Todos somos perversos

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Tengo entre mis manos un libro de texto de Psiquiatría clásico aunque escrito muy recientemente (2000) por el ilustre psiquiatra español Demetrio Barcia. He recurrido a él para ver por donde anda mi especialidad en el tema que ahora me ocupa: las parafilias, debido a que he de preparar una clase para cuarto de medicina.

Siempre me he preguntado por qué las parafilias merecen un apartado en las clasificaciones psiquiátricas y me sigue sorprendiendo lo poco que hemos avanzado en la conceptualización de estos “gustos” desde que Krafft-Ebing escribiera su tratado sobre perversiones sexuales.

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La estrategia del gorrión

No cabe duda de que nuestra especie es una especie fundamentalmente monógama como ya saben los lectores de este blog. Me he referido en demasiadas ocasiones a este aspecto de nuestra conducta sexual para incidir de nuevo en las razones (las ventajas) que para nuestra especie ha representado la monogamia.

Es posible concluir que la monogamia es una estrategia reproductivamente estable que ha reportado muchas ventajas a nuestra especie, de manera que es muy posible que se trate de una adaptación o bien se deba a un subproducto de la selección sexual. En cualquier caso lo que sabemos es que es la estrategia reproductiva más representada en nuestra especie si bien en convivencia con la promiscuidad o por decirlo en términos no tan clínicos, con el merodeo.

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Spinoza y el problema mente-cerebro

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Baruk o Bento Spinoza fue uno de los filósofos de la ilustración menos conocidos si lo comparamos por ejemplo con Descartes, coetáneo suyo y vecinos ambos de Amsterdam. Lo cierto es que las ideas cartesianas han tenido mucho más éxito – a pesar de ser falsas- que las spinozianas por las razones que más abajo contaré.

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El sentimiento crónico de vacío

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La libertad es una abstracción que se desliza entre un Absoluto y el Vacío. (@pacotraver)

El sentimiento crónico de vacío no es un síntoma clásico de la psiquiatría. El síntoma que más se aproxima al sentimiento de vacío es la anhedonia, si bien no son exactamente la misma cosa.

La anhedonia se caracteriza por una imposibilidad: la de encontrar placer en cualquier cosa que otrora nos lo produjera, es característica de la depresión y también de la esquizofenia con sintomas negativos, sin embargo el sentimiento crónico de vacío es un síntoma nuclear de ciertos trastornos de la personalidad, mas concretamente del TLP y del trastorno narcisista de la personalidad.y también es común en las adicciones e incluso en la bulimia.

Aqui hay un buen post (en inglés) sobre las diferencias entre el vacío del límite y el vacío del narcisista.

Pero antes de averiguar por qué podemos sentirnos vacíos hemos de saber qué queremos decir con esa experiencia subjetiva y en cualquier caso ¿de qué nos llenamos cuando nos sentimos llenos?¿Qué significa la experiencia de plenitud?

Lo interesante de la experiencia de vacío es que arrastra una serie de creencias sobre su causa, todos tenemos una narrativa que nos permite explicarnos el “vacío” en clave interpersonal. “Es mi marido o mi mujer el/la que no me llena, es ese trabajo estúpido, es la vida que llevo”, etc.

Lo importante es saber que nada de eso explica la experiencia de vacío, el vacío es una consecuencia ontológica del Ser y de ningún modo la consecuencia de la insatisfacción de una vida cualquiera. También es conveniente saber que ninguna de las estrategias que implementamos usualmente nos va a aliviar este sentimiento: comer, drogarse, ver pornografia, ver televisión, emborracharse, los juegos de azar o el chocolate no podrán más que de manera puntual consolarnos de ese desagradable sentimiento.

El vacío es como un agujero negro que tratamos de rellenar con todo tipo de adicciones pero que ninguna de ellas puede rellenar o resolver.

Dicho de otra manera: el vacío no puede rellenarse con nada literal, el vacío no puede rellenarse con cosas, el vacío solo puede rellenarse con símbolos.

Y un símbolo es un intangible, una abstracción, aquello que representa a algo en su ausencia.

Fíjese por ejemplo en su pareja, se trata de un persona, un cuerpo y una mente, pero no se trata de un cuerpo o una mente mecánica o inanimada sino en principio de un cuerpo y una mente sexuada, que tiene sus propios deseos y sus propias experiencias internas, se trata en cualquier caso de un ejercicio de alteridad, algo que nos saca de nosotros mismos y que nos introduce en el mundo de lo simbólico, pues su pareja no es solo un cuerpo sino tambien un simbolo, ese Otro que es padre o es madre, es hermano o es hijo. Es posible afirmar que con nuestras parejas mantenemos relaciones imaginarias (con su cuerpo y su mente) y simbólicas con aquello que representan más allá de si mismos.

