Orden y caos: entendiendo a Prigogine

«Las estructuras disipativas son islas de orden

en un océano de desorden» (I. Prigogine)

Ilya Prigogine (1917-2003) fue un químico ruso nacionalizado belga que en 1977 mereció el premio Nobel por sus hallazgos sobre las estructuras disipativas.

Mi intención en este post es dar a conocer sus investigaciones -al menos las más importantes de entre ellas- y hacerlas llegar de forma comprensible al público en general, por las aplicaciones que dicha teoría tiene en diversos ámbitos de las ciencias naturales.

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Bergson y la neurociencia (II)

No es que siempre vuelva es que siempre estuvo ahí.

@pacotraver

cono Otro de los constructos teóricos de interés para nuestra disciplina es el concepto que Bergson mantuvo sobre el tiempo, algo de lo que ya he hablado en otro lugar. Bergson mantuvo la idea de que el tiempo de la conciencia vital no tenia nada de entidad discreta, es por eso que habló de que el tiempo como duración de las cosas, el tiempo cronometrado era una ilusión de los estados de conciencia que van sucediéndose hasta la eternidad. La consciencia humana carece de tiempo, todo el pasado y todo el futuro están presentes constantemente en nuestra mente, tal y como formuló Ouspensky. Véase el concepto tetradimensional del cono de luz en la wikipedia.

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Empoderamiento, estrés e indefensión (y V)

Terminé el post anterior con la siguiente párrafo:

«Lo que nos permite la siguiente conjetura: la depresión (una enfermedad mental con amplia cognición asociada) se encontraba ocupando un mismo espacio biosimbólico que las neumonías de repetición y de su inmunosupresión».

La idea no es mia ni nueva, ya Freud en «Lo económico» se apresuró a señalar como los sintomas neuróticos ocupan un determinado lugar en la economía psíquica y que de alguna manera un sintoma tapaba u obturaba la emergencia de otros. Dicho de una manera más clara si un sintoma puede taponar ese agujero neurótico que se abre en nuestro psíquismo no es necesario construir otros.

La idea de que lo somático puede estar ocultando algun tipo de conflicto psíquico tampoco es nueva, el psicoanálisis tiene una amplia experiencia en «desmontar» neurosis de carácter muy defendidas -empeorándolas- donde la caracteristica esencial es la falta de sufrimiento mental y su derivación bien al polo fisico o bien a su exportación (hacer sufrir a otros).

Sin embargo mi posición no tiene que ver con esta manida conceptualización, que puede resumirse como una regla de perogrullo de la siguiente manera: «lo psíquico influye sobre lo somático y lo somático influye sobre los psiquico». Lo que planteo aqui es que lo somático y lo psiquico es la misma cosa expresada en un nivel de definición diferente y sin localidad, no hay una cosa que proceda de la otra, la mente no es causa del cerebro sino que coemergen ambas.

La complejidad del enfermar humano -descontando las enfermedades lineales con causa-efecto establecido- está relacionado pues con dos cuestiones, la no-linealidad y la no-localidad. Significa que: no existe una relación lineal entre el estrés sufrido y la reacción somática o psiquica del organismo o del individuo y que no existe localidad, es decir son todas las células del organismo las que tienen noticia del evento y quedan impregnadas, si bien ciertos órganos o sistemas ofrecen una menor resistencia a la emergencia de patología, cada cual pues, tiene, tenemos nuestro talón de aquiles.

Para entender este fenómeno he echado mano de las fractales (formas geométricas autosimilares), pero me parce más apropiado hablar de arquetipos.

Una definición de arquetipo.-

Un arquetipo no es un ectoplasma ni una abstracción platónica sin más (excepto en el nivel más alto de lo mental) pues es en la mente donde se construyen esas abstracciones sino un patrón que tiene una correspondencia biológica de donde extrae su energía y su direccionalidad: significa que no sólo existen patrones de conocimiento, cognición, conducta, narrativa, pensamiento o sentimiento sino que además de eso, existen equivalentes biológicos celulares. Aqui hable de arquetipos celulares.

