La confusión de lenguas (XXIV)


Hace unos dias, un lector de mi blog me preguntaba en qué eneatipo se encontrarían los narcisistas. El mismo adelantó una respuesta diciendo que lo más probable era que un narcisista ocupara el E3 por su vanidad. Le contesté diciendo que la palabra “narcisismo” era en su origen una conceptualización psicoanalítica, ajena al eneatipo y a la fenomenología y que por tanto en mi opinión no existía un eneatipo narcisista, como tampoco lo hay obsesivo o paranoide. Creo que el narcisismo es transversal, es decir puede contaminar a todos los eneatipos, si bien algunos de ellos tienden a confundirnos por sus peculiaridades caracteriales. Sin embargo es bueno recordar que la vanidad, no tiene nada que ver con el narcisismo, si bien es cierto que en el DSM existe un trastorno de personalidad llamado “narcisista” cuya descripción es la siguiente:

Un patrón general de grandiosidad (en la imaginación o en el comportamiento), una necesidad de admiración y una falta de empatía, que empiezan al principio de la edad adulta y que se dan en diversos contextos como lo indican cinco (o más) de los siguientes ítems:

(1) tiene un grandioso sentido de autoimportancia (p. ej., exagera los logros y capacidades, espera ser reconocido como superior, sin unos logros proporcionados)

(2) está preocupado por fantasías de éxito ilimitado, poder, brillantez, belleza o amor imaginarios

(3) cree que es «especial» y único y que sólo puede ser comprendido por, o sólo puede relacionarse con otras personas (o instituciones) que son especiales o de alto status

(4) exige una admiración excesiva

(5) es muy pretencioso, por ejemplo, expectativas irrazonables de recibir un trato de favor especial o de que se cumplan automáticamente sus expectativas

(6) es interpersonalmente explotador, por ejemplo, saca provecho de los demás para alcanzar sus propias metas

(7) carece de empatía: es reacio a reconocer o identificarse con los sentimientos y necesidades de los demás

(8) frecuentemente envidia a los demás o cree que los demás le envidian a él

(9) presenta comportamientos o actitudes arrogantes o soberbios.

Es necesario decir ahora que el DSM es un manual estadistico que se ocupa de establecer criterios operativos para clasificar trastornos de la personalidad, es decir casos extremos y no maneras de ser de las que se ocupan las caracterlogíias y el propio eneagrama. Sin embargo “narcisismo” en la teoria freudiana poco tiene que ver con esa descripción de criterios. En realidad:

Narcisismo es una palabra polisémica: no es sólo un rasgo descriptivo, un mito griego o el apellido de un cierto TP que se refiere a la “imagen que uno tiene de sí mismo” sino sobre todo el subproducto de una escisión original que nos viene de serie a los humanos cuando hacemos una primera operación psicológica: aquella que divide al mundo en fuera-dentro, yo y el otro, malo y bueno, importante-banal, apetitivo-rechazable y postergamos uno de ellos en el inconsciente. Una especie de semilla que dará desarrollos muy diversos según y como cada individuo lo transite en su devenir genético-dinámico.

En este sentido el narcisismo es una estructura, una matriz que trata de eludir al otro, todo lo contrario de lo que le sucede a E3 que busca al otro para que legitime su vanidad. En la medida en que E3 necesita del otro no es narcisista, solamente lo será en tanto y cuanto cumpla alguno de los criterios nombrados más arriba que son en realidad extremos.

En este post hablé sobre el narcisismo y el lector puede escarbar en sus características y hacerse una idea de como ambos lenguajes se entrecruzan sin llegar a hacerse equivalentes salvo en la imaginación del lector que tenderá a integrar unos conocimientos en otros, pero lo cierto es que no existe una “teoría del todo” que integre unos saberes con otros, pues no todo está relacionado con todo, sino algunas cosas con otras, lo que Bueno ha llamado la Symploké que en realidad representa la discontinuidad. Toda disciplina científica está atravesada por lo que Gustavo Bueno llamaba “cierre categorial”: el DSM está cerrado en si mismo y no puede relacionarse con el eneatipo, salvo algunos eufemismos. Por ejemplo llamar narcisista a un psicópata es un eufemismo pues no todos los narcisistas son psicópatas: existe un narcisismo normal, guardián de la vida.

