Los emocionales: el E4 (XXII)


infinitivo: Llegar a ser

Herida emocional: Rechazo

Emoción principal: Envidia

Rasgo de carácter: Rebeldía, negativismo

Arcano: El emperador, la muerte

Sombra.- Transformación radical

Talento.- Artistico, creatividad, originalidad

Destino. La enfermedad, derrota, frustración. Victimismo.

Mito: Diogenes.

El emperador representa una autoridad terrenal, solo él escapa a esa autoridad.

Descripción fenomenológica.-

La mayor parte de los poetas, artistas plásticos, literatos, y músicos pertenecen a este eneatipo. Naturalmente también aquellos que se creen poetas, músicos o artistas sin serlo, sin que les acompañe ningún talento especial, pues lo que caracteriza a E4 es querer aquello que no se tiene y que conocemos con el nombre de envidia. En cualquier caso es obvio que las tendencias artísticas, creativas proceden de este cluster que llamamos E4 y lo son porque el arcano que preside este eneatipo es el Emperador, que a diferencia del papa (E5) que es un intermediario entre lo trascendente y lo terrenal, el emperador es aquel que gobierna sobre el aspecto mas inmanente de lo terrenal, pues la creatividad es de todas las posibilidades cognitivas la más envidiable. De modo que no es raro que un envidioso pretenda ser envidiado

Y lo es en virtud de su herida emocional característica: el rechazo. ¿Pero por qué algunas madres o padres rechazan a sus hijos? Hay cientos de razones para ello, pues estamos hablando de la subjetividad humana. Un hijo puede llegar en un momento donde nadie le esperaba, la madre puede estar agotada, deprimida por algún embarazo anterior, sin recursos emocionales o económicos, quizá con conflictos insuperables con el padre. El recién llegado puede ser portador de características morfológicas que recuerden a alguien odiado, a algún muerto cuyo duelo esté sin cerrar o bien porque su sexo no se corresponda con los deseos de la madre o el padre. Una de las formas en que este rechazo se manifiesta -más allá de sus razones- es la comparativa constante que padre o madre hacen con sus hijos ideales como el caso de John Barry el autor de «Peter Pan».

He conocido personalmente a varios E4 que nacieron en un momento delicado para la familia y recibieron durante toda su infancia el mensaje siguiente: «No eres tan inteligente, o tan bueno, o tan guapa como tu hermana o hermano» «Eres malo, rebelde e intratable». Mensajes que se comportan a la larga como profecías autocumplidoras. Dicho de otro modo, el rechazo es verificable solo a través de esos mensajes repetidos hasta la saciedad y que pertenecen a la subjetividad de los padres. Y hay muchas más razones para el rechazo que para la aceptación, al menos cuando los embarazos no son electivos; sin moralizar esta cuestión añadiré que muchas veces el temperamento que traen algunos niños les hacen detestables al menos por algunos de sus cuidadores, quizá los más vulnerables o handicapados. Recuerdo a un E4 cuya madre tenia una limitación funcional de movilidad muy importante y que según su propia declaración «nunca pudo con él» por su persistente hiperactividad.

El Emperador representa la autoridad mundana para los demás pero no para sí mismo, la autoridad es autodeclarativa, E4 cree que está por encima de cualquier autoridad y es por eso que la rebeldía es el rasgo de carácter más frecuente en ellos, se comportan como personas irrazonables o desvergonzados. Todos los adolescentes pasan por un periodo de la vida donde se activa este eneatipo y pretenden ser únicos, especiales, algunos de creen genios o portadores de alguna verdad revelada, otros se convierten al negativismo.

El negativismo es la negativa a asumir los valores, roles sociales o exigencias que proceden de la vida social, es decir se caracteriza por la oposición constante a todas las sugerencias que se le hacen sobre cualquier cosa, es como si «llevar la contraria o nadar contra corriente» fuera su especialidad. De ahí que en este eneatipo vayamos a encontrar a todos los electores de posiciones periféricas o identidades fugitivas del común.

Pues lo que E4 quiere es distinguirse de lo normal, de lo usual, de lo común, E4 pretende ser original sea donde sea, en su aspecto físico, en su pelo, en la decoración de su casa, en sus mascotas o en su vestimenta. Quiere epatar, escandalizar, sorprender, perturbar o estremecer a ese orden social que no reconoció su genialidad, su ser único y especial. Naturalmente los E4 más equilibrados son aquellos creadores de posiciones y visiones nuevas sobre las cosas, podríamos decir que los grandes profetas de las revoluciones artísticas han sido creadores E4. El simbolismo, el cubismo, el realismo, el puntillismo, o el surrealismo son creaciones que cambiaron nuestra manera de ver el mundo, gracias a Rimbaud, Dali, Wilde, Degás, Picasso, Baudelaire, Hugo, Cézanne, Monet, Toulouse- Lautrec, Pessoa, Satie, Stravinsky y otros muchos E4 que abrieron compuertas de la percepción más allá de lo convencional. Personalmente creo que existe una conexión entre este eneatipo y una cierta manera de ser en los estertores del siglo XIX y más concretamente en Paris. Algo que ha venido en llamarse spleen, algo muy cercano a la melancolía.

El E4 corriente es una persona que carece de disciplina, no termina sus estudios, no quiere comprometerse con nadie, es de esos que permanecen solteros o no se casan, tampoco tienen hijos pues detestan los vínculos y las relaciones convencionales a las que temen y es por eso que se refugian en los bordes o los extremos con otros similares que no les confrontan, se adaptan mal al trabajo y a las obligaciones a pesar de que pueden ser muy inteligentes y valiosos, pero sin orden ni concierto es imposible que destaquen en nada más allá de su excentricidad.

Y ese orden y concierto se lo proporciona E1 ¿quien si no?, mientras que el maternaje intrusivo de E2 le complica la vida. O dicho de otra forma, la disciplina, el sentido del deber de E1 es reparador para E4. A diferencia de E7 que es un hedonista dionisíaco que teme el aburrimiento, E4 es un cínico es decir un desvergonzado y un asceta como Diogenes al que no le importa vivir en un tonel siempre que se sienta libre y sobre todo especial.

La peor combinación para E4 es contactar con la indolencia y la pereza de E9 y aunque a veces E5 pueda ser una buena opción, la envidia que siente contra aquellos que puedan enseñarle algo le mueve a tomar distancia de ellos. Y no debemos olvidar que la envidia es la madre de todos los ideales. Pues E4 no quiere saber, quiere ser y para ello ha de enfrentarse a la muerte, la muerte de aquello que fundó su origen, su herida primordial.

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