Por ejemplo el arquetipo de la mitosis está relacionado con la madre nutritiva pero tambien con la madre egoísta, con el crecimiento, con el cáncer y tambien en sus aspectos más protectores con el mito de Gea, con los de Démeter y con todas las diosas de la fertilidad, Venus primitivas que poblaron la imaginación y el culto de nuestros ancestros. Del mismo modo que en el mito hay una sustanciación de estos patrones arquetípicos, las células tambien poseen un amplio repertorio o menú de posibilidades que se encuentran como potencialidades en todos nosotros y se activan e inhiben a partir de determinados estímulos y por eso las células se dividen, proliferan, se enquistan, inflaman, exudan, viajan, colonizan o se suicidan segun los intereses cooperatvios de la totalidad del organismo siguiendo determinadas leyes. Unas leyes que no responden a la lógica de la autopreservación sino a la lógica desprovista de cognición con que opera nuestro cerebro más antiguo, nuestro cerebro reptiliano, tosco e irreflexivo y sobre el que hablé precisamente en un post acerca de acontecimientos vitales y enfermedad.

Existen al menos cuatro arquetipos o patrones celulares: la mitosis, la apoptosis, la necrosis y la inflamación. Entre mitosis><apoptosis y entre necrosis><inflamación se establecen sendos bucles que hacen que la apoptosis sea el remedio de la mitosis (o la inflamación de la necrosis) y al contrario, cada arquetipo controla a su par. Cuando en el organismo algo dispara una alarma de necrosis enseguida aparece su par la inflamación para mitigar los daños. Lo mismo sucede con la apoptosis (poda o suicidio celular) esta es la forma en que se limitan los daños de un crecimiento egoista y sin control propio de la mitosis.

A nivel conductual (conducta observable) los arquetipos se han convertido en comportamiento, asi hablamos de lucha, huida, paralisis (freezing) o sometimiento (yielding) y otra vez nos encontramos los dos pares de bucles lucha><huida y paralisis><sometimiento.

A nivel de carácter podemos tambien encontrarnos con otros cuatro arquetipos que a grandes rasgos gestálticos serían estos: niño herido><sabotaje  y puta><victima.

Existen pues equivalencias arquetipales al menos en estos tres niveles de definición, asi la mitosis>< la lucha o ataque>< y el niño herido supondrian tres patrones de distintos niveles de definición. O bien el trio representado por la inflamación><sometimiento><victima.

Arquetipos constelados en mi paciente.-

Naturalmente el arquetipo de las neumonías de repetición es el arquetipo de la necrosis><paralisis><autosabotaje Es decir, el quedarse sin movimientos es el equivalente de la expresión emocional de inmovilidad. El autosabotaje es la expresión conductual de la inmovilidad y por lo tanto de las parálisis. Las características de esta conducta son la dificultad ante los cambios, el autoengaño, la manipulación, las trampas, en suma la rigidez para adaptarse a entornos cambiantes o fracamente decepcionantes como discurría el matrimonio citado.

Definir el estrés es fácil pero objetivarlo es complicado, de ello hablé en este post donde exploré la heterogeneidad de categorías que pueden constelarse y convertir un evento banal en un estresor crónico. En el caso de mi paciente y tal y como conté en este capitulo anterior su personalidad se organizó frente a una herida arquetipica fundamental que definí como falta de atención, abandono, falta de cariño y negligencia parental.

Frente a ello la paciente construyó a través de sus mecanismos de defensa una ED destinada a «no saber», asi aparecieron sus rasgos de personalidad dominantes que ya enuncié en el capitulo correspondiente.

El estrés procedía en su caso de un matrimonio fallido, que había decepcionado sus expectativas. El estrés se consteló siguiendo los ejes de su personalidad y sus heridas arquetipicas en forma de neumonias de repetición.

