho menos del Tu.

Conocerse uno mismo implica a un testigo, un guia, un maestro o un terapeuta.

Trate usted de identificar su propia pasión en este esquema del propio Naranjo donde cada vértice tiene inscrita su pasión particular. ¿Cual es la suya?

Naturalmente existen pasiones mas deseables que otras, ¿quien estará dispuesto a admitir que la suya es la envidia (tipo IV) o la vanidad (tipo III)? Ciertas pasiones son más deseables que otras y para aceptar la pasión central de cada cual es necesaria cierta dosis de honestidad intelectual.

El propio Naranjo afirma en su libro que los eneatipos no son una clasificación sino un método de autoconocimiento. Soy de la misma opinión: los eneatipos son símbolos donde proyectarse como sucede en la astrologia o en el tarot, no sirven para predecir en el sentido científico sino para transformar. Se trata pues de un método de autoconocimiento mas que una sistema clasificatorio sobre los seres humanos.

Pero si es un método de autocococimiento entonces habremos de concluir que no se puede transmitir pues ninguna experiencia individual puede transmitirse, es decir se trata de un camino (el cuarto camino de Gurdieff) que se recorre como un metodo de iniciación.

Lo realmente contradictorio del conocimiento humano es que sólo puede ser trasmitido aquello que es demostrable, mientras que las singularidades parecen resistirse a su enseñanza. El camino que recorrió cada cual para llegar donde llegó es algo que queda por afuera de las posibilidades humanas de transmisión.

Si tienen ustedes hijos, alumnos, pacientes o simplemente personas a su cargo ya saben a qué me refiero.

Lo cual es lo mismo que decir que una psicología que no de cuenta de este hecho incierto que podriamos llamar espiritual es una psicologia coja, cientifica si, pero tan cientifica que corre el riesgo de no servir para nada al estar divorciada de la esencia de lo humano: la impredictibilidad y la discontinuidad de los fenómenos  de la mente.

El miedo y sus órganos (II)

Obsérvese la autosimilitud de las fractales segun su nivel de definición; asi son los sintomas.

Suponga usted que viene al mundo con una genética determinada: la que controla ese temor tan fácilmente discriminable como el “miedo a la muerte” un miedo probablemente primordial que todos podemos llegar a sentir de uno u otro modo o en un momento u otro de nuestra vida.

Se trata de un miedo muy reconocible para un médico, más frecuentemente en las personas de edad, pero existente incluso en los niños. Se trata de esos niños que hacen preguntas constantes sobre la muerte y que nunca se dan por satisfechos con las explicaciones que les damos, existen ya algunos niños asi. Sobre todo aquellos que han tenido que enfrentar la muerte de algún progenitor aunque no es condición para ello.

Ahora suponga las siguientes preguntas que están en relacion con ese temor.

Una persona asi ¿sería friolera o calurosa?

¿Sería amante de la compañía o la soledad?

¿Qué enfermedades podría desarrollar?

¿Como cicatrizaria, lento o rápido?

¿Sería delgado o gordo?

¿Tendria mucha sed o poca?

¿Seria carnívoro o vegetariano?

¿Dormiria bien o mal?

¿Seria miedoso o valiente?

¿Seria ordenado y pulcro o desordenado y caótico?

¿Seria tacaño o generoso?

Supongo que usted habrá acertado todas las respuestas, efectivamente una persona si sería friolera, amante de la compañia (con una tolerancia cada vez menor a la soledad), sería delgado, sediento, miedoso, con mala cicatrización,  insomne, inquieto, vegetariano (más o menos vegetariano) ordenado, pulcro y tacaño.

¿Por qué es esto asi?

Lo cierto es que estos síntomas que acabo de listar suelen presentarse juntos y forman parte de una constelación patoplástica reconocible, tanto en estado inicial (como forma de una constitución dada) o bien como resultado  de la injerencia de enfermedades, accidentes, calamidades o estresores vitales superpuestos.

Si hablo de todo esto es para llamar la atención sobre un hecho:

No existe ninguna clasificación, ninguna taxononomía, ninguna caracterología que yo sepa que agrupe síntomas procedentes de múltiples sistemas -fisicos y psiquicos- excepto la homeopatía. Casi todas recurren a lo mental a la hora de clasificar dejando de lado los aspectos somáticos de las distintas personalidades, como si el cuerpo y la mente pertenecieran a dos entidades separadas y autónomas.

Por ejemplo no existe ninguna caracterología que tenga en cuenta la díada friolero-caluroso en sus clasificaciones. Un síntoma como este tan fácil de comunicar y de entender y que está relacionado con el balance de calor de nuestro organismo y que está gobernado por el hipotálamo no es tenido en cuenta en ninguna clasificación.

