Contagio en hombres, contagio en mujeres (III)

Comencé a fumar hacia los trece años, a masturbarme a la misma edad en que comencé a dejarme el pelo largo como John Lennon, a lo Beatle. Y comencé todo eso porque alguien me lo enseñó, fumar era cosa de hombres, estaba ligada al estereotipo masculino (entonces las chicas no fumaban) y sobre todo por una razón: estaba prohibido y es por eso que mis primeros cigarrillos se consumieron en la clandestinidad, Llevar el pelo largo era también una transgresión y una prueba de rebeldía, de manera que los más modernos de mi época comenzaron a llevar el pelo largo, botines y el pantalón acampanado para horror de nuestros abuelos que seguían pensando que parecíamos mariquitas y el desconsuelo de nuestros padres que no tuvieron mas remedio que oponerse sin demasiado convencimiento. Eran los sesenta.

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