El abandono por parte de su marido disparó un estrés psiquico que la llevó a manifestar el sufrimiento -por primera vez- de una forma cognoscitiva y reveló que la depresión habia encontrado su lugar natural de manisfestación: el psiquismo.

Su tendencia a hacer neumonías se disolvió y su depresión se resolvió con el acompañamiento terapeutico apropiado. La paciente salió fortalecida de su experiencia.

Una epicrisis.-

La paciente está en estos momentos dada de alta y no ha vuelto a presentar neumonias. Se mantiene eutimica y no precisa ya tratamiento psicológico ni médico, lo cual no significa que no pueda volver a recaer pues no hay que olvidar que la ED guardan memoria de sí mismas, no se puede descartar pues que ante una nueva descompensación estresante de su vida o una enfermedad fisica concomitante no puedan volver a disparar los mecanismos que la llevaron enfermar del pulmón.

Sin embargo la comprensión intuitiva que ofreció de su problematica personal y los cambios que introdujo en su vida nos permiten ser optimistas respecto a su evolución futura de la que nada podemos saber, pues toda vida discurre entre horizontes de imprevisibilidad.

Bibliografía.-

«La lupa de la Nueva Medicina» del Dr. Fernando Callejón.

El vértigo de lo discreto

¿Puede existir un libro de infinitas páginas?

Lo planteó Borges es su «Libro de arena». Llamémosle 0 a la tapa y 1 a la contraportada. ¿Que hay entre el 0 y el 1?

El infinito.

De tal manera que la primera página no sabriamos que numeración llevaría.

Podriamos abrir el libro por la mitad y decir: aqui más o menos está el 0,5, en el centro de la hoja cosida pero tampoco podríamos saber la numeración de esas paginas centrales. ¿Cómo es esto posible?

Podriamos pactar que la primera página tuviera un número como el siguiente: 0,000000001, pero aun asi seria posible imaginar una primera página adicional con un número más pequeño aun 0,0000000000001 y asi sucesivamente podriamos siempre imaginar un numero menor. ¿Pero cómo puede caber un infinito en un intervalo como el 0 y el 1?.

Observemos lo que sucede en el corazón. Llamémosle 0 a la diastole y 1 a la sistole. ¿Qué sucede durante el intervalo que existe entre sístole y diástole? ¿Se para el corazón? Es evidente que no.

El corazón tiene dos posiciones discretas: o se contrae (sístole) o se expande (diástole). Se les llama discretas porque son variables discontinuas.

Discontinuas quiere decir que el corazón o está en una o está en la otra, pero no puede existir un corazón donde sístole y diástole coincidan al mismo tiempo. Este concepto de discontinuidad es muy importante para entender ciertas cuestiones relativas tanto al funcionamiento de determinados órganos, como el corazón, el aparato respiratorio y  el cerebro. Tambien para entender algunas cuestiones epistemológicas y otras de interés matemático como ese concepto de infinito que parece haberse metido dentro del 0 y del 1 del libro de Borges.

Operando matemáticamente (booleanamente) podriamos decir que las entidades discretas (discontinuas) se caracterizan por ser opuestos o mejor recíprocos inversos tal y como conté en este post. La diástole es el opuesto de la sístole pero ambos pertenecen a la mecánica contractil de corazón. Un corazón o esta vivo (y se contrae) o está muerto (y no se contrae), pero si está vivo tiene que integrar en su dinámica a ambas particularidades, la sístole y la diástole y es por eso que se les llama recíprocos inversos, ambos se suceden y por asi decirlo se necesitan para que el corazón bombee con soltura.

Lo mismo sucede con la respiración, ¿qué hay entre espiración e inspiración? ¿Paramos de respirar , nos morimos?

Más aun, sabemos que la conciencia es una sucesión de instantes tal y como comenté en este post acerca de la teoria microgenética de la conciencia. Si nuestra conciencia es una sucesión de instantes donde se suceden -como fotografias congeladas- nuestros pensamientos y percepciones siguiendo la barrida general de las ondas del cerebro, que le recorren desde atrás-adelante como un seísmo a 12 ciclos por segundo ¿Qué hay entre los intervalos? ¿Y si no hay nada por qué no perdemos la conciencia? Más aún: ¿por qué tenemos conciencia de sucesividad a pesar de que existen intervalos libres donde las ondas van a la suya? ¿Cómo se las arregla nuestro cerebro para rellenar estos instantes en blanco?