La sed o el apetito tampoco es un sintoma tenido en cuenta a pesar de que su semiología aporta muchos datos de la manera de ser de los individuos -como se comportan o cual es su modalidad a la hora de recuperar o disipar el calor-: hay personas que apenas beben agua, mientras que hay otras que tienen una sed insaciable, algo que parece estar relacionado con el sudor (la forma natural de disipar calor).

El comportamiento social: la busqueda de la soledad o la compañia tambien parecen dividir a los individuos en dos grandes grupos, aquellos que no pueden soportar estar solos y aquellos que detestan las relaciones sociales y buscan la soledad. En medio estariamos la mayoria, los que buscamos compañia con ciertas condiciones y los que nos aislamos en otras.

El miedo a la muerte, emparentado con el miedo a la pobreza se desparrama como un fractal por múltiples sistemas y órganos corporales generando rasgos mentales y sintomas distintos segun el órgano afectado, el miedo desciende a través del nervio vago y el sistema autónomo conformando sintomas genitales (hemorragias, hipertrofia de próstata, eyaculación precoz, impotencia), digestivos (ulcus gastroduodenal, hiperfagia, anorexia, vómitos, diarreas) o endocrinologicos, (amenorrea, agotamiento, inanicion ,etc).

El miedo del nivel mental es autosimilar al miedo del nivel material o al miedo “fight or fligh” (lucha o huye) de nuestro sistema autónomo,

Grigory Rasputin fue un sanador místico que adquirió fama en la Rusia zarista  a partir de sus contactos con la dinastia Romanov. Al parecer el zar o la zarina demandaron sus servicios porque tenian un hijo afecto de hemofilia. Fue  a partir de este contacto como Rasputin ganó el favor de la zarina y obtuvo prebendas y pasó a formar parte de los asesores del zar hasta que fue asesinado.

El asunto es que Rasputin era un campesino de Siberia, rudo, tosco y sucio, acostumbrado a la soledad y que se dedicaba a cuidar caballos. Fue precisamente su conocimiento de los caballos lo que le llevó a descubrir las virtudes terapeuticas del Arsénico (y no de la aspirina como dicen aqui y que es poco probable que Rasputin conociera). Al parecer los caballos son los animales que mejor coinciden con la descripción que hice mas arriba respecto a la coexistencia de síntomas de multiples niveles,  se trata de animales que duermen poco, son muy miedosos, vegetarianos, que cicatrizan mal y que necesitan la compañia.

Hoy sabemos que las facultades sanadoras de Rasputin no procedian sólo de sus dotes hipnóticas o de curaciones por la fe sino del manejo del Arsénico, cuyas diluciones servían para contener las hemorragias del zarovich Alexis y sus estados de postración como antes habian servido para curar los caballos o incluso la propia soledad forzada de Rasputin.

Aqui hay una buena historia de la hemofilia, enfermedad hereditaria de la cogulación sanguinea de la que sabemos hoy mucho debido precisamente a que fue un representante de la casa Romanov quien la sufrió.

Siguiendo la semiologia homeopática podriamos afirmar que los caballos como especie se acoplan a la patogenesia de Arsenicum album.

Los síntomas tienen pues múltiples niveles de definición, nombraré al menos tres: lo mental, lo energético y lo material.

Significa que el miedo a la muerte -omnipresente en nuestra especie- puede tener múltiples niveles de representación fractal y aunque vaya descendiendo de nivel su efecto permanece aunque se manifieste de otra forma. esa otra forma con la que se manifiestan los miedos a nivel celular son la necrosis y la inflamación y su defensa biológica crónica: la hipertrofia y el enquistamiento.

A nivel mental mediante los miedos y temores relacionados con la muerte, las conductas obsesivo-compulsivas o paranoides destinadas a exorcizarla, el miedo a la locura o perdida de control, el miedo a la pobreza y su conducta acaparadora y quística complementaria, la tacañeria, el miedo al desorden, la rigidez del carácter, el perfeccionismo o el miedo a la suciedad, al daño,  a las infecciones o la hipocondria.

Pero a nivel fisico cada órgano segun su vulnerabilidad genética tiene un “miedo” concomitante que se manifiesta a traves de un arquetipo celular que ya he nombrado: la hipertrofia de la próstata por ejemplo es autosimilar a la tacañeria o avaricia mental.