La personalidad como sistema complejo.-

Uno de los errores en los que ha caído con más frecuencia la caracterología y la psicología es no haber contemplado que la personalidad, incluso los trastornos mentales no se deben a causas lineales del tipo “a mi me sucedió esto y he desarrollado esto otro”, sino que ese desarrollo está sometido a leyes bien distintas a la causalidad lineal. Una persona puede haber desarrollado una patología grave en su adolescencia sin que encontremos entre sus antecedentes nada que nos permita relacionar ambos eventos. Lo usual es que no exista ningún evento claro, cuando esto sucede los psicólogos tienden a endosarle la culpa a algo “traumático” que con frecuencia es una adversidad mas o menos manejable en términos de estrés pero que resulta algo con sentido para el paciente, Y lo cierto es que preferimos relatos con sentido antes que verdades sin relato.

Es por eso que el enegrama tiene un parte de descripción, de relato, que es muy intuitivo para que podamos identificarnos en él, pero lo cierto es que el eneagrama a diferencia de otras caracterologíias no pretende clasificar la personalidad y parte de la evidencia de que cada persona es única y en ese sentido es donde se manifiesta la dificultad de cualquier clasificación.

¿Pero entonces por qué el eneagrama divide las personalidades en 9 tipos?

En realidad el eneagrama tiene 9 vértices que señalan 9 biotipos, es decir 9 patrones identificables según características muy intuitivas, pero en realidad el eneagrama vuelve a comenzar con el 10 (que equivale al 1) y sigue indefinidamente. Señala con esa sucesión (con esa rueda que está en el 10 (en E1) que una nueva vuelta comienza a rodar. es por eso que en un mismo eneatipo podemos encontrar tanto un vicio como su contrario, un hábito razonable y sano junto a otro insano o irrazonable, una pulsión parcial junto a un deseo bien establecido.

Los teóricos que se han ocupado de esta cuestión lo han resuelto con los subtipos: así en cada eneatipo existírian tres subtipos que corresponderían a tres pulsiones bien distintas; la de conservación, la sexual y la social. De manera que usted podría ser un E3 sexual bien diferente a un E3 social. Esta manera de subclasificar los biotipos me parece algo falaz y que rompe de alguna manera con la universalidad del numero como arquetipo.

Me parece más interesante pensarlo como fractales. O dicho de otra forma; cada eneatipo puede contener rasgos o conductas de otro eneatipo en una escala distinta, es decir ser autosimilar en otra dimensión que no pertenece al eneatipo original.

Vale la pena leer este articulo para ponernos al día sobre geometría fractal y luego poderla aplicar a este concepto de fractalidad conceptual.

Por ejemplo: un eneatipo 5 puede ser generoso (E2) o avaricioso (E5) según se mueva en la rueda del samsara. El E8 puede ser egoísta y dominante pero en E2 tiene un lugar para su vulnerabilidad. Algunos E4 parecen E1 por su búsqueda de la originalidad a través de la minuciosidad. Algunos E6 tienen tanto miedo al sexo que pueden manifestarse como E8 lujuriosos que pretenden provocar rechazo, etc. Pues eso es precisamente es el eneatipo, una rueda que podemos recorrer a solas o a través de las fases de la vida y de otros sujetos que nos acompañan y que son -a su vez- portadores de otras necesidades, heridas y actitudes sanadoras.

Las personalidades fractales son en este sentido autosimilares o cuasi-autosimilares pero en otro orden o escala, como una nota musical que puede ser la misma aunque su frecuencia sea distinta o que siendo la misma su timbre sea diferente como sucede con un Do del piano y un Do del saxo: lo que aquí cambia son los armónicos distintos según el timbre.

Lo mismo sucede en la personalidad: todos somos únicos pero no tenemos más remedio que recurrir al espectro relacional y cognitivo del que disponemos como sucede con las 8 notas de la octava musical: aquí a través del espectro audible (frecuencia) más común para nuestra especie, allí, en la personalidad con las estrategias comunes de afrontamiento de las heridas y de nuestro estilo cognitivo. es por eso que las posibilidades se repiten de forma fractal en cada vuelta de la rueda.

La personalidad es una entidad rugosa que tiene entre 2 y 3 dimensiones, es un fractal, algo sobre lo que volveré en el próximo post.

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