Antes de contestar estas preguntas me gustaria volver sobre el tema de las entidades discretas, esas que se oponen una a la otra y que a la vez se necesitan y me gustaria relacionar este concepto con las enfermedades médicas.

El arte de la medicina consiste en saber diagnosticar, es decir saber reconocer las enfermedades a través de los síntomas y signos que presenta el paciente. Sucede así porque las enfermedades médicas son distintas unas de otras, son entidades discretas, es decir “especies” que tienen su propia historia natural como si fueran plantas o animales, seres vivos. Las enfermedades tienen un origen o causa y se manifiestan siguiendo patrones universales y reconocibles -los síntomas y signos-, es por eso que los médicos podemos diagnosticarlas y sobre todo distinguirlas de aquellas otras que se les parecen.

Si usted acude a un servicio de urgencias por un dolor abdominal, el médico tratará de averiguar algo de ese dolor, cómo es, cuando empezó y los movimientos de su vientre en las ultimas horas, querrá saber qué ha comido y cuanto tiempo hace, le preguntará seguramente a qué atribuye usted ese dolor, y después le explorará el abdomen para saber como reacciona su pared abdominal a la presión, buscando el punto exacto dónde le duele y sobre todo cómo se comporta ese dolor ¿aumenta a la presión o aumenta al ceder en esa presión? El médico tratará de diagnosticar si ese dolor es una apendicitis aguda o una indigestión, tratará de establecer un diagnostico diferencial.

Y hará bien porque la actitud en uno u otro caso variará con respecto al diagnóstico: si es una apendicitis habrá que intervenir quirúrgicamente al paciente de urgencia y si es una indigestión no hay que hacer nada salvo esperar, en el primer caso -establecer un diagnóstico- le va la vida al paciente. De no hacer nada, la apendicitis se convertirá en peritonitis y el paciente terminará falleciendo. En el segundo caso irá mejorando paulatinamente. Establecer la diferencia entre ambas entidades es pues vital, de eso se ocupa la medicina.

Ahora bien, si existe un diagnóstico diferencial es porque la apendicitis y la indigestión son entidades discretas, es decir distintas entre sí, o se tiene una apendicitis o se tiene una indigestión, una excluye a la otra. No es posible que haya apendicitis e indigestión simultáneamente.

Sin embargo en psiquiatría las cosas no funcionan así: el “o esto o lo otro” médico parece haberse transformado en “esto y lo otro”. La conjunción “o” en lo mental se convierte en la conjunción “y”, un operador lógico que puede definirse de esta manera: en la mente una cosa y otra -aun su opuesta- pueden ser verdaderas al mismo tiempo, todo pareciera indicar que en lo mental no rige el principio de contradicción que gobierna en lo físico. En la mente se pueden tener dos, tres y hasta cuatro enfermedades a la vez. Es como si las enfermedades mentales no representaran entidades discretas sino indiscretas. Más que discontinuidades entre unas enfermedades y otras en el registro mental, las enfermedades, parecen estar hablando de una continuidad, es posible encontrar en un mismo paciente síntomas y signos de distintas enfermedades al mismo tiempo.

Pero hay más preguntas: ¿por qué existen las arritmias si el corazón funciona con una lógica implacable de tipo discreto?, ¿porque se altera la respiración en tipos como el Cheyne-Stokes?, ¿por qué se altera la conciencia si en definitiva después de una onda viene inevitablemente otra que terminará por arrastrar a la anterior hacia adelante?

Contestaré estas preguntas refiriéndome a una frase que se atribuye a Heráclito: «Ser moderado hasta en la moderación?