El miedo genital es el resultado de la fractalizacion de un miedo organísmico con independencia de que se manifieste en el nivel mental o no. Es más , existen evidencias de que la desviación de una emoción cualquiera al polo fisico deja libre en parte su manifestación mental. El eterno conflicto entre el organismo y el individuo toma partido en uno de esos niveles o planos de definición y se constela en un plano u otro.

La hipertrofia es la manifestación del miedo a un nivel donde no puede ser dicho, en ese nivel afásico el miedo se caracteriza por hiperplasia o hipertrofia invocando la inflamación y la necrosis tal y como conté en este post.

Mi conclusión para este post es que eso que hemos convenido en llamar personalidad precisa de una nosología holistica que de cuenta de los fenómenos somáticos implicados en cada una de esas constelaciones psiquicas que conocemos en profundidad pero que siguen quedando cojas al no prestar atención a fenómenos endocrinológicos, nerviosos o inmunologicos que podrian informar más y mejor de las reactividades innatas o adquiridas de los humanos.

Y lo más importante de todo es averiguar si unas personalidades tienen más o menos posibilidades de sufrir una o otra enfermedad. este conocimiento tendria un enorme valor profiláctico sobre lo que entendemos como normalidad o salud, un ideal destinado a corromperse.

Nota liminar: En Homeopatia el Arsenicum album es uno de los fármacos mas usados en situaciones de debilitamiento, perdida de peso o inanición, tambien en inquietud nocturna,  tos, y vomitos incoercibles, pero es bueno que todo el mundo sepa que el Arsenicum album homeopático es un fármaco muy util para enfrentar la muerte, simplemente quita el miedo y la agitación de los agonizantes .

En busca del síntoma perdido

Aunque muchos de nosotros, psiquiatras y psicólogos de hoy, lo hayamos olvidado lo que sostiene el pensamiento psiquiátrico y psicológico clínico es una disciplina casi olvidada llamada “Psicopatologia“: dícese de la ciencia que estudia los modos anormales de pensar, sentir, percibir o comportarse.

La psicopatología fue un invento alemán y como Alemania, fue barrida de la faz de la ciencia por los mismos que ganaron la II guerra mundial, los pragmáticos americanos que nos impusieron sus gruesos e inútiles tratados, mas bien listados de síntomas, despojando a la vieja psicopatologia de toda la riqueza que atesoraba en la minuciosa descripión de los diversos síndromes psiquiátricos o trastornos como se les llama hoy.

Tanto es asi, que existe una generación de psiquiatras muy competentes que se dedican a la investigación genética y que han llegado a la conclusión de que la escasez de hallazgos con hueso en la genética psiquiátrica se debe a que las poblaciones  estudiadas son demasiado heterogéneas para encontrar en ellas algo en común. Por ejemplo, los investigadores que se ocupan de la esquizofrenia lo hacen naturalmente con esquizofrénicos dando por buena la idea de que todos los esquizofrénicos son iguales, un modo de pensar absolutamente congruente con el modelo médico: los esquizofrénicos tienen en comun el padecer una esquizofrenia, luego por tanto son iguales genéticamente.

Pues resulta que esto no es asi, pero no voy a llevar a mi lector por los senderos de esta argumentación que no es el propósito de este post.Se imponia pues restringuir el campo de observación y asi Julio Sanjuán propuso hace ya algun tiempo “una vuelta al sintoma”, algo que tambien habian propuesto otros psiquiatras como German Berrios y otros. De lo que se trata no es de capturar pacientes delirantes por ejemplo sino descender al nivel del sintoma sutil o microscópico, al sintoma recortado en palabras del propio Sanjuán.

Habia que dejar de mirar el bosque a fin de concentrarse en el árbol, más aun en sus ramas, hojas y raíces si queremos averiguar algo sobre los bosques de árboles.

Supongamos que tenemos una serie de pacientes que presentan alucinaciones auditivas, ¿son todos iguales? . No, no lo son a pesar de que todos pueden ostentar el mismo diagnóstico, no existe una población más heterogénea que la psiquiátrica, y lo es porque los diagnósticos psiquiátricos proceden de consensos tipo DSM y no de investigaciones psicopatológicas finas y precisas.

Volviendo al tema de las alucinaciones auditivas que se consideran patognomónicas de la esquizofrenia es evidente que en una observación psicopatológica encontraríamos algunas diferencias en ellas.
1.- Aunque la mayor parte de las alucinaciones auditivas tienen contenido negativo tambien podemos encontrarnos con significados placenteros y aun filosóficos, por ejemplo existen voces descritas en la literatura por S. Ignacio de Loyola de contenido místico y espiritual. El de Loyola mantenia conversaciones filosóficas con esas voces a las que llamó “loquelae“. El matiz de estas voces es que tenian contenidos noéticos, es decir de intención de algun tipo de conocimiento.