Estamos rellenos de símbolos, son los simbolos los que nos constituyen como humanos.

En un post anterior describí los tres registros de la mente y su anudamiento, de manera que en este momento recordaré en que consiste este registro que llamamos simbólico:

Lo simbólico es una red que atrapa significados, una red tejida con las reglas del lenguaje con sus normas lingüisticas, semánticas y ciertamente equívocas. Metáforas y metonimias (desplazamiento y condensación) señalan lo esquivo del lenguaje, una red que deja pasar el agua y los peces de pequeño tamaño (no significativo) pero diseñada para pescar grandes piezas o de mediano tamaño y otras piezas que no podrian ser pescadas con otros artilugios de pesca.

Lo simbólico es un toldo que nos protege de lo intempestivo de lo Real y de la pulsión desnuda, algo así como el sistema inmune de nuestra mente, un ejército de salvación que nombra, etiqueta y conceptualiza convirtiendo las amenazas de lo Real en conceptos y símbolos.

Y los símbolos nos protegen de los embates tanto de lo que imaginamos, como de la realidad-real o de la realidad ignota.

El debilitamiento de lo simbólico se caracteriza por tener los siguientes efectos:

“Lo real acaba succionando el aparato simbólico de los humanos haciéndonos cada vez más vulnerables a nuestras propias pulsiones que sin ese colchón de seguridad que es la abstracción acabamos siendo devorados por la imagen como sustituto de lo imaginario y la realidad como prótesis del deseo. Las neurosis de hoy no representan ya conflictos entre las pulsiones y la Moral sino la necesidad de que hagan realidad nuestras pulsiones junto con la convicción, la idea casi delirante de que todos tenemos derecho a que asi sea”.

Es por eso que podemos enfermar de vacío, de anomia y de sin sentido.

La psicosis, los estados transicionales y lo simbólico.-

Un psicótico puede definirse como una persona que no tiene acceso a lo simbólico. La razón de esta inaccesibilidad es múltiple y no hay una causa única, pero lo que sucede en ciertos trastornos de personalidad no es exactamente lo mismo.

De hecho en los trastornos de personalidad como los TLPs está bien documentado que mejoran con la edad, es decir cuando disminuye la impulsividad y el individuo logra conectarse con algun fleco de lo simbólico, sea la maternidad/paternidad, la religión, el trabajo o cualquier otra cosa que sirva de prótesis. El pronóstico se ensombrece cuando hay antecedentes familiares de psicosis, sea esquizofrenia, suicidio, trastorno bipolar o alcoholismo grave. No cabe duda de que los trastornos de personalidad son estructuras intermedias entre la psicosis y la neurosis, pero no todos tienden a empeorar con el tiempo, pues cada sujeto tiende a anudarse a algo simbólico que usualmente conlleva tambien una parte de literalidad.

Por ejemplo el dinero. El dinero es literal y es simbólico. Las personas que disponen de dinero disponen a su vez de la capacidad para gastarlo, es decir para ponerlo a disposición de sus pulsiones, al tiempo que pueden tambien aumentar su contractualidad social, su poder o su estatus. No es de extrañar que el dinero sea perseguido de forma tan insistente por aquellos que precisan de una prótesis externa que venga a ejercer una suplencia de su carencia en la capacidad de anudarse a un símbolo adecuado. El dinero puede ejercer de balsámico y puede impedir que una psicosis se desencadene, al tiempo que permite que un trastornos de personalidad grave se adapte a su entorno.

Usualmente algunos autores han escrito que la única forma de rellenar ese vacio es el amor. Personalmente creo que existe una sobrevaloración del amor como balsamo de Fierabrás, como un “curalotodo” pero en realidad estos autores pasan por alto la evidencia de que el amor es algo que no todo el mundo puede aprovechar. Los enfermos mentales que conozco y que presentan esta carencia simbólica ni aman, ni pueden amar, ni pueden beneficiarse del amor que les llega, precisamente porque el amor es uno de esos sentimientos que se encuentra acabalgado entre lo simbólico y lo imaginario. Eros hizo concreta a Necesidad. De modo que el amor es literal y concreto al tiempo que es mítico y simbólico. Amor es lo que nos anuda al otro, un intangible.

Estas personas son capaces y aun requieren y necesitan compañeros dedicados a ellos por completo que les hagan sentir vivos, pues no pueden soportar la soledad. Y no pueden soportar la soledad porque no son capaces de transformar el amor en confianza, de modo que utilizan las estrategias de control, de dominio o de manipulación ya conocidas para evitar quedarse solos. Y llegan a hacerse tan odiosos que terminan por cumplir su propia profecía -quedarse solos- a pesar de necesitar tanto el apoyo y el amor de otros.

De manera que el amor por sí mismo no cura a nadie, se trata de esa sobrevaloración de lo emocional tan new age sobre la que volveré en mi proximo post.