¿Qué significa este consejo? ¿Se puede ser moderado cuando ya se es moderado? ¿Cómo dejar de ser moderado?

Pues precisamente a través de la inmoderación. No hay otra posibilidad.

Una paradoja es una contradicción” entre los niveles del lenguaje y forma parte de lo equívoco y la ambigüedad del mismo -cuando se toman las palabras como absolutos- o dicho de otra forma: denota lo opuesto a lo que se considera cierto. Se conocen multitud de paradojas que ilustran perfectamente la idea de que si dices la verdad estas mintiendo y si mientes estas diciendo la verdad como la famosa paradoja de Epiménides (Paradoja del mentiroso).

He utilizado la cita de Heráclito a propósito de la moderación porque ilustra perfectamente las ideas sobre la complementariedad de nuestro cerebro a la hora de procesar contradicciones, en este caso del lenguaje.

Si entendemos la moderación como un término medio fijo entre dos polos (0 y 1), supongamos que es ½  o 0,5, entre 0 y 1. ¿Cómo se puede ser moderado en la moderación?
Dado que el punto medio (el 0,5) no puede partirse y la otra mitad se encuentra subsumida en la totalidad (en el 1) convendremos que el consejo de Heraclito encierra una contradicción que nos provoca cierta inquietud y que no puede resolverse desde dentro de una concepción de entidades continuas, pero nuestro cerebro enseguida sale al rescate a través de un proceso de conmutación.

Lo que quiere decir Heráclito es que a veces para conseguir ser moderado hay que salirse de la moderación y optar por el exceso. “Sacar los pies fuera del tiesto”o introducir en la vida una cierta perturbación es a veces la mejor opción para ser moderado, dicho de otra manera salirse de la discreción “o esto o lo otro” (operando ahora con Boole) e instalarse en la continuidad “y esto y lo otro”, es la forma de escapar de este dilema.

Y eso es lo que nuestro cerebro hace por nosotros para evitar la autoreferencia implícita en el procesamiento binario.

Y es lo que hizo Borges a través de su incomparable estilo -el realismo fantástico- para acercarnos a ciertas verdades que escapan a nuestra consideración al hallarlas incompatibles con ciertos presupuestos y apriorismos. Si existiera un libro de infinitas páginas encerradas entre el 0 (tapa) y 1 (contraportada) la primera página podria llevar cualquier número pero antes de ella siempre podría colocarse una página adicional.

Necesitamos pues un procesamiento de señales que hagan de antivertiginosos o que nos provean de ciertas herramientas a fin de escapar del vértigo de lo discreto (Agustin Morales 2012).

Nuestro organismo viene dotado de serie con dos tipos de circuitos de estimulación nerviosa y que se ocupan precisamente de estos menesteres. Y lo hace a través de la velocidad de la transmisión de señales. A más velocidad parecen más independientes y a menos velocidad aparecen como fusionadas entre sí.

En el corazón existen dos estimuladores nerviosos bien distintos uno lento, el haz de Hiss y otro rápido (las fibras de Purkinje), uno discreto y el otro indiscreto, uno continuo, otro discontinuo. La interacción entre ambos es lo que hace que la contractibilidad cardiaca sea algo coordinado a la vez que se asegura que sea tambien automática e independiente de la conciencia.

Lo discreto en coordinación con lo indiscreto es lo que asegura que el corazón bombee, los pulmones respiren y el cerebro resuelva problemas complejos.

Dicho de otro modo lo discreto y lo indiscreto son una sola cosa aunque parezcan cosas diferentes, algo asi sucede en el cerebro con el pensamiento-discurso y la intuición-emocional.

Y sucede porque en el cerebro tambien existe una via lenta (glía) y una via rápida de conducción nerviosa (neuronas), una que procesa eventos discretos y binarios y otras que procesa eventos continuos.

Tan continuos como los granos de arena de una playa.

Bibliocinematografía.-

Ni el libro ni la arena tienen principio ni fin (Borges)

La vida y la conciencia: ¿fenómenos originados por la unidad electromagnetica?