2.- Aun asi, es verdad que la mayor parte de las alucinaciones son negativas y algunas de ellas mandatorias (obligan al sujeto a hacer algo), intimidatorias, insultantes, despóticas e imprecatorias. Naturalmente hay enormes matices de sutilidad en todos estos adjetivos, no es lo mismo una voz que obligue a alguien a matar que una voz que recite una jaculatoria o que se limite a criticar -como una voz moral- la conducta del paciente.

3.- Las voces además pueden dirigirse al sujeto en tercera persona y comentar, no es lo mismo la voz que comenta en tercera persona que la voz que habla en primera o segunda persona. Tambien tiene importancia la situación, algunas de ellas son pesadas y sumen al sujeto en una intensa confusión o irritabilidad mientras que otras son más tolerables y mantienen hasta un horario fijo. Las voces duermen cuando el sujeto duerme.

4.- Por último las voces pueden resultar agradables al paciente o mantenerlo en un perpetuo estado de hilaridad complaciente. ¿Son estas voces homogéneas con los ejemplos anteriores o representan psicopatológicamente otra variedad?

De esto se ocupa la psicopatología.

Uno de los consejos que suelo dar a mis residentes es que se entretengan en atrapar síntomas psíquicos aun no filiados si es posible o al menos que sean tan sutiles como puedan en la persecución del síntoma conocido (cuando, cómo , en qué, de qué manera, con quién, por qué, etc ), que no se contenten con anotar en la historia clinica una “alucinacion auditiva” como si con eso ya hubieramos resuelto el caso: no es asi, lo que nos llevará hacia una mejor comprensión de la modalidad que identifica al paciente que tenemos delante es precisamente esa desviación sutil a veces tan dificil de atrapar con adjetivos y aun con verbos.

He nombrado la palabra “modalidad” a sabiendas de que no es una palabra que pertenezca a la tradición médica convencional, se trata de una palabra que procede del cuerpo conceptual de la homeopatía. Para la homeopatía- por cierto la unica disciplina médica que tiene listados concretos y exhaustivos de sintomas a nivel a veces muy sutil- lo que importa no es tanto el sintoma en sí sino lo que el paciente hace con ese sufrimiento previo para transformarlo en otra cosa distinta a lo que lo motivó. En nuestra disciplina mantenemos la idea de que los pacientes vienen a la consulta o se quejan porque sufren, pero ellos o bien no saben porque sufren o bien, si lo saben no entienden la intensidad de ese sufrimiento.

Nosotros los psiquiatras estamos acostumbrados a comprender y a sospechar, todo al mismo tiempo porque sabemos que el síntoma que nos trae el paciente precisa de una cierta hermenéutica, es decir una interpretación, lo que el paciente nos enseña es su modalidad urdida junto a algo que preexistía, a veces un miedo, a veces la incertidumbre, a veces el desamparo, es decir la forma en que responde a “esa otra cosa” , a algo primigenio, a algo primario que se activa en la enfermedad y desdobla en la consciencia en síntomas visibles, objetivos y molestos. Algo que en cualquier caso ya estaba alli.

Y que el síntoma empaquetado nos señala cuando sabemos algo de psicopatología o de cualquier otra hermenéutica.

Por ejemplo, muchos de los estados psiquiátricos que conocemos en la práctica clínica proceden del miedo. Es curioso como la palabra ansiedad ha terminado por oscurecer y enmascarar la razón primigenia de muchos de los síntomas que vemos a diario. El miedo hace sufrir mucho a las personas concretas y la palabra ansiedad lo que hace en la mayor parte de las ocasiones es dejar el miedo sin aclarar, como si la ansiedad fuera el ultimo escalón al que podemos retroceder cuando exploramos a un paciente.

Personalmente sí creo que hay un ultimo escalón más allá del cual nada podemos decir o saber. Para los genetistas es el gen, para los clásicos la disposicion constitucional, para los médicos ayurvédicos el prakatri, para los psicoanalistas la castración. Es verdad, hay algo que no podemos atravesar ni a lo que podremos quizá nunca acceder. Es lo vedado para el lenguaje, lo que no podemos decir.

