¿Cómo podemos mejorar la salud mental de nuestros ciudadanos?


Si lleváramos esta pregunta a una encuesta y preguntáramos a los ciudadanos -incluyendo a los profesionales- pocos serian los que no contestarían:

1.- Necesitamos más recursos

2.- Más profesionales.

3.-Integrar a los psicólogos en primaria.

4.- Hospitalizaciones a domicilio.

5.- Más profesionales, enfermeras y asistentes sociales.

6.- Más atención psicosocial.

Y en realidad estas medidas mojorarían la atención y la satisfacción del paciente y probablemente descargarian las consultas de salud mental ya de por sí exhaustas desde antes de la pandemia.

Pero lo cierto es que estas medidas no mejorarían la salud mental de la población sino su asistencia, tratamiento y rehabilitación de los que ya han enfermado. Un tratamiento que en cualquier caso es dialógico y no unívoco: nadie puede tratarse a sí mismo.

En realidad el término “salud mental” es un término de salud pública y no tiene nada que ver con el individuo concreto, es un término que analiza las variables que intervienen en los grupos y que no necesariamente afectan a los individuos concretos. Aunque el termino en sí mismo ha sido suficientemente criticado por cartesiano, muy a pesar de la definición de la OMS que define la salud mental de un modo bastante retórico, algo muy parecido a la felicidad.

Para la Organización Mundial de la Salud ( OMS ), la salud mental se define como “un estado de bienestar en el cual la persona es consciente de sus propias capacidades, puede afrontar las tensiones normales de la vida, puede trabajar de forma productiva y fructífera y es capaz de hacer una contribución a su comunidad”.

Cuando algún factor disminuye la salud mental colectiva lo hace a través de las instituciones públicas y los peores parados son los individuos vulnerables, pero no afecta a todo el mundo por igual.algunos incluso -podemos decir-que se muestran inmunes. Existen edades más vulnerables que otras por ejemplo la adolescencia y la vejez y situaciones personales que generan vulnerabilidad por sí mismas como el paro y no hay que olvidar a la pobreza, omnipresente en todos los estudios de salud.

Sin embargo, cuando la salud mental colectiva aumenta, disminuyen las patologías en los individuos concretos que de otra forma estarían condenados a grandes malestares psíquicos.

La salud mental pública puede medirse a través de ciertos parámetros:

1) el índice de suicidios /población/año.

2) el índice de homicidios/población/año.

3) los incrementos de la población carcelaria

4) el número de desapariciones/año

5) los ingresos psiquiátricos

De manera que el término “salud mental” puede inferirse de los datos clínicos, judiciales, estadísticos e incluso periodísticos. Esto es, no la podemos medir directamente. Pero ¿como se promueve la salud mental de la población?

Sin animo de ser exhaustivo se ha señalado que ciertas variables predicen una buena salud mental colectiva:

– el sistema de salud general favorece indirectamente la salud mental al disminuir la precariedad asistencial y la indefensión.

– la cohesión social.

– el bienestar económico

– la religión.

– vivir en pareja.

– las redes sociales presenciales que hayamos ido tejiendo en la vida.

-El aumento del IQ de la población general y el aumento del capital social.

Por el contrario, la salud mental se resiente por:

– el consumo de drogas

– la pornografia de acceso fácil y a disposición de menores

– la ausencia de controles y autoridad sancionadora. –

-la hipergamia y promiscuidad.

– la sustitución de los valores republicanos por los identitarios

-La competencia intraelites y de oligarquias extractivas.

Paradójicamente las leyes tienen poca influencia en la salud mental. Sin embargo los cambios percibidos en la tradición o costumbres tienen un gran papel.

El ethos.-

El ethos puede definirse como la mentalidad, las creencias compartidas, la manera de ser, la idiosincrasia de un país, algo relacionado con la tradición, con el clima, con las creencias, con la religión y con las costumbres.

Existen tres formas de ethos conocidas en Europa: la germánica (pro-activa) la británica (verlas venir) y la española. el sentido común, el humor y el realismo.

Uno de los factores politicos que inciden más negativamente en la salud mental de un pais es intentar cambiar el ethos autóctono por otros a fin de modificar su percepción de la realidad, muchas leyes están pensadas para otros pueblos y para otras especies animales pero no para los sapiens y menos para los españoles. Simplemente fracasan a no ser que se implementen por la fuerza.

¿Quién lo hará? Los butroneros del ethos.

Nota liminar.-

Lamento mucho desilusionarles pero la salud mental publica no depende de nosotros los profesionales sino de otros agentes, el más importante de los cuales es el factor económico, pero no podemos olvidar a todos aquellos que conspiran para hacernos más tontos, más dependientes, más polarizados, más pobres; aquellos que saben como destruir nuestras redes sociales y rebajan el capital social de una sociedad hasta dejarlo a cero. Ellos, los que buscan su propio beneficio económico a través de políticas desquiciadas o delirantes. Ellos son los responsables de que la salud mental de los españoles haya disminuido en los ultimas años. No es la pandemia, han sido ellos, aunque cada vez más tengo la impresión de que esta pandemia ha sido prefabricada en una fase u otra.

¿Qué hay en nuestra sociedad que genera tantos malestares mentales?

Deja una respuesta

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s