Relaciones entre zombies (III)

En el post anterior comencé a explicar cómo se relacionan los zombies entre sí y en este momento me propongo extender esa explicación hasta los mínimos detalles. Hablé allí de que en realidad imaginamos dos formas de relación: una es guardando el turno, es decir «primero uno y luego el otro», como guardando la cola del pan hasta que nos toque, una especie de oscilación periódica. La otra es el colapso, es decir que uno de ellos colapse la expresión del otro. Estas dos formas son la manera en que se relacionan dos zombies polares o duales, o sea son la excepción y lo que está mas cerca de la patología, pero en la practica los zombies no se relacionan así. Veámoslo más de cerca.

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La fiebre del género (IV)

Abigail y su libro en español

Abigail Shrier es una periodista estadounidense de la vieja escuela, de ese tipo de periodismo de investigación que es hoy una «rara avis», en un mundo donde el periodismo se encuentra atrapado entre las noticias de agencia y lo políticamente correcto. Shrier ha escrito este magnifico libro sobre la epidemia transgénero que estamos viviendo tanto en EEUU como en Europa, en los últimos años.

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La deconstrucción de las entidades (XXVII)

Tal y como vimos en el post anterior la teoría de redes y análisis de redes que se vienen efectuando actualmente en el ámbito de la psicopatología, el nodo por antonomasia es el síntoma y la idea principal es que no hay ninguna entidad subyacente que lo genere, sino que es el síntoma el que, por sí mismo y sus conexiones causales genera la psicopatología al enlazarse con otros síntomas y configurar redes de síntomas. De manera que las entidades psicopatológicas serian redes de síntomas con más o menos adherencia de unos con otros.

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Ensimismamiento, acción y perturbación (XXX)

Cuentan que Ortega y Gasset escribió este articulo después de observar en el zoológico una jaula de monos con sus idas y venidas, sus perturbaciones al decir de Ortega, pues los animales viven hacia afuera, pendientes de lo que sucede en el Mundo, en su mundo y sufren las presiones de su miedo, su ira y sus apetitos, esa es para Ortega la gran diferencia con nosotros los humanos.

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