El miedo es consustancial a lo humano, venimos al mundo en una situación de total desvalimiento. Hasta tal punto es asi que nuestro sistema de apego ha coevolucionado con esa situación de desamparo primigenio. Nos vinculamos a nuestra madre por miedo, es decir por un terror informe y primordial, prehumano, precognitivo y preverbal, desarrollamos evolutivamente una potente estratagema biológica a base de opioides para relajar ese miedo y para tranquilizarnos y autoabastecernos de placer endógeno. El apego es la parte psicológica de la deplección de opioides y probablemente de otras hormonas afiliativas como la oxitocina y otras quizá aun desconocidas.

Ese miedo primordial cada uno de nosotros va a vivirlo de una forma, una modalidad que depende del prakitri, es decir de su idiosincrasia constitucional pero tambien de los aprendizajes condicionados a los que somos muy vulnerables y lo somos hasta tal punto que podemos contagiarnos los temores de nuestros padres aun aquellos que no son conscientes, unos desarrollarán temores a los ladrones, otros a morir de hambre, otros a la ruina económica, otros a las serpientes, otros a los lugares altos, cerrados o abiertos, otros a tener una enfermedad, etc. El miedo parece tener una memoria familiar.

Pero lo más interesante es lo que hacemos después con ese miedo: y lo que solemos hacer es defenderlo, es decir propiciar defensas psíquicas destinadas a mantenerlos ocultos o inconscientes.

Si tomamos el sentimiento de desamparo como matriz inicial podemos recorrer paso a paso el desarrollo de modalidades y defensas (rasgos) que se le oponen. Asi la modalidad suele ser el modo mediante el que hemos aprendido a lidiar con la situación original mientras que el rasgo señala más directamente nuestra disposicion original. Somos lo que nuestro rasgo señala desde la infancia y sufrimos muy frecuentemente por haber sido infieles a nuestra disposición al haber adoptado el estilo modal aprendido que es casi siempre una delegación por poderes de la modalidad del otro.

Usualmente suelo decir que: el desamparo es anterior al abandono. No es que nos sintamos desamparados cuando nos sentimos abandonados, sino al contrario: nos sentimos abandonados porque previamente existe en nosotros una disposición al desamparo, una disposición que cada uno va a modalizar según su propio estilo. Se trata de algo que cualquier terapeuta puede explorar en las situaciones de abandono más frecuentes en nuestro entorno: me refiero al divorcio de los padres.

El divorcio de los padres es siempre traumático para los niños, sobre todo cuando acaece a cierta edad, pero cada uno de ellos va a experimentar ese abandono de una manera distinta, no podemos traumatizarnos ni de cualquier cosa ni de cualquier manera, para que el divorcio de los padres resulte traumático es necesaria una modalidad añadida, pongo los siguientes ejemplos:

  • Se puede vivenciar desde la traición, el niño puede alinearse y hacer equipo con el miembro que supone victimizado o abandonado, usualmente la madre.
  • Se puede vivenciar desde la indignidad o la culpa, el niño puede sentir que es a él/ella a quien abandonan sin contemplar la posibilidad de que él no intervino en esa decisión y que son los padres quienes se abandonan mutuamente.
  • Se puede vivenciar desde la decepción. A veces la decepción de una idea: el amor, y su conceptualización sufren un intenso revés en el mundo imaginario del niño. El amor ya no volverá ser lo que se pensó y vuelve a convertirse en un lugar amenazante.
  • Es muy comun que nos encontremos en la práctica la modalidad de vivirlo con pena silenciosa, es decir el niño simplemente manifiesta una tristeza subclinica que no expresa y que lidia constantemente desde sus propios recursos.
  • Otras personas optan por vivirlos desde una sexualidad intensa, a través de la cual tratan de recuperar la seguridad que perdieron en su infancia, se trata de una maniobra compensatoria muy sutil porque se encuentra bastante alejada del núcleo del sufrimiento inicial.
  • Se puede vivenciar desde la cólera, la indignidad o la rabia y puede suceder que un rencor informe y mudo o combativo y vindicativo se instale en la personalidad de por vida.

Mi conclusión es que construir un mapa del psiquismo humano no puede hacerse desde la banalización descriptiva de los sucesivos estilos DSM, sino de la consideración de los mecanismos que intervienen en la mente humana a la hora de retorcer o enmascarar los significantes primordiales que alimentan el sufrimiento.

Es necesaria pues un compromiso con la siguiente idea; debemos poner el sufrimiento dentro y no proyectarlo afuera como si todos tuvieramos derecho a una felicidad ideal sin la contrapartida de la aceptación y compromiso con el dolor que forma parte de nuestra cuota de hominización.

Hay que devolver a Mara al interior, lo que es lo mismo que decir que hemos de superar el dualismo cristiano y las creencias maniqueas y demonólogicas que nos obligaron a dividir el mundo en dos, y donde lo malo siempre quedaba fuera del individuo, una idea que ya pensó Jung a quien se le atribuye la idea de que:

“La conciencia no es un órgano de síntesis sino de desintegración”, significa que la conciencia humana está diseñada para operar con dualidades y con polaridades, precisamente porque nuestro pensamiento categorial y dicotómico nos impulsa hacia ello. Todo en el lenguaje parece haber sido diseñado para este fin, es por eso que Mara en la tradición budista equivale al demonio en nuestra tradición, con un matiz diferencial: Mara habita dentro de cada uno de nosotros mientras que el demonio es algo externo, algo que situamos fuera de nuestro cuerpo.

En un antiguo post escribí algo sobre esta idea jungiana sobre la dualidad en “Lo diabólico en la sexualidad”.

Curiosamente el mundo de ahi afuera no está escindido sino completo, somos nosotros quienes lo dividimos para comprenderlo mejor y es también la causa del sufrimiento junto con los excesos de apego.

El miedo y sus órganos (I)

Todos sabemos qué queremos decir cuando afirmamos que alguien es miedoso. Suponemos que es una persona que acumula diversos temores, fobias o aversiones a determinadas situaciones, cosas, personajes de ficción o imaginarios, animales e incluso pensamientos, algunos de ellos comprensibles -como la timidez ante la exposición social- otros incomprensibles por bizarros o infantiles como el temor a determinados animales (serpientes, etc) o personajes inexistentes (fantasmas, monstruos, etc).

La irracionalidad de algunos temores contrasta con la comprensibilidad de otros lo que hace del temor algo omnipresente en nuestra vida en una u otra versión si bien es cierto que la mayoria de temores van cambiando de forma a medida que el individuo va madurando, hasta el punto de que en un primer intento clasificatorio los temores podrian ser divididos en 1) temores infantiles y 2) temores del adulto, los primeros basados en la vivencia animista propia de los niños y relacionados con el sueño, la noche o la oscuridad mientras que los segundos seguramente más evolucionados desde el punto de vista de su contenido son muy frecuentes en la población normal. Por fin existen miedos que se suponen relacionados con nuestra experiencia filogenética, miedos preformados, ancestrales que han evolucionado con nosotros, asi evidenciamos que en el hombre moderno y urbano pueden existir temores a animales que ya no comparten su habitat con el nuestro y que es, de hecho, poco frecuente o casi imposible un encuentro con ellos.

El listado de temores es tan grande que una clasiificación sobre los mismos es prácticamente imposible aunque aqui hay una clasificación tan buena o tan mala como cualquier otra que se base en los contenidos cognitivos del miedo.

Distinguir temor de fobia es más un ejercicio académico que otra cosa. La fobia se define como un temor irracional coagulado cognitivamente, sistematizado por así decir y que se mantiene fijo en el tiempo invocando maniobras de evitación activas y crisis de pánico o desorganización ante la exposición. La fobia es por asi decir un temor fijado, concreto y duradero, mientras que el temor es proteiforme y cambiante.

Lo cierto es que el miedo es una emoción ubicua en los seres humanos y que ha sobrevivido a la deriva filogenética por haber sido seleccionado positivamente por la evolución: efectivamente los sujetos miedosos son más aptos para la supervivencia precisamente por su tendencia a evitar los riesgos, los peligros e incluso anticiparlos.

Pero el miedo no es solamente una emoción mental, es decir algo que podemos identificar o rotular con una etiqueta, en ocasiones el miedo puede ser afásico, es decir preexistir a la conceptualización que se haga de él, resultar inefable, hablamos entonces de angustia, la infiltración de un temor informe en la consciencia.

Precisamente en este post quiero referirme a esta clase de temores, a aquellos que carecen de representación mental pero se manifiestan en el cuerpo y que usualmente se caracterizan por la ausencia de angustia mental.

Personalmente creo que la tendencia de los humanos a categorizar sus emociones es tan intensa que probablemente las fobias simples, es decir los temores concretos a algo, pueden ser entendidos como intentos de sistematizar nuestro mundo interno de amenazas. Lo que quiero decir es que si usted es una persona miedosa le resultará más llevadero sentir fobia a las serpientes que vivir en un estado flotante de miedo o ansiedad sin saber a qué atribuirlo. En realidad tener miedo a las serpientes en un entorno donde no existen serpientes es una buena solución para los miedosos que pueden asi conjurar de alguna forma sus miedos al colgarlos de una percha cognitiva. Y eso es lo que hacen algunos: construirse fobias a su medida, pues la fobia es una defensa cognitiva frente al miedo.

Dado que lo conocido temido se puede evitar, es por eso que no existe una fobia a las moscas que sería antieconómica de mantener, una hipoteca insoportable.

El problema es que no todas las emociones pueden ser categorizadas pues la mayor parte de ellas son afásicas, es decir carecen de representación verbal o mental y aqui comienza el problema.

Son inconscientes, es decir carecemos de noticias sobre ellas y solo somos capaces de sentir sus efectos.

Aunque más exacto seria decir que el miedo se configura de forma distinta segun a qué plano de la consciencia se refiera, por ejemplo el miedo a la muerte nos acompaña durante toda nuestra vida y es mental aunque inconsciente, sin embargo existen otros “miedos” que no son mentales sino de órgano o mejor dicho de la representación vital de ese órgano.

No se trata de que exista un miedo inconsciente a algo que por definición se desconoce sino que en determinados planos de definición el miedo aun no ha llegado a constituirse como tal, hablamos entonces de un protomiedo.

¿Sería correcto decir que nuestros linfocitos temen a los parasitos, virus o bacterias?¿O nuestros mastocitos que responden de forma paranoide a los alérgenos banales?

Evidentemente seria un exceso del lenguaje, para sentir miedo es necesario un sistema nervioso centralizado y unificado capaz de construir categorias cognitivas compartidas y transmisibles, sin embargo es imposible negar que hasta las formas unicelulares poseen mecanismo de alejamiento de lo nocivo o tóxico, a este tipo de reacciones de alejamiento podemos llamarlas protomiedos y son necesariamente inconscientes puesto que pertenecen a un nivel de definición alejado de lo cognitivo y muy cercano a lo material.

Siguiendo el esquema de la consciencia quíntuple del que hablé en este post, es posible aventurar que la consciencia tiene 5 niveles de resolución aunque voy a referirme sólo a dos planos: el mental del que ya he hablado y del vital del que me propongo hablar a continuación pues es el plano desde donde se manifiestan las emociones a través del movimiento, lo que Antonio Damasio ha llamado el marcador somático.

La idea de que algunas emociones (ira, miedo, alegria o pena) están implicadas en algunas enfermedades es tan antigua como la medicina, de hecho aun hoy existe un cuerpo de conocimiento procedente tanto del psicoanálisis como de la medicina psicosomática que se ocupa de las enfermedades llamadas funcionales: de aquellas que se manifiestan en ausencia de lesiones que la justifiquen.

Como por ejemplo, la jaqueca, el dolor neuropático, el colón irritable, el asma, la cistitis, etc.

¿Qué es lo que enferma en estas enfermedades?

Aquellas teorizaciones de la medicina psicosomática han sido hoy relevadas por la concepción energética de la medicina de la que ya hablé en otros post como éste. De manera que voy a referirme sólo a la cuestión fundamental que se deriva de estas conceptualizaciones: cada órgano o proceso material tiene un equivalente energético correspondiente en lo que se conoce como cuerpo vital. Algo que los médicos occidentales conocemos bien gracias a los estudios sobre la histeria que proporciona un ejemplo de como el cuerpo puede mapearse de formas bien distintas a la fisica.

Lo fisico sería, en esta teorización, la representación material de algo que preexiste en un plano más energetico o sutil tal y como se conceptualiza por ejemplo en la medicina tradicional china y la acupuntura o en la teoria de los chacras indios, el ayurveda o la homeopatia. El cuerpo vital seria el molde o calco (los planos del programa morfogenético) que se manifestaria a nivel del cuerpo fisico en forma de disfunción o lesión estructural.

Y es precisamente en este nivel donde las emociones discurren como Pedro por su casa, siempre y cuando claro no las confundamos con las otras: las conscientes, las que tienen nombre, las que pueden decirse.

Una de las caracteristicas de las emociones que discurren en el plano vital o sutil es que carecen de representación mental y de nombre y aunque algunos terapeutas han tratado de rescatarlas a través de exageradas metáforas lo cierto es que aplicar el determinismo causal en este plano es un error de muchos terapeutas incluyendo a los psicoanalistas.

Por ejemplo, es muy frecuente oir en ciertos ambientes que la rinorrea de un alérgico es una forma de llanto suprimido, la diarrea del que padece un colon irritable una forma de expulsar algo relacionado con la ira, una metáfora que es aplicable a cualquier cosa desde el dolor de cabeza hasta a la cistitis.

Lo cierto es que aun no disponemos de un mapa detallado de las formas que se constelan en esos planos sutiles de la consciencia pero sabemos algunas cosas de su funcionamiento y algunas cosas sobre la forma en que no funcionan.

Sabemos que no funcionan de una forma causal determinista, si usted está enfadado crónicamente con su padre, esta emoción no necesariamente se le va a somatizar en su próstata o en sus genitales. Funciona más bien al revés:

  • Un desequilibrio vital se manifiesta siguiendo las vulnerabilidades genéticas en un órgano y no en otro, en su talón de Aquiles, lo que los médicos indios llaman el Prakriti y nosotros vulnerabilidad, un término tan tautológico como el anterior del que nada sabemos.
  • Una vez desequilibrado el citado órgano o sistema pasa a erigirse como causa y no sólo como efecto y se agrava a través de los estilos de vida.
  • Estos efectos afectan a otros órganos y sistemas tal y como considera la medicina china en este conocido esquema circular, donde los médicos chinos ancestralmente descubrieron la semiologia y patologia medica que ha llegado hasta nuestros dias sin saber nada de anatomía y nada de fisiología.

En definitiva la causa y el efecto acaban siendo circulares, en un tipo de causalidad acausal que llamamos circular pero que invoca necesariamente alguna protoemoción y que caotiza e indetermina la causalidad de tal modo que una vez establecido el “bucle diabólico” casi cualquier cosa va a recaer sobre el órgano debilitado, por ejemplo el jaquecoso reaccionará siempre con jaqueca ante cualquier estrés, transgresión alimentaria, calor o frio, coito o abstinencia sexual, incluso a la falta de estrés (jaqueca de fin de semana). Decimos entonces que el sintoma es acausal y se ha independizado  de lo mental, opera como un parásito, como ruido.

Consideremos por ejemplo, los efectos-causas del miedo segun los órganos que pueden verse afectados :

  • A nivel del corazón el miedo es bien conocido porque invoca un programa de supervivencia tipo lucha-huida y que predispone al organismo hacia la carrera, la producción de heridas y una anticipacion de la antiinflamación.
  • A nivel de la vejiga de la orina, el miedo se manifiesta como poli y polaquiuria y tiene que ver con las intrusiones en el territorio (o del nido) y la amenaza de la perdida del mismo.
  • A nivel del colon, la diarrea es miedo anticipado pero también agresión.
  • A nivel del tiroides su hiperfunción está relacionada con el miedo a no “dar la talla” frente a amenazas que invocan ese temor, por lo que el cerebro da las órdenes oportunas “para correr más”, lo que necesariamente conlleva un mayor gasto de energía y una mayor necesidad de tiroxina.
  • El dolor neuropático incluyendo a la jaqueca supone la puesta en marcha de los nociceptores relacionados con la necrosis y la inflamación sin que exista ningúna amenaza que lo justifique. Se manifiesta en músculos, periostio y serosas.
  • La alergia es algo parecido al dolor neuropático, nuestros sistema inmune reacciona anticipadamente y de forma exagerada y continua ante alergenos que son banales para nuestro organismo y no representan ninguna amenaza real.

Todo pareciera indicar que es como si nuestro organismo se hubiera vuelto loco y que reacciona de forma fóbica-paranoide ante cualquier estimulo aun banal que no llega a conformarse como un miedo mental.

Pero solo un  individuo puede ser fóbico o paranoide: prescindamos pues de la metáfora, ¿qué sucede con el cuerpo?

Lo que nos lleva a hablar del dilema organismo-individuo.

Es importante comprender este punto porque la enfermedad es siempre una disonancia organismo-individuo.

De sus planes como individuo no le voy a hablar porque usted los conoce mejor que nadie, pero le hablaré de los planes de su organismo:

Son estos, bien conocidos: sobrevivir, reproducirse, dominar o someterse, comer y beber, trabajar más bien poco y tener mucho tiempo para el descanso, evitar los peligros, los tóxicos y las amenazas del medio ambiente, holgazanear, ocupar el centro de la manada y no sus bordes, apegarse a los congéneres amigos y eludir a los enemigos, promocionarse en el grupo a fin de obtener prebendas, rodearse de un entorno predecible y agradable. ¿Tengo que seguir?

Lo cierto es que los planes del organismo y los del individuo tienen muchos puntos de conexión y en un determinado segmento se confunden, sucede cuando existe una armonia entre ambas estrategias, a eso le llamamos salud.

¿Como se lleva su organismo con usted?

¿Charlan alguna vez como amigos?

¿Es usted sensible a sus necesidades o siempre acaba imponiendo las necesidades de su individualidad?

Eso es